_LICAON TRANSFORMADO EN LOBO._
Despues de haber pasado el espantoso monte Menalo, por ser habitado
de diferentes fieras, los helados pinares del Licéo, con el Cileno,
llegué al anochecer á la Arcadia, y entré en el cruel palacio del
tirano Licaon, dando señales de que era un Dios. El pueblo principió á
venerarme; mas Licaon, despreciando los religiosos cultos, pronto veré,
dice, con una infalible experiencia, si este es un Dios, ó un mortal,
de modo que no me quedará duda. En efecto, determinó (por este medio
queria descubrir la verdad) matarme improvisamente quando durmiera.
No contento con esto degolló á uno de los que tenia en rehenes de la
nacion Molosa, y coció parte de sus palpitantes miembros, y parte asó:
apénas me presenta en la mesa tal manjar, quando destruyo con vengadora
llama su palacio, para que le sepultase entre sus ruinas con sus dignos
penates. Licaon huye espantado quando ve abrasarse su casa; y llegando
á un solitario campo, principia á dar fuertes ahullidos, haciendo
vanos esfuerzos para hablar: la rabia se traslada de su corazon á la
boca, y exerce en los ganados su acostumbrada carnicería; deleytándose
aun entónces en derramar sangre. Sus vestidos se convierten en
pelos, los brazos en piernas, y él en lobo; pero sin embargo de esta
transformacion conserva señales de su misma figura, las canas son las
mismas que ántes tenia, la misma fiereza en el semblante, el mismo
fuego en sus ojos, y todo su cuerpo es un retrato vivo de la crueldad.
[Ilustración: (14) El Diluvio Universal.]