los Aïnos (velludos), que todavía tienen en nuestros días la costumbre
de pintarse en el rostro y cuerpo diferentes figuras (KLAPROTH, _Sur le
Fousang_, pág. 10, y _Annales des Empereurs du Japon_, 1834, p. VIII).
[260] _Historia general de las Indias_, pág. 117.
[261] _Historical Researches on the conquest of Peru, Mexico, and Bogotá
in the thirteenth century by the Mongols_, 1827, páginas 34-45. Esta
obra está íntimamente relacionada con otra que lleva por titulo
_Researches on the wars and sports of the Mongols and Romans_, 1826.
[262] El espacio de 20° de longitud entre la isla de Pascuas y las islas
de San Félix, San Ambrosio y Juan Fernández está ocupado por las
Sporadas de Salas y Gómez, de Pilgrín, de Warehams Rocks y de Masafuera.
Desde la isla de Pascuas conducen á las islas de la Sociedad (á través
de un espacio de 40° de longitud) las Sporadas de Ducies, Elisabeth,
Pitcairn (donde reside la familia anglo-polinesia del viejo marinero
Adams, de la insurrección del _Bounty_), Crescent, Gambier y Hood. La
gran serie de islas que con más continuidad se extiende desde Nueva
Holanda á la América del Sur, encuéntrase casi completamente encerrada
entre los 15° y 28° de latitud austral. Se desvía en dirección SE. de la
isla de Pascuas á la Juan Fernández y se une al O. con un sistema de
islas completamente distinto (dirigido S. N.) por medio de las islas
Scarboroug y Radak en las Carolinas, como por éstas y las islas Pelew al
gran archipiélago de las Filipinas.
[263] _Carte du mouvement des eaux á la surface de la mer dans le Grand
Ocean austral, par le capitaine Duperrey_, 1831. La corriente que se
dirige hacia las costas de Concepción y de Valdivia divídese, siguiendo
las costas de Chile hacia el Sur y hacia el Norte á la vez. Es un punto
de partida análogo á los conocidos en la costa occidental de África
entre la bahía de Biafra y el cabo López, y en las costas del Brasil al
Sur del cabo San Roque. (RENNELL, _Invest. of the Currents of the
Atlant. Ocean_, 1832, páginas 136 y 228.) El brazo septentrional de la
corriente de Chile es el que he dado á conocer por su baja temperatura.
El termómetro centígrado marca en la corriente 15°, 7 y fuera de la
corriente 26°,4 á 29°, 7. (_Relat. hist._, t. III, página 508). Como el
movimiento parcial de las aguas ha ejercido una influencia notable en la
distribución de una misma raza de hombres y en la filiación de los
idiomas (dialectos), debo también recordar aquí la existencia de
corrientes hacia el NE., observadas algunas veces en la región tropical,
aun dentro del límite de los vientos alisios del SE. y del NE. (BEECHEY,
t. II, página 676; MEYEN, _Reise um die Erde auf der Prinzessin Luise_,
1835, t. II, páginas 84-88).
[264] Calculando en la hipótesis de la tierra esférica, hay desde el
cabo San Roque (lat. aust., 5° 28′ 17ʺ; long. 37° 37′ 26ʺ) al cabo Roxo
(lat. bor., 12° 20′, long. 19° 14′), 1.531,2 millas marinas. Desde el
cabo San Roque á Sierra Leona (lat. 8° 29′ 55ʺ, long. 15° 39′ 24ʺ),
1.558,7 millas.
[265] Del promontorio de Irlanda al Sur de Tralee (lat. 52° 20′, long.
12° 40′) al cabo Charles de Labrador (lat. 52° 11′, longitud 57° 40′),
1625,7 millas.
[266] Cabo Wrath (extremidad NO. de Escocia), lat. 58° 39′, long. 7°
18′. Cabo Barclay (al Sur de la bahía Scoresby) latitud 69° 10′, long.
26° 4′, distancia 807 millas marinas.
[267] Los brezos, que se creía faltaban en toda América como al NE. de
Siberia, se han encontrado recientemente en el interior de la isla de
Terranova.
[268] HUMBOLDT, _De dist. geogr. plant. secundum cœli temperiem et alt.
montium_, 1817, páginas 61-67.
[269] Como las _Avicennia tomentosa_, _Suriana maritima_, _Jassiena
erecta_, etc., etc.
[270] Otros ejemplos de dicotiledóneas comunes á las costas
equinocciales de África y de América, son _Sida juncea_, _Pterocarpus
lunatus_, _Æschinomene sensiviva_, _Scoparia dulcis_ y el _Dodonœa
viscosa_, que yo he recogido en Méjico en la meseta de Guanajuato y en
las colinas de lavas aglomeradas cerca de Río Mayo, en el camino de
Popayán á Pasto, mientras el Sr. Perrottet la ha encontrado en el
Senegal (ROBERT BROWN, _Rem. on the botany of the Congo River_, pág. 57.
PERROTTET, GUILLEMIN y RICHARD, _Flore de la Senegambie_, 1831, páginas
18, 41 y 73).
[271] Forma ó derivación notable de las palabras _Calina_ y _Callinago_
(que es el nombre que se daba á sí mismo el pueblo caribe), del cual los
eruditos (_propter rabiem caninam anthropophagorum gentis_) han hecho
_canibales_ para latinizarlos más. García en sus fantasías semíticas
(_Origen de los Americanos_, pág. 68), deriva la palabra _canibal_ de
Anníbal y de la lengua fenicia (_Relat. hist._, t. II, pág. 503; t. III,
páginas 10 y 537).
[272] Déc. I, lib. III, cap. 9.
[273] PEDRO MÁRTIR, _Ocean._, páginas 22 y 65. Acaso el indígena á que
se refiere lo que conocía eran los libros de jeroglificos de los pueblos
mejicanos y del alto Perú.
[274] Las traquitas sólo asoman al través de las rocas en Islandia,
donde el centro de la isla está cortado por un valle longitudinal
traquítico en dirección del SO. al NE., valle descrito recientemente,
sobre el terreno, en una interesante memoria geognóstica de M. Krug de
Nidda (KARSTEN, _Archiv. der Mineralogie_, t. I, VII, páginas 425 y
455). Mr. Leopoldo de Buch había señalado ya la conformidad de esta
dirección con la de la costa oriental de la Groenlandia (_Canar.
Inseln_, pág. 335).
Acerca de los runos en el León de Venecia véase GRIMM, _Deutsche Runen_,
p. 209.
[275] Herrera no ha tenido para nada en cuenta las piezas del pleito que
el fisco promovió contra D. Diego Colón, hijo del Almirante (déc. II,
lib. I, cap. 7). Sólo las conocemos desde hace cuatro años por los
extractos de Muñoz y de Navarrete (tomo III, páginas 559, 560 y 595).
Entre las veinticuatro preguntas interrogatorias de la información
fiscal, terminada en 1515, la once y doce refiérense á dicho libro ó
escrito misterioso que permitió á Martín Alonso Pinzón «dar noticia á
Colón de la existencia de tierras al Oeste». Este Pinzón es el mismo que
mandaba la _Pinta_ en el primer viaje y que murió pocas semanas después
de su vuelta á España, mortificado porque la reina Isabel no quiso
recibirle solo y antes que al Almirante en Barcelona. Arias Pérez, hijo
de Martín Alonso Pinzón, acompañó á su padre á Roma para asuntos
comerciales, y vió las _escrituras_ que un bibliotecario «gran
cosmógrafo» les enseñó y cuya vista tan viva impresión dejó en el ánimo
de su padre que, desde su vuelta á Palos, sin conocer aún los proyectos
de Colón, «resolvió armar dos carabelas para descubrir _las cosas que
vió en Roma_ _en el mapamundo_. El fiscal añade á este cargo un cuento
verdaderamente fabuloso, cual es, que Martín Alonso Pinzón comunicó á
Colón una _fórmula_ atribuida al rey Salomón, y que consistía en la
indicación del camino á la _tierra de Campanso_, la cual decía así:
«Navegarás por el mar Mediterráneo hasta el fin Despaña, é allí al
poniente del sol, entre el norte é el medio día por vía temperada fasta
95 grados del camino, é fallarás una tierra de Campanso, la cual es tan
fértil y abundosa, é con su grandeza sojuzgarás á África é á Uropa.» No
entiendo lo que quiere decir ese «camino de 95 grados», que sin duda no
son grados de longitud, ni ese Ophir del Occidente llamado _Campanso_
(Cipango?); pero creo muy probable que la anécdota del bibliotecario
cosmógrafo sea en el fondo verdadera. Natural es que se apresuraran á
mostrar á un marino tan grande é intrépido como Alonso Pinzón algunas
cartas ó mapamundi que los bibliotecarios de Italia poseían entonces en
gran número. La vista de la isla de Brazir en un mapa de Picigano
(1367), ó de la Antilia, de Andrés Bianco (1436), podía muy bien excitar
la imaginación del marino español. No fué ciertamente él quien ocasionó
la expedición de Colón, que mucho antes de su correspondencia con
Toscanelli, el año de 1474, cuando vivía en Portugal, alimentaba ya el
proyecto de ir á la India por Occidente; pero la relación de lo que
Alonso pretendía haber sabido en Roma, pudo muy bien influir para que el
Almirante se relacionara con esta familia rica y poderosa de los
Pinzones, que facilitó la primera empresa. Arias Pérez Pinzón heredó, al
parecer, el odio que su padre Alonso había concebido contra el Almirante
á la vuelta del primer viaje, y amplificaría sin duda el relato,
pretendiendo (para perjudicar los intereses de don Diego Colón) que el
célebre marino de Palos hubiera podido hacer el descubrimiento del Nuevo
Mundo sin más que los indicios que el manuscrito de Roma le había
proporcionado.
[276] _Recherches geogr. et crit. sur le livre de Mens. Orbis terræ_,
1814, páginas 129-146.
[277] Véase la historia de Islandia en el _Islendenga Sögur_, y la
historia de las islas Færoes en el _Færcyinga Saga_.
[278] LETRONNE, _Additions_, páginas 90-93.
[279] OLAFSEN y POVELSEN afirman (_Reise durch. Island_, tomo II, pág.
124) que el Bygde Papyle, en el Hornefiord, se llama así por haber
habitado allí los _Papar_, primeros sacerdotes irlandeses.
[280] OLAFSEN, t. I, pág. 40; t. II, pág. 132. En el intervalo entre
Naddoc é Ingulf se realizan las expediciones pasajeras de Gardar,
Suaffarson y de Flocco.
[281] Véase _Undersögelses Reise til Ostkysten of Grönland_, 1832. El
yacimiento de la costa oriental de Groenlandia no está reconocido entre
los paralelos de 65°¾ y 69¼. Éste es el intervalo entre los
límites boreales y australes de los estudios de las costas hechos por
Mr. Graah y por Scoresby. La distancia de las costas opuestas sólo está
indicada por aproximación.
[282] Véase el excelente informe de M. Magnus Stephenson en HOOKER’S
_Tour in Iceland_, pág. 423. La suposición de una distancia de 156
millas daría á este fenómeno luminoso, situada la vista en el horizonte,
una elevación de 20.000 pies. En la Groenlandia, recorrida por M. Giseke
y otros naturalistas, se han encontrado basaltos y doleritas, pero no
traquitas y volcanes en actividad. Acaso la erupción luminosa fué en el
mar, y, por tanto, más cerca de Islandia; sin embargo, los fuegos que se
elevaron en tres inmensas columnas el 11 de Junio de 1783, cerca de los
ríos Skapta y Hwerfisfliôt, fueron también vistos, según M. Magnus
Stephenson, á distancia de 56 leguas marinas (HOOKER’S _Tour_, pág.
409).
[283] _Mem. de la Société Econom. de Copenhague_, t. IV, página 239.
[284] La desgraciada Misión de Uppernavik fué quemada, en las últimas
guerras, por los balleneros ingleses.
[285] Mr. Graah marca la dirección de las corrientes entre los paralelos
de 64½° y del cabo Farewell, hacia el ONO., y á lo largo de la costa
occidental desde el cabo Farewell hasta la isla Disco, hacia el NNE., lo
que está en contradicción completa con el mapa general de las corrientes
del mayor Rennell.
[286] _Vudersög Reise_, páginas 3, 169, 185, 188 y 190.
[287] _Antigvariske Annaler_, t. V (1827), páginas 309, 324, 368 y 377.
[288] Los caracteres rúnicos de la famosa piedra de la Isla de las
Mujeres, en la parte oriental del mar de Baffin, en una latitud donde no
se esperaba ver estos restos de cultura europea, han sido grabados
muchas veces en Dinamarca y Alemania. He creído que debía dar la
interpretación, por decirlo así, oficial, publicada por la Sociedad de
Anticuarios de Copenhague, que tan grandes servicios ha prestado á la
historia y á la geografía de las regiones boreales. Esta interpretación
difiere algo de las versiones publicadas anteriormente. La primera
noticia de la piedra del misionero Kragh me la dió el capitán Sabine.
Mr. de la Roquette, cónsul de Francia en Dinamarca, procuró desde el año
de 1832 proporcionarme un dibujo. Ocupándome de los signos numéricos de
los diferentes pueblos, y creyendo reconocer, por la igualdad de algunos
runos, en el grupo entero, á la vez el valor de posición y el de
agregación, sometí á M. Rafn, de Copenhague, y á M. Mohnike, de
Stralsund, las dudas que á M. Klaproth le inspiraba la interpretación de
la fecha. He sabido por este último, á quien debemos la traducción
alemana del Saga de Fridthjof, que Rask y el sabio Finn Magnusen han
declarado espontáneamente que la interpretación de la fecha (1135) sólo
era verosímil, pero que el valor numérico de los caracteres rúnicos
empleados en el monumento de Kingiktorsoak no está suficientemente
confirmado por los ejemplos sacados de otras inscripciones análogas. M.
Rafn añade que los diez y seis runos del calendario, que son á la vez
letras y cifras, no bastan para interpretar con alguna seguridad grandes
cifras. Finalmente, y para decirlo todo, los Sres. Brynjulfsen y Mohnike
se muestran inclinados á considerar el grupo de los seis runos que
terminan la inscripción, no como una indicación de año, sino simplemente
como un adorno. La piedra con caracteres rúnicos más antigua que hay en
Islandia está en Borg en el Myre-Syssel; es la tumba de Kartan Olafsen,
á quien durante su permanencia en Noruega, convirtió al cristianismo el
rey Oluf Tryggesen y fué asesinado en 1004 por orden de una bella dama
islandesa cuyo amor desdeñaba (OLAFSEN, t. I, pág. 137).
[289] THORMOD TORFÆUS, _Hist. Vinlandiæ antiquæ_, 1705, página 5. Con la
viña había también una gran gramínea de granos gruesos, que se ha creído
fuese el maíz. Véase SCHRÖDER, _Om Skandinavernes, Fordna upptacktsresor
till Nordamerika_ en SWEA (1818). H. I., pág. 211.
