TOSCANELLI.

«Las partes de Indias donde se podrá ir el dominio de un príncipe

llamado _Gran Can_, que es lo mismo que _Rey de los reyes_; sus

predecesores enviaron embajadores al Papa pidiéndole maestros que les

instruyesen en nuestra fe.»

Pudo sin duda Colón tomar estas nociones del _Millione_ de Marco Polo, á

quien no nombra, como tampoco á Toscanelli; pero la serie de las ideas y

las palabras paréceme que indican una reminiscencia de la carta de

Toscanelli al canónigo Martínez.

[105] No ignoro que todos los comentadores de las cartas de Toscanelli

creen poder citar los capítulos del viaje de Marco Polo, donde el

astrónomo florentino aprendió las nociones sobre el comercio de pimienta

de Zaithun (lib. II, cap. 77), y la magnificencia de la gran ciudad de

Quisai (lib. II, capitulo 68); pero aquí debo observar que existen dudas

acerca de lo que con preferencia pudo saber por Nicolás de Conti ó por

las conversaciones con viajeros recientemente llegados del Asia

Oriental, ó por el manuscrito de Poggio. No encuentro la traducción de

_Gran Can_ (_Rey de los reyes_); (Conti traduce _Emperador_) y de

_Quinsay_ (_Ciudad del cielo_), más que en Marco Polo; pero los 12.000

puentes de Quisay en la relación de Marco Polo, los reduce Toscanelli (y

esto me llama mucho la atención) á diez, y el circuito de Quisay es casi

igual al que refiere Nicolás de Conti. (RAMUSIO, t. I, pág. 340 _b_.)

[106] Nicolás de Conti tuvo que renegar de la fe para salvar la vida.

Ramusio, según la edición de Venecia de 1613, dice que esta absolución

fué en 1449; pero el papa Eugenio IV murió dos años antes. La redacción

latina del viaje de Conti, hecha por ese mismo Poggio á quien se debe el

descubrimiento de tantos preciosos manuscritos de clásicos latinos en

Suiza y en Alemania, no ha llegado hasta nosotros. Lo que poseemos en

italiano del viaje de Conti es una traducción hecha de la versión

portuguesa de Valentín Fernández, y desgraciadamente no pasa de ser un

fragmento incorrectísimo. En la _Giava maggiore_ (Borneo?) Conti vió

pájaros del paraíso, _ucelli senza piedi_ (RAM., t. I, pág. 341 _b_).

Son los mismos pájaros del sol (_passares da sol_), de los primeros

navegantes portugueses. (REINH FORSTER, _Zool. ind._, 1795, pág. 30). He

aquí las palabras de Conti, que sin duda no vió más que los pájaros

preparados por los indígenas y transportados de isla en isla como

objetos de adorno: «Nella Giava maggiore trovansi uccelli molte volte

che sono senza piedi, grandi come colombi, di penne molto sottili e con

la coda lunga, i quali sempre si posano sopra gli arbori; le carne di

quali non si mangiano, ma la pelle e la coda sono in grande stima perche

s’usano per ornamento del capo» (Nicolás de Conti en RAMUSIO, t. I, pág.

345). Este pasaje, muy notable, no ha llamado la atención de los

zoólogos modernos. Pigafetta cree también que se refiere á aves muertas

y disecadas, pero que afortunadamente tienen patas. «Il re di Tidore

mandó duoi uccelli bellisimi della grandezza d’una tortola, la testa

piccola col becco lungo é _lunghe le gambe uno palmo e sottili_: non

hanno ali, ma, in luogo di quelle, penne lunghe di diversi colori.»

Pigafetta observó bien que no son las plumas de las alas, sino las de

los costados las que se prolongan formando penachos más largos que el

cuerpo. No vió las alas, cuya existencia niega, porque generalmente los

indígenas, al disecar el ave para el comercio, le arrancan las patas y

las alas. «Hanno opinione i Mori, añade el historiador del viaje de

Magallanes, che questo ucello venga del _Paradiso terrestre_ é chiamanlo

_manucodiata_, cio é, _ucello di Dio_.» (RAMUSIO, t. I, página 367 _b_.)

Esta palabra, repetida en la relación del viaje de Magallanes, hecha por

un secretario del emperador Carlos V en una carta al Cardenal-Obispo de

Salzburgo (_l.c._, pág. 351 _b_), es, según observación de mi hermano,

que consta en su gran obra sobre la lengua Kavi ó Javanesa, una

alteración de la palabra malaya _manuk-devata_ formada de _manu_, en

malayo pájaro, y _devata_, en malayo y sanscrito _divino_. La palabra

_manuk-devata_ convirtióla el viajero italiano en _manuco-diata_.

[107] Acaso la misma obra de Marco Polo inspiró al papa Eugenio IV tanta

desconfianza en la veracidad de los viajeros. Sabemos por el testimonio

de F. Jacopo di Aqui que se burlaron de Marco Polo hasta el punto de

haber siempre, en las mascaradas en Venecia, largo tiempo después de su

muerte, algunos que tomaban su nombre y le imitaban para divertir al

pueblo, refiriéndole cosas extraordinarias. Lo mismo se hizo después con

Pigafetta. AMORETTI, _Voyage de Maldonado_, pág. 67.

[108] Khogatal se separó de los viajeros á 20 jornadas del camino de

Bokhara «_Il Barone s’ammaló gravemente per volontà del quale e per

consiglio di molti lasciandolo, seguitorno il loro viaggio (dell Armenia

Minore al porto di Giazza)_» Traducción de RAMUSIO (t. II, pág. 3, a.)

Nicolai y Maffeo Poli volvieron á Venecia en 1271, porque la noticia de

la muerte del papa Clemente IV les detuvo largo tiempo en Acre. Ahora

bien; como la carta de Toscanelli es de 25 de Junio de 1474, la

expresión _ha doscientos años_ es suficientemente exacta.

[109] Título que podía aplicárseles con tanta más razón, cuanto que

ellos mismos se lo dieron, según la relación de Marco, y traían una

carta para el Papa: «_Il Grand Can proponendo nell’animo suo di volerli

(idetti due fratelli) mandar ambasciatori al Papa, volle haver prima il

consiglio de’suoi baroni_».

