[130] Concil. de Gerona, caps. 2.º y 3.º, pág. 129.--Cuarto concilio

toled., cap. 26, pág. 371.--S. Isid. Etymol., lib. VI, cap. 19, Nr. 43,

pág. 153.

[131] Masdeu, XI, 212.

[132] Labb., _Concil._, tomo V, pág. 1.703.

Como prueba del aserto, de que las diversiones teatrales no eran

desconocidas de los visigodos, pueden servir los pasajes siguientes:

Obras de San Valerio (este santo murió el 25 de febrero de 695): «_Sic

denique in amentia versus, injustæ susceptionis ordinen oblitus, vulgali

ritu in obscoeno theatricæ luxuriæ vertigine rotabatur, dum

circumductis huc illucque brachiis, alio in loco lascivos conglobans

pedes, vestigiis ludibricantibus circuens tripudio compositis et

tremulis gressibus subsiliens nefaria cantilena mortifiræ ballimaciæ

dira Carimina canens, diabolicæ pestis exercebat luxuriam._» (_España

sagrada_, tomo XVI, pág. 397.)

«Fuero Juzgo (edición de la Real Academia Española.--Madrid 1815).--Lib.

I, _de instrumentis legalibus_. I. _Titulus de legislatore: Formandarum

artifex legum non dioceptatione debet uti, sed jure. Nec videri congruum

sibi contentione legem condidisse, sed ordine. Ab illo enim negotia

rerum non expetunt in theatrali favore clamorem, sed in exoptata

salvatione populi legem._»--Así, por último, arrastrado por la clemencia

de un propósito insensato, y olvidando toda compostura, daba vueltas

soeces presa del vértigo obsceno y lujurioso usado en el teatro,

moviendo en todos sentidos sus brazos en arco, juntando otras veces sus

pies lascivos, danzando en círculo con pasos insinuantes y trémulos,

entonando cantares escandalosos con meneos impúdicos, y provocando de

este modo la diabólica y pestilencial lujuria.--El legislador no ha de

discutir, sino mandar. Ni es propio de él establecer las leyes con

disputas, sino en virtud de su autoridad. Sus graves asuntos no piden

aplausos ruidosos como en el teatro, sino disposiciones encaminadas al

bien del pueblo.--(_T. del T._)

[133] Masdeu, XIII, 277.--Aschbach, _Geschichte der Ommaijaden_, s. 272.

[134] Masdeu, XIII, 198. Sábese con toda evidencia que la lengua usada

en la liturgia mozárabe era la latina, y que es exagerada la aserción

del obispo Álvaro de Córdoba en su _Indiculo luminoso_, muchas veces

citado, de que en el siglo IX fué el árabe el idioma casi exclusivo

usado en toda España. (V. á Flórez, _España sagrada_, tomo XI, pág. 274,

y á Du Cange en el prólogo de su _Gloss_.) Y aunque muchos cristianos no

desdeñasen emplear con retórica elegante la lengua arábiga, y hasta

escribir pulidos versos, consta también de la crónica del obispo Idacio,

que los árabes por su parte no creyeron rebajarse escribiendo en el

idioma de Cicerón y de Virgilio. Así comienza un manifiesto del rey moro

de Coimbra: _Alboucen Iben-Mahumet, Iben-Tarif, bellator fortis,

vincitor Hispaniarum, dominator Cantabriæ Gothorum et magnæ litis

Roderici_, etc. (V. la introducción al _Romancero_ de Durán, Madrid,

1832.)