[290] PONTANUS, _Hist. Dan._, lib. VII, pág. 476. Aunque la serie de los
obispos groenlandeses no llega más que hasta 1406, parece, sin embargo,
que el papa Eugenio IV nombró alguno en 1433. Se ha encontrado también
una carta de Nicolás V á un obispo groenlandés, fechada en el año de
1448. (Véase Graah, páginas 5 y 7.)
[291] _Relazione dello scoprimento dell’isole Frislanda, Eslanda,
Engroveland, Estotilanda é Scaria, fatto da due fratelli Zeni, M.
Niccolo il cavaliere e M. Antonio._ Venecia, 1558 (edición de Franc.
Marcolini).
[292] El sabio D. Fernando Colón, nacido en 1488, hízose sacerdote pocos
años antes de su muerte, ocurrida en 1540, y legó su excelente
biblioteca, que aun lleva el nombre de _Colombina_ á la ciudad de
Sevilla. Su obra (_Historia del Almirante D. Cristóbal Colón_) publicóse
por primera vez en 1571 en Venecia; por tanto, trece años después de la
edición de los viajes de los Zeni, por Marcolini; pero esta edición de
1571 es la traducción italiana, hecha por Alfonso de Ulloa, del
manuscrito español que Luis Colón, hijo de D. Diego y persona mal
reputada, llevó en 1568 á Génova (_Códice Colombo-Americano_, p. LXIII).
Laméntase con razón Muñoz de que el original español no se haya
encontrado hasta ahora, porque Ulloa hizo la traducción valiéndose, al
parecer, de una copia muy incorrecta.
[293] Igual incertidumbre existe en el mapa de Fra Mauro, aunque es
veintitrés años posterior. ZURLA, _Viaggi_, t. II, páginas 48 y 335.
[294] SPOTORNO, autor del _Códice diplomático Colombo-Americano_ (p.
XXII), sostiene que la negativa de la _República Serenísima_ fué á fines
de 1477. Muñoz la pone en 1485, poco antes de la llegada de Colón á
España (lib. II, § 21). Los ofrecimientos que el Almirante tuvo
intención de hacer á Francia están probados por una carta del duque de
Medinaceli (19 de Marzo de 1493), dirigida al gran Cardenal de España,
«Ignoro si sabéis, dice, que he tenido á ese Cristóbal _Colomo_ en mi
casa cuando vino de Portugal, con intencion de ir al Rey de Francia,
para buscar apoyo.» El Duque se alaba de haber impedido el viaje.
[295] _Vida del Almirante_, cap. V: «Para decir la verdad, yo no sé si,
durante el matrimonio, fué el Almirante á la Mina.»
[296] NAVARRETE, t. I, p. LXXXII. Si, al contrario, se admite la opinión
de Muñoz, de que Colón nació en 1446 (lib. II, § 12), debe suponerse que
hasta 1483 estuvo de continuo en el mar, lo cual es contrario á hechos
bien comprobados, á no ser que, no habiendo navegado desde 1484 á 1492,
el párrafo citado en el texto fuera escrito muy posteriormente al primer
viaje á América. Además, los recuerdos de épocas de la vida de Colón son
con frecuencia muy erróneos. En la famosa carta dirigida á los monarcas,
fechada en Jamaica el 7 de Julio de 1503, se dice: «Yo vine á servir (á
España) de veintiocho años, y agora no tengo cabello en mi persona que
no sea cano, y el cuerpo enfermo y gastado cuanto me quedó.» Como es
indudable que Colón vino á España en 1484 ó 1485, debió nacer, según
este dato, en 1456 ó 1457, lo cual no es cierto, y prueba que en la
carta de Jamaica debe leerse, en vez de veintiocho años, treinta y ocho
ó cuarenta y ocho. Hubo, sin duda, error de cifra en el documento
impreso en 1505, ó Colón se equivocó.
[297] _Cod. Col. Amer._, p. XIII.
[298] Evidentemente hay error en la fecha, y debe decir 1494. Es la
carta que Antonio Torres trajo á España, y fué expedida en el puerto de
Navidad de Haïti el 2 de Febrero de 1494. De esta carta sólo conocemos
el fragmento copiado en la _Vida del Almirante_. El Dr. Chanca, que
escribió por el mismo conducto, fecha su carta en 1493 (NAVARRETE, t. I,
pág. 224). Señalo estos errores tan frecuentes de cifras, nacidos en
parte del uso simultáneo de números romanos y árabes (indios), porque
las equivocaciones de esta índole tienen alguna importancia en los
debates á que dan ocasión las fechas problemáticas de las primeras
cartas de Amerigo Vespucci.
[299] _Cod. Col._, _loc. cit._
[300] _Hist. del Nuevo Mundo_ (lib. II, § 12); BARROW (_Voy. into the
Arct. Regions_, páginas 23 y 26), cree que en la _Vida del Almirante_,
cap. IV, debe leerse 1467, en vez de 1477.
[301] SPOTORNO, _Códice Col. Amer._, p. XV.
[302] Véanse los ejemplos reunidos en el Dicuil de M. Letronne, páginas
37 y 38. La traducción latina de Ptolomeo, de Θούλη, en Thyle, fué la
que indudablemente guió á los geógrafos de la Edad Media. Es singular
que Colón no emplee el nombre de Islandia, que debía haber oído en el
Norte, y que se cree encontrar ya en EDRISI, pág. 275.
[303] GOSSELIN, t. IV, páginas 171 y 174. Al nombrar la isla de
Mainland, sigo la opinión de d’Anville, de Gosselin y de Mannert (_Einl.
in die Geogr. der Alten_, pág. 157). Malte Brun cree que la Thulé de
Pytheas es la extremidad de Jutlandia, y se funda en los antiguos
nombres escandinavos de _Thy_ ó _Thyland_ (_Geogr. Univ._, t. I, pág.
120); y mucho antes que él, Rudbeck (_Atlantica_, t. I, pág. 514), muy
afecto á interpretaciones etimológicas, encontró solamente en las
palabras _Tiel_ y _Tiulé_ la significación general de _límite_ ó
extremidad de una tierra. Ya Ortelio, en 1570, tomó el Thyle de Pytheas
por la península de Escandinavia (_Theatr. Orbis_, p. 103). Las mismas
ideas se han expresado en distintas épocas.
[304] _De situ Daniæ_, c. 224 (TORF, _Hist. Univ._, cap. 15). La muerte
de Adam de Misnie, canónigo del cabildo de Brema, es algo posterior al
año de 1076. El curioso fragmento del antiguo poema alemán del siglo XI,
descubierto en la biblioteca del príncipe de Fürstenberg, en Praga,
demuestra también de qué modo la propagación del cristianismo en las
regiones boreales dió celebridad al nombre de Islandia. Este poema (que
es una especie de cosmografía calcada en la enciclopedia de Isidoro de
Sevilla) menciona el viaje de un obispo, Reginprecht, hacia la isla
recientemente visitada por los misioneros sajones (HOFFMANN, _Von
Fallersben, Merigarto_, 1834, páginas 5, 12 y 18). La geografía árabe de
Edrisi (_Liber Relax._, pág. 274), compuesta en el año de 1153, cita la
Islandia en la cuarta parte del séptimo Clima, según la traducción
latina de Gabriel Sionita; pero el texto original dice primero
_Lislandeh_, después _Itshlandeh_, que también puede pronunciarse
_Esthlandeh_. Llamado este país una _tierra_ como Magog, y no una
_isla_, queda la duda de si las ciudades problemáticas _Deghvateh_ y
_Belouri_ pertenecen á Islandia ó á una parte del continente
escandinavo. En los extractos de Ebn-al-Uardi y de Bakoui, que debemos á
M. de GUIGNES, padre (_Not. et Extr. des man._, t. II, páginas 19 y
389), y que son posteriores en muchos siglos al geógrafo de Nubia, nada
encuentro acerca de la _última Thulè_, más allá de Youra, en el mar de
las Tinieblas.
[305] _Las Casas_ murió á la edad de noventa y dos años en Madrid, en
Julio de 1566.
[306] _Theatr. Orbis terr._ (edic. de 1601), páginas 5 y 6.
[307] La publicación de los Zeni por Marcolini (Venecia, 1558) excitó
tan vivo interés, que la carta marina de esta expedición fué repetida en
1561 en la _Geographia di Tolomeo_, de RUSCELLI, y en la _Geographia
Ptolomei_, de JOSEPHUS MOLETTI. Sebastián Münster y Ramusio murieron
antes de que apareciera la edición de Marcolini; Ramusio en Padua en
1152, y Sebastián Münster, uno de los hombres más eminentes de su siglo,
en Basilea en 1552, á causa de la peste. Sólo el segundo volumen de la
_Raccolta_ de Ramusio, publicada en 1583, presenta el extracto del viaje
de los Zeni, viaje que no nombran las cosmografías de Münster de 1544 y
1550. La minuciosa comparación de estos datos tiene alguna importancia,
porque prueban que, á pesar de la indicación del nombre de Frieslanda ó
Thulé meridional en la biografía de Cristóbal Colón, en 1558 nada se
sabía acerca de estos descubrimientos de los venecianos en el Norte.
Advierto que la isla de Frislanda falta también en el mapa de Rivero
(1529), que prolonga la Groenlandia (Engrolant) al Oeste y al Este para
unirla á Suecia, y falta en Grynæus (1532) y en el _Opusculum
Geographicum_ de Juan Schoner (1533).
[308] ZURLA, _Diss. intorno ai viaggi e scoperte settentr. di Nicolo e
d’Antonio fratelli Zeni_, en el segundo volumen de la obra _di Marco
Polo e di altri viaggiatore Veneziani_, 1809, páginas 6-94; MALTE BRUN,
_Ann. des Voyages_, t. X, pág. 69; y _Precis de la geogr._, edic. de
1831, páginas 489-499; DEZOS DE LA ROQUETTE, en la _Biogr. Univ._, t.
LII, pág. 236, donde se encuentra indicada, aunque como simple recurso
de investigaciones, la hipótesis de M. Walckenaer de que la Frislanda es
el norte Drogeo (Drogio, Droceo); el sur de Irlanda, Estotiland, que
Ortelius llama _Novi Orbis pars_ y Malte Brun la isla de Tierra Nueva,
el norte de Escocia y el Engroveland (Grolandia del mapa de los Zeni) el
mediodía de Islandia. Un marino muy instruído, el capitán dinamarqués M.
Zahrtmann, que, ocupado en trabajos astronómicos, ha vivido en París
largo tiempo, acaba de publicar también en las Memorias de la Sociedad
de Anticuarios del Norte en Copenhague, una disertación acerca de los
supuestos viajes de los Zeni, que aun no he estudiado.
[309] No ignoro que Zurla creyó ver en la isla Ixilandia de Fra Mauro,
la Frislanda de los Zeni (_Il Mappamondo di Fra Mauro_, § 74, _di Marco
Polo e degli altre viaggiatori veneziani_, t. II. pág. 29); pero esta
interpretación es menos probable que la que convierte el Vinland en la
parte más austral de la Groenlandia. La colonización de esta península
no avanzó de Norte á Sur (BANCROFT, _Hist. of the United States_, 1834.
t. I, página 6: LESLIE, _Discov. in the Pol. Reg._, pág. 87).
[310] ERIC CHRIST WERLANT, _Symb., ad Geogr. me dii ævi ex monum
Island._, 1821, pág. 28. El testimonio de Lorenzo de Anania (_Fabrica
del Mondo_, 1576, pág. 154), que habla de Frislanda, «_molto ricca di
pescagio e assai frecuentata da Scozzesi_», no lo creo fehaciente por
fundarse en una relación muy vaga de un sobrino de Jacobo Cartier y
estar escrito diez y ocho años después de publicados los manuscritos de
los Zeni por Marcolini; por tanto, bajo la influencia de ideas tomadas
de esta publicación. Las mismas dudas han sido expresadas, y con sobrada
razón, por M. de Hoff, respecto á los testimonios de Juan Scolvo, de
Frobisher y de Maldonado, posteriores todos á Marcolini (_Gesch. der
nat. Ver., des Erdbod_, t. I, pág. 184).
[311] Tal es la configuración de la Groenlandia en el mapa de los Zeni,
que en la costa Sureste está situado el famoso convento de Santo Tomás,
cuyas habitaciones calentaba una fuente de agua hirviendo que salía de
la tierra al pie de un volcán (ZURLA, _Viaggiatori Venez._, t. II,
páginas 63-69). Actualmente no se conocen en la Groenlandia occidental
otras fuentes termales que las de la isla de Onartok (EGEDE, _Tagebuch_,
p. LXIV, y GIESEKE, _Brewster’s Encyclop._, vol. X, p. II, pág. 489). Su
temperatura no pasa de 47° centígrados; pero en la Groenlandia, como en
la parte de Siberia que acabo de recorrer, las aguas á esta temperatura
parecen muy calientes comparadas con otros manantiales, cuyo calor medio
es inferior á 2°. Más al Norte, entre los 69 y 76° de latitud, la
Groenlandia occidental es casi completamente basáltica, pero tan
desprovista de aguas termales como toda la Escandinavia ó la inmensa
cordillera del Ural. Ese monasterio de Santo Tomás, calentado por medio
de fuentes termales; esos jardines, libres de nieve y de hielos por la
influencia de las aguas subterráneas, al parecer corresponden mejor á
Islandia, tan abundante en fuentes termales, que á Groenlandia. Podría
decirse que el convento, tan minuciosamente descrito por los hermanos
Zeni, ha servido de tipo á los grandes establecimientos de calefacción
ejecutados en el pueblo de Chaudes Aigues, en el departamento de Cantal,
donde la fuente del Par (de 80° centígrados) distribuye el calor en
muchos centenares de casas á la vez y sirve para las necesidades de la
vida doméstica. En los baños de Tœplitz, en Bohemia, la jardinería
comienza también á aprovechar la influencia de las aguas subterráneas,
que tienen de 40° á 47° de calor.
[312] _Vues des Cordilleres_ y _Monumens des peuples indigenes_, tomo I,
pág. 40.
[313] _Relat. hist._, t. II, páginas 155-161; HAKLUYT, t. III, páginas
363-397; JUARROS, _Compendio de la historia de Guatemala_, acerca de
Utatlán, t. I, pág. 66; t. II, pág. 11; acerca de Petén del Yucatan
(Maya), t. I, pág. 33; t. II, páginas 142 y 146; acerca de Palenques de
la antigua provincia de los Tzendales, t. I, pág. 14; t. II, pág. 55.
También acaso pertenecen al centro de la antigua civilización del reino
de Quiche (civilización probablemente anterior á la llegada de los
aztecas al Anahuac) los monumentos de la república de Honduras, donde
aun se ve, cerca de Copan, un gran circo, los hypogeos de Tibulco y
estatuas cuyos paños tienen un carácter rarísimo (TORQUEMADA, lib. IV,
cap. 4; JUARROS, t. I, pág. 43; t. II, pág. 153).