[110] El jesuíta Ximénez, en su comentario á las cartas de Toscanelli,

encuentra alguna obscuridad en esta designación del tiempo, _algunos

días ha_, y la frase que le sigue inmediatamente, _antes de las guerras

de Castilla_. Opino que, por ligero error de puntuación, se ha separado

con una coma esta última frase de la palabra _doméstico_. La carta

anuncia sencillamente que el canónigo estaba al servicio de Portugal

largo tiempo antes de las perturbaciones del reino de Castilla,

suscitadas por el destronamiento del rey Enrique IV en 1465, y su

reposición en el trono en 1468. Otro error de mayor importancia, por

referirse al descubrimiento del cabo de Buena Esperanza, se deslizó en

el comentario de Ximénez. Toscanelli escribió al canónigo Martínez que

el camino que propone para llegar por el Océano Occidental al país de

las especias, es cortísimo, más corto que el que necesitaban hacer los

portugueses para ir á la costa de Guinea (_el camino por la vía del mar

es brevísimo: lo tengo por más corto que el que hacéis á Guinea_). El

abate Ximénez dice _il camino que voi fate per Guinea_, lo que tiene muy

distinto sentido, pues permitiría preguntar si los negociantes

_atravesaban_ la Guinea. _Gnom. Fior._, páginas LXXXII y LXXXIV.

[111] GARCILASO. _Coment. Reales_, lib. I, cap. 3; GOMARA, _Historia de

las Indias_, cap. 13; ACOSTA, lib. I, cap. 19.

[112] NAVARRETE, t. I, pág. 2. La frase _saber de cierta fe_ es notable

por lo modesta.

[113] Aunque al escribir estos párrafos (Febrero de 1834) no ha

desembocado ningún buque por el canal de Barrow en el mar de Kamtchatka,

ó costeado América desde la península de Melville y el Príncipe

Regent-Inlet hasta la bahía de Kotzebue, los brillantes descubrimientos

de Parry, Franklin y Beechey no dejan, al parecer, duda acerca de la

comunicación entre el mar de Baffin y el estrecho de Behring.

[114] Pedreio de Covilham y Alonso de Payva se embarcaron en Barcelona

en 1487 para saber noticias del Preste Juan. Los dos judíos se unieron á

Covilham en el Cairo á su vuelta de Sofala y de Adem.

[115] Según d’Herbelot, la isla Seranda de Edrisi (HARTMANN rechaza este

sinónimo, _Africa_, pág. 115); Magastar ó Madaigascar (corrupción de la

palabra Madagache) de Marco Polo, llamada después, á principios del

siglo XVI, isla de San Lorenzo de los Portugueses. Con esta última

denominación encuentro la isla de Madagascar en un mapa-mundi dibujado

en Sevilla en 1527, y por tanto, anterior en dos años al célebre mapa de

Diego Rivero, conservado también en la Biblioteca de Weimar Ambos mapas

presentan ya también la posición de las islas de Francia y de Borbón con

los nombres de Mascarhenas y de Santa Apollonia.

[116] Gama partió de Portugal el 8 de Julio de 1497, y llegó á la bahía

de Santa Elena en Noviembre de 1497 á la desembocadura del Río de Buenos

Señalis, donde tuvo la primera noticia de la proximidad de hombres

blancos y de barcos de construcción europea, el 25 de Enero de 1498; á

Calicut el 18 de Mayo de 1498, y volvió á Portugal el 19 de Julio de

1499. Duró esta expedición memorable, según datos exactos, dos años y

nueve días; el viaje de Portugal á las Indias á (Calicut) 314 días,

mientras hoy (en 1834) la duración media de esta travesía en los buques

de Liverpool es de 95 días.

[117] Dec. I, lib. III, cap. 4, pág. 190. Como Toscanelli aconsejó á los

portugueses buscar el camino de la India, no por la ruta de Guinea, sino

por la del Oeste, es muy extraño error atribuir á este astrónomo el

conocimiento del Cabo de Buena Esperanza desde 1474 y la creencia de que

pudo comunicarlo á los venecianos. LE BRET. _Gesch. von Venedig_, t. II,

pág. 226; _Sprengel Gegch. der geogr. Eutd._, 1792, pág. 390.

[118] «Os envío otra carta de marear, semejante á la que yo le envié al

Canónigo.» Me ha parecido extraordinario que en la frase que indica la

distancia de Lisboa á Quisai, diga Toscanelli «hallaréis en un mapa», en

vez de «en mi mapa ó carta de marear».

[119] El mapa de Martín Behaim, que expresa las creencias geográficas

del siglo XV, da una diferencia de longitud de 13 grados.

[120] _Diario_ de 1492: «Viernes 5 de Agosto. Anduvimos (desde la barra

de Saltes) con fuerte virazón 60 millas, que son 15 leguas (NAVARRETE,

t. I, pág. 13).

[121] Comparando atentamente la carta que publica el abate Ximénez en su

_Gnomone Fiorentino_, con la que Fernando Colón encontró entre los

papeles de su padre, y era conocida de Las Casas, encuentro muchas

adiciones y alteraciones del texto. Sabemos por la _Vida del Almirante_,

que la célebre carta de Toscanelli estaba escrita en latín, conforme á

la costumbre que prevalecía entonces entre los sabios. Puede esto causar

sorpresa al recordar que se trata de un italiano de Florencia, el cual

escribe cartas á un italiano de Génova, que habitaba en Lisboa desde

1470, y que esta correspondencia pasaba por manos de Lorenzo Giraldo,

indudablemente de la familia de los Giraldi, originaria de Florencia

(BARCIA, t. I, págs. 5-6); pero Toscanelli recordaba tan poco la

nacionalidad italiana de Colón, que á juzgar por la frase con que

termina su segunda carta pudiera presumirse que en Florencia se tenía á

Colón por portugués. «Estad seguro de ver (en el Cathay) reinos

poderosos, cantidad de ciudades pobladas y ricas provincias que abundan

de toda suerte de pedrerías, y causará grande alegría al Rey (el _Gran

Can_) y á los Príncipes que reinan en estas tierras lejanas, abrirles el

camino para comunicar con los cristianos á fin de hacerse instruir en la

Religión Católica _y en todas las ciencias que tenemos_. Por lo cual, y

otras muchas cosas que podrían decirse, _no me admiro tengáis tan gran

corazón como toda la nación portuguesa, en que siempre ha habido hombres

señalados en todas empresas_.» No teniendo á la vista en este momento la

traducción italiana de la _Vida del Almirante_, publicada en Venecia, en

1571, por Alfonso de Ulloa con el título de _Istoria del Sr. D. Fernando

Colombo nelle quali si ha particolare e vera relazione della vita

de’fatti dell’Ammiraglio_, no puedo comprobar si las alteraciones del

texto en la carta italiana que presenta el _Gnomone_ de Ximénez, son

efecto de la negligencia del Abate ó de la de Ulloa. Se ha hecho decir

al astrónomo florentino, que los 26 espacios de distancia que hay desde

Lisboa á Quinsay tienen cada uno 250 (en vez de 150) millas; se han

añadido palabras sin sentido, por ejemplo, los 10 _espacios_ de

distancia de Cipango á Antilia hacen «2.500 _millas_», ó 225 leguas. Más

adelante (y en contradicción notoria con las cifras que preceden) la

gran ciudad de Quinsay tiene «100 millas» ó 35 leguas de ámbito. En fin,

y como glosa puesta por acaso en medio de la descripción de Quinsay,

«_este espacio es casi la tercera parte de la esfera_.» Las frases

puestas entre comillas son _variantes lectiones_, ó mejor dicho,

falsificaciones del texto. Conforme á estos datos falsos, la longitud de

una legua sería unas veces de once y un décimo millas, y otras de dos y

ocho décimas. El abate Ximénez deduce del modo más arbitrario (páginas

92-94) que un _espacio_ equivale á cinco grados de longitud; que

cincuenta millas ó veintidós y media leguas de Toscanelli forman un

grado, y que la distancia desde Lisboa á Quinsay es de 130 grados.