[135] _Bibliotheca Arabico-hispana Escurialesius_, tomo I, págs. 136 y

144.--CCCCXCVII. _Codex nitide exaratus anno Egiræ 746 idemque

autographus, quo continetur opus, tum soluta, tum stricta oratione

concinnatum, hac inscriptione: Sales et Elegantiæ Dialogi inter variarum

Artium Professores instituti, comoedia nimirum jocosa et satyrica, ubi

quisque professor juxta suæ Artis vocabula et leges loquitur, alius

alium dictis acutis ridiculisque illudit ac fugillat; tum ejus vitia

dolosque aperit enarratque: auctore Mohamad Ben-Mohamad Albalisi

Ben-Alí, ex Urbe Velez, qui colloquentes inducit quinquaginta et unum

variarum artium Professores, videlicet Judicem, Lanium, Coquum,

Pullarium, Medicum, Pocillatorem, Pomarium, Musicum, Fidicinem, Cæcum,

Rhetorem, Grammaticum, Concionatorem, Præfectum, Præconem publicæ

precationis Mahometicæ_, etc., etc.--(N. 497. Códice esmeradamente

escrito en el año 746 de la Egira, y autógrafo de la obra en prosa y

verso, titulada Chistosos y elegantes diálogos entre maestros de varias

artes, ó comedia jocosa y satírica, en que cada maestro habla empleando

su peculiar tecnicismo, y con arreglo á las leyes de su arte: búrlanse

unos de otros, y esquívanse con dichos agudos y ridículos, y se revelan

y narran sus vicios y engaños: su autor Mohamad Ben-Mohamad Albalisi

Ben-Alí, de la ciudad de Vélez, que introduce cincuenta y un maestros de

varias artes, á saber: un juez, un carnicero, un cocinero, un recobero,

un médico, un copero, un vendedor de fruta, un músico, un tocador de

vihuela, un ciego, un retórico, un gramático, un orador, un prefecto, un

muezín, etc., etc.)--(_T. del T._)

CCCCLXVII, _Codex nitide exaratus feria 5 die 17 mensis Dilcadat, horis

meridianis, anno Egiræ 845, quo continetur opus Anonymi inscriptum

comoedia Blateronis, in tres partes divisum. Prima agit de Equo

vendito, ubi ad colloquendum inducuntur Blatero, Dux minax,

Jurisconsultus, qui plura acute et jocose dicta proferunt, de Equi

venditione inter se contendentes; secunda quorundum hominum vagorum

instituta et dolos complectitur ac describit, quorum aliqui Medicinam,

alii Astrologiam, alii alias artes ad credulum vulgus fallendum

ostentant venditantque, tertia denique Amantium mores repræsentat._--(N.

467. Códice esmeradamente escrito en la feria quinta, día 17 del mes

Dilcadat y horas del medio día, año 845 de la Egira, que contiene la

obra de un anónimo llamada la comedia de Blateron, dividida en tres

partes: la primera trata de la venta de un caballo, y hablan en ella

Blateron, un capitán feroz y un jurisconsulto, los cuales, disputando

entre sí sobre la venta del caballo, dicen muchas cosas tan agudas como

discretas; la segunda comprende y describe las costumbres y amaños de

ciertos vagabundos, que ya con el nombre de astrólogos, ya con otros de

este jaez, se dan importancia y explotan y engañan al vulgo crédulo; y

por último, la tercera representa las costumbres de los

enamorados.)--(_T. del T._)

[136] V. los _Frag._ de Hairi y Hamabani, insertos en la _Chrestomathie

arabe_ de De Sacy, tomo III, págs. 167-272.--Niebuhrs, _Reise in

Arabien_, B. I. S. 151.--Alexander Burnes, _Travels into Bokhara_, tomo

II, pág. 329.--Lane, _Account, on the manners and customs of modern

Egyptians_.--Sir H. J. Brydges, _Mission to the court of Persia_, tomo

I, págs. 124 y siguientes.--Belzoni, _Voyage en Egipte et en Nubie_,

tomo I, págs. 27-31.--Michaud, _Correspondence d'Orient_, tomo V, págs.

30-31, 248-252 y 255-257.--_Description de l'Egipte_, tomo XXIII, 2e

partie, pág. 442.--Hammer's _Schirin_, en el prólogo, L. 28.--El autor

de esta historia asistió en Brussa, en el Asia menor, á una

representación semejante á la descrita por Hammer, que contaba los

amores de Yusuff y de Guleika.