[314] «Homines colore rufi cum quadam cutis albitudine», traduce
Hartmann, corrigiendo á menudo la versión de Gabriel Sionita.
Ebn-al-Uardi dice, según Guignes, «hombres rojos». _Notices et Extr. du
manuscrits de la Bibl. du Roi_, t. II, página 25.
[315] El mismo sabio sospecha, y no á causa de su denominación, que las
islas Raka y Laka de Edrisi pueden ser muy bien las islas Azores (Insulæ
Accipitrum), que conocieron los árabes (_Africa Edr._, páginas 317-319).
Acerca de la isla Mostachiin, véase BUACHE, en las _Mem. de l’Inst._, t.
VI, pág. 27.
[316] _Voyages and Nuv._, t. III, pág. 1. (Véase también el artículo del
sabio é ingenioso geógrafo M. Eyries en la _Biogr. univ._, t. XXVI, pág.
95.)
[317] La isla de _Cozumel_, descubierta por Grijalva en 1518.
[318] _Dict. de sciences nat._, t. XXI, pág. 392; _Revue encyclop._
número 4, pág. 162.
[319] LEIDENFROST, _Hist. biogr. Wörterb._, t. III, pág. 553. El candor
y la buena fe de Ricardo Hakluyt ha tenido recientemente un hábil y
juicioso defensor en el historiador escocés Mr. Patrick Fraser y Tytler.
Véase su _Vindication of Hakluyt_ en _Progress of Discovery of the
Northern coast of America_, 1832, páginas 417-444.
[320] Digo las dos Américas, porque once años después de la expedición
que Ralegh envió á Roanoke, cerca de Albemarle, en Virginia, ocupáronle
desde 1595 á 1617 sus proyectos quiméricos de el Dorado y la
restauración de los Incas en el Perú. «I further remember, dice, that
Berreo confessed (refiérese al gobernador español de Trinidad, Antonio
de Berreo, que cayó en manos de Ralegh) to me and others that there was
found among the prophecies in Peru, _that from Inglatierra those Ingas
should be again in time to come restored_.» (Véase la excelente
biografía de Ralegh, por Mr. Cayley, paginas 7, 17, 51 y 100.) Los
medios de restauración eran sumamente sencillos, á saber: 1.º, poner
guarniciones de tres á cuatro mil ingleses en las poblaciones del Inca,
con pretexto de defender el territorio contra los enemigos exteriores;
2.º, que el príncipe restaurado pagara anualmente á la reina Isabel
una contribución de 300.000 libras esterlinas. «It seemed to me, ajoute
Ralegh, that this Empyre of Guiana is _reserved_ for the english
nation.»
[321] Colón y Oviedo en su _Historia natural y general de las Indias_,
lib. II, cap. 3 (RAMUSIO, edic. de 1606, t. III, pág. 65, 6), fúndanse
uno y otro en el pasaje de Plinio, VI, 31, en donde las palabras _præ
navigatione Atlantis_ (á lo largo del Atlas), tienen, al parecer, un
sentido muy distinto del que se ha creído encontrar en ellas. (Véase
GOSSELLÍN, _Geogr._, t. I, pág. 148.) D. Fernando Colón no se atreve á
negar que su padre hubiera tomado las Hespérides por el Nuevo
Continente. Sin duda fué éste uno de los argumentos de erudición que
empleó el grande hombre en las disputas académicas de Salamanca. Su hijo
dice terminantemente (cap. 7), al citar á Plinio y á Solino, «que las
islas Hespérides las tuvo _por cierto_ el Almirante que fuesen las de
las Indias»; pero él mismo no considera probable esta opinión de Seboso,
y se burla en otro sitio (cap. 9) de los Cartagineses que encontraron á
Cuba y Haïtí inhabitadas y de ese rey Hesperus, en cuyo reinado
dominaron los españoles las Indias. Observo que Dicuil no copia el
pasaje de Plinio, y limítase á decir que las Hespérides están más lejos
de la costa de África que las Gorgonias (Gorgodes).
[322] «Nel viaggio di Madoc tutto si riduce ad una _diceria_ non so
quando inventata, ma senza dubio non molto anticamente, perché per poco
que si volese andar avanti ne secoli si troverebbero i Gallesi, con
tutta la loro antica genealogia celtica, non solo senza muse, ma senza
alfabeto» (FORMALEONI, _Illustr. di duc carte ant._, 1783, pág. 47). Por
lo menos la censura _senza muse_ es injustísima.
[323] _Precis de Geogr._ (2.ª edic.), pág. 521.
[324] Antoniotto dice: «Las caravelas perdidas hace 170 años»; lo que
supone que los hermanos Vivaldi hicieron en 1285 su expedición,
mencionada ya por el místico Pedro d’Abano, que murió en 1312 (SPOTORNO,
t. II, pág. 305; TIRABOSCHI, tomo V, lib. I, cap. 5, § 15; JACOBO
GRABERG, _Annali di Geogr. e di Statist._, t. II, pág. 285; t. VI, pág.
170; _Zurla_, _Viaggi_, t. I, páginas 155-158; BALDELLI, t. I, páginas
XL, y CLXVII). Usodimare no es un nombre propio, sino palabra que indica
un oficio, como aun se dice en la marina francesa capitán buen
_praticien_, ó práctico de la costa de Guinea; por esto en el _Novus
Orbis_ de Grinæus encuéntranse estas palabras: _Navis Antonieti cujusdam
Liguris, qui maria sulcare probe noverat._
[325] Véase el Atlas catalán de la Biblioteca del Rey. M. Buchon fija la
fecha en el año de 1374. El documento publicado por M. Graberg
(BALDELLI, pág. CLXV) llama, según parece, á D. Jaime Ferrer «Joannem
Ferne Catalanum», que partió el día de San Lorenzo de 1346 para Rujaura
(Río de Oro). No creo dudosa la identidad de la persona.
[326] JOACHIMA LELEWELA, _Pisma pomiejsze geogr. historyzne_, 1814, p.
58.
[327] GEORGÍ HORNI, _Ulyssea_, 1671, pág. 279; ZURLA, _Viaggi_, tomo II,
pág. 26; MALTE BRUN, pág. 532; WYTFLIET, _Descript. Ptol. augmentum_,
1597, pág. 188, y PONTANO (_De situ Daniæ_, 1631, pág. 763), escriben
por error _Scolvus_.
[328] _Historia de las Indias_, fol. XX. El nombre de Tierra de Labrador
fué inventado, según la juiciosa observación del autor de _Memoir of
Seb. Cabot_ (pág. 246), por Cortereal y los portugueses comerciantes de
esclavos, como indicación que en esta costa septentrional hombres eran
singularmente á propósito para el trabajo (_la labor_). Gomara dice,
efectivamente (folio XX), que los habitantes son «hombres dispuestos,
aunque morenos, y trabajadores» (el embajador de Venecia en Lisboa,
Pedro Pasqueligi, escribía once días después de la vuelta de Cortereal,
y de ver los indios, comparando á éstos, por el color de la piel, con
los bohemios ó _cingani_). La corta estatura de los esquimales de la
verdadera Tierra del Labrador no justifica mucho este elogio; pero se
lee en el mismo capítulo de Gomara que Cortereal tomó estos indios en
las islas del _golfo cuadrado_, es decir, en el golfo del río San
Lorenzo. Acaso el nombre de _Tierra de los Labradores_ se tomaba en un
sentido más general y vago, comprendiendo las raza indígenas no
esquimales, casi como Newfundlans ó Tierras Nuevas designan á veces en
el siglo XV otras costas que las de la grande isla frontera á Anticosti.
(_Mem. of Cabot_, pág. 57.)
[329] No nos admiremos de nuestra ignorancia en las cosas antiguas,
_pues no sabemos quién_, de poco acá, halló las Indias, que tan señalada
y nueva cosa es (GOMARA, fol. X). Esta duda se funda en la historia
obscurísima del piloto que, después de haber visto las tierras al Oeste,
murió en casa de Colón, historia que no figuró en el pleito del fiscal y
que Oviedo (lib. II, capítulo 3) recuerda por primera vez en 1535.
Garcilaso de la Vega, en 1609, da nombre á este piloto (Alonso Sánchez
de Huelva), y fija una fecha, 1484 (el año en que Colón se ausentó de
Portugal), al acontecimiento cuya importancia procuran exagerar los
enemigos de la gloria de Italia.
Termino esta nota recordando que Gomara confirma, del modo más
explícito, lo que hemos expuesto antes acerca de la idea correctísima
que Colón se había formado (_Vida del Almirante_, cap. IV) de la
posición de la Thylé de Solino. «Algunos piensan, dice Gomara, que
Islandia es la Thilé, isla final de lo que los romanos supieron hacia el
Norte; mas no es, que Islandia ha poco tiempo que se descubrió, y es
mayor y más septentrional.» (La coloca, como Cristóbal Colón, á los 73°
de latitud.) Thilé, propiamente es una isleta que cae entre las Orcades
(Orkney Islands) y las Far (Færoer, Far Isles), algo salida al Occidente
y en 67°, bien que Tolomeo no la sitúa tan alto. Está Islandia 40 leguas
de las islas Fare, 60 de Thylé y más de 100 de las Orcadesa» (Gomara, p.
VII, b).
Como Gomara cuenta el grado de latitud de 17½ leguas castellanas
(fol. VI), este cálculo de distancias parciales está tan embrollado como
el de latitudes; pero resulta claro que Gomara, _largo tiempo antes que
Camden_ (TZSCHUCKE, _ad Melam_, vol. III, p. 3, pág. 227), _antes que
d’Anville_ (_Mem. de la Acad. des Inscr._, t. XXXVII, pág. 438) _colocó
la Thylé habitada la de Solino y de Tácito_ (Agricola, cap. X) _entre
las Færoë y las_ _Orcades; por tanto, en el grupo de las islas
Shetland_. Ésta es la Thylé donde los Hérulos, saliendo de Dinamarca,
arribaron, según PROCOPIO (_De Bello Gothico_, II, 15). Adán de Brema
(_De situ Daniæ_, Helmst., 1670, pág. 158) fué el primero que aplicó el
nombre de Thylé á la Islandia descubierta por los escandinavos.--Antes
del comentario de Tszchucke, que acabo de citar, la compilación más
completa sobre la Thylé de los antiguos encuéntrase en PONTANO, _Rerum
Danicarum hist._, 1631, páginas 741 y 755.
[330] CAMDEN, _Brit._, pág. 813; ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 307. En el
mapa célebre de Fra Mauro (1457) encuéntranse también las «insule de
Hibernia dite Fortunate». Gracioso Beníncasa (1471) presenta á la vez, y
por doble empleo del mismo nombre, las islas Afortunadas al Oeste de
África y al Oeste de Irlanda, de la _Insula Sacra_ de Avieno.
[331] De esta suerte, en el siglo IX se imaginaba que la Grande Irlanda
del normando Gudlekur estaba situada al Oeste de nuestra Irlanda
(THORKELIN, _Fragm. of Engl. and Irish hist._, página 80). En tiempo de
Procopio se situaba una isla Brittia entre la verdadera Britannia y
Thulé.
[332] No se olvide que esta obra está publicada en 1834.
[333] El autor de la obra _De Mensura Orbis terræ_, probablemente
Dichullus, abate de Pahlacht (LETRONNE, páginas 25 y 139).
[334] _De situ Daniæ_, pág. 159. El _Lebersee, Kleber-Meer_, el mar
viscoso es una de las maravillas de las regiones boreales celebradas en
el Titurel de Eschenbach y por todos los poetas del ciclo de los
Minnesinger (VON DER HAGEN, _Mus. der altdeutschen Litter_, t. I,
páginas 294-300). Es el reflejo del _pulmón marino_ de Pythéas, «á
través del cual no se podía ni navegar ni andar (STRABÓN, II, pág. 104,
Cas.), una reminiscencia del Mare Morimarusa de Philemón» (PLINIO, IV,
13).
[335] HORN, _Orig. Amer._, pág. 26.
[336] PLINIO, VI, 31.
[337] Esta identidad la ha supuesto también en nuestros días el conde
Carli (_Opere_, t. XII, pág. 188).
[338] ISIDORO HISP., _Orig._, pág. 172.
[339] Mapamundi de Juan Purdy, 1834.
[340] Varían mucho los nombres con que se designan este santo personaje
y su isla. En las lenguas de la Europa latina se escribe Brandón,
Brandano, Blandín (cambiando la _r_ en _l_), Borondón y Brandamis.
[341] Tradiciones recogidas por M. DE MURR en su _Diplom. Gesch. von
Martin Behaim_, pág. 33.
[342] Acerca del pasaje de los muertos y de las islas Afortunadas,
véanse PROCOPIO, _De Bello Goth._, IV, 20; TZETZ, _ad Lycophr._, V,
1204. Consúltese también la Memoria sobre los Argonautas en UKERT,
_Geogr. der Griechen_, t. II, I, pág. 343, á WELKER’S, _Homerische
Phæaken und Inseln der Seligen_, ya KHEIN, _Mus. für Philol._, B. I,
páginas 237-241.
[343] «Peregratis Orcadibus cæterisque aquilonensibus insulis ad patriam
redeunt» (BOSCO, _Bibl. Floriac._, pág. 602). «Insula S. Brandani e
regione Terræ Cortereali sive Novæ Franciæ Americæ septentrionalis sita,
in Oceano boreali» (HONOR. PHILIPONI, _Navig. Patrum Ord. S. Bened._,
1621, pág. 14).
[344] Este hecho está, al parecer, en contradicción con la época que
Murray asigna á la primera población de las Shetland; pero Mr. Letronne
lo hace probable por la interpretación de un pasaje de Solino, favorable
á que dicho grupo de islas estuvo habitado desde el tiempo de los
romanos (DICUIL, página 134, y en las Adiciones, pág. 90). Es
extraordinario que Æneas Silvio Piccolomini, en su _Geografía del NO. de
Europa_, nada diga de los viajes de San Brandón y de su isla. El sabio
italiano estuvo, sin embargo, en Escocia, y describió con gracejo su
primera impresión al ver alguna distribución de hulla hecha á los
mendigos escoceses. «In Scotia pauperes pæne nudos ad templa
meridicantes _aceptis lapidibus_ eleemosyne gratia datis lætos abiise
conspeximus. Id genus lapidis sive sulphurea, sive pingui materia
præditum pro ligno, quo regio nuda est, comburitur.» ÆN. SYLL., _Op.
geogr. et hist._, 1691 (Europa, capítulo 47, pág. 319).
[345] PLUTARCO, _in Sert._, cap. 8.
[346] Tomo IV, Dist. X, § 10.