Fúndanse estas conclusiones, en parte, en la analogía de las

proyecciones de Ptolomeo (_Geogr._, I, 23), que dividía el cuarto de la

circunferencia ecuatorial en 18 partes, como Eudoxio dividía (GEMINUS,

_Elem. Astr._, capítulo 15) toda la circunferencia polar en 60 partes

iguales, lo cual da diferencias de cinco grados de longitud y seis de

latitud. Pero aunque Toscanelli valúa «un _espacio_ de su mapa en

veintidós y media leguas», la suposición de cinco grados de longitud

daría, para el paralelo de 38 grados y 42 minutos al que se refiere este

cálculo, tres y media leguas por grado de longitud, resultado absurdo,

porque no concuerda con ninguna extension que en cualquier tiempo se

haya llamado _legua_. Termino esta larga disertación numérica haciendo

observar que si Toscanelli tomó la descripción de Quisai (Kinsai) de

MARCO POLO (lib. II, cap. 68), encontró el circuito de los muros valuado

solamente en 100 _li chinos_, y que estos 100 _li_, llamados millas

chinas en los manuscritos del viajero veneciano, los tradujo vagamente

por 35 leguas, ignorando que 192 _li_ forman un grado ecuatorial.

[122] Digo en el texto: tres días después que Colón _creyó_ haber

observado por primera vez la declinación magnética, porque Peregrini

había observado ya esta declinación en Europa en 1269.

[123] Este suceso es extraordinario, y lo refiere el Diario con una

ingenuidad que no deja lugar á duda. El barco se encontraba entonces en

medio del Océano Atlántico, á 290 leguas marinas (de 20 al grado) de

distancia de la tierra más próxima, la isla de Flores, y los pájaros

cantores no habían sido arrastrados por las tormentas. En su segundo

viaje, el 24 de Octubre de 1493, vió Colón golondrinas cuando su punto

de estima le situaba á 340 leguas al ONO. de las islas del Cabo Verde.

(_Vida del Almirante_, pág. 43). Comparando Navarrete los puntos de

estima tomados, los rumbos y las distancias, cree que desde el 19 al 22

de Septiembre, época en que el Almirante observó tantas señales de

proximidad de tierra, se aproximaba á las rompientes que los marinos

españoles aseguran haber descubierto hacia el gran banco de fuco ó algas

flotantes el año de 1802.

El teniente de navío D. Manuel Moreno, que acompañó á Churruca en su

expedición cronométrica en las Antillas, sitúa estas rompientes en la

latitud 28° 0′ longitud, 43° 22′ al Occidente de París. En la noche del

21 de Septiembre, Colón se encontraba, pues, á cuatro millas marinas al

NE. de este peligro que hubiese podido retardar el descubrimiento del

Nuevo Mundo hasta el 22 de Abril de 1500, día en que Pedro Alvarez

Cabral, en su viaje á la India, fué llevado por las corrientes á las

costas del Brasil. No encuentro estas rompientes en los mapas ingleses

recién publicados, y su existencia merece ser comprobada, tanto á causa

de la seguridad de la navegación, como por el interés histórico que

inspira.

[124] NAVARRETE, t. I, páginas 9, 11, 13, 16 y 17. Dice así

literalmente, conservando la irregularidad de las frases, por la

costumbre de Las Casas de embrollar el estilo de Colón copiando á veces

sus palabras y extractando otras el texto. El pasaje relativo á Cipango

paréceme ininteligible tal como lo escribe («Esta noche dijo Martín

Alonso que sería bien navegar á la parte del Sudueste: y al Almirante

pareció que no decía esto Martín Alonso por la isla de Cipango, y el

Almirante via que si la erraban que no pudieran tan presto tomar

tierra»), si no se cambia la puntuación y se pone un punto entre las

palabras _no_ y _decía_.

Examinando en el Diario de Colón los días en que Oviedo y Herrera

señalan grandes indicios de motín en las tripulaciones, sorprende no

encontrar rastros de estos sucesos. Como á los historiadores gustan los

efectos dramáticos que resultan de la oposición de los caracteres, han

creído engrandecer al marino genovés exagerando los peligros á que

sucesivamente le exponían la malicia, el miedo ó la ignorancia de sus

marineros. Olvídase que los marinos españoles, especialmente los

catalanes, los vascos y los andaluces de Palos, desde hacía siglo y

medio frecuentaban las costas de Guinea y de Escocia; que la vista de

una erupción en el Pico de Tenerife no podía _dar espanto_, como

pretende Fernando Colón, á hombres habituados á visitar las Canarias,

Nápoles y Mesina. (NAVARRETE, t. III, páginas 605 y 607); y que la

travesía del _Golfo de las Damas_, favorecida por el tiempo más

bonancible y un mar generalmente tranquilo, no podía consternar por modo

tan extravagante á hombres avezados al mar. Entre el 22 y el 25 de

Septiembre los compañeros de Colón, según testimonio de su hijo y de

Herrera (_Vida del Almirante_, cap. 19; HERRERA, dec. I, lib. I, cap.

10), querían arrojar al mar á su capitán mientras estuviese _embebido_

en el estudio de las estrellas. En el Diario no se pinta el descontento

con tan vivos colores; dice únicamente Colón que el viento contrario

ONO. que sopló el 22 de Septiembre, «mucho me fué necesario, porque _mi

gente andaba muy estimulados_, que pensaba que no ventaban estos mares

vientos para volver á España».

El 23 de Septiembre dice: «Y como la mar estuviese _mansa y llana,

murmuraba la gente_, diciendo: que pues por allí no había mar grande,

que nunca ventaría para volver á España.»