[137] _Mitridates_ de Adelung, II, 10.--Aldrete, _Del origen de la

lengua castellana_, fol. 46, 6.--Díez, _Grammatik der romanischen

Sprachen_, B. I. S. 48.--_Uber die Länderverwaltung unter dem

Chalifate_, Berlín, 1835, L. 75.

[138] Aún hoy se observan en el dialecto asturiano moderno, llamado

_bable_, muchas palabras y locuciones que se leen en los más antiguos

monumentos de la lengua castellana, como el poema del Cid, desusados ya

en el lenguaje moderno. V. la _Introducción al Romancero_ de Durán.

[139] V. á Durán, ya citado.--Jovellanos, _Memoria sobre las diversiones

públicas_, pág. 17.

[140] Es de presumir que en Aragón lucharon desde un principio por la

supremacía los dos dialectos lemosino y castellano; este era el hablado

vulgarmente y el natural al pueblo, y el otro el favorito de nobles y

cultos.

[141] Díez, _Poesie der Troubadours, und Leben und Werke der

Troubadours_.

[142] _Parnasse Occitanien_, págs. 43 y 329.--Raynouard, III, 462, y V,

165.

[143] Raynouard, II, 236; III, 313.--Díez, _P. d. T._, S. 151.

[144] Díez, ibid., pág. 20.

[145] Raynouard, V, 102.--Díez _P. d. T._, S. 45 y 199.

[146] _Fabliaux, contes_, etc., par Barbazan et Meon, tomo I, págs. 380

y siguientes.

[147] Véase á Zurita, _Anales de la Corona de Aragón_, tomo VII, c. I y

II, fol. 85.

[148] Crescimbini, _Comment._, tomo II, pág. 44.--Tiraboschi, IV, pág.

422.

[149] Raynouard, II, 134-143.

[150] Schmidt, _Geschichte Aragoniens im Mittelalter_, S. 461.

[151] Véanse los párrafos sobre la _Gaya ciencia_, del marqués de

Santillana, que trae Mayans en sus _Orígenes de la lengua española_.

[152] Díez, _L. u. W. d. T._, S. 44 y 133.--_P. d. T._, S. 61.

[153] Díez, _P. d. T._, S. 333 y siguientes.

[154] "Otrosí los que son juglares é los remedadores é los facedores de

los zaharrones que públicamente andan por el pueblo ó cantan ó facen

juegos por precio; esto es, porque se envilecen ante otros por aquel

precio que les dan. Mas los que tañeren estrumentos ó cantaren por facer

solaz á sí mesmos ó por facer placer á sus amigos ó dar solaz á los

reyes ó á los otros señores, non serían por ende enfamados." Part. VII,

tít. VI, ley 4.ª

Según el Diccionario de la Academia, _zaharrón_ vale tanto como

_moharracho_ ó _botarga_. _Moharracho_ es el que se disfraza

ridículamente en alguna función para alegrar ó entretener á otros,

haciendo gestos, ademanes ó muecas ridículas. _Botarga_ es el vestido

ridículo de varios colores, que se usa en las mogigangas y algunas

representaciones teatrales.--(_N. del T._)

[155] "Ilustres personas son llamadas en latín las personas honradas é

de gran guisa é que son puestas en dignidades, así como los reyes é los

que descienden de ellos, é los condes, é otrosí los que descienden

dellos, é los otros homes honrados semejantes destos. É estos atales,

como quier que segun las leyes pueden recebir las barraganas, tales

mujeres ya que non deben recebir así como la sierva ó fija de sierva.