[347] Es la expresión que emplea BARROS, déc. I, lib. I, cap. (_Vida de
D. Enrique_, pág. 156). Madera la encontraron despoblada, y también las
Azores. Si en el texto empleo la palabra _descubierta_, es para indicar
la época en que los _portugueses_ llegaron por primera vez á estas
islas. Instruído el infante D. Enrique por mapas antiguos, anunció de
antemano á Velho Cabral, en 1432, que «cerca del escollo de las Hormigas
encontraría pronto otra isla» (_loc. cit._, pág. 320).
[348] NAVARRETE, t. I, pág. 5. Este testimonio no se encuentra ni en la
_Vida del Almirante_ ni en _Las Décadas_ de Herrera.
[349] GARCÍA, _Origen de los Indios_, lib. I, cap. 9; WULFER, _De major.
Oceani Ins._, 1691, pág. 120; MUÑOZ, lib. II, § 9; BALDELLI, _Mil._,
pág. LX; WASHINGTON IRVING, t. IV, páginas 316-332.
[350] VOSS, _ad Mel._, pág. 604; TZSCHUCKE, _ad Mel._, t. III, parte
III, pág. 412. El descubrimiento de la isla de Madera, cuya existencia
sospecharon Gonzálves y Tristán Vaz, porque desde Porto Santo aparecía
como una _sombra_ en el horizonte, contribuyó, sin duda, á la convicción
de la realidad de estas apariciones. «Tinhaõ por vezes observado no mar
huma como sombra, que a distancia naõ deixava distinguir o que fosse»
(_Vida do Inf._, pág. 161).
[351] El nombre de Meropis aplicado á un continente no designa, por
cierto, una _tierra de mortales_ (de voz articulada). Theopompo le da un
sentido especial, porque dice que los hombres de esta tierra se llaman
Méropes.--ÆLIAN, _Var. Hist._, III, 18 (edic. Kühn, t. I, pág. 187).
[352] M. Buache ha omitido las palabras que siguen _sancti Brandani_ é
_isole Ponzele_. Su _isola Capricia_ es la _Caprazia_ de Pizigano, la
más meridional de las tres. El nombre de _Isola dello Legname_ del
_Portulano Mediceo_, que es anterior en diez y seis años al mapa de
Pizigano, falta en éste. Sin embargo, dicho nombre sirvió de origen al
de Madeira, cuando medio siglo después se verificó el supuesto
descubrimiento de Tristán Vaz.
[353] ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 322.
[354] Tal es la tradición de Behaim, en cuyo globo se dice, _Insula
Antilia genaunt Septe citade_. Fija la emigración del «arzobispo de
_Porto Portigal_» á la Antillia en el año 734 (MURR., página 30), pero
Fernando Colón indica el año 714 (_Vida del Alm._, cap. 8). La última de
estas fechas es la de la victoria ganada por Muza en las orillas del
Guadalete. Los historiadores portugueses refieren que la emigración se
efectuó después de la toma de Mérida, con el propósito de ir al
archipiélago de las Canarias, donde los emigrantes no llegaron (FARIA Y
SOUSA., _Hist. del Reyno de Port._, p. II, cap. 7, pág. 138).
[355] En la biografía de Toscanelli, hecha por el abate Ximénez (_Del
Gnome. Fior._, 1757, páginas LXXIX y XCIV), publícase la carta del
astrónomo florentino conforme á la primera traducción veneciana de la
_Vida del Almirante_, hecha en 1571 por Alfonso de Ulloa. He aquí sus
palabras: «Dall’Isola di Antilia, _che voi chiamate di Sette Città,
della quale havete notitia_, fino á Cipango, sono dicci spatii.» Lo
dicho en italiano falta en la traducción española de Navarrete (t. II,
pág. 3) y también en la que González Barcia (_Historiadores primitivos
de las Indias occidentales_, t. I, pág. 6) debió hacer del texto
italiano de Ulloa. Ya hemos observado antes que el verdadero original
latino, del que Fernando Colón hizo la primera traducción española de la
carta de Toscanelli, no ha parecido hasta ahora. Por el conocimiento
íntimo de la lengua española pueden adivinarse con facilidad los errores
de la traducción italiana, que equivocadamente he atribuído en la nota
17 del capítulo V, al abate Ximénez.
[356] BUACHE, _Mem. de l’Inst._, t. VI, páginas 22 y 25; ZURLA,
_Viaggi_, t. II, pág. 324.
[357] Primero en la traducción italiana de la colección de los viajes de
La Harpe (_Compendio della Storia de’ Viaggi_, tomos VI y XX); después en
el _Saggio sulla Nautica antica d’ Veneziani con una illustr. d’alcune
carte della Bibl. di San Marco_, parte II, páginas 11-33.
[358] HASSEL, _Erdb. des Brittischen und Russ. Amerika’s_, 1822, pág. 6.
[359] Deseo llamar la atención de los viajeros acerca de los cinco
monumentos de la geografía de los siglos XV y XVI que contiene esta rica
colección, llamada vulgarmente _Biblioteca militar_:
1.º La carta marina de 1424, notable por el nombre de Antillia. Está
trazada en pergamino y pegada en tabla, teniendo 34 pulgadas y 6 líneas
de larga, por 21 pulgadas y 9 líneas de ancha. Se extiende en latitud
desde 26¾° hasta 62°, y en longitud desde el meridiano de Mingrelia y
de _Colcos_ (Cólchida), esto es, á 2° al Este de la orilla más oriental
del mar Negro hasta el meridiano, que atraviesa el Atlántico 5° al Oeste
del cabo Bojador (_Bucedor_). Como el mapa no tiene escala graduada,
valúo la distancia por la que existe desde el cabo San Vicente hasta el
cabo Finisterre. No tiene más título que una estrecha banda dirigida de
Sur á Norte, que separa la Antilia de las islas Azores, donde apenas se
advierten las palabras: _Contest..... compa..... ancon_ MCCCCXXIV; lo
demás, borrado por la vetustez, está ilegible. La cifra 1424 se
encuentra repetida al margen del mapa hacia el Este, pero con tinta
menos antigua. Como adorno en el interior de las tierras, donde la
indicación de las ciudades es bastante rara, se ven el _Rex Rossiæ_, el
_Soldano di Babillonia_, el convento de Santa Catalina del Monte Sinaí y
las armas de las repúblicas de Génova y Venecia.
Estas figuras de príncipes, sentados en sus tronos, encuéntranse también
en mapas más recientes; en el de Fra Mauro y en el planisferio de Andrés
Bianco. La bandera de los caballelleros de San Juan flota sobre la isla
de Rodas. En memoria de la cruzada de San Luis, el punto de embarque (25
de Agosto de 1248) está indicado en _Aquæmorto_ (Aguas Muertas),
señalando el sitio con un inmenso brazo de río (sin duda el de Arlés)
que sale del Ródano. En el Asia menor, «quæ nunc vero dicitur Turchia»,
está sentado el _Sultán Baixit_, que sin duda es el gran Bayaceto
Ildirim. Como este príncipe murió en 1403, después de caer prisionero de
Timour en la batalla de Ancyra, la imagen de Baixit debe haber sido
copiada de un mapa anterior á 1424, porque en esta época el sultán de
los otomanos era Amurates II.
La imagen del _Soldano di Babillonia_ (con un loro en el brazo
izquierdo) está puesta al Oeste del Nilo, y no debe sorprender dicha
posición de la figura, porque la antigua Memphis, á causa de su
proximidad á la fortaleza de Βαβυλών, acantonamiento de las legiones
romanas en tiempo de Strabón (_Geogr._, libro XVII, pág. 807 Cas),
llevaba en la Edad Media el nombre de Babylonia (WILKEN, _Gesch. der
Krenzzüge_, t. I, pág. 28), y desde el tiempo de Saladino hasta la
conquista de Egipto por Selim I en 1517, á los sultanes de Egipto se les
llamaba _Soldani di Babyloniæ_ (Véase MARINI SANUTI, _Secreta fidelium
Crucis_, en BONGARS, _Gesta Dei per Francos_, t. II, páginas 23, 25 y
91).
Es, sobre todo, notable en este mapa de 1424 que (por simple
reminiscencia) está en él trazado el canal de comunicación entre el Nilo
y el mar Rojo, abierto por Ptolomeo Philadelphio, restablecido después
por Adriano, después por los árabes y usado hasta el año de 767, según
lo demostró M. Letronne, discutiendo la época del viaje á Tierra Santa
del monje Fidelis y un pasaje de Gregorio de Tours (DICUIL, 1814,
páginas 14-22). El canal del Nilo está representado en el mapa de Weimar
en comunicación con un río que nace en Armenia, y corre primero de Norte
á Sur, al Este del Líbano, volviendo después al Oeste en el paralelo de
Babylon Ægypti. Este mismo río tiene un brazo que desemboca en el
Mediterráneo, cerca de Alejandretta. Difícil es adivinar la hipótesis
geográfica á que da lugar un concepto tan extraordinario. ¿Es el
Eufrates, cuyos afluentes se aproximan á los del Oronte, cerca de
Alejandretta? ¿Cómo creer que en el siglo XV se ignoraba que el Eufrates
desemboca en el golfo Pérsico? No es una prolongación del Jordán por el
valle que une el mar Muerto al golfo de Acaba, porque el Jordán está
figurado separadamente y con bastante precisión, mientras el río anónimo
que comunica con el canal de Ptolomeo en el mismo istmo de Suez nace en
las montañas de Erzerum, montañas donde, según el mismo mapa, tiene sus
fuentes un río (el Turak ó Boas de la antigüedad) que corre al NNO.
hacia el mar Negro, y otro (el Tigris?) que se dirige al SE.
Doy estos detalles para facilitar el examen de las analogías ó de las
diferencias que presenta este monumento curioso de la geografía de la
Edad Media con otros mapas sepultados en los archivos de las bibliotecas
de Italia. Toda la cuenca del Mediterráneo, las costas de Grecia y del
mar Negro están representadas con un detalle topográfico notabilísimo,
pero el yacimiento relativo ó la orientación de las costas es muy
erróneo. Si se trazan meridianos al Oeste de la península Ibérica, al
Este de Sicilia y al Oeste del Asia Menor, encuéntrase el Atica algunos
grados _al Norte_ de la desembocadura del Ebro, y la dirección media de
la costa meridional del mar Negro coincidiendo, no con el paralelo de
Oporto, sino con el de Lorient en Bretaña. Las partes orientales están
colocadas demasiado al Norte, como en las cartas marinas de los
genoveses (por ejemplo, la de Pedro Visconti, conservada en la
Biblioteca Imperial de Viena), que remontan hasta principios del siglo
XIV (SPOTORNO, _Storia litt. della Liguria_, t. I, pág. 313) y han
proporcionado excelentes materiales á los _portulanos_ del gran siglo,
del infante D. Enrique, de Colón y de Gama.
2.º Un mapa que se asemeja bastante al célebre de Diego Rivero, pero
anterior en dos años. Titúlase _Carta universal en que se contiene todo
lo que del Mundo se ha descubierto fasta aora; hizola un cosmographo de
Su Magestad_; anno MDXXVII en Sevilla. Está trazada en pergamino, y
tiene 6 pies y 8 pulgadas de larga por 2 pies y 8 pulgadas de ancha.
Perteneció á la biblioteca del sabio Ebner, en Nuremberg, y de allí pasó
sucesivamente á Gotha á la biblioteca de M. Becker, y por fin á Weimar,
á la colección del Gran Duque. Cítala MURR. en las _Memorabilia, Bib.
Norimb._, t. II, pág. 97, y la ha discutido con mucho discernimiento M.
de Lindenau (ZACH., _Mon. Corresp._, October 1810). Es probable que este
mapa y el de Rivero fueran traídos á Alemania con motivo de los
frecuentes viajes del emperador Carlos V desde España á las orillas del
Rhin y del Danubio. En Nuremberg se creyó que había pertenecido á la
Biblioteca Colombina legada por Fernando Colón al Municipio de Sevilla.
M. Sprengel (MUÑOZ _Gesch. der Neuen Welt._, t. I, página 429) lo
confunde con el mapamundi de Diego Rivero; pero difiere de él
completamente, según demostraremos en el curso de esta obra. Basta
observar aquí que el mapa de Rivero presenta la costa occidental de
América al Sur desde Panamá, hasta los 10° de latitud austral; en el
mapa de 1527 no se ven más costas del Océano Pacífico que la meridional
del istmo; nada del Choco y del litoral de Quito.
No entraré aquí en pormenores acerca de la configuración de Africa para
mostrar cómo, según los portulanos portugueses, extremadamente
detallados, está representado este continente en dos mapas de 1527 y
1529. Nada tan notable, por ejemplo, como el detalle de las costas de
Madagascar (Isola de San Lorenzo).
Los mapas de la América del Sur, por ejemplo los de Cruz Olmedilla,
Faden, Arrowsmith y Brué, parecen á primera vista copiados unos de
otros; pero con atento examen se han descubierto las diferencias. Lo
mismo sucede con dos mapas de África que se han querido confundir. En
los dos se ven figurados buques con la inscripción: _Vengo de Maluco_
(vengo de las Molucas). Jerusalén está situada á NO. de Suez, y la
diferencia de meridianos del Cairo y Suez es de 20°, cuando en el mapa
de 1424 sólo es de 2°. Este ensanche del Egipto oriental es tanto más
inconcebible, cuanto que el resto del África septentrional está bastante
bien figurado. Á la Etiopía de Rivero se la llama en el mapamundi de
1527 _Arabia sub Ægypto_. En estos mapas graduados al margen, Alejandría
y toda la costa septentrional de África, hasta la Pequeña Syrte, está de
3 á 4° más al Sur de su verdadera situación.
3.º El mapamundi de Diego Rivero de 1529, del cual sólo publicó
Sprengel la parte americana.
4.º Un globo, probablemente del siglo XVI, que señala el istmo de
Panamá atravesado por un estrecho.
5.º Un globo de 1534.
Yo ofreceré á M. Walckenaer, para su rica colección geográfica, calcos
de África de 1527 y 1529, de igual suerte que el calco del mapa de 1424.
[360] _Giornale di Padora_, 1806, Febrero, pág. 138.
[361] _Viaggi_, t. II, pág. 333.
[362] SPRENGEL, pág. 54. El célebre mapa de Fra Mauro no tiene la
Antillia, aunque Bianco contribuyó á ejecutarlo.
[363] Compárese FORMALEONI, páginas 43 y 45, con ZURLA, _Mappamondo di
Fra Mauro_, pág. 102, y _Viaggi_, t. II, pag. 353. El nombre de
_Stochfis_ aparece, sin embargo, también en el mapa de Bianco (1436)
cerca de una isla al NO. de Irlanda; pero en la segunda mitad del siglo
XV era el bacalao objeto de la pesca en las Orcades y en Islandia.
