FÁBULA VI.

_NACIMIENTO DE BACO._

Procuró Júpiter quanto pudo enervar la fuerza de los formidables rayos:

no quiso tomar de aquellos con que quitó la vida á Tifon el de cien

manos, por parecerle demasiado terribles: hay otros rayos mas leves,

que fabrican los Cíclopes, y que tienen ménos ardor, ménos fuego, y

ménos actividad; á estos llaman los Dioses rayos de segunda especie.

Toma de estos, y baxa con toda su magestad al palacio de Semele. No

pudo sufrir un mortal cuerpo el aparato acelerado del cielo, y así

es que fué abrasado con los conyugales dones.[187] Estaba preñada

Semele, y Júpiter sacó el imperfecto niño del vientre de su madre;

y, aunque parece cosa increible, le introduxo en su muslo, donde

cumplió el tiempo que le faltaba de su madre:[188] su tia Ino[189] le

recibió secretamente en la primera cuna, y despues le entregó á las

Ninfas Niseidas para que le ocultasen en sus cuevas, y en ellas le

alimentáron con leche.

Miéntras sucedia esto en la tierra, por el fatal destino que arregla

todos los sucesos, y estaba segura ya la vida del dos veces nacido

Baco,[190] dicen que habiendo bien bebido un dia Júpiter, y dexado los

graves cuidados que le ocupaban, se divertia con Juno, estando ociosa

y de buen humor, y entre otras cosas la dixo: „Yo me inclino á creer

que las mugeres tienen mas placer que los hombres en el comercio del

amor.” Juno le respondió que no era de su opinion; y para determinar

esta contienda, concertáron que la juzgase el sabio y justo Tiresias,

que habia gustado de los placeres del amor baxo los dos sexôs;

porque hallando cierto dia en un bosque dos serpientes que estaban

engendrando, las hirió con su báculo, y al momento (¡cosa admirable!)

fué transformado en muger, y vivió siete años con vida tan penosa. Al

octavo, volviendo á encontrar estas mismas dos serpientes, asimismo

ligadas y juntas, si es tanto el poder de vuestra herida, dixo, que á

quien os hiere dais contrario sexô, os heriré tambien ahora. Apénas

lo habia executado, quando adquiere la primera forma y figura con que

habia nacido. Nombrado este por juez en una causa jocosa, confirma el

parecer de Júpiter. Sentida Juno mas de lo justo, y de lo que la cosa

merecia, castigó al juez, privándole para siempre de la vista; pero

Júpiter por esta pérdida (porque un Dios no puede deshacer lo que otro

ha hecho) le concedió el don de conocer lo futuro, compensando de este

modo el daño que Juno le habia originado.

Tiresias se habia ya hecho célebre en toda la Beocia por los infalibles

oráculos que daba á los pueblos que iban á consultarle. La cerúlea

Liriope fué la primera que experimentó la certeza de sus respuestas.

Enamorado de ella el rio Céfiso, la encerró un dia en sus ondas; la

forzó, y la hizo madre de un niño tan hermoso, que desde entónces

podia ya ser amado de las Ninfas. Narciso le pusiéron por nombre.

Habiendo ido su madre á consultar á Tiresias sobre el destino de este

niño, le preguntó si llegaria á una edad avanzada: „Sí, la responde el

adivino, con tal que no contemple su hermosura, viéndose á sí mismo.”

La respuesta fué tenida en mucho tiempo por vana; mas el suceso, el

modo con que Narciso perdió la vida, y la singularidad de su pasion,

la hiciéron ser creida. Habia llegado ya á la edad de diez y seis

años, y podia pasar por muchacho y jóven[191] á un mismo tiempo. Muchos

jóvenes, muchas doncellas le solicitáron; pero su hermosura le hizo tan

altanero y orgulloso, que no permitió tocarse ni de unos ni de otros.

[Ilustración: (45) La Ninfa Eco, procurando divertir á Juno para

engañarla, es convertida en voz.]

Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4) · 第 95 / 101 题