Nin otrosí la que fuese aforrada nin su fija, nin juglaresa nin sus

fijas, nin tabernera, nin regatera, nin alcahueta, nin sus fijas, nin

otra persona de aquellas que son llamadas viles por razon de sí mismas,

ó por razon de aquellos do descendieron, ca non seria guisada cosa que

la sangre de los nobles fuese embargada nin ayuntada á tan viles

mujeres. É si alguno de los sobredichos ficiere contra esto, ú oviere de

tal mujer fijo segun las leyes, non seria llamado fijo natural, ante

seria llamado spurio, que quier tanto decir como fornecino. E demas tal

fijo como este non debe partir en los bienes del padre, nin es el padre

tenudo de criarle si non quisiere." Part. IV, tít. XIV, ley 3.ª

[156] Duarte Núñez de Liao, _Origen é ortographia da lingua port._

Lisboa, 1774, 4. Tomo II, pág. 76.

[157] También se puede decir el gallego-portugués, supuesta la innegable

semejanza, que hay entre el dialecto gallego y el que usaron en sus

cantos los primeros poetas portugueses. Así se prueba comparando el

antiguo _Cancionero_ portugués con las poesías gallegas de Alfonso X. Y

ya que hablamos de aquel antiguo _Cancionero_, añadiremos que se halla

manuscrito en la biblioteca del _Colegio dos Nobres_ de Lisboa, y que

debe contener importantes documentos para ilustrar la historia de la

antigua poesía lírica. Está ricamente iluminado, y lo adornan pequeñas

miniaturas, que representan cantores, bufones y bailarines. El autor de

esta historia no ha podido verlo, pero ha examinado composiciones de él,

publicadas por lord Stuart, y ha visto que por sus formas son semejantes

á las provenzales, y por su dialecto á las gallegas. V. á Raynouard,

_Journal des savants_. Agosto de 1825, y Bellermann, _Die alten

Liederbücher der Portugiesen_: Berlín, 1840, pág. 55.

[158] "Non há mucho tiempo que cualesquier decidores é trovadores destas

partes, agora fuesen castellanos, andaluces ó de la Extremadura,

componían todas sus obras en lengua gallega ó portuguesa." Sánchez,

_Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV_. Edición de

París, pág. 16.

[159] Díez, _Alt-Spanische Romanzen_, S. 199 y siguientes.

[160] Rodríguez de Castro, _Biblioteca española_. Madrid, 1786, tomo II,

pág. 504--Sánchez, l. c., pág. 270.

[161] V. el _Discurso preliminar al Romancero_ de Don Agustín Durán.

[162] Cons. á Raynouard, _Journal des Savants_, 1831, pág. 135.

[163] Es error muy general confundir _los romances_ con _las

redondillas_, siendo en realidad tan distintos, y caracterizando á los

primeros su especial versificación, que consiste en el acorde ó

asonancia de cada dos versos, por largos que sean, al paso que las

segundas forman cuatro versos de rima perfecta, en esta forma: 1 2 2 1.

Para explicarnos mejor y evitar semejante confusión en lo sucesivo,

ponemos los ejemplos siguientes:

ROMANCES.

¡Nuño Vero, Nuño Vero,

Buen caballero probado,

Hinquedes la lanza en tierra,

Y arrended el caballo!

Preguntaros he por nuevas

De Baldovinos el Franco.

Tal es el romance perfecto, que más tarde fué admitido en el drama, y en

el cual siempre se usa del asonante, nunca de la rima perfecta. En los

más antiguos se usa indistintamente de la rima perfecta ó del asonante,

pero las vocales finales son las mismas en toda la composición, v. gr.:

Porque el gran emperador

Así lo había mandado,

Llegó el valiente Roldán

De todas armas armado,

En el fuerte Briador,

Su poderoso caballo,

Y la fuerte Durlindana

Muy bien ceñida á su lado;

La lanza como una entena,

El fuerte escudo embrazado, etc.

REDONDILLA.

Ven, muerte, tan escondida,

Que no te sienta venir,

Porque el placer de morir

No me torne á dar la vida.

Escritores alemanes, y hasta algunos españoles modernos, como Sarmiento,

dan el nombre común de _redondilla_ á todos los versos trocáicos de

cuatro pies, diferenciándolas después (lo cual no deja de ser extraño),

según la asonancia ó disposición de las rimas. No sucede así con los

antiguos españoles, que ignoran estas distinciones, y jamás confunden

_los romances y las redondillas_.

