[273] En un manuscrito de la Real Academia de la Historia, que lleva el

título de _Comoediæ, dialogi et orationes, quas P. Acevedus, sacerdos

societatis Jesu, componebat_, se encuentra una serie de comedias y

dramas religiosos, que se representaron en Sevilla y Córdova de 1556 á

1572. Parte está en lengua latina, parte en mezcla de latín y español, y

pertenecen á la numerosa clase de dramas informes, destinados á

representarse en los claustros de los conventos ó en los salones de las

escuelas. Los editores de la traducción española de la _Historia de la

literatura_ de Ticknor, han dado un largo Catálogo de ellas, que yo

podría aumentar considerablemente, si la importancia del asunto lo

mereciera. Bástame añadir los títulos siguientes: _Actio in honorem

Virginis Mariæ distincta en tres actus._--_Comoedia Lucifer

furens._--_Trofeo del divino amor._--_Comedia prodigi filii._--_Comedia

habita Hispalis infesto Corporis Christi_, 1562. (Latín y español).

_Comoedia: bellum virtutis et vitiorum._--_Exercitatio literarum

habita Granatæ._

Las piezas indicadas son casi todas de argumento sencillo, y no muy

largas, pero curiosas porque prueban que en los colegios de jesuitas de

España, que se distinguieron por su afición á los espectáculos

teatrales, casi desde que se fundó la orden hasta su supresión, se

celebraban también representaciones de ciertas obras en las grandes

solemnidades, con aparato escénico suntuoso. La descripción detallada de

la representación de una comedia con figuras alegóricas (titulada _Obrar

es dudar_), hecha en el colegio de Jesuitas de Madrid, se encuentra en

el cuaderno: _Traslado de una relacion que escrivió un Cavallero de esta

corte acerca de las fiestas, que el imperial colegio de la Compañía de

Jesús de Madrid hizo este año de 1640 al fin del primer siglo de su

fundación_. La decoración del teatro era de Cosme Loti, _que en tantas

ocasiones ha llenado de admiración á Italia, patria suya y á nuestra

España_.

[274] Rodrigo Caro, _Claros varones de Sevilla y Antigüedades de la

villa de Utrera_.--V. á Navarrete, _Vida de Cervantes_. Madrid, 1819,

pág. 410.--Moratín, catálogo del año 1561.

[275] Las de los clásicos.

[276] _Parnaso español_, tomo VIII, págs. 60 y 61.

[277] La palabra _endechas_, según parece, no se toma aquí en sentido

estricto, sino en general; y por tanto, no distingue al verso asonante

trocaico de tres pies.

[278] _Alonso, mozo de muchos amos_, compuesto por el Dr. Jerónimo de

Alcalá Yáñez. Barcelona, 1625, página 141.

[279] _Viaje entretenido_, edición de 1793, pág. 278.

[280] _Viaje entretenido_, pág. 116.--_Cat. Real de Esp._, por Rodrigo

Méndez de Silva, fol. 1.214.

[281] Prólogo á las _Comedias de Cervantes_.

[282] Digna es también de mención una fiesta dramática, que se celebró

en Burgos el 27 de octubre de 1571, para solemnizar la entrada de Doña

Ana, hija del emperador Maximiliano II, cuarta esposa de Felipe II. Su

argumento era el rapto de la princesa Oriana del Amadís de Gaula,

narrándose esto prolijamente en la _Relación verdadera del recibimiento,

que la muy noble y muy más leal ciudad de Burgos, cabeça de Castilla,

hizo á la Majestad Real de la Reina N. S., Doña Ana de Austria, primera

de este nombre, pasando á Segovia para celebrar en ella su felicísimo

casamiento con el Rey D. Felipe, N. S., segundo de este nombre. En

Burgos, en casa de Felipe de Junta, año de 1571_.

[283] Una comedia de Agustín de Rojas, _El natural desdichado_, escrita

de puño y letra del autor, existía en poder del Sr. D. Agustín Durán.

[284] Los datos más seguros acerca de su vida se encuentran en sus

propios escritos. Véase además _Los hijos de Madrid ilustres en

santidad, dignidades, armas, ciencias y artes_. Su autor D. Josef

Antonio Alvarez y Baena. Madrid, 1789. El artículo _Rojas_, de D.

Nicolás Antonio, está lleno de errores.

[285] Que esta obra se publicó en el año de 1602, y que por tanto yerran

Baena y D. Nicolás Antonio cuando hablan de una edición de 1583, lo

prueban los pasajes siguientes:

«Santa Fe se fundó el año de 1491, de manera que habrá 111 años que la

fundó el rey Fernando.»