El cuento de Oviedo, sobre los tres días que concedieron á Colón para

continuar avanzando hacia el Oeste, copiado por todos los biógrafos y

poetas modernos, ya lo ha refutado Muñoz (lib. III, § 7). D. Fernando

Colón, que quería tan mal á Alonso Pinzón, como Las Casas á D. Fernando,

no refiere el hecho mencionado, y se limita á decir «que la gente estuvo

para amotinarse, perseverando en las murmuraciones y conjuraciones»

(_Vida del Almirante_, cap. 20). Además, el día 7 de Octubre el único

suceso apuntado en el Diario es un cambio de ruta. Desde el 30 de

Septiembre había seguido el Almirante el camino directamente hacia el

Oeste en una extensión de 250 leguas marinas, siguiendo el paralelo de

25 grados y medio; el 7 de Octubre (en la mañana siguiente á la

conferencia con Martín Alonso Pinzón sobre la proximidad de Cipango) en

la _Niña_ creyeron ver tierra. Al ponerse el sol se reconoció que no era

verdad; pero como las bandadas de aves dirigíanse al SO., «sin duda para

dormir en tierra, el Almirante, siguiendo la experiencia de los

portugueses que habían descubierto la mayoría de las islas que poseen

(las Azores?), siguiendo el vuelo de las aves, permitió abandonar la

ruta hacia el Oeste, y dirigirse al OSO. con el propósito de continuar

en esta dirección durante dos días. No se habla ni una palabra de

revuelta ni sublevación: la frase, _acordó dejar el camino del Oueste_,

es la única que parece indicar que Colón _cedió_ á las instancias. Esta

nueva dirección le fué provechosa. Por lo demás, sin que pueda

sospecharse motivo alguno que le obligara á ello, el Almirante había ya

cambiado el rumbo de igual manera el 24 de Septiembre. Después de haber

seguido escrupulosamente el paralelo de Gomera (latitud 28 grados)

durante 390 leguas marinas, gobernó de pronto al SO. para seguir el

paralelo de 25 grados y medio. El 8 de Octubre, que debía ser el día tan

peligroso por la sedición, según Oviedo, está señalado en el Diario de

Colón como día muy favorable para el progreso de la navegación. «La mar,

dice el Almirante, está como el río de Sevilla, gracias á Dios; los

aires muy dulces, como en Abril en Sevilla, que es placer estar en

ellos, tan olorosos son.» Estas líneas escritas bajo la impresión de

aquellos momentos no anuncian ciertamente los terrores de un espíritu

alarmado.

[125] Sin embargo, en el Diario de la primera navegación (jueves 9 de

Agosto de 1492) habla Colón de estas islas que, parecidas á las

ilusiones del _espejismo_, se creía ver todos los años al Oeste de las

Azores, de las Canarias y de Madera. En su carta al papa Alejandro VI

(Febrero de 1502) no da el nombre de _Antillas_ á ningún grupo de las

1.400 islas que se vanagloria, no sin alguna exageración, haber

descubierto. (NAVARRETE, _Documentos dipl._, t. I, pág. 5; t. II, pág.

280). No fué, pues, Cristóbal Colón quien introdujo el nombre de

Antillas en la geografía moderna. En su sistema Haïtí (la Española) era

_Ophir ó Cipango_. «Les había dicho muchas veces, dice su hijo, que no

esperaba ver tierra hasta haber navegado 750 leguas hacia el Occidente

de Canarias, en cuyo término había también dicho que hallaría la

Española, llamada entonces Cipango» (_Vida del Alm._, cap. 20). La

primera aplicación del nombre _Antiliæ insulæ_ á las islas de América,

es un rasgo de erudición de Pedro Mártir de Anghiera. Volvió Cristóbal

Colón de su primer viaje el 15 de Marzo de 1493, y en la primera década

de la _Oceanica_, dedicada al cardenal Ascanio Sforza en Noviembre de

1493, encuentro ya: «In Hispaniola Ophiram Insulam sese reperise refert

(Colunus), sed cosmographicorum tractu diligenter considerato, Antiliæ

insulæ illæ et adjacentes aliæ.....» Dec. I, lib. I, pág. 1.

Posteriormente Vespucci en su pretendida segunda navegación de 1499,

llama _Antiglia_ «la isla que Colón ha descubierto pocos años há», es

decir, Haïtí. En el siglo XVI, las islas Caribes, al SE. de Puerto Rico

(Borrinquen), tenían en los cuadros de posiciones geográficas que se

procuraba añadir á los tratados de geografía la denominación de

_Antigliæ insulæ_. Uno de los ejemplos más antiguos que conozzo de estos

cuadros de posiciones está en una obra de JUAN SCHONER (_Opusculum

geogr. ex diversorum libris et cartis collectum_), publicado en 1533.

Véanse los curiosos capítulos (sect. II, capítulos 20 y 21) _De

regionibus extra Ptolomæum deque insulis circa Asiam et Indiam et novas

regiones hujus tertiæ ortos partis_.

[126] Relación de 1504. (NAVARRETE, t. I., pág. 282; _Vida del Alm._,

cap. 100.)

[127] «Los hombres de esta isla tienen los cabellos no crespos, salvo

corredíos y gruesos, como sedas de caballo, y todos de la frente y

cabeza muy ancha, más que otra generacion que fasta aqui haya visto, y

los ojos muy fermosos y no pequeños, y ellos ninguno prieto, salvo de la

color de los canarios, ni se debe esperar otra cosa, pues está deste

oueste con la isla del Hierro en Canarias so una línea.» (En el mismo

paralelo.) (_Diario de Colón_ en 13 de Octubre de 1492.)

[128] OVIEDO, _Hist. nat. y gen. de las Indias_, cap. 3.

[129] BARCIA, pág. 7, _a_; HERRERA, t. I, pág. 4.

[130] _Academia dei Dubbiosi_, anterior á la de los _Stabili_ y de los

_Gelosi_.

[131] El historiador Herrera no conoció el nombre de Toscanelli, ni

tampoco el sabio autor del _Commerce and Navigation of the Ancients_, M.

Vincent, que en su _Dissertation sur les Seres_ (t. II, págs. 613-618)

discute con gran sagacidad las diferentes causas de la empresa de Colón.

[132] WAGENSEIL, _Sacra parentalia B. Georgio Frid. Behaimo dicata_,

pág. 16. POSTEL dice ya terminantemente en la página 22 de su

_Cosmografía_: «Ad 54 grad. (lat. mer.) ubi est _Martini Bohemi fretum_

á Magaglianeso _alias_ nuncupatum.»

[133] «Y cuanto más se extienda la parte oriental de la India al Oriente

hacia las islas del cabo Verde, más fácil será llegar á ella en pocos

días: esta opinión se la confirmó á Colón su amigo _Martin de Bohemia,

portugués, natural de la isla de Fayal, gran cosmógrafo_» (HERRERA, déc.

I, lib. I, cap. 2). Sorprende que ROBERTSON (_Hist. of Amer._, 1777, t.