[164] «El verso de ocho sílabas es el propio y natural de España, en

cuya lengua se halla más antiguo que en alguna otra de las vulgares, y

así en ella solamente tiene toda la gracia, lindeza y agudeza que es más

propia del ingenio español.»--Argote de Molina, _Discurso sobre la

poesía castellana_.

«El de ocho sílabas es el más famoso, más antiguo, más natural y más

común.»--Sarmiento, _Memorias para la historia de la poesía

española_.--Sarmiento cita cuatro párrafos de antiguas crónicas y de

leyes alfonsinas, que, si bien escritas en prosa, son verdaderos

romances.

[165] Hay memoria en diversos lugares del _Repartimiento de Sevilla_, de

Nicolás de los Romances y Domingo Abad de los Romances; ambos quiere

Argote de Molina que fuesen poetas del Santo Rey; y de Domingo Abad de

los Romances,--«este nuestro poeta (dice) escribió en castellano, que es

lo más antiguo que he visto en Castilla; y por el gusto de los curiosos

pondré aquí una _serranica_, que dice así:

«En somo del Puerto

Cuidéme ser muerto

De nieve y de frío,

Y de ese rocío

De la madrugada.

A la decidida

De una corrida

Fallé la serrana

Fermosa, lozana

E bien colorida.

Díxele á ella:

Omillome bella;

Diz tú que bien corres,

Aquí no te engorres,

Que el sol se recala.

Dix él: frío tengo,

E por eso vengo

A vos, fermosura;

Quered por mesura

Abrir la posada.

Dixo la moza:

Cormano, la choza

Está defendida.

Non habedes guarida

Sin facer jornada.»

«Domingo Abad de los Romances y Nicolás de los Romances quedaron

avecindados en Sevilla, que consta de escrituras del archivo de la Santa

Iglesia.»--Diego Ortiz de Zúñiga, _Anales eclesiásticos y seculares de

Sevilla_. Edición de Madrid, 1795, tomo I, pág. 196.

La _serranica_ citada (sobre cuya autenticidad se han suscitado graves

dudas) no está escrita en forma de romance, y la denominación de

_romances_ nada implica en verdad, puesto que en un principio sólo se

daba á entender con esta palabra una poesía en romance ó en lengua

vulgar, pero la fundada sospecha de que los dos poetas que siguieron á

San Fernando á la conquista de Sevilla, eran realmente romanceros, no

deja de ser importante. No hay duda de que pocos años después, en el

reinado de Alfonso X, se usaron versos octosílabos trocáicos, casi

iguales á los de los romances. Hasta en las obras de este rey se

encuentran ejemplos de ellos, pues suprimiendo el estribillo final de

las estrofas, resulta un verdadero romance. Sirva de ejemplo el

siguiente:

E de tal razon com esta

Vos direi com huna vez

A Virgen Santa María

Un muy gran miragre fez

Por lo bon Rey Don Fernando

Que foi comprido de prez.

V. los _Anales de Sevilla_, tomo I, pág. 301.

[166] _Historia de las grandezas de Avila_, por Fr. Luis de Ariz, parte

II, pág. 37.

[167] Masdeu, _Historia crítica de España_, tomo XIII, pág. 327.

[168] Masdeu, tomo XIII, págs. 198 y 277.

[169] Binterim, _Denkwürdigkeitten der katholischen Kirche_, Bd. IV, Th.

3.

[170] Sánchez, l. c. (edición de París), pág. 251.

[171] Rodríguez de Castro, _Biblioteca Española_, tomo II, pág. 632, a.