También se figuran islas al O. de las Azores en una carta marina del
mallorquín Pedro Roselli (1466), que poseyó hace tiempo la familia Mörl
en Nuremberg, y que se ha supuesto fuera un mapamundi del siglo XIV
(MUÑOZ, I, pág. 428).
[364] Es inútil discutir la longitud, dependiente de las confusas ideas
que se habían formado de la distancia de Quinsaï y de Cipango á las
costas de Portugal. Ya hemos hecho ver antes, al analizar la carta de
Toscanelli, que el astrónomo florentino sitúa la Antillia á un cuarto de
la distancia total. Beahim (tomando á Zipangut ó Cipango por término
extremo), á (1 / 2,7).
[365] _Viaggi_, t. II, pág. 334.
[366] _Critias_, páginas 113 y 118 Steph.
[367] _Timæns_, pág. 25 Steph.
[368] LYELL, _Principles of Geology._, t. III, pág. 284.
[369] La ciudadela (el _Fuerte Koyal_ de la Atlántida) está situada en
una llanura cuadrada, á 50 estadios de la costa meridional; rodéanla
tres anillos de agua salobre separados del Océano, y alternando con dos
anillos ó lenguas de tierra circulares. Un canal, abierto detrás del
anillo exterior, lo pone en comunicación con el mar. Este sistema
hidráulico, que recuerda los siete mares circulares rodeando el disco
terrestre indio (más acá del Lôkâlôkâ), completa la ordenación regular
que preside las ficciones geográfico-políticas de Platón, ficciones que
sólo pueden entretener, dice irrespetuosamente el padre Acosta (lib. I.
cap. XXII), á niños y viejas.
[370] Déc., lib. I, pág. 11 (edic. Bas., 1583). Esta Década, dedicada al
cardenal Ascanio Sforza, tiene una fecha cierta. Fué terminada en
Noviembre de 1493, dos meses después de la vuelta de Colón de su primer
viaje.
[371] NAVARRETE, t. III, pág. 261. Cito con preferencia el texto latino,
conforme á la _Cosmographiæ Introductio_ de Martín Ylacomylus, cuya
edición de 1507 tengo á la vista, si bien respecto al idioma en que
escribió Vespucci hay casi tanta incertidumbre como al que usó Marco
Polo, siendo muy probable que las dos primeras cartas fueran redactadas
en español y las dos últimas en portugués. NAVARRETE, t. III, pág. 185.
El texto original de las cartas de Vespucci no ha llegado á nosotros, y
la edición latina de 1507 es, como en ella se dice, en el cap. V (folio
9 de la edición que empleo) _ex italico sermone in gallicum et ex
gallico in latinum versa_.
[372] «Vidimus ibidem quem maximum gentis acervum, qui insulam illam
Ites nuncuparent.» ILACOMYL., fol. 36. (La edición de 1507 no está
paginada.) CANOVAI, _Elogio del Vespucci_, página 80; FRANC. BARTOLOZZI,
_Ricerche circa alle scop. di Vesp._, pág. 98.
[373] _Hist. gen. de las Indias_, lib. I, cap. 164 (NAVARRETE, tomo III,
pág. 333).
[374] _Opusculum geogr._, 1533, Pars. 11, cap. 9. «De regionibus extra
Ptolomæum (es decir, que Ptolomeo no menciona), Bachalaos dicta á novo
genere piscium; desertum Lop; Tangut, et Mexico regio in qua urbs
permaxima in magno lacu sita Temistita, sed apud vetustiores Quinsay
erat vocata.» Sin duda á causa de la proximidad de un gran lago y de la
multitud de canales indicados en la descripción de Quisaï, «Citá del
Cielo» de Marco Polo (cap. LXVIII), se confundieron dos ciudades, una de
Asia y otra de América.
[375] _Historia de las Indias_, 1553, fol. 119. Guillermo Postel intentó
cambiar las denominaciones de los continentes, llamando atrevidamente á
América _Atlantis_, á Africa _Chamesia_, etc. Véase _Cosmographicæ
disciplinæ Compend._ (Bas. 1561, páginas 13 y 57).
[376] GOMARA, fol. 20.
[377] ACOSTA, lib. I, cap. 14; lib. III, cap. 4. Roberto Regnauld
(Cauxois), en su ingenua traducción dedicada al gran Enrique en 1597,
llama «la Guadalupe, la Martinica y Marigalante, los _faubourgs de
l’Inde_.»
[378] _Vida del Almirante_, capítulos 45 y 77.
[379] _Isolario nel qual si ragiona di tutte l’Isole del Mondo. Venegia,
per Nicolo d’Aristotile_ (alias de Ristotele) _detto Zapino_, 1533.
[380] TOMASO PORCACCHI DA CASTIGLIONE, _Arretino, Delle Isole più famose
del Mondo_. Venecia, 1576.
[381] _La Cosmographie universelle_, 1575.
[382] Cap. 7 (edic. de 1728, t. IV, p. 12).
[383] MAURILE DE SAINT-MICHEL, religioso carmelita, _Voyage des iles
Camerçanes en l’Amerique_, París, 1652. Dícese en él, pág. 41: «La
Guadalupe es une des moindres des iles qu’on apelle Camerçanes.» En
BERTII, _Breviarium totius orbis_, 1624, pág. 13, encuentro el nombre de
_Insulæ Camercanæ_ vel Antilliæ aut Caribes. (¿Será acaso un nombre
caribe?) Entre los nombres caribes de las Pequeñas Antillas,
coleccionados por el padre Raymond Bretón (_Dict. caribe-français_,
Auxerre, 1665, pág. 409), ninguno hay análogo al de Camercana. Las islas
Santas llamáronse Caárucaera, la Granada, Camalogue; pero Lorenzo de
Anania (_Fabrica del Mondo_, pág. 319) sitúa cerca de Cuba y lejos de
las regiones habitadas por los Caribes á fines del siglo XV la isla
Camarco. García (_Origen de los Indios_, pág. 234) supone que
caracteriza los nombres geográficos caribes la sílaba inicial _car_,
como en Caripe, Carupano, Caroni, Cariaco, y en la denominación del
pueblo entero Carina ó Carinago. ¿Es preciso entender por Antillas,
_Islas Camerianas_? (_Relat. hist._, t. I, pág. 692). Mi hermano, que
conoce fundamentalmente la estructura de las lenguas americanas,
encuentra que en Carinago, ó mejor, Callinago, según el lenguaje de los
hombres, y Calliponam, según el lenguaje de las mujeres, Cali ó Cal
contiene todo el nombre del pueblo. Calina (_Dic. Galibi._, París, 1763,
pág. 84) es tan sólo una abreviación de Callinago. He buscado
inútilmente las islas Camercanas en las detalladas cartas de ruta del
siglo XVI de las Pequeñas Antillas, que presenta Hakluyt (t. III,
páginas 603-627, edición de 1600).
[384] Con el nombre de Antillas figuran las islas Caribes en el mapa de
América de 1587; pero el texto de Ortelio no cita el nombre de Antillas
ni siquiera en la edición de 1601, que es treinta y un años posterior á
la edición _princeps_ (WYTFLIET, _Descr. Ptol. augmentum_, 1597, pág.
96).
[385] _Mem. de l’Instituto_, 1806, t. VI, páginas 13, 17 y 21. Sprengel
decía en 1792 (_Gesch. der Entd._, pág. 373), hablando de las Azores,
que «se las creyó primero (en el siglo XV) las Antillas de la India,
célebres por el viaje de Marco Polo», M. Boyd, en su interesante obra
_Description of the Azores_, 1835, pág. 192, hace la observación
siguiente: «En 1445 formóse un pequeño lago en la isla de San Miguel,
por impedir una corriente de lava la salida de las aguas; este lago
lleva aún hoy el nombre de _Algoa da Sete Citades_. En sus inmediaciones
hay algunas cabañas á las cuales se las llama, sin saber por qué, las
_Sete Citades_.»
[386] _Historia de las Indias_, fol. 29. Herrera (déc. II, lib. III,
capítulo 1) relaciona la adoración de estas cruces, que se encuentran en
Palenque y en el Chiapa, con la profecía de un santón mejicano llamado
Chilam Cambal.
[387] GOMARA, folios 115 y 117; RAMUSIO, t. I, páginas 298-302; HERRERA,
déc. IV, lib. VII, cap. 7. Yo he relacionado además (_Rel. hist._, t.
III, pág. 159, y _Essai politique_, t. II, página 153) las huellas de
antigua civilización que el P. Garcés encontró en 1773 en el Moqui, con
las tradiciones de 1539, y á la vez he discutido la posición de Quivira
y Cibola (Civora) que Wytfliet sitúa al Sur de su fabuloso reino de
Anián, en la región inmediata al estrecho de Berhing.
[388] Behaim, que habitó en distintas ocasiones en la isla de Fayal, no
sólo sitúa la Antillia lejos del archipiélago de las Azores, que llama
_Insulen der Habiche_, sino también asegura que un barco procedente de
España fué arrojado á las costas de Antillia en 1414 (MURR., pág. 32).
[389] Sigo la cronología de la _Vida do Infante D. Henrique, escrita per
Cándido Lusitano_, el historiador portugués José Freire, Padre del
Oratorio, que (páginas 319 y 338) toma los datos de documentos
oficiales. La fecha de la primera tentativa hecha por Gonzalo Velho
Cabral en 1431, está confirmada por una nota escrita en el globo de
Behaim (MURR., página 29). La isla de Jesu, señalada en este globo y
cuyo nombre no se encuentra en el mapamundi de Rivero, singularmente
exacto para el archipiélago entero, ¿era idéntica á la isla de San
Jorge?
El infante D. Enrique cedió en 1460 las islas de Jesu y Graciosa á su
sobrino Fernando, hermano del rey Alfonso V (BARROS, déc. I, lib. II,
cap. 1). En el _Asia_ de Barros nada se dice del descubrimiento sucesivo
de las islas Azores, sin duda porque este gran historiador trató el
asunto en una geografía universal, que cita con frecuencia en las
Décadas y que nunca ha parecido.
[390] M. Buache, en una Memoria, que por otros conceptos es muy digna de
elogio, ha sido inducido á error por la Relación del segundo viaje de
Cook, cuando supone «el descubrimiento de las Azores (de las Hormigas?)
en 1439 y el de la isla de Santa María en 1447.» (_Loc. cit._, pág. 14.)
[391] Esta es la verdadera acepción, según las investigaciones de
Formaleoni y de Zurla. Buache leyó _Bentusia_ para convertirla en
_Venusta_, y la isla Graciosa (pág. 21), Tufla, puede derivarse de la
raíz árabe _Tefele_, crepúsculos de la tarde. _Tefel_ significa también,
según Golio, la obscuridad, y _Bentufla_ designa acaso un hijo de las
tinieblas, denominación que conviene bastante á un islote del _Mare
Tenebrosum_ de Edrisi. Quanden, en el _Enchiridion cosmographicum_ (Col.
1599), sitúa entre las Azores, además de la isla de las Siete Ciudades,
la de Satap. Véase JOAN. MYRITIUS, _Opusc. geogr._, 1590, pág. 123.
[392] No quiero detenerme más en esta investigación, ni discutir aquí el
origen de las monedas cartaginesas y cirenaicas que se asegura haber
sido encontradas en 1449 en la isla de Corvo. Véase _Götheborgske
Wetenskaps og Witterhets Samlingar_, 1778, St. I, pág. 106.
[393] MURR., pág. 55.
[394] EDRISI (_Interpr. Gabriele Sionita_), 1619, pág. 64; HARTMANN,
páginas 317 y 319. Bianco tiene también entre las Azores una Isola di
Colombi, que no debe ser confundida con la de Edrisi, pág. 85.
[395] DE GUIGNES, en los _Extraits des Manuscrits du Roi_, tomo II, pág.
56.
[396] ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 324.
[397] Bianco aplica el nombre de Brasile sólo á la isla Terceira ó á un
promontorio al Oeste de la bahía de Angra, que aun lleva el nombre de
Punta del Brasil (FLEURIEW, _Voyage fait per ordre du roi en 1768 y
1769_, vol. I, pág. 548).
[398] _L. c._, pág. 27. M. Sprengel cree que la isla Terceira no tiene
nombre de origen portugués, aunque parezca indicar la tercera isla
descubierta por orden del infante D. Enrique (_Descript. de la carte de
Rivero dans Muñoz Gesch._, t. I, página 443). Á veces hay afición de
latinizar palabras pertenecientes á lenguas bárbaras, suponiéndolas una
significación sacada del latín ó de las palabras que de él se derivan.
De esta suerte los zoólogos, olvidando que _manatí_ es una palabra de
los indígenas de Haïti, la explican por el nombre de las aletas de este
anfibio, suponiendo que le sirven de _manecitas_ (CUVIER, _Regne
animal_, t. I, pág. 238).
[399] _Extraits_, t. II, pág. 55. En esta isla de Tinnin ó Mostaschin se
figura una serpiente muerta por Alejandro, quien, según los orientales,
había recorrido una parte del Atlántico. El mismo geógrafo árabe cita en
estos parajes la isla de Laca ó Aca, infestada de prodigiosas
serpientes.
[400] Acerca de la _isola dei Dragoni_ del mapamundi de Fra Mauro,
situada al Oeste de África, véase ZURLA, pág. 143.
[401] Se lee también _Darmar_, habitación de las serpientes, por Danmar.
Tal es el espíritu conservador de los geógrafos que temen olvidar que el
mapamundi de Ortelio, trazado en 1587, presenta, no sólo las tres islas
de San Brandón, las Siete Ciudades y el Brasil, sino también, al Norte
de las Azores, la isla _Demar_.
[402] PTOLOMEO, lib. IV, cap. 8, pág. 114.
[403] Tales son también las explicaciones dadas por Ménage y Bluteau.
Este último dice, en su gran Diccionario portugués: «ilhas oppostas ou
frontrairas as grandes ilhas da America». Formaleoni (pág. 28) considera
arriesgadísima esta etimología. Véase también GIOVANNI ANDRES, en las
Memorias de la _Academia Ercolanese Archeologica_, 1822, pág. 132, y
TIRABOSCHI, _Storia della litteratura italiana_, t. VI, p. I, pág. 189.
[404] Tomo I, pág. 127, ARISTÓTELES, _De Mundo_, cap. 3, páginas 392,
20; BEKK, _Proclus in Tim._, pág. 54; Felipe Cluvier ha visto en ella
«Americam y Magellamcam». _Animadv. in Apul._, pág. 414.
[405] APPULEII, _Opp. ed. Geverk._ Elmenhorst, 1621, pág. 59.
[406] Véase, en el pasaje sobre los volcanes: _Vesuvius noster_; y la
intercalación de una observación curiosa respecto á una caverna llena de
ácido carbónico en Hiérapolis, en Frigia, «gas que por su peso
(específico) permanece en los sitios bajos». (Compárese APULEYO, páginas
64 y 65, con ARISTÓTELES, _De Mundo_, cap. 4, páginas 395, 20 y 30.) Se
refiere al Plutonium ó cueva Charoniena de Hiérapolis, descrita por
STRABÓN, XIII, página 629, Cas., y por DION CASSIO, lib. LXVIII, cap.