II, pág. 434), á pesar de las luminosas disertaciones de un profesor de

Gottinga, M. TOZEN, publicadas en 1761 (_Der wahre und erite Entdecker

deruen Welt gegen die ungegründeten Ansprüche von Vespucci und Behaim_,

págs. 87, 113), y la obra aun más antigua de DOPPELMAYR (_Hist. Nachr.

von Nürnberger Mathem, und Künstlern_, pág. 30), haya caído en el mismo

error de creer portugués á Martín Behaim. El título de gran cosmógrafo

que le da Herrera prueba que no le confundía con el canónigo portugués

Martínez, encargado por su Gobierno de la correspondencia con Toscanelli

sobre el camino más corto para ir á las Indias.

[134] Es la semilla del _Amomum Granum Paradisi_ de Afzelius, objeto de

muy importante comercio (sobre todo para la ciudad de Amberes) antes de

la expedición de Gama. Esta semilla de una Drymirhisea, poco conocida

hasta hoy, llegaba entonces á las costas septentrionales de Berbería por

medio de las caravanas de Guinea que atravesaban el desierto de Sahara.

La _malagueta_ rivalizaba con la verdadera pimienta (_Piper nigrum et

Piper longum_) que Dioscórides conocía ya (capítulo 189) con el nombre

indio πέπερι (del sanscrito _pippali_), que Edrisi describe (_Geogr.

Nub._, 1619, pág. 61) con notable exactitud, y que por su largo

transporte á través del Asia se encarecía mucho en los mercados de

Italia.

Como las producciones vegetales análogas y que se reemplazan mutuamente

en el comercio toman siempre el mismo nombre, el de _malagueta_, tan

célebre en el siglo XV, y que nuestros farmacéuticos han transformado en

_meleguetta, maniguette y cardamonum piperatum_, paréceme que se deriva

de la palabra india _pimiento_, tal y como se usa en la lengua de

Sumatra. Encuentro en la _Cosmografía_ de SEBASTIAN MÜNSTER (edición de

1550, pág. 1.093): «lingua patria Sumatrenses piper, _molaga_ dicunt.»

El sabio autor de la _Materia médica of Hindoostan_, M. Ainslie, da

también (edición de Madrás, 1813, pág. 34) al _Piper nigrum_ en tamul la

denominación de _mellaghoo_. En sanscrito, _mallaja y maricha_ son

sinónimos de _pippali_; la primera palabra designa, según Wilson, más

especialmente el _Piper nigrum_, la segunda el _Piper longum_. Creo que

el nombre de Molucas (_las Malucos_) se deriva de _Molaga ó Mallaja_,

nombre de la pimienta.

El gran mérito «de haber llegado hasta las regiones de África donde se

cría la planta de la _malagueta_», ha sido negado á Behaim y á Diego Cam

y atribuído á Alfonso de Aveiro (SPRENGEL, _Gesch. der geogr. Entd._,

págs. 376, 386). Pero Aveiro llegó al reino de Benin en 1486, dos años

después de la expedición de Cam (BARROS, dec. I, lib. 3, cap. 3, pág.

178, edición de Lisboa, 1778); NAVARRETE, t. I, páginas XXXIX y XL.

Examinando las notas que Martín Behaim añadió á su globo al lado de las

tierras cuyas costas delineó, encuentro que distingue los granos del

paraíso, la verdadera pimienta y la canela. «La primera de estas

especias (Paradieskörner) se cría en el reino de Gambia; la segunda en

el Furfur, á 1.200 leguas de distancia de Portugal; la tercera á 2.300

leguas, desde donde regresamos para volver al lado de nuestro Rey,

después de diez y nueve meses de ausencia.» Por tanto, en 1485 da Behaim

en el mismo globo preciosas nociones acerca del transporte de las

especias de Java y de Ceylan (Seilan) á Venecia y á Francfort, nociones

debidas en parte á maese (_mister_) Bartoloméi, florentino, que refirió

en Venecia al papa Eugenio IV lo que durante veinticuatro años (hasta

1424) había visto en Oriente (MURR., _Dipl. Gesch._, páginas 25 y 36).

Véase, pues, de nuevo á este papa Eugenio IV, que Toscanelli cita en su

primera carta á Colón y que llegó al Pontificado en 1431, en relaciones

con los viajeros de Asia Finalmente, recuerdo también que Cristóbal

Colón llama á toda la costa de Guinea _Costa de Maneguetta_ (costa del

grano del paraíso), cerca de la cual vió «algunas sirenas, aunque no

eran tan semejantes á las mujeres como las pintan» (_Vida del Alm._,

cap. IV). Hoy se da este nombre especialmente á la costa situada en

dirección del NO. al SE., entre el cabo Mesurado y el cabo Palma, de 6°

26′ á 4° 3′ de latitud boreal.

[135] _Diss. de vero Novi Orbis inventore._ Francfort, 1714.

[136] _Trans. of the Amer. Phil. soc. held at Philadelphia_, t. II

(1786), pág. 120. La _Noticia histórica_, de Doppelmayr, _sobre los

matemáticos y los artistas de Nuremberg_, contiene preciosos detalles

acerca de la vida de Behaim y del primer grabado del globo conservado en

la familia del cosmógrafo; mientras la Disertación de Stüven, y sobre

todo la Memoria de Mr. Otto, prueban profunda ignorancia de la geografía

del siglo XV.

[137] _Der whar und erste Entdecker der neuen Welt, Christoph Colón_,

Gott., 1761. Pero antes de Tozen, el autor de una excelente historia de

Portugal, M. Gebauer, había refutado ya á Stüven (_Port. Gesch._, t. I,

pág. 124). Compárese también al sabio bibliógrafo Francisco Cancellieri.

_Notizie di Colombo di Cuccaro._ Roma, 1809, pág. 39.

[138] _Opusculi scelti di Milano_, t. XV, pág. 72.

[139] _Dip. Gesch. des Portug. berühmten._ _Ritters Martin Behaim_; dos

ediciones, la primera de 1778, la segunda de 1801. De las obras

relativas á Behaim, que acabo de citar, sólo esta última ha sido

traducida al francés y por un traductor habilísimo, M. Jansen.

[140] En una época en que la geografía se estudiaba en Francia con menos

celo que en la actualidad, el inventor de una bomba pneumática, Otton de

_Gericke_, que frecuentemente firmaba _Consul Magdeburgensis_ y

publicaba sus _Experimenta Magdeburgica_, fué citado con el nombre de

Señor Magdeburgo.

[141] En una de las inscripciones puestas en memoria de Behaim («Miles

auratus qui Africanos Mauros fortiter debellavit et ultra finem orbis

terræ uxoravit») háblase también de su esposa (Martini _Bohemi_ uxor),

hija del gobernador de las Azores ó _Catherides_ por Cassiterides; es

una falsa erudición copiada del globo de Behaim.