«Miércoles de Ceniza del año pasado de 1601, la reina de Inglaterra

sentenció á degollar algunos grandes de su reino.»

Conviene observar que la _loa de la comedia_, tantas veces citada, según

se desprende de los diálogos de los amigos, que le preceden, es de las

primeras, ó acaso la primera de las _loas_ de Rojas, y por consiguiente

anterior en algunos años á lo restante de la obra.

[286] Ada, ant. por fada hada.--(_N. del T._)

[287] Alhaja pequeña ó juguete mujeril. _Estar ó ir hecho un brinquiño_,

ir muy compuesto y adornado.--(_N. del T._)

[288] _Viaje entretenido_, de Rojas, tomo I. Madrid, 1793, pág. 87-93.

[289] Según dice Pedraza, _Historia eclesiástica de Granada_. (Granada,

1638.) Esta ciudad, desde un principio, poco después de su conquista por

los Reyes Católicos, poseyó un teatro estable en la _Casa del Carbón_,

junto al Darro, edificada por los moros, y existente cuando escribo

estas líneas. Dice este historiador en la pág. 42:

«_Casa del Carbón. Algunos años después que los Reyes Católicos

recuperaron este reino, sirvió esta casa de representar comedias

mientras se labró el coliseo á la puerta del Rastro, que hoy se llama

Puerta Real. Dispúsose en la forma que para este fin pareció más

conveniente, con aposentos divididos para hombres y mujeres, el patio

cercado de gradas cubiertas para el sol y el agua, y abiertas para la

luz, como lo estaba el Anfiteatro de Roma.--Algunos entendieron que, en

tiempo de moros, sirvió también deste ministerio esta casa, donde

acudían á sus zambras; pero lo cierto es que estas gentes, aunque faltas

de fe, no fué tan perdida y mal gobernada, que consintiesen en sus

repúblicas este género de representaciones, que no sirven de otra cosa

sino de gastar las haciendas, corromper las buenas costumbres, perder el

tiempo, introducir nuevos trajes, afeminar los hombres, dar libertad á

las mujeres, y lición á todos para desenvolturas y liviandades._»

El nuevo teatro, que, con arreglo al párrafo citado, se construyó en la

Puerta Real de la misma ciudad, al parecer á principios del siglo XVI,

fué probablemente el primero de España, provisto de un techo para

guarecer á los espectadores. En la obra mencionada de Pedraza, hablando

de él, se dice: «_El coliseo, donde se representan las comedias, es un

famoso teatro: apenas la fama del Romano le quita el primer lugar. Es un

patio cuadrado, con dos pares de corredores, que estriban sobre columnas

de mármol pardo y debaxo gradas para el residuo del pueblo. Está

cubierto el teatro de un cielo volado, la entrada ornada de una portada

de mármol blanco y pardo, con un escudo de las armas de Granada._»

De los teatros de Valencia se encuentran algunas noticias más exactas,

fundadas en antiguos documentos, en el pequeño tratado _El teatro de

Valencia desde su origen hasta nuestros días, por D. Luis Lamarca_.

Valencia, 1840. Hace probable la existencia de un antiguo y estable

teatro en esta ciudad la circunstancia de que, según consta de datos

antiguos y fidedignos, la calle que hoy se llama de la Tertulia, llevaba

en 1566 el nombre de _Carrer de les Comedies_, aunque la indicación

hecha por Jovellanos, de que ya en el año de 1526, había en Valencia un

teatro dependiente de un hospital, no ha sido confirmada. Hasta el año

de 1582 no se concedió al hospital el privilegio de aumentar sus rentas

con el producto de los alquileres del teatro. Sirvió provisionalmente

para este objeto el edificio de la cofradía de San Narciso, y la casa de

Ana Camps cerca de _los Saulets_; pero en el año de 1583 comenzó á

edificarse un teatro nuevo en la plaza de la Olivera (hoy plaza de las

Comedias), que se terminó en 1584, se renovó y mejoró en 1618, y

subsistió hasta 1715. En este último año se construyó de nuevo, y en

1750 se arruinó por completo. El teatro actual de Valencia está en otro

lugar.

[290] Hasta ahora no se ha escrito ninguna descripción clara y

satisfactoria de los teatros españoles. Esta se funda en los documentos

que leemos en Pellicer, págs. 41 y siguientes, y en otros varios autores

antiguos.