[172] Rodríguez de Castro, _Biblioteca Española_, tomo II, págs. 631 y

siguientes.--Argote de Molina, _Nobleza de Andalucía_; Sevilla, 1588,

folios 151 y siguientes.--Ortíz de Zúñiga, _Anales de Sevilla_; Madrid,

1795, tomo I, págs. 94 y 301 y siguientes.--Papebroch, _Acta vitæ San

Ferdinandi_; Antuerpiæ, 1684, págs. 321 y siguientes.--Terreros y Pando,

_Paleografía española_; Madrid, 1758, página 71.--Fernando Wolf en los

_Wiener Jahrbüchern_; Jahrgang, 1831.

[173] «Vestir non debe ninguno hábitos de religion, sino aquellos que

los tomaron para servir á Dios; ca algunos hay que los traen á mala

entencion, para remedar los religiosos, é para fazer otros escarnios é

juegos con ellos, é es cosa muy desaguisada que lo que fué fallado para

servicio de Dios sea tomado en desprecio de Santa Eglesia, é en

abiltamiento de la religion; onde cualquier que vestiese hábitos de

monjes é de monjas ó de religioso, debe ser echado de aquella villa ó de

aquel logar donde lo fiziere á azotes. E si por aventura clérigo fiziere

tal cosa, porque le estaria peor que á otro ome, dévele poner su prelado

gran pena, segun toviese por razon: ca estas cosas tambien los prelados

como los judgadores seglares de cada un logar las deben mucho

escarmentar que no se fagan.» Part. I, tít. VI, ley 36.

[174] Jacobus Grætser, _De sacris peregrinationibus_; Ingolstadt, 1606,

pág. 274.--Idem, _De Catholicæ Ecclesiæ_ _sacris processionibus et

supplicationibus_, lib. II, pág. 127.--Idem, _De festis christianorum et

benedictionibus_, en sus opp., Regensburg, 1635, Th. V.--_Thesaurus

sacrorum rituum_ de Gavanti; Lugduni, 1685, pág. 255.--El cardenal

Lambertini (Benedicto XIV) en sus de _Jesu Christi matrisque ejus

festis_; Patavii, 1751, pág. 211.

[175] Flórez (Enrique), Risco, Merino y Canal, _España sagrada, Theatro

geográfico-histórico de la Iglesia de España_, 1754-1832. Tomo 45.

Madrid, 1832, pág. 17.--El importante documento, que citamos, ha pasado

hasta ahora completamente desapercibido para los historiadores del

teatro español.

[176] El nuevo editor de _Los Orígenes_, de Moratín, demuestra con

extractos de manuscritos del Archivo de la ciudad de Barcelona, que en

ella, ya en el siglo XIII, se representaron dramas religiosos y otras

fiestas, y da noticia de una farsa satírica, titulada _Mascarón_, que

encontró en manuscritos del siglo XIII y XIV (los cuales pasaron de los

Archivos de Ripoll y de San Cugat del Vallés al de la corona de Aragón).

En esta pieza, Mascarón, como representante del infierno, acusa por sus

pecados al linaje humano ante el tribunal de Dios; Éste y la Virgen

María, como defensora de los hombres, son los personajes del drama.

Abundan más los datos de representaciones de espectáculos teatrales en

Aragón y Cataluña durante los siglos XIV y XV, hablándose de algunas del

antiguo y nuevo Testamento en el día del Corpus, en las cuales los

gremios y hermandades se encargaban de ciertos papeles, y también de

_Entremeses de Santa Eulalia de Belén_ (en que aparecían los tres Reyes

Magos á caballo), etc.

Merece también conocerse lo que refiere Ortiz de Zúñiga en los _Anales

de Sevilla_, puesto que menciona representaciones hechas en el año 1327

para solemnizar la entrada de Alfonso XI en dicha ciudad: «De Córdova

vino el Rey á Sevilla, y aunque no consta el día de su entrada, estava

en ella á 10 de julio, y fué recibido con la solemnidad que pondera su

crónica. Grandes fueron las galas, _máscaras_, _representaciones_, arcos

triunfales, fiestas de á pié y á cavallo, juegos que llamavan bojordos

de espada y lança.» Refiérese en papeles antiguos, que volviendo los

Cortesanos á Castilla, en sus exageraciones de esta ostentosa entrada,

dieron principio al elogio: «Quien no vió á Sevilla, no vió maravilla;»

y al adagio: «A quien Dios quiso bien, en Sevilla le dió de comer.»