[142] La primera traducción alemana de la Biblia, que quedó manuscrita y

conservada en la biblioteca Paulina de Leipzig, fué hecha en 1343 por

Mathias Behaim, y en 1421 Miguel Behaim de Weinsberg estaba reputado

como uno de los más célebres poetas del ciclo de los Meistersänger.

[143] Déc. I, lib. I, cap. 2. Déc. II, lib. II, cap. 19. El segundo

párrafo está copiado del Diario italiano de Pigafetta, donde se

encuentra la expresión «_Martino di Boemia, uomo eccellentissimo_», sin

añadir nacido en Fayal. Este diario, del cual dió Ramusio un extracto,

ha sido publicado por N. Amoretti con el título de _Primo viaggio

intorno al globo terracqueo en_ 1800, según el manuscrito conservado en

la biblioteca Ambrosiana. Pero la compilación de Herrera es mucho más

completa, sobre todo en lo que se refiere á la astronomía (véase, por

ejemplo), el cálculo de las diferencias de altura de la luna y de

Júpiter, observados el 17 de Diciembre de 1519. (Herrera, Déc. II, lib.

IV, cap. 10). El historiador español, no sólo ha tomado datos en

Castañeda, Barros y Antonio Pigafetta, sino también en otros documentos

manuscritos que desconocemos.

[144] BARROS, _Asia_, Déc. I, lib. 4. cap. 2.

[145] EDRISI, pág. 147. En la _Vida do Infante D. Henrique_, por el

padre FREIRE (Lisboa, 1758, pág. 335), Hürter es llamado _Jorge de

Utra_. Barros escribe _Jos Dutra_ (Dec. I, lib. III, capítulo 11). Por

una permutación de consonantes igualmente viciosa, los escritores de la

_conquista_ llaman al guerrero Felipe de Huten, célebre por su

expedición al Dorado, de la que dí un comentario geográfico en la

_Relación de mi viaje_ (t. II, capítulo 33, pág. 454), Felipe de _Uten_,

_Urre_ y hasta _Utre_. Por esta última transformación, los nombres de

dos ilustres familias, los _Hürter y Huten_, se transforman en portugués

y en español, casi á su terminación, en el mismo grupo de letras _Utra_

y _Utre_.

[146] Nacimiento de Behaim hacia el año de 1430, (probablemente en 1436)

_Navarrete_ cree lo más probable que Colón naciera también en este año

de 1436. Viajes de Behaim comerciando en paños en 1457 á Venecia, desde

1477 á 1479 á Malinas, Amberes y Viena (Regiomontanus permaneció en

Nuremberg desde 1471 á 1475, y partió en 1475 para Italia. Ya en un

viaje anterior, en 1461, había descubierto en Venecia el manuscrito de

los seis primeros libros de Diophantes). Permanencia de Behaim en

Portugal desde 1480 á 1484. (Colón habitó en la misma nación desde 1470

á 1484, á menos que no interrumpieran su estancia algunas navegaciones

entre 1471 y 1481). Behaim se casa en Fayal en 1486 con la hija del

gobernador Iobst de Hürter, enviado con una colonia flamenca á Fayal y á

Pico á causa de la donación que hizo el rey Alfonso V de Portugal en

1466 de la primera de estas islas á su tía Isabel de Borgoña, madre de

Carlos el Temerario. En el globo de Behaim contienen un error estas

palabras: «La isla ha sido dada en 1466 por el Rey de Portugal á su

_hermana_ madama Isabel, duquesa de Borgoña.» (El rey hermano de Isabel

era Eduardo, muerto en 1438). Permanencia de Behaim en Fayal desde 1486

á 1490; en Nuremberg desde 1491 á 1493; en Flandes y en Francia en 1494;

de nuevo en Fayal desde 1494 á 1506. Vuelve á Lisboa y muere el 29 de

Julio de 1506, según opinión de M. de Murr. (Muerte de Colón en

Valladolid el 20 de Mayo de 1506.)

La fecha de la muerte de Martín Behaim no carece de importancia para el

examen de los conocimientos adquiridos en esta época relativamente á la

configuración de la América del Sur, y sobre la posibilidad de que el

cosmógrafo de Nuremberg haya podido entrever la existencia de un paso

del Océano Atlántico al mar del Sur.

Sabemos que el Rey Católico, desde su vuelta de Nápoles, en 1506 ocupóse

de una gran expedición destinada á las Indias Orientales y al

descubrimiento de un estrecho en el continente americano, y que sobre

este asunto fué consultado Vespucci (NAVARRETE, t. II, _Cód. dipl._,

núm. 160, pág. 317; t. III, páginas 47 y 294). Dos años después (1508)

se verificó la expedición de Solís y de Yáñez Pinzón, en la cual estos

intrépidos marinos llegaron hasta cerca del grado 40 de latitud

meridional, sin reconocer, no obstante, la desembocadura del Río de la

Plata.

Se ve, pues, que el principio del siglo XVI, es decir, en la vejez de

Behaim, era una época extraordinariamente fértil en proyectos de grandes

descubrimientos. Me he ocupado recientemente en determinar la fecha de

la muerte de nuestro cosmógrafo, y los datos que á ruego mío ha tomado

una persona digna de la mayor confianza en casa del barón Segismundo

Federico Carlos de Behaim, jefe actual de la familia y propietario del

globo de 1492, no son favorables al cálculo de M. de Murr. Este sabio

estimó como prueba decisiva la carta de un primo de Martín Behaim,

fechada en 30 de Enero de 1507, que manifiesta deseo de saber «lo que ha

sido de la esposa, el hijo y los parientes de Martín, dónde están y qué

hacen». M. de Murr cree, por tanto, errónea la fecha de 29 de Julio de

1507, indicada en un monumento funerario (_Scutum trifolinum_) en la

iglesia de Santa Catalina de Nuremberg, y supone que el retrato del

cosmógrafo existente en los archivos de la familia Behaim tiene la fecha

de 1506. (_Dipl. Gesch._, páginas 117, 127 y 136). Como el monumento

funerario fué construído en 1519 á costa de su hijo, parece extraño que

se hayan equivocado en la fecha de la inscripción.

Un vandalismo muy común en la época en que vivimos ha destruído todas

las inscripciones y todos los monumentos de la iglesia de Santa

Catalina, transformada en 1806 en almacén de heno y de leña; pero en la

parte superior del gran retrato que se conserva en la casa donde está el

globo se lee: _Obiit a_ MDVII, _Lisabonæ_, y no 1506 como dice M. de

Murr. Además, un álbum genealógico que data de 1732, pero que contiene

la descendencia de los _Behaim de Schawarzbach_ desde 1207 contiene

figuradas las armas del caballero Martín Behaim, y una noticia

biográfica que termina en alemán con estas palabras: Murió el 29 de

Julio de 1507.