[291] Alonso Velázquez, director de escena, tuvo la ocurrencia de

anunciar una representación el 10 de febrero de 1586, á la cual habían

de asistir sólo mujeres, y la idea encontró tal acogida, que

concurrieron 760 espectadoras; pero el Consejo de Castilla prohibió la

representación de la pieza en el momento de empezar, y confiscó lo

recaudado en favor de los hospitales.

[292] Rojas, l. c., T. I., pág. 123.--Luis de Cabrera, _Historia de

Felipe II_, pág. 470.

[293] _Vida y virtudes de Fr. Luis de Granada_, por Luis Muñoz (Madrid,

1639), L. III, c. 5.

[294] La notable semejanza en la invención y arreglo de la _Inés de

Castro_, de Ferreira, y de nuestra _Nise lastimosa_, evidencian que una

de las dos tragedias debió ser imitación de la otra. Ferreira había ya

muerto en 1569; puede, pues, asegurarse, que esta pieza, aunque impresa

ya en 1598, es anterior á la de Bermúdez, que vivía en 1598, y pudo

conocerla manuscrita.

[295] He aquí una colección de comedias latinas que no he visto nunca

citadas.

_Joannis Petrei Toletani Rhetoris disertissimi et oratoris

eloquentissimi in Academia Complutensi, Rhetoricæ professoris Comediæ

quatuor. Toleti_, 1574. Contiene las comedias: _Necrománticus_, _Lena_,

_Decepti_, _Suppositi_.

[296] _Parnaso español_, tomo VIII.--_Hijos ilustres de Sevilla_, por D.

Fermín Arana de Varflora. Sevilla, 1791.

[297] _Las comedias de Juan de la Cueva_, primera parte. Sevilla, Juan

León, 1588.

[298] Las dos piezas, que llevan este título, son las más antiguas de

España, en que se desarrolla una misma fábula en más de una comedia.

[299] Semejantes á las de La Cueva, por los asuntos de que tratan, son

las siguientes de la época inmediata: _El bastardo Mudarra_, de Lope de

Vega; _Los siete infantes de Lara_, de Hurtado Velarde; _El traidor

contra su sangre_, de Matos Fragoso; _Las mocedades de Bernardo del

Carpio_, de Lope de Vega; _El conde de Saldaña_, de Alvaro Cubillo de

Aragón; _El cerco de Zamora_, de Diamante; _Las almenas de Toro_, de

Lope de Vega, etc.

[300] Esta pieza suministra una prueba convincente, de que en el teatro

español de aquella época no existían los cambios de decoración modernos;

la escena varía á cada paso, y los personajes ni abandonan el teatro, ni

interrumpen sus diálogos.

[301] Pág. 288. _De las antigüedades y principado de la ilustrísima

ciudad de Sevilla_, por D. Rodrigo Caro, Sevilla, 1634, pág. 59 v.,

copiamos, acerca de las Atarazanas, lo siguiente: _Edificó el señor Rey

D. Alonso el Sabio unas Atarazanas ó Arcena: edificio tan grandioso,

que, si permaneciera en su antigua forma, y sirviera del uso, para que

fué edificado, fuera uno de los edificios más celebrados de Sevilla;

pero aunque permanece casi todo el edificio, está tan atajado y cortado

para almacenes y casas particulares, y otros lugares públicos, que no se

ve lo que es ó fué... Destas Ataraçanas queda sólo un pedaço en la

antigua forma, que es la Pescadería pública, que, estando antes en la

plaça de San Francisco, por la mala vezindad, que hazía, se apartó á

este lugar, que oy tiene_ (otros dos pasajes determinan el lugar, que

ocupaban estas Atarazanas); _también está edificado el Hospital de la

Caridad casi en la mitad destas Ataraçanas. Una de las casas más

célebres que tiene Sevilla es la Aduana, edificada en el sitio de las

Ataraçanas._

En un libro, poco notable, titulado _Nociones acerca de la historia del

teatro_, por D. Ramón de Valladares y Saavedra, Madrid, 1848, pág. 88,

se indica que el jardín de Doña Elvira estaba en donde se halla hoy la

iglesia de los Venerables.

