FÓRMULAS DEL ENSAYISTA

En nuestras discusiones, el ensayista ha ido formulando varias

proposiciones generales, a las cuales él considera como necesarias

para la perfección del género novelesco. Estas proposiciones son

aproximadamente las siguientes:

La novela tiene que estar encajada en las tres unidades clásicas,

hallarse aislada, como metida en un marco bien definido y cerrado.

La novela debe vivir en un ambiente muy limitado, debe ser un género

lento, moroso, de escasa acción; tiene, por lo tanto, que presentar

pocas figuras y estas muy perfiladas.

El novelista no puede aspirar, según nuestro dogmatizador, a inventar

una fábula nueva, y su única defensa será la manera, la perfección y la

técnica.

Contra tales proposiciones, mi principal argumento es el ejemplo.

Cito novelas, muchas, he sido gran lector de ellas, que cumplen

estrictamente las reglas expuestas, y que, sin embargo, para nosotros,

de común acuerdo, son estrictamente pesadas y aburridas. Cito luego

otras que, sin las anteriores condiciones, son libros extraordinarios.

Un ambiente limitado, de pocas figuras, es el de la _Regenta_, de

Clarín, y de _Pepita Jiménez_, de Valera; un ambiente ancho, extenso, y

muchas figuras, tiene _La Guerra y la Paz_, de Tolstoi. ¿Hay alguno que

ponga las novelas de Clarín y de Valera sobre la de Tolstoi? No lo creo.

—No importa —replica el ensayista—; las reglas pueden ser buenas,

aunque el que las siga no haya tenido gracia o habilidad para saberlas

emplear.

El argumento a mí no me parece convincente. Se me figura algo así

como la opinión de los médicos de Molière, de que vale más morirse

siguiendo los preceptos de Hipócrates que vivir malamente y sin arreglo

a precepto alguno.

Si el cerrar la novela al aire de fuera constituyese un gran mérito,

todos o casi todos los novelistas españoles del siglo XIX serían

admirables. La mayoría han tenido gran entusiasmo por lo limitado y lo

cerrado. Pensando en ellos le viene a uno a la imaginación la frase de

Quevedo sobre los extremeños, a los cuales el satírico llamaba cerrados

de barba y de mollera.

La nave de los locos · 第 21 / 149 题