[147] «Yo estuve en la fortaleza de San Jorge de la Mina (_Vida del

Alm._, cap. IV). Lo terminante de la afirmación no deja lugar á duda.

Según la crónica de Ruy de Pina, el fortín de Mina ó d’Elmina fué

construído en 1481; por consiguiente, el viaje de Colón á la costa de

Africa no pudo ser anterior á este año.»

[148] BARROS, _Asia_, Déc. I, lib. III, cap. 2; _Vida del Almirante_,

cap. X; HERRERA, Déc. I, lib. I, cap. 7. El Obispo de Ceuta, que los

historiadores de aquel tiempo llaman doctor Calcadilla, porque había

nacido en Calcadilla, en Galicia, aconsejó al rey Juan II aprovecharse

secretamente del proyecto de Colón que los médicos calificaron de

_negocio fabuloso_.

[149] AMORETTI, en la introducción al _Trattato de Navigazione del Cav.

Antonio Pigafetta._ (Véase _Primo Viaggio intorno al globo_, 1800, pág.

208). No he encontrado en las cartas de Vespucci la conjunción de Marte

y la Luna que este marino debe haber observado en 1499.

[150] BARROS, _Da Asia, nova ediçao_, Lisboa, 1778; Déc. I, libro IV,

cap. 2, pág. 282; M. DE MURR (_Dipl. Gesch._, pág. 94), pretende, sin

embargo, que ningún escritor portugués, á excepción de Manuel Téllez de

Sylva, conoció el nombre de Martín Behaim. Véanse las sabias y juiciosas

investigaciones de M. Lichtenstein acerca de los primeros

descubrimientos portugueses en el _Vaterländische Museum_, 1810, B. I,

páginas 376 y 387.

[151] BARROW, _Voyages intho de Artic Regions_, 1818, página 28. De los

dos médicos portugueses que estaban con Behaim en la «Junta del

Astrolabio», no se indica como de origen judío más que maese Josepe

(Joseph). El otro, maese Rodrigo, ¿sería acaso el mismo personaje que

aparece después, en 1517, como astrónomo á quien consultaba Magallanes?

Me refiero al bachiller Ruy, ó Rodrigo Faleiro, «que decían los

portugueses, era un gran cosmógrafo porque tenía un _demonio familiar_,

pues él nada sabia»; HERRERA, Década II, lib. II, cap. 19; t. I, pág.

293. Este Faleiro ó Falero enseñaba á Magallanes métodos de longitudes;

pero no quiso embarcarse con él, por haber leído en los astros que el

astrónomo moriría durante la expedición (AMORETTI, página 28), lo que

efectivamente sucedió en la persona del astrónomo y célebre piloto mayor

de Sevilla, Andrés de San Martín, que le reemplazó y fué asesinado en la

isla de Cebú (RAMUSIO, t. I, página 361 _b_).

[152] NAVARRETE, _Disc. histórica sobre las Cruzadas_, 1816, página 100;

M. Vicent cometió el extraño error de confundir el astrolabio de Behaim

con una carta marina.

[153] Londres, 1831, páginas 56, 78 y 288 (the Londe). En la célebre

patente Real de 3 de Febrero de 1498 encontrada en _Rolls Chapel_, se

distingue la tierra firme y las islas descubiertas por John Cabot. El

autor del _Memoir of Seb. Cabot_ procura demostrar que _Prima Vista,

Terra primum visa, First sight. Terra Nova ó Newland_ de John Cabot no

designa la isla que llamamos hoy Terranova; son denominaciones generales

que comprenden gran extensión del continente.

[154] Descubrimiento continental, anterior sin duda al de la costa de

Paria por Colón, pero no al de los normandos-escandinavos. Parece que

Las Casas, al referir en su _Historia de las Indias_ la tradición que

existía entre los naturales de la isla de Haïtí, «de una aparición

súbita (pero anterior á Colón) de hombres blancos y barbudos, tenía

tambien noticia de un antiguo descubrimiento de la _tierra de los

Bacallaos_, vista por un marino de Galicia en una travesía á las costas

de Irlanda.» (NAVARRETE, t. I, pág. XLVIII.)

[155] Déc. I, lib. III, cap. 3, pág. 173.

[156] MURR, _Dipl., Gesch._, páginas 23, 25, 26 y 78; TOZEN, _Erste

Entd._, pág. 99.

[157] CRISTÓBAL CLADERA, _Investigaciones históricas sobre los

principales descubrimientos de los españoles_, 1794, pág. X.

[158] SALAZAR, _Discurso sobre los progresos de la Hydrografia_.

[159] Según las sabias y curiosas investigaciones inéditas de M. Buchon

en un Atlas catalán de 1374, conservado en la Biblioteca Real de París,

y dibujado treinta y un años antes de la fundación de la Academia

náutica de Sagres (MALTE BRUN, _Geogr. Univ._, ed. de M. Huot, t. I,

pág. 524).

[160] ESTANCELIN, _Recherches sur les voyages des navigateurs normands

en Afrique, aux Indes Orientales et en Amerique_, 1832, pág. 72. Cada

Mosto, como ha observado M. de Rossel, no encuentra señales del

establecimiento francés. Juan de Betancourt navegó también por la costa

africana desde Cabo Cantín á Río do Ouro, mucho tiempo antes que los

portugueses (VIERA, _Historia de Canarias_, lib. III, párrafo 30; libro

IV, § 4).

[161] «Ilhas de Papuas quer dizer Negros, á que muitos por esta ida de

D. Jorge (de Menezes) en 1526, chamam _Ilhas de D. Jorge_, que estam á

leste das Ilhas de Maluco distancia de 200 leguas.» (BARROS, _Da Asia_,

Déc. IV, lib. I, cap. 16, ed. Lisboa, 1777; t. IV, párrafo 1, páginas

101 y 104.) Menos certidumbre hay respecto á la expedición tan citada de

Antonio Abreu y de Francisco Serrano «en outro Novo Mundo», t. III, p.

1, pág. 600 (DIEGO DE CONTO, lib. VII, cap. 3). Las dos Islas

Infortunadas, _Isole Sfortunate_ (lat. austr. 9° y 15° y alejadas una de

otra 200 leguas), descubiertas al Este de las islas de la Sociedad por

Magallanes en Enero de 1521, y no olvidadas por Ortelius en el Atlas de

1570 (PIGAFETTA, _Primo Viaggio intorno al globo_, ed. de Carlos

Amoretti, 1800, pág. 45), parecen ser «las isletas pequeñas

deshabitadas,» llamadas por Magallanes _Islas desventuradas_ (HERRERA,

Déc. II, lib. IX, capítulo 15; t. I, pág. 453). Gaetano descubrió en

1542 las islas Sandwich; Quirós y Mendaña en 1595 y 1605 el Archipiélago

del Espíritu Santo (las Nuevas Hébridas de Cook), Malicolo y

probablemente Otahiti (la Sagitaria de Quirós), HUMBOLDT, _Essai

politique sur la Nouvelle Espagne_, t. IV, páginas 111 y 113.

