LO LÍRICO Y LA NOVELA

Nuestro ensayista defiende la tesis, en parte cierta, de que la

poesía lírica puede vivir dentro de la vida cotidiana con todos sus

prestigios, lo que no le ocurre a la novela, que necesita para hacer

efecto sus decoraciones y sus bastidores. En ese sentido la novela

lleva sus bambalinas propias, como las llevaba en la antigüedad el

poema épico.

El trozo lírico es como un surtidor que puede emerger en la plaza

pública; la novela, como una caverna adornada que tiene dentro sus

surtidores. Para mí la principal razón de la posible convivencia de lo

lírico en la vida cotidiana, es su brevedad, es decir, su tamaño. Una

poesía de Verlaine se puede recitar en un café. También una romanza se

canta en la calle, pero no puede cantarse toda una ópera.

Hoy, además, podría asegurarse que cuando la romanza se canta en la

calle, en medio del tráfago de la vida ordinaria, es que es una canción

de organillo o de guitarra.

El novelista es sin duda, y lo ha sido siempre, un tipo de rincón, de

hombre agazapado, de observador curioso. El que toma aire de mundano,

generalmente, es porque en el fondo vale poco y es un blufista cínico y

desaprensivo.

El poeta, no; el poeta ha tenido su misión social, pero ahora no la

tiene, y cuando quiere tomar el papel de divo o de profeta y llevar su

estandarte con gallardía, generalmente, se convierte en un fantoche

ridículo.

A mí al menos ese tipo de poeta civil italiano, que hace inflar de

entusiasmo las narices de nuestras gentes del Mediterráneo, me da la

impresión de una cosa desgraciada, grotesca, de un hierofante bufo que

repite lugares comunes, manoseados y conocidos, con un aire enfático.

¿HAY UNA LITERATURA NOBLE?

Nuestro amigo, un poco enemigo ideológico, habla luego con fruición de

que hay una literatura noble; ¿pero qué quiere decir eso de literatura

noble?, ¿literatura de aristócratas?, ¿literatura de sentimientos

ejemplares?, ¿literatura de señores y no de esclavos en sentido

nietzscheano? Al usar la palabra noble sentimos la impresión de que nos

están dando un cambiazo de prestidigitador.

Indudablemente él y yo debemos emplear la palabra noble en distinta

acepción. Yo supongo al principio que él al decir noble expresa un

concepto, no solo literario, sino moral; pero al mismo tiempo sospecho

luego que el ensayista da a la palabra noble un sentido de algo

puramente formal, algo relacionado con la corrección de maneras. Con

este último concepto yo no puedo decir, por ejemplo: El Empecinado

era un carácter noble o Hamlet es un noble espíritu. Tendríamos que

ponernos de acuerdo de antemano en lo que significa la palabra noble

para entendernos.

Cuando los duques se burlan de Don Quijote, ¿quién representa allí la

nobleza? ¿Don Quijote o los aristócratas? Si la nobleza es el espíritu

de lealtad y de sacrificio por el ideal, indudablemente Don Quijote;

si la nobleza es solo un perfeccionamiento de formas y de maneras

exteriores, los duques.

Siempre sería de desear que cuando nos hablan de nobleza nos dijeran

con exactitud a qué se refieren, si a la elevación del espíritu o a la

catalogación de las familias en los distintos almanaques de Gotha.

La nave de los locos · 第 33 / 149 题