27.
[407] En Pizigano (ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 323). Mr. Buache creyó
leer en su calco Bracir.
[408] En el _Portulano Mediceo_ de 1351, y en el notable mapa de la
Biblioteca Pinelli que posee Mr. Walckenaer, cuya redacción según el
almanaque que contiene, se hizo entre los años de 1384 y 1434 (BALDELLI,
t. I, pág. XXX; WALCKENAER, en la traducción de la _Geographie_ de
Pinkerton, t. VI).
[409] En Bianco (ZURLA, t. II, pág. 334) y en Fra-Mauro, cuyo
planisferio es de 1459. No se encuentra isla de este nombre, ni en el
mapa de Marino Sanuto, que parece ser, al menos, cuarenta y cinco años
anterior á Pizigano, y que no omite las 358 _Isolle beate et fortunate_,
próximas á Irlanda, y muchas otras _bonæ insulæ_ del Atlántico; ni en el
globo de Behaim (1492). Sin embargo, siglo y medio después de la
colonización de las Azores por los portugueses siguióse poniendo una
isla del Brasil al oeste ó noroeste de Corvo. Jobst Ruchamer, en la
colección de _Viajes_ publicada en Nuremberg en 1508 (_Sammlung von
Reisen_, cap. 76), llama á la isla Berzil, isla _Brisilge_.
[410] _Rel. hist._, t. II, páginas 676 y 703. Ralegh convierte en la
Guayana el Guarapo ó Río Europa; y Malte Brun, á pesar de ser tan
juicioso, hace de las palabras españolas _se ignora el origen_ la frase
«río Oregán ú Origán».
[411] _Antiquit. ital._, t. II, déc. XXX, páginas 894-899. En la tarifa
de los Ferrareses de 1193, la frase _grana de Brasill_, puesta delante
de _pipere_, _zucaro_ y _zafrano_, podría engendrar alguna duda; pero en
la tarifa de los Modeneses de 1376 la palabra _grana_ no existe, estando
en cambio la de _carga_ (_soma_) _di Braxilis_. La palabra _grana_,
aplicada después á la cochinilla de América, designaba en la Edad Media
el _Coccus polonicus_ y el _Coccus lacca_ de la India, mezclado al
producto del _Croton lacciferum_ (en sanscrito, _lakcha_). Ignoro el
origen de la denominación de _grana de Brasile_, de _rojo ó laca de
Brasile_.
[412] _Memorias sobre la antigua marina, comercio y artes de Barcelona_,
t. II, páginas 4, 17 y 20. En la tarifa de Collioure, en el Rosellón de
1252 encuentro _canquas de brazil_, _laca_ y _grana_, como tres objetos
distintos.
[413] RENAUDOT, _Anciennes relations des Indes_, pág. 5; EDRISI, pág.
33. Alrami es probablemente una corrupción de Ramani (Ramni, Lamery),
que designa la isla de Sumatra (SPRENGEL, pág. 176). Edrisi describe el
_carcaddan_ ó rinoceronte de la isla Alrami, pero le atribuye un cuerno
solo, lo mismo que hace Marco Polo al hablar del rinoceronte ó Leoncorni
de la Gavia Minore (lib. III, cap. 12; BALD., t. I, pág. 240; tomo II,
pág. 393). Seguramente el rinoceronte de Sumatra es bicornio como el de
África, del cual, por lo demás, difiere mucho; mientras el rinoceronte
javanés es unicornio, como el rinoceronte del continente de la India.
Este dato de geografía zoológica no debe, sin embargo, obligarnos á
admitir que los nombres de Alrami, Ramani ó Java Minor designan más bien
la isla holandesa de Java que la de Sumatra, porque se oponen á ello
otras muchas razones discutidas por Mr. Marsden. Los marinos árabes
observaron muy poco, sin duda alguna, el animal vivo y, conociendo más á
fondo el rinoceronte del continente de Asia, ó, por mejor decir, su gran
cuerno, que se usaba como vaso apropiado para descubrir el veneno en un
licor, sus descripciones no pueden ser minuciosamente exactas. El mismo
Mr. Marsden, en su excelente obra relativa á Sumatra, publicada en 1783,
habla también (página 140) del único cuerno del rinoceronte de Java, y
en la tercera edición (pág. 116) supone que en Sumatra hay dos
rinocerontes, uno unicornio y otro bicornio. Por lo demás, los elefantes
que faltan en la isla de Java, y que el viajero árabe, traducido por
Renaudot encontró el año 851 en Ramni, son un dato zoológico más
incontestable aún de la identidad de Ramni y de Sumatra (Samantara).
[414] Encuentro el nombre _bakkam_ (lignum rubrum), cuya raiz
probablemente no es semítica (porque _bakama_, _morbum contraxit_, no
tiene sentido), en el geógrafo Yakuti, que pertenece al siglo XV y que
habla de la madera del bresil de Ceylán, ya mencionada por el viajero
árabe que tradujo Renaudot (DE GUIGNES, en _Notice et Extr. des man._,
t. II, pág. 411).
[415] _Il Milione_, lib. III, capítulos 8, 14 y 35 (BALDELLI, tomo I,
pág. 164; t. II, páginas 384, 398 y 454). Marco Polo, ed. de Marsden,
pág. 612.
[416] _Sumatra_, pág. 95. Ainslie, pág. 196. El _sapang_ es muy buscado
en el archipiélago de la India para el tinte rojo.
[417] _L. c._, pág. 42. GARCÍA, AB HORTO (_Aromatum hist._, 1590, libro
I, cap. 17, pág. 69), conocía ya el nombre sanscrito _chandana_, y lo
distingue de la madera de bresil (sin duda el de las Indias
occidentales), del _Lignum santali rubri_. Al _chandana Cæsalpinia
sapan_ se le llama también en la India (_Roxb. Flor. Corom._, t. I, pág.
18) _Bukkan-Chitto_ de los Telingas.
[418] Véase acerca de este Portulano veneciano, muy raro, á Morelli,
_Lettera rarissima_ de Christoforo Colombo, pág. 63. La isla Colombo de
Pedro Coppo da Isola, terra dell’Istria, es la _ixola di Colombi_ de
Bianco; según Buache, Fayal. En cuanto á la isla Ventura, que el
Portulano de los Médicis considera también como sinónima de su _isola di
Colombis_, véase BALDELLI, páginas XXX y CLXX.
[419] Quizá provenga de _brand_ y _brennen_ (alemán), y de βράζω, hervir
con violencia. En el latín de la Edad Media empléase _braza_ por
_pruna_, carbón encendido.
[420] La raíz sanscrita _bhrâdsch_ (bhrâg), dice Mr. Boppo, significa
_lucir_, _resplandecer_, y la _rakta_, _rojo_; _randsch_, _colorear_,
_teñir_. Como _anita_, _viento_, procede del verbo _an_, soplar,
_brâdchita_, será el adjetivo de _bradsch_, indicando lo que es
_reluciente_. Wilson, sin embargo, no acepta esta última derivación.
[421] NAVARRETE, t. III, pág. 288: «In eo portu, dit Americ Vespuce,
_bresilico_ puppes nostras onustas efficiendo, quinque persistimus
mensibus.» De igual suerte encontramos en Anghiera (_Ocean._, déc. III,
lib. 10, pág. 66), hablando del viaje de Solís á la desembocadura del
Río de la Plata en 1515: «Navigia coccineis truncis onerat: diximus
vocari ab Hispanis _brasilum_, lignigenus id ad lanas fucandas aptum.»
[422] Ordenanzas hechas en 15 de Julio de 1516 (NAVARRETE, _Doc.
diplom._, t. II, pág. 339). Es muy posible que algunas especies
idénticas á la Cæsalpinia brasiliensis produjeran en tan gran extensión
de costas la madera tintórea roja. Yo he cogido con Mr. Bompland en la
América del Sur la Culteria tinctoria, que es la Cæsalpinia pectinata de
Cavanilles, empleada por los indígenas como materia colorante.
[423] Déc. I, lib. V, cap. 3.
[424] Recuerdo que la Punta del Brasil de la isla Tercera, cuyo nombre
ha subsistido hasta nuestros días, está señalada en la carta de Ortelio
de 1578. El nombre que en el siglo XIV tenía toda la isla, lo conservó
un solo punto de ella.
[425] Edición de Anveres de 1730, pág. 258. El párrafo empieza así: «En
la cumbre de un monte que llaman del Cuervo fué hallada una estatua de
un hombre puesta á caballo en pelo.» Este monte del Cuervo es la misma
isla de Corvo.
[426] Confundiendo las palabras _losa_ y _loza_, se ha dicho
erróneamente que la estatua era de una especie de tierra cocida. (_Mem.
de l’Inst._, t. VI, pág. 26.)
[427] FREYRE (_Vida do Infante Dom Henrique_, páginas 319-338) dice
«antes de 1447»; BOID (_Description of the Azores_, 1835, pág. 317)
«hacia 1460».
[428] BOID, _l.c._, páginas 316-318. Antes hemos dicho que ya en 1436 el
mapa de Andrés Bianco presenta la isla de _Corvos marinos_, nombre
debido, sin duda, á las muchísimas aves que vuelan alrededor de la isla
y no al aspecto sombrío de una montaña. No se tiene noticia de erupción
volcánica reciente en Corvo, pero en la isla Flores hay un pico con
crater.
[429] Mapa de Tofino, corregido con arreglo á las observaciones
cronométricas de Mr. Degenes: Corvo, 33° 31′ 4ʺ. Flores, 33° 36′ 34ʺ.
[430] EUST., _Comm._, 64, 10 (BERNHARDY, _Geogr. græci min._, tomo I,
pág. 96). Estas estatuas del Hércules Tirio no estaban en el interior
del templo de Gades, según dice Philostrato, quien, no reconociendo los
caracteres púnicos de las columnas metálicas del templo, añade (y la
observación me parece muy notable) que estos caracteres no eran ni
_indios_, ni egipcios. _Phil., in Vita Apoll. Tyan._, V, 5. (_Opp. ed.
Olear._, pág. 190.)
[431] Memorant autem in qualibet ex dictis insulis (Perennibus) cerni
statuam lapidibus constructam et unamquamque statuam esse longitudinis
centum cubiterum, et super quamlibet statuam haberi simulacrum æneum
retro manu innuens. Hæ statuæ sunt sex: et una illarum, uti fertur, est
idolum _Cades_ quæ est ad occidentalem partem Andalusiæ, et nemo novit
ullam habitationem ultra illas.» Edrisi, pág. 6.--«Ab insula Majed
orientem versus, ad insulam Saha est iter trium brevium dierum. In hac
autem insula conspiciuntur simulacra aliquot at litus maris, erectæ
dexteræ, quasi innuant aspicienti, ac dicant: Revertere illuc unde
venisti, quoniam nulla est a tergo nostro tellus quam adire possis.»
Edrisi, pág. 37. El Sionita traduce estas islas Khalidât por _Insulæ
perennes_, pero el derivado _Khuld_, aplicado á Paraíso (jardín de la
eternidad), prueba bien que se debería traducir como lo hace Mr.
Freitag, _Insulæ fortunatæ_. El primer pasaje de Edrisi me inspira
alguna duda acerca del _simulacrum_ de bronce que sirve de base á una
estatua. He consultado á mi colega de la Academia de Berlín, el sabio
orientalista Mr. Wilken, y examinando el texto original, opina que debe
traducirse de este modo: Además del ídolo (_sanam_) de cien codos, hay
en estas islas una figura de bronce.» _Fauka_, no significa sólo encima,
sino también _pretær_. Malte Brun (_Precis. de la Geogr._, t. I, pág.
531) ha confundido las Canarias y las Azores. Las comunicaciones con las
primeras nunca quedaron interrumpidas en los siglos XIII y XIV.
(ALBERTUS MAGNUS, _De nat. locor._, lib. II, cap. 5; BOCAGE, _Coment. de
la Divina Comedia_, II, 331.)
[432] _L. c._, pág. 55. Véase Edrisi, pág, 71, donde habla de los
compañeros de Dhulcarnaïn, muertos por los habitantes del mar Tenebroso.
[433] M. Buache ha creído descifrar lo siguiente, en latín bárbaro y en
parte ininteligible: «Hæ sunt statuæ quæ stant _ad ripas Antilliæ_;
quarum quæ in fundo ad securandos homines navigantes, quaræ est fusum ad
ista maria quosque possint navigare et foras porrecta statua est mare
_sorde quo non possunt intrare nautæ_.....» Zurla rechaza lo impreso en
cursiva, no lee el nombre Antillia y cree reconocer en las últimas
líneas: «est mare sotile (paréceme mejor _subtile_, para _aqua tenuis_ ó
_mare breve_) quo no poxit tenebant naves.» El exterior del medallón,
tras del cual se ve de medio cuerpo la persona, presenta dos figuritas
que están, al parecer, dentro del mar con agua hasta las rodillas.
Digno es de llamar la atención que los geógrafos árabes, consecuentes
con el principio de determinar los límites de la navegación, admitieran
también hacia el Norte de Europa estatuas parecidas á las de Canarias.
En Bakui (_Extr. des Man._, tomo II, pág. 529) encuentro lo siguiente:
«En una isla próxima á _Bardmila_ hay una elevada montaña, y sobre ella
una estatua anunciando que no se puede ir más lejos en la mar.»
Bardmila, país de los Francos (cristianos), lo sitúa Bakui entre Irlanda
y el país de Khozar, bañado por el Athel (Volga). «El árbol _mauca_, que
se cría en la isla de Bardmila, y cuya sustancia encerrada entre el
centro del tronco y la corteza, es comestible», me parece ser el pino,
cuya parte blanca comen por necesidad, y á guisa de pan, algunas veces
los escandinavos.
[434] _Precis. de Geogr._, t. I, pág. 596. En el siglo XVI hablóse
también mucho de una moneda con la efigie de Julio César, encontrada,
según se decía, en una mina de América, y que Juan Rufo, obispo de
Cosenza, envió al Papa (HORN., _De Orig. Americanorum_, pág. 23). Ya el
grave Ortelio dijo satíricamente que «la moneda la había perdido el
mismo que la encontró».
Respecto á las monedas púnicas de la isla de Corvo que Mr. Podolyn cree
fueron dejadas allí por cartagineses náufragos, puestos después en
comunicación con la Metrópoli, es sensible que se ignore en absoluto
cuál era la época y el estilo de la construcción del edificio de piedra
donde estuvo la vasija que contenía las monedas, porque al destruir este
edificio las olas embravecidas fué descubierta la vasija en 1749. Creo
la verdad del hecho por la sinceridad con que lo refiere el padre
Flores, de Madrid.
