LOS SEIS.

Vamos a esperar que el tiempo

diga lo que tú no has dicho.

Como este género de literatura iba cayendo en desuso, rara vez tenía

mi ama el gusto de ver en la escena a _Pedro el Grande en el sitio de

Pultowa_, mandando a sus soldados que comieran caballos crudos y sin

sal, y prometiendo él por su parte almorzar piedras antes que rendir

la plaza. Debo advertir que esta preferencia más consistía en una

tenaz obstinación contra los Moratinistas que en falta de luces para

comprender la superioridad de la nueva escuela, y en que mi ama, rancia

e intransigente española por los cuatro costados, creía que las reglas

y el buen gusto eran malísimas cosas, solo por ser extranjeras, y que

para dar muestras de españolismo bastaba abrazarse, como a un lábaro

santo, a los despropósitos de nuestros poetas calagurritanos. En cuanto

a Calderón y a Lope de Vega, ella los tenía por admirables, solo porque

eran despreciados de los clásicos.

De buena gana me extendería aquí haciendo algunas observaciones

sobre los partidos literarios de entonces y sobre los conocimientos

literarios del pueblo en general y de los que se disputaban su favor

con tanto encarnizamiento; pero temo ser pesado y apartarme de mi

principal objeto que no es discutir con pluma académica sobre cosas,

tal vez mejor conocidas por el lector que por mí. Quédese en el tintero

lo que no es del caso, y sigamos, una vez que dejo consignado el mal

gusto de mi ama, cualidad que hoy afearía a cualquier marquesa, artista

o virtuosa de lo que llaman el gran mundo; pero que entonces no era

bastante a oscurecer ninguna de las inagotables gracias de su persona.

Ya la conocen ustedes. Pues bien, ahora voy a contar lo que me he

propuesto... ¡pero por vida de!... ahora caigo en que no debo seguir

adelante, sin dar a conocer el papel que por mi desgracia desempeñé

en el ruidoso estreno de _El sí de las niñas_, siendo causa de que la

tirantez de relaciones entre mi ama y Moratín se aumentara hasta llegar

a una solemne ruptura.

La corte de Carlos IV · 第 17 / 47 题