Ortiz de Zúñiga refiere, en los anales de Sevilla, que el teatro de esta

ciudad se quemó por sexta vez en el año de 1615, reedificándose en 1631,

y quemándose de nuevo antes del año 1675. Antes tuvo Sevilla otros

teatros en la parroquia de San Pedro, y en el corral de Doña Elvira, y

en tiempo de este escritor (1675) había aún un teatro en el patio del

Alcázar, mientras se construía de nuevo el incendiado. Dice así: _En

este año acabó Sevilla de reedificar su coliseo, teatro de representar

comedias, profano uso; que no ha bastado á desterrar el espíritu de

muchos varones grandes; su sitio en la parroquia de San Pedro, próximo á

las casas de los Marqueses de Ayamonte, imitación de los teatros

romanos, en forma circular, hermosa y desahogada, pero más notable por

haber padecido ruinas de fuego y de otros accidentes seis veces hasta

esta reedificación; la última cerca del año de 1615, de fuego,

representándose comedia de San Onofre, en que sucedieron muchas muertes

y desastres, y en que ha querido hallar misterios la observación, aunque

menos azaroso el gusto público todos los ha atribuído al acaso, muy

posible en lugar de tantos concursos; séptima y lastimosa ruina diremos

en los últimos años, y en el presente de 1675 le vemos disponer séptima

y no menos suntuosa reedificación. En la que ahora escribo se le puso

sobre la principal puerta este letrero_: Reynando D. Felipe Quarto,

católico Rey, feliz Augusto, y siendo Asistente y Maestro de Campo

General Don Diego Hurtado de Mendoza, caballero de la orden de Santiago,

Vizconde de la Corzana, del Consejo del Rey N. S., Mayordomo de la Reyna

N. S. y Administrador general de los Almojarifazgos, Sevilla sexta vez

levantó este teatro para representaciones, cuidando de su fábrica D.

Juan Ramírez de Guzmán, Alcalde mayor y procurador de Cortes, y Juan

Antonio de Medina, Veintiquatro y procurador mayor, y Francisco Gómez de

Acosta, jurado, año de 1631 de la salud Christiana.

_Tenía el Cabildo de esta ciudad en este teatro tres aposentos propios

para asistir á las comedias sus capitulares, con gran autoridad, en sus

bancas cubiertas de terciopelo carmesí, que se repetirá en su

restauración. En lo antiguo se sabe que tuvo Sevilla otros teatros en la

parroquia de San Pedro, donde ahora está el estanco de tabaco, y en la

de la Santa Iglesia, en el corral de Doña Elvira (casa que fué de Doña

Elvira de Ayala, mujer del Almirante D. Alvar Pérez de Guzmán) y ahora

tiene otra, que vulgarmente llaman la Montería en el çaguan del Alcázar

Real, fabricado todo de madera y dentro de su jurisdicción._

[302] Sevilla, 1582.

[303] Probablemente este Francisco de la Cueva es el mismo escritor á

quien Lope de Vega dedicó su comedia _La mal casada_. (V. _Los Hijos

ilustres de Madrid_, tomo I.)

[304] Ximeno, _Escritores del reino de Valencia_, lib. I, página

263.--Rodríguez, _Biblioteca Valentina_, pág. 58.--_La Diana enamorada,

nueva impresión con notas al Canto de Turia_. Madrid, 1802, pág.

411.--Latassa, _Escritores aragoneses_. Pamplona, 1798-1802.

[305] Aunque digan los eruditos españoles que peleó también en la

batalla de Mühlberg, es erróneo, porque el año de su nacimiento es

posterior á la fecha de esta batalla.

[306] Un ejemplar de esta pieza, extremadamente rara, que no pudo

encontrar Moratín, posee hoy en París Don Vicente Salvá, á cuya bondad

debí el leerla.

[307] Trátase también de este asunto en una poesía de Juan Yagüe de

Salas, titulada _Los amantes de Teruel_, impresa en Valencia en 1616.

[308] Rodríguez, _Bibl. Val._, pág. 103.--Vicente Ximeno, _Escritores

del reino de Valencia_, lib. I, pág. 247.

[309]

¡Oh si á mi pluma concediera el cielo

En esto lo que vello en mi persona!

¡Oh si así como ví la gran batalla

Supiera describilla yo y cantalla!

(_El Monserrate_, canto IV.)

[310] En una carta dirigida á su hermano, fechada en Milán en 1605,

habla Virués muy prolijamente de un viaje de Milán á Flandes, que hizo

al frente de un destacamento. Lo mejor y más animado es la descripción

del paso de San Gotardo. (_Obras trágicas y líricas_, fol. 269.)

[311] Moratín, fundado en no sé qué razones, dice que esto ocurrió en

1579, esto es, en la misma época en que aparecieron las primeras de La

Cueva, cuya aserción no sólo se opone á lo que dice Rojas en la _Loa de

la comedia_, sino también á otros datos importantes.

[312] Ved la nota que insertamos antes.--Diego Vich, _Breve discurso de

las comedias y de su representación_ (Valencia, 1650), pág. 1.--Lope de

Vega, _Nuevo arte de hacer comedias_.--Cervantes, _Prólogo á las

comedias_.