[435] He aquí el curioso pasaje de la _Cosmografía_ de Thevet, libro
XXIII, cap. 7 (edic. de 1575, pág. 1.022): «Estas islas del Atlántico
han sido llamadas Essores; también _essorer_ es palabra francesa que
significa lo mismo que enjugar ó secar ó poner al aire alguna cosa. Son
nueve islas. En la de San Miguel, hacia la parte del Septentrión y en la
orilla del mar, registrando entre las rocas los primeros que la
descubrieron hallaron un agujero de diez pies de alto y otro tanto de
ancho; después de llegar hasta él, atreviéronse algunos á entrar dentro
con hachones, creyendo encontrar grandes tesoros; pero vieron tan sólo
dos monumentos de piedra; cada uno tenía lo menos doce pies y medio de
largo y cuatro y medio de ancho. Los que han visto estos monumentos,
trabajados bastante toscamente, me aseguraron no tener rastros de
inscripciones, ni otra señal de antigüedad sino el retrato de dos
grandes culebras que rodeaban los dichos monumentos y con ellas algunas
letras hebraicas de tamaño de cuatro dedos, y tan antiguas que apenas se
podían leer; pero un moro, natural de España, hijo de judío, hombre
versado en las lenguas, las pinta tales y como aquí las presento,
dejando la interpretación de las mismas á los que profesan la lengua de
los hebreos. Y por esto puede juzgarse que dicho pueblo hebreo habitó,
no sólo en el país de Judea, sino en todo el universo.»
Á esta relación sigue la de la muerte de muchas personas que «por
filosofar y visitar las cosas más raras de la isla, entraron en esta
profunda gruta y no salieron de ella, de modo que, por miedo á
accidentes idénticos, fué cerrada con un muro la entrada».
[436] Las inscripciones de Thevet que me mandáis, me escribe el sabio
orientalista, no carecen de interés, y parece que hasta ahora han
llamado poco la atención. Sensible es que no tengamos una copia exacta
de los caracteres para juzgar su antigüedad y su origen. No resulta
claro si la inscripción estaba en hebreo puro, lo que es poco probable,
ó si el moro, hijo de judío, la hizo pasar de una escritura á otra. La
frase de Thevet, «los caracteres eran tan antiguos que apenas se podían
leer», es muy vaga. Aunque algunas letras del alfabeto fenicio tienen
semejanza con el hebreo puro, por ejemplo, en la leyenda Karat
khadaschath d’Ekhel (_Doctr. nummorum, vet._ p. CLV, t. II, número 5),
no debe suponerse que el moro pudo descifrar la frase entera. Si la
inscripción era árabe, en caracteres cúficos, debía ser fácil á un
hombre de sangre africana trasladar éstos á caracteres hebraicos. Lo
mismo en fenicio que en árabe se encuentra _Makhtsal_, que por la
terminación en _sal_ recuerda los nombres propios numídicos, por
ejemplo, el de Hiempsal. Lo mismo podría leerse _Taal_ ó _Baal ben_;
_Martharbaal_ ó _Mathtadbaal_, nombres púnicos bien conocidos (TITO
LIVIO, XXI, 12, 45; POLYBIO, III, 84; APPIANO, _Bellum Annibal_, cap.
10); pero convengo en que, dada la escasa confianza que inspira la
exactitud de la copia inserta en la _Cosmografía_ de Thevet, cualquier
interpretación es arriesgada. Añadiré á estas observaciones que en las
piedras esculpidas de origen oriental, las inscripciones fenicias se
encuentran á veces escritas con letras griegas, y que el famoso pasaje
púnico de la comedia de Plauto (_el Pænulus_), aunque constantemente
escrito con caracteres latinos en todos los manuscritos de Plauto, sin
embargo, lo imprimieron á principios del siglo XVII en letras hebraicas
Felipe Parens y Samuel Petit. La transformación de un carácter en otro
es sin duda fácil, pero convengo con Mr. Wilken en que es muy poco
verosímil que el moro pudiera leer toda la inscripción púnica.
[437] Benedicto Bordone (_Isolario_, 1533, pág. 18) pone muchas islas
Asmeïdes y Lorenzo Anania (_Fábrica del Mundo_, pág. 303); sitúa
Granozzo y Maïda un poco al Oriente de Terranova, casi en el punto donde
en el mapa de Juan de la Cosa está la Isla Verde, porque la gran isla de
Trinidad de Cosa, no parece idéntica á Terranova. Hacia estas regiones
boreales hicieron los geógrafos del siglo XVI avanzar progresivamente la
fabulosa isla de los Demonios, situada al principio frente á las costas
de África. Andrés Thevet ha dado «el retrato» de esta isla, donde fué
desterrada una señorita bretona, Margarita de Roberval, y donde, según
parece, tuvo desagradables aventuras (_Cosm. univ._, pág. 1019). Á fines
del siglo XVI considerábase la isla de Terranova dividida en dos partes
por un brazo de mar. Comparando la isla de los Bacalaos del mapa de la
Nueva Francia de Wytfliet (_Descr. Ptolm. Augm._, pág. 158) con el mapa
«de un gran capitán de Dieppe» (RAMUSIO, t. II, pág. 353), se ve que, á
la parte septentrional, le llama este capitán isla de los Demonios. La
opinión de Malte Brun, de que la isla de la Mano de Satán (el Satanaxio
de Andrés Bianco, Sarastagio de Bedrazio) es esta _isla de los Demonios_
de los mapas españoles y franceses, no me parece probable (_Precis. de
Geogr._, t. I, pág. 531). La aparición de islotes volcánicos, tan
frecuente en 1638 y 1811 alrededor de las islas de San Miguel y de San
Jorge en las Azores, pudo muy bien originar aquel nombre.
[438] Es el libro primero (pág. 17, MERCAT) donde Ptolomeo habla de la
región de los Seres, más allá de los Sines, donde los pantanos están
llenos de grandes cañaverales por medio de los cuales los habitantes
pueden pasar algunos ríos. Es un pasaje que está casi imitado de Plinio
(VII, 2): «In India hæc facit ubertas soli, temperies cœli, aquarum
abundantia, ut sub una ficu (_Banian tree_, en sanscrito _nyakrôdha_.
Ficus religiosa. Linn.), turmæ condantur equitum. Arundines vero tantæ
proceritatis, ut singula internodia alveo navigabili ternos interdum
homines ferant.»
[439] Sin duda un cabo de las islas Azores, porque Herrera dice «que
estas _almadías con casa movediza que nunca se hunden, venían á parar á
las islas Azores_».
[440] Empleo la nomenclatura de Rennell, y echando una ojeada al mapa
general anejo á la _Investigation of the Currents of the Atlantic
Ocean_, se comprende lo que digo en el texto acerca de la mezcla de las
aguas de distintas corrientes.
[441] En Noviembre de 1834 llegó á las playas de Southport una botella
arrojada al mar, al E S E. del cabo Codd á los 40½° de latitud y á
los 70° 20′ de longitud, en Marzo de 1833. La falsa persuasión, muy
generalizada entre los pilotos, de que el _Gulf Stream_ no ejerce acción
al este de las Azores, ocasiona muchos naufragios en las costas
occidentales de Irlanda. Los barcos que no se valen de cronómetros, ó de
distancias lunares, llegan á tierra, por error de estima, más pronto de
lo que esperaban. (_Mechanic’s Mag._, 1834, pág. 208).
[442] Véase el testimonio reciente de M. Boid (_Descrip. of the Azores_,
1835 pág. 96).
[443] «Colon, dice Las Casas en el extracto del _Diario_ del primer
viaje (domingo 25 de Noviembre de 1492), vido pinales tan grandes y
maravillosos, que no podia encarecer su altura y derechura como husos
gordos y delgados, donde conosció que se podian hacer navios é infinita
tablazon y masteles para las mayores naos de España.» He manifestado ya
en otro sitio que los primeros conquistadores designaban también con el
nombre genérico de pino el _Podocarpus_. Herrera (déc. I, lib. II, cap.
12) lo dice claramente, describiendo el fruto de los _pinos del Cibao_
de Santo Domingo, que _parezen azeytunos del Axarafe de Sevilla_. Si el
verdadero pino de la isla de Santo Domingo y de la _Isla de Pinos_ al
Sur de Cuba, donde se hallan reunidos, como dice Anghiera, _pineta y
palmeta_, es el Pinus occidentalis y de la misma especie que el pino de
Méjico, es extraordinario que este último no descienda, según mis
medidas barométricas, entre Méjico y Veracruz más que á 935 tæesas, y
entre Méjico y Acapulco á 580 tæesas sobre el nivel del mar. (_Relat.
hist._, t. III, páginas 376 y 470.) Conviene que los viajeros fijen la
atención en estos hechos para resolver un problema que por igual
interesa á la geografía botánica y á la climatología.
[444] No carece de interés para la historia de la geografía física
recordar la sagacidad con que los marinos del siglo XVI reconocieron ya
las relaciones de determinados movimientos del Atlántico desde el cabo
de Buena Esperanza hasta las islas Azores. Colón no había navegado al
Norte de la isla de Cuba, al Oeste del meridiano de la Providencia de la
Grande Abaco; pero conocía la corriente ecuatorial, á la cual atribuía
los _utensilios_ «de nuestras costas de España» arrojados á la costa de
Guadalupe (_Vida del Almirante_, cap 46; Anghiera, _Ocean._, pág. 27);
había experimentado también la fuerza de las corrientes de Honduras y
del canal Viejo, sin haber pasado nunca por el canal de Bahama ó de la
Florida. La impetuosidad del movimiento de las aguas que salen del golfo
de Méjico no fué reconocida hasta 1512, cuando la expedición de Juan
Ponce de León (HERRERA, déc. I, lib. IX, cap. 10); y como hasta
principios del siglo XVII, época del viaje de Bartolomé Gosnold, que fué
directamente (1603) desde Falmouth al cabo Cod, los buques destinados á
la América del Norte pasaron constantemente por el canal de Bahama, se
advirtió pronto la conexidad de los movimientos pelásgicos en las costas
de Méjico y de la Florida con los de las costas de Terranova y del golfo
de San Lorenzo, visitados desde 1497 y 1500 por Sebastián Cabot y por
Cortereal. El historiador de Felipe II, Herrera, cuyas cuatro primeras
_Décadas_ se publicaron en 1601, describe el _Gulf Stream_ tal y como lo
conocemos (déc. I, lib. IX, cap. 12). «Las aguas de los mares de África
y del Atlántico, dice, corren perpetuamente hacia la América meridional,
y, no encontrando salida, pasan furiosamente, primero entre el Yucatán y
Cuba, después entre Cuba, la Florida y las islas Lucayas, hasta que,
saliendo de un paso tan estrecho como lo es el canal de Bahama, pueden
ocupar un espacio más extenso.» Hay más; el punto de vista expuesto en
la reciente obra del mayor Rennell, de que el _Gulf Stream_ recibe su
primer impulso en la punta meridional de África, en el banco de las
Agujas (_Agulhas banc_), dirigiéndose hacia el golfo de Guinea al Norte,
y después, con la corriente equinoccial del Este al Oeste hacia el cabo
de San Roque y las costas de la Guayana (_Investig. of the currents of
the Atl. Ocean._, 1832, pág. 20), encuéntrase claramente indicado en la
sabia Memoria de Sir Humphrey Gilbert «sobre la posibilidad de un paso
por el NO. al Cathay y las Indias orientales», Memoria que, por
mencionar el mapamundi de Ortelio, debe haber sido redactada en 1567 y
1576. «Como las aguas del mar corren circularmente de Este á Oeste,
obedeciendo al movimiento diurno del _primum movile_ (el sol), los
portugueses encontraron muchas dificultades para avanzar hacia el Este
en su trayecto desde el cabo de Buena Esperanza á Calicut: también, á
causa de la poca anchura del estrecho de Magallanes, las aguas (que
vienen del mar de las Indias al Sur de África) vense obligadas á subir á
lo largo de las costas orientales de América hasta el cabo Freddo,
distancia de más de 4.800 leguas.» (HAKLUYT, _Voyages_, t. III, pág.
14).
El nombre de este cabo data sin duda de la expedición de Sebastián
Cabot, hecha en 1517, en cuya expedición llegó hasta los 67½° de
latitud y descubrió la bahía de Hudson (_Mem. of Seb. Cabot_, páginas 29
y 118); P. FRASER TYLER (_Disc. of the Northen Coasts of Am._, pág. 41).
Sir Humphrey Gilbert nombra por segunda vez este Cabo Frío, y le coloca
en latitud de 62° opuesto á Groenlandia. (Hakluyt, t. III, pág. 23).
Al citar este notable pasaje, es casi inútil la observación de que la
corriente, «que sube por las costas orientales de América», no abarca
todo el espacio desde el estrecho de Magallanes hasta el paralelo 62°
Norte. La corriente del Brasil, entre Bahía y Río de la Plata, se dirige
al Sur, y esta misma dirección de las aguas se encuentra al Norte de
Terranova, en las costas de Labrador.
En la travesía que en 1526 hizo Diego García desde las islas de Cabo
Verde al cabo de San Agustín, atribuyóse la corriente dirigida al NO.
(_el North West equatorial Stream_ de Rennell) entre los 5° de latitud
meridional y los 10° de latitud boreal, al impulso de inmensos ríos de
la costa de Guinea (HERRERA, déc. III, lib. 10, cap. 1.º);
explicación errónea que en nuestros días ha sido aplicada á las
corrientes próximas á la desembocadura de los ríos de la Plata, Amazonas
y Orinoco, porque las causas son más lejanas y más generales.
[445] GLAS, _Hist. of the disc. and conquest of the Canary Islands_, p.
V; VIERA, _Historia general de las islas Canarias_, tomo II, pág. 167.
[446] GUMILLA, _Orinoco ilustrado_, cap. 31.
[447] El historiógrafo de Canarias, Viera (t. I, parte III), refiere que
en muchas ocasiones ha arrojado el mar á las costas de las islas de
Hierro y Gomera frutos y semillas procedentes de árboles indígenas de
América. Antes del descubrimiento del Nuevo Continente, suponían los
Canarios que estos frutos eran procedentes de la isla de San Brandón. La
mejor prueba de las ramificaciones temporales de los ríos pelásgicos es
el fenómeno de transporte de producciones vegetales de las Antillas á
las costas de Noruega, de las Hébridas, de Irlanda y de las Canarias.
[448] Wallace dice que los esquimales llegaban en canoas de cuero; pero
Mr. Giseke, que ha vivido largo tiempo en Groenlandia, me asegura que
estas canoas se reblandecen cuando están muchos días en agua del mar.
Asegura, además, que los esquimales del Labrador jamás atraviesan el
canal entre el Labrador y Groenlandia.