[177] _Crónica de Alfonso XI_, págs. 177 y siguientes; Madrid, 1787.

Ya las _Siete Partidas_ hablan de las obligaciones de los caballeros de

tal suerte, que nos hacen acordarnos de Amadís ó de Palmerín de

Inglaterra. El caballero debe usar vestidos limpios y brillantes, y en

las ciudades largo manto que los envuelva, para inspirar al pueblo mayor

respeto. Su buen caballo se ha de distinguir por su belleza y por sus

ricos arreos. Debe vivir morigeradamente, y evitar los placeres

afeminados é indignos de su sexo. Mientras coma ha de oir la relación de

las hazañas de los tiempos pasados, para imitarlas, é invocar en las

batallas el nombre de su dama para acrecer el vigor de su alma, y

abstenerse de toda acción que pueda deshonrarlo. (V. la Part. II, tít.

XXI.)--Despréndese de muchos pasajes de historias y crónicas antiguas,

que los caballeros andantes no existieron sólo en España en la

imaginación de los romanceros. Fernando del Pulgar habla de muchos

caballeros, á quienes conocía, que fueron á paises lejanos en busca de

aventuras y de gloriosos hechos de armas, y después añade: «E oí decir

de otros castellanos, que con ánimo de caballeros fueron por los reynos

extraños, á facer armas con cualquier caballero que quisiese facerlas

con ellos, é por ellas ganaron honra para sí, é fama de valientes y

esforzados caballeros para los fijosdalgo de Castilla.» (Pulgar, _Claros

varones_, tít. XVII.)--En las _Paston letters_ se cuenta, que, en la

corte de Enrique IV de Inglaterra apareció un caballero español _with a

kercheff of Plesaunce iwrapped aboute hys arms, the gwych knigt wyll

renne a course wyth a sharpe spere for his son eyn lady sake_. (Con una

capa de Plasencia alrededor de sus brazos, el cual caballero quería

romper á la carrera una afilada lanza por amor á la señora de su

hijo)--(_T. del T._)--Monstrelet refiere las aventuras de un bravo

castellano, que llegó á la corte de Borgoña _para ganar gloria y

renombre_, y se hizo admirar por su insólita osadía. (_Chroniques_;

París, 1595, II, pág. 109.)

[178] V. á Sánchez, ed. de París, pág. 418.

[179]

«Fise muchas cántigas de danza é troteras

Para jodías et moras, é para entendederas.

Para en instrumentos de comunales maneras,

El cantar que no sabes, oílo a cantaderas.

Cantares fis algunos de los que disen los ciegos,

Et para escolares que andan nocherniegos,

Cazurros e de bulras, non cabrían en diez pliegos.»

Consúltese á Fern. Wolf en los _Wiener Jahrbüchern_, tomo XVIII, pág.

247.

Debemos advertir aquí, que la palabra _cantares_ indicaba también

poesías de forma dramática, como se deduce de las siguientes palabras de

la carta del marqués de Santillana, ya citada: «Pedro González de

Mendoza, mi abuelo, usó una manera de decir cantares así como cénicos,

plautinos y terencianos, también en estrambotes como en serranas.» V. á

Sánchez, l. c., pág. 16.

[180] _Pamphilus de Amore cum commento familiari_; París, 1550,

4.--También en _Ovidii erotica et amatoria opuscula_, ed. Goldast.

Francof., 1610.

Como esta obra, escrita en versos elegiacos, sirvió de modelo á nuestro

Arcipreste, que la copió muy exactamente, y más tarde al autor de _La

Celestina_, expondremos en breves palabras su argumento:

Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo I · 第 22 / 26 段