[313] Lope de Vega, _Laurel de Apolo_.--Cervantes, _Canto de Caliope_ y

_Viaje al Parnaso_.

[314] El título de esta obra dice así: _Philosophia antigua poética del

doctor Alonso López Pinciano, médico cesáreo_, Madrid, 1596.--El autor,

llamado el Pinciano de su patria, Valladolid, fué médico de cámara de la

emperatriz María, viuda del emperador Maximiliano II. (V. á Don Nicolás

Antonio.)

[315] Sobre la antigua forma del prólogo, léase el artículo de Torres

Naharro.

[316] He aquí algunos juicios del Pinciano sobre la literatura, que se

hallan diseminados en su obra:

En la pág. 381 dice: que si en las comedias de su tiempo hay sucesos

trágicos, esto depende de que el poeta no distingue con claridad á la

tragedia de la comedia.--El desenlace desdichado no es esencial á la

tragedia, pero debe reinar en ella la desgracia é inspirar en los

espectadores temor y compasión.

En la pág. 413, dice Fadrique: «La fábula cómica ha de tener cinco

actos, en lo cual conviene con la trágica... La segunda es también común

á las acciones dramáticas, y es, que cada persona no salga más que cinco

veces al teatro en toda la acción, que viene á ser en cada acto una vez.

Y de esta manera quedan las entradas tan mezcladas, que ningún actor da

molestia con su presencia. Sea la tercera condición, que en la escena no

salgan de tres personas arriba, y si saliere la cuarta, esté muda... La

quinta, que toda la acción se finja ser hecha dentro de tres días...

Hugo dijo aquí: Pues el filósofo no da más que un día de término á la

tragedia. Fadrique sonrió y dijo: Ahora bien, los hombres de aquellos

tiempos andaban más listos y agudos en el camino de la virtud, y así el

tiempo que entonces bastó, agora no basta: bien me parece lo que algunos

han escrito, que la tragedia tenga cinco días de término y la comedia

tres, confesando que cuanto menos el plazo fuere, terná más de

perfección, como no contravenga á la verosimilitud: lo cual es el todo

de la poética imitación, y más de la cómica que de otra alguna.»

En la pág. 316 y siguientes, leemos estas palabras acerca de los metros

del drama: «Y luego Fadrique: La trágica consiente todo género de

coplas, y metros, y estanzas. Como (dijo el Pinciano) que consiente

redondillas castellanas enteras, quebradas, y arte mayor, también los

metros y rimas italianas. Fadrique respondió: Quien dice todo, nada

excluye: mas es de advertir que conviene á las personas trágicas y

principales, darlas metros y rimas mayores, y á las menores, menores; y

las mayores son las que constan de arte mayor ó endecasílabos; y pues el

uso ha echado esta copla de arte mayor, echémosla también de la trágica,

y recogiendo más la generalidad dicha, digo: que excepto arte mayor y

quebrados castellanos, todas sus demás estanzas son buenas para la

trágica. Al fin (dijo el Pinciano), vos echáis della la arte mayor y

quebrados. Aquí pensó un poco F., y dijo: Sí para el cuerpo de la

tragedia, y permitiríalo fuera de ella porque en el prólogo no parecería

mal la arte mayor (hablo al uso de los prólogos de agora), y no

parecería mal el quebrado castellano del coro, si aconteciese á llorar y

lamentarse una miseria; y esto del metro de la tragedia y de la comedia

misma, digo que recibe toda suerte de metros cual la tragedia, mas que

no conviene contenga mucho de los endecasílabos, ni tampoco canciones;

porque como las personas son bajas, no está bien usen de metros altos

muchos; y en lo de las canciones digo no convienen, porque son rimas muy

fuera del común. De aquí nace que los antiguos usaran mucho los jambos,

y á nosotros nos estarán bien las redondillas; y si alguno quisiere

hacer comedias en prosa, no le condenaré por ello, porque en la verdad

las hará verosímiles más, aunque menos deleitosas: yo, á lo menos, soy

tan aficionado á la buena imitación, que por ella olvidaré de buena gana

el deleite del metro.»

[317] Es digno también de observarse, que las obras de Cisneros, La

Fuente y otros actores de este período, que se conservan, y que Pellicer

señala como escritas en él, á nuestro juicio, en vista de su estructura,

de su división en tres jornadas y de la traza que llevan del influjo de

Lope de Vega, pertenecen á la conclusión del siglo.

Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo I · 第 26 / 26 段