[449] «Non me piget inter hæc ejusdem temporis rem dignam propter
novitatem, quæ legentibus nota sit, scribere. Navis gallica dum in
Oceano iter non longe à Britannia faceret, naviculam ex mediis abscissis
viminibus arborum que libro solido contectis ædificatam cepit; in qua
homines erant septem _mediocri statura, colore subobscuro, lato è
patente vultu_, cicatriceque una violacea signato: hi vestem habetant _è
piscium corio_, maculis eam variantibus. Coronam è culmo pictam septem
quasi auriculis intextam gerebant. Carne vescebantur cruda,
sanguinemque, uti non vinum, bibebant. Eorum sermo intelligi non
poterat: ex iis sex mortem obierunt, unus adolescens in Aulercos, ubi
rex (Galliæ) erat, vivus est perductus.» BEMBO, _Hist. Ven._, lib. VII,
pág. 257 (edic. 1718). En este cuadro, un poco recargado, fácil es
conocer la raza de los esquimales, más extendida acaso hacia el Sur que
en nuestros días. Á medida que la población indígena ha ido disminuyendo
en el litoral, la navegación costera, ocasionada á aventuras
extraordinarias, fué menos frecuente. En la narración de Bembo nada se
dice de barcas de cuero.
[450] GUMILLA (edic. franc.), t. II, pág. 211.
[451] BOSIUS, _In Corn. Nep. Fragm._, t. II, pág. 356; PLINIO, II, 67:
«Idem Nepos de septentrionali circuitu tradit, Quinto Metello Celeri, L.
Afranii (sic Iul. Sillig. C. Afranii, Salmant) in consultatu collegæ,
sed tum Galliæ proconsuli, Indos à rege Suevorum (ita omnes Plinii Codd)
dono datos, qui ex India commercii causa navigantes tempestatibus essent
in Germaniam abrepti.» (Consúltese también CAR. FERD. RANKII _de Corn.
Nepotis vita et scriptis Coment._, 1827, pág. 27); POMPONIO MELA, lib.
III, cap. V, § 8.º: «Ultra Caspium sinum quidnam esset, ambiguum
aliquandiu fuit: idemne Occeanus, an Tellus infesta frigoribus, sine
ambitu ac sine fine proiecta. Sed præter Physicos Homerumque, qui
universum orben mari circumfusum ese dixerunt, Cornelius Nepos, ut
recentior, ita auctoritate certior; testem autem rei Q. Metellum Celerem
adjicit, eumque ita retulise commemorat: Cum Galliæ pro consule
præesset, Indos quosdam à rege Boiorum (Botorum, Bætorum, Getorum,
inepte Lydorum, Codd) dono sibi datos; unde in eas terras devenissens,
requirendo cogosse, vi tempestatum ex Indicis æquoribus abreptos,
emensosque, quæ intererant, tandem in Germaniæ litora exiisse.» (Véase
ENEAS SYLVIO, _De Asia_, 1551, pág. 283; ACOSTA, lib. I, cap. 19.)
[452] Las nociones adquiridas por Herodoto en las comarcas próximas á la
extremidad boreal del mar Caspio, y confirmadas por los Scytas y otros
pueblos nómadas que erraban entre la cordillera meridional del Ural y la
desembocadura del Volga, eran más exactas que las ilusiones sistemáticas
que prevalecían al Sur y Sureste del Caspio entre los compañeros de
Alejandro y de Patroclo, el almirante de Seleuco Nicator y el gobernador
de los Cadusienos en tiempo de Antioco. El mismo Aristóteles conserva la
idea (_Met._ I. c. 14, 29; II, c. 1, 10) del aislamiento del Caspio, y
este opinión viene en apoyo, como ha observado muy bien M. de Sante
Croix, de las razones que se tienen para creer que Aristóteles escribió
la Meteorología en Atenas, antes de ir á la corte de Filipo (_Examen
crit. des historiens d’Alexandre_, pág. 703, y JUL. LUD. IDELER, _in
Arist. Met._, IX). El pasaje del Pseudo Aristóteles. _De Mundo_, c. 3,
no puede ser citado en contradicción de lo dicho, á causa de la
compilación tardía de este tratado, posterior á la expedición de
Alejandro á la India.
[453] Juxta vero ab ortu ex Indico mari, sub eodem sidere pars tota
vergens in Caspium mare, pernavigata est Macedonum armis, Seleuco et
Anthioco regnantibus, qui et Seleucida atque Antiochida ab ipsis
appellari voluere. Circa Caspium quoque multa Oceani litora explorata,
parvoque brevius, quam totus, hic aut illine septentrio eremigatus
(PLINIO, II, 67). En este mismo capítulo, que contiene el cuento de los
indios arrojados en la costa de Germania, se hace á Cornelio Nepote
contemporáneo de Eudoxio de Cyzico, célebre por una supuesta
circunnavegación de África, en la cual conoció, como Pigafetta, nombres
de lenguas bárbaras (STRABÓN, II, pág. 99). Ahora bien; Cornelio Nepote
nació hacia el año 690 de la fundación de Roma, y el rey Lathuro, á
quien Plinio nombra, murió en el año 673 (Ranke, pág. 15). Strabón,
según Posidonio, supone el suceso en el reinado de Evergetes II ó
Physcon, muerto el año 637 de la fundación de Roma (_Posidonii Rhodii,
Rel. collegit Bake_, 1810, pág. 102).
[454] _Hist. du Commerce des Anciens_, pág. 352.
[455] PLINIO, II, 69; STRABÓN, XI, pág. 509 Cas. En el curioso
manuscrito de: los viajeros árabes de los siglo IX y X, publicado
primero por el abate Renaudot y examinado después por M. de Guignes,
padre, háblase también «de un buque de Siraph en el golfo Pérsico, que
la fuerza de las corrientes lo llevó, dando la vuelta al Asia oriental ó
septentrional, al mar Caspio (mar de Khozar) y desde allí, por un canal,
á las costas de Siria» (_Notice des Manuser. du Roi_, t. I, pág. 161).
Este mito geográfico recuerda el extraordinario suceso de la punta de
una proa que Eudoxio de Cyzico (_Strabón_, II, pág. 99) encontró en la
costa de los Etiopes, y que se decía llegó, por la fuerza de las
corrientes, desde el río Lixus ó de Gades.
[456] _Descriptionis Ptolemaicæ Augmentum sive Occidentis Notitia._
Lovan, 1597, pág. 190. «Indos quondam tempestatibus in Suevorum et
Germaniæ litora ejectos et Quinto Metello Celeri dono datos, non ex
ultimis Orientis et Occidentis partibus, uti quibusdam visum est, sed ex
hac Laboratoris et Estolandiæ aut vicinis terris venise _constanter
teneo_, mecumque sentient quicumque climatis rationem expenderit.» Este
pasaje alude también á otra vaga suposición indicada por Wytfliet en el
artículo Quivira y Anián, según la cual los Indios de Metelo Celer
pudieron ser acaso verdaderos Indios, que llegaron á Europa por el
Noroeste, pasando por los estrechos de Anián y del Labrador (pág. 170).
Conviene recordar, con tal motivo, que estos dos nombres se aplicaban á
dos distintos estrechos, creyéndose que había comunicación entre ellos;
uno es nuestro estrecho de Behring, y el otro un canal que se suponía á
lo largo de las costas septentrionales de América, desde los estrechos
de Davis y de Frobisher hasta _Bergi Regio_ y _Aniani Regnum_, según la
nomenclatura del siglo XVI. Más aún; en la célebre y problemática
Memoria de Lorenzo Ferrer Maldonado, de 1588, dícese que el estrecho de
Labrador no termina hasta los 75° de latitud, y «que hay 790 leguas
desde el estrecho del Labrador al de Anián.» El nombre de este último
estrecho encuéntrase por primera vez en un mapa del atlas de Ortelio de
1570, y aunque Rivero no le conoce en 1529 (SPRENGEL, en las _Adiciones_
á la traducción alemana de Muñoz, _Historia del Nuevo Mundo_, pág. 493),
no prueba esto de ningún modo que haya sido inventado en el intervalo de
1529 á 1570. Por otra parte, su posición occidental hace improbable que
Cortereal, en su viaje á la embocadura del San Lorenzo y al Labrador, le
diera en 1500 el nombre de Anián en honor de _dos hermanos_ que le
acompañaban, como supone Forter (_Nord. Entd._ B. III, capítulo 5, § 1).
Hasta hoy nada se ha encontrado que explique la denominación de Anián.
El nombre de _Fretum trium fratrum_ que emplea Gemma Frisius (HAKLUYT,
t. III, página 16), indica vagamente una comunicación del Atlántico con
el mar del Sur, al Norte de América, y si _Ani_ (BARROW, _Voyages into
the Polar Regions_, pág. 45) significa en japonés _hermanos_, no
causaría extrañeza ver aplicado al estrecho de Behring un nombre
asiático, á pesar de las dudas que tan gran distancia de navegación para
los japoneses pueda engendrar. ¿Qué crédito merece, en tal caso, la
explicación de _Fretum trium fratrum_, fundada en las desgracias de
Gaspar y Miguel Cortereal en las costas orientales del Nuevo Continente?
[457] Pontano (_Rerum Danicarum Historia_, 1631, pág. 764) discutió esta
opinión.
[458] GOMARA, fol. VII. HORN., (_De orig. Amer._, pág. 24) repite el
hecho, pero diciendo llegaron por sí mismos á Lubeck. «Similis casus in
temporibus Frederici Barbarossæ narratur, Indos scapha Lubecam
appulise.»
[459] En la Memoria acerca de la posibidad de un viaje al Cathay por el
Noroeste (HAKLUYT, t. III, pág. 17), estaba en el interés del autor
probar que los Indios de Metelo Céler vinieron por el Norte de América
rodeando el _Promontorium Corterealis_, que está inmediato al
_Polissacus fiuvius_ (pág. 19). Este mismo razonamiento fué, al parecer,
empleado para motivar el proyecto de Sebastián Cabot, que, según Gomara
(fol. XX), «prometió al rey Enrique VII ir por el Norte al Cathay y al
país de las especias», en 1498 (_Mem. of. Seb. Cabot._, pág. 87). «Il
primo motivo, dice el cardenal Zurla (_Viaggi_, t. II, página 284)
deducevano dal Cornelio Nepote é parimente del sapersi che á tempi di
_Ottone_, imperatore fu trasportatata daventi nel _Mare Germanico_ una
nave de Levante.»
Ocasión tendré más adelante, al hablar del mapa de una edición de
Ptolomeo de 1508, de discutir la denominación del río Polisacus (el
Pulisangha) ó río de Cambalu en China.
Á causa de la cita de los Othones y de Federico Barbarroja he examinado
cuidadosamente, pero sin fruto, la célebre crónica de Ditmar, conde de
Walembek (_Cronogr. Ditmari, episcopi Merspurgensis_, libri VIII,
Helmst, 1667, páginas 17-88) y la Crónica de Othón de Freising,
continuada por Othón de San Blaise y el canónigo Radevicus (MURAT,
_Script Rerum Ital._, tomo VI, páginas 610-736 y 742-758). Á ruego mío
ha examinado Mr. Deecke en Lubeck, y también infructuosamente, la
rarísima edición de Othón de Freising, impresa conforme á los
manuscritos de la Biblioteca de Viena en 1515. ¿Quiso hablar acaso Eneas
Silvio de una _Crónica de Austria_ del obispo Freising, que no ha
llegado á nosotros?
[460] GRANTOFF. _Chron. des Franciscaner-Lesemeisters Ditmar_, 1829, t.
I, p. XXIX, 4 y 413. Ditmar alcanza en su Crónica hasta 1101; Alberto de
Bandervik solamente á 1298. La fundación de la _ciudad antigua_ de
Lubeck, situada á orillas del riachuelo de Schwartow (_Helmoldi Chronica
Slavorum_, Lubeck, 1139, lib. I, cap. 20 y 57, p. 61 y 137), corresponde
á la época que media entre los años 795 y 823. Los Rugienos la
incendiaron y destruyeron en 1139, y este suceso ocasionó la fundación
de la _nueva ciudad_ de Lubeck en 1140. No habían transcurrido veinte
años desde su reedificación en la época en que, según dice Gomara,
llevaron allí los indios. Como esta ciudad nueva fué también destruída
completamente por un incendio en 1157 (GRANTOFF, t. II, p. 581), la
suposición de que fueran conducidos á esta ciudad comercial para
mostrarlos al pueblo, náufragos llegados de las costas de Escocia ó
Noruega, no me parece probable, porque hasta repugna á las costumbres de
aquellos tiempos. El silencio de Helmod, que era cura de una aldea á
orillas del lago de Plœn en el Holstein, es tanto más importante cuanto
que en 1164 vivía aún, como su propia Crónica lo indica claramente (cap.
94, p. 213).
Consulté á un sabio, profundamente versado en la historia de estas
comarcas y que habita en el mismo Lubeck, Mr. Deecke, y he recibido
confirmación de las dudas que acabo de exponer. «Examinando de nuevo
todas nuestras Crónicas, me escribió Mr. Deecke en Enero de 1835, nada
encuentro, absolutamente nada, que permita adivinar lo que ha dado
motivo á las extrañas noticias adquiridas por Eneas Silvio, Gomara y Sir
Humphrey Gilbert, cuyas investigaciones sobre el paso del Noroeste nos ha
conservado Hakluyt. Debo, sin embargo, deciros que en la casa donde se
reunía el gremio de los marinos (_Schiffergesellschaft_ de Lubeck), se
conserva una canoa groenlandesa con una figura de madera, representando
un esquimal, figura que estuvo antes cubierta con el traje propio de los
esquimales. La canoa ha sido recompuesta muchas veces, y su inscripción
más antigua es de 1607, pero según una tradición muy vaga, debió
capturar un barco de Lubeck á este pescador esquimal en los mares del
Oeste hace trescientos años. Las relaciones comerciales de Lubeck con
las regiones del Oeste y del Noroeste datan de mediados del siglo XIII.
Acaso Gilbert quiso decir en el reinado de Federico III. No entiendo,
como vos no entendéis, lo que significan las palabras del papa Eneas
Silvio: _Nos apud Othonem legimus_; ni la cita de Gilbert: _Othon in the
storie of the Gothes affirmeth_. No ha existido ningún Othón que
escribiera una historia de los Godos, y entre los historiadores de este
pueblo, que por largo tiempo y cuidadosamente he estudiado, no hay
rastro de ningún suceso parecido.»
En muchas ciudades marítimas se conservan canoas groenlandesas, y esta
conservación no prueba nada por sí misma, como sucede con el cocodrilo
que me enseñaron colgado en una capilla de los alrededores de Verona, y
que, según la tradición popular, vino derechamente al Brenta desde la
desembocadura del Nilo.» La historia de la canoa de Lubeck, según los
indicios dados por los autores que acabo de citar, podría referirse muy
bien á la captura de un pescador esquimal arrastrado por alguna
tempestad lejos de las costas de su patria.
[461] NAVARRETE, _Documentos diplom._, t. II, páginas 262-269.