Acerca de los primeros descubrimientos de las costas de Nueva Holanda,

reconocidas por los portugueses desde 1530 á 1542, véanse los mapas del

Museo Británico núm. 5413: la hidrografía del Atlas de Juan Rotz ó Roty,

dedicada al rey de Inglaterra Enrique VIII; el Atlas de Guillermo le

Testu, piloto provenzal, y el de Juan Valard de Dieppe (1552), examinado

por M. Coquebet Mombret. Cuando la gloria del capitán Cook, llegada á su

mayor esplendor, cansó á las medianías y excitó la envidia de los que

habían cesado de navegar, se hizo tardía justicia á los portugueses, á

Gómez de Sequeira, á Mendaña, á Luis Váez de Torres y á Saavedra Cedrón.

Otros motivos menos personales y más nobles han obligado á seguir el

mismo camino y conducido á ingeniosas y sabias investigaciones.

[162] _Epist._ 769 (edic. Par, 1670, pág. 447). Las Catherides del globo

de Behaim (MURR., _Dipl. Gesch._, 1801, pág. 27, y BINNET, _Verhandeling

over de Nederld. Ontd._, 1829, pág. 17), Las Azores figuran con el

nombre de islas de Bracir desde 1367 en el célebre mapamundi de

Picigano.

[163] Un mapa de Portulano Mediceo de 1351, otro de la antigua

biblioteca Pinelli, dibujado en 1384 y conservado hoy en la preciosa

colección geográfica de M. Walckenaer, en París, y BALDELLI (Marco Polo,

t. I, pág. CLXVIII), indican ya con el nombre igualmente significativo

de _Isola di Legname_, medio siglo antes de la expedición y colonización

de Juan González Zarco, de Tristán Vas y de ese Bartolomé Muñiz

Perestrelo (BARROS, déc. I, lib. I, cap. 2), que Fernando Colón llama

Pedro Moñes Perestrelo y que Spotorno cree italiano, como el célebre

almirante de la familia Palastrello, de Plasencia (_Storia letter. de la

Liguria_, t. II, pág. 246).

[164] BARROS, déc. I, lib. I, capítulos 2 y 16 (t. I, p. I, páginas 21 y

133). El cabo Non, más temido que lo fué en el siglo pasado el de

Hornos, encuéntrase, sin embargo, 23′ al Norte del paralelo de Tenerife

á pocos días de navegación de Cádiz. El proverbio portugués, _Quem passa

ó cabo de Nam, ou tornara ou náo_, debía desacreditarlo fácilmente la

voluntad de un príncipe que, como el infante D. Enrique, había adoptado

la bella divisa francesa: _Talent de bien faire_. BARROS, déc. I, libro

I, capítulos 2, 4 y 16; lib. II, cap. 2 (t. I, p. I, págs. 19, 36, 134,

148).

Acerca del cabo Buzedor, véase FORMALEONI, páginas 20 y 24. Paréceme,

además, bastante dudoso que el nombre de cabo de Non sea de origen

portugués. PTOLOMEO, lib. IV, capítulo VI, indica ya en esta costa el

río _Nuius_, y la traducción latina de la frase griega dice Nunii ostia.

Es probablemente el Bambotum de Polibio (Plinio, V. I). Véase, sobre la

latitud de este punto, GOSSELLIN, _Rech._, t. I, pág. 132.

Edrisi conocía también, un poco más al Sur, á tres jornadas en el

interior, la población de _Nul_ ó _Wada Nun_, lo que recuerda la costa

de Nul ó _Belad de Non_ de Leo el Africano (EDRISI, edición de Hartmann,

pág. 131). La geografía de ambos continentes está llena de estas

tentativas de pueblos de la Europa latina para adoptar las

denominaciones indígenas y suponerlas una etimología sacada de las

lenguas romanas. Estos esfuerzos y alardes de ingenio datan de los

griegos y los romanos.

[165] Parece que los portugueses, antes que Gilianez hubiese doblado los

cabos Non y Bojador (BARROS, déc. I, lib. I, capítulos 4 y 5, t. I, p.

I, páginas 42 y 43), habían realizado afortunadas tentativas en el mismo

sentido en 1418, 1419 y 1423 (NAVARRETE, t. I, pág. XXVII. VINCENT,

_Periple of the Erythr. sea_, p. I, pág. 192).

[166] Parece que los portugueses, antes que Gilianez hubiese doblado los

cabos Non y Bojador (BARROS, déc. I, lib. I, capítulos 4 y 5, t. I, p.

I, páginas 42 y 43), habían realizado afortunadas tentativas en el mismo

sentido en 1418, 1419 y 1423 (NAVARRETE, t. I, pág. XXVII. VINCENT,

_Periple of the Erythr. sea_, p. I, pág. 192).

[167] No es en manera alguna probable que en el mapamundi circular, que

se atribuye generalmente á _Andres Bianco_ y que acaso contiene á la vez

(FORMALEONI, pág. 55) nociones del siglo XIII y de otros que datan, como

las cartas costeñas de Bianco, del año de 1436, el inmenso golfo

designado con el nombre fantástico de _Nidus Abimalson_ ó _Abimalion_

(Abimelek?) sea el golfo de Guinea (_Chinoia_ de Vivaldi en 1281;

_Ganuya_ del Portulano Mediceo, atribuído á un piloto genovés;

_Guinauha_, según BARROS, en la lengua de los indígenas). Como antes del

Portulam de Benincasa las cartas más antiguas catalanas é italianas no

presentaban graduación en latitud, sería muy aventurado decir cuáles

fueron los límites de este golfo; pero la orientación del mapamundi de

Bianco más bien prueba que el _Nidus Abimalson_ representa la extremidad

austral de África.

Una carta árabe conservada en Oxford, que data del año 906 de la Hegira

y que acompaña la geografía de Edrisi (del siglo XII de nuestra era),

presenta en el Belad Mufrada y Al Lamlam, el Senegal, comunicando á la

vez con el Níger y el Nilo. Pero estos conocimientos del África

occidental fueron adquiridos por informaciones del comercio terrestre,

no por viajes marítimos (VINCENT, _Periple of the Erythr. sea_, pár. I.

App., página. 86). En el texto de Edrisi, las nociones sobre el litoral

de la Senegambia son casi nulas (HARTMANN, _África_, páginas 4, 35, 37 y

114). El golfo de Guinea, con el nombre de Sinus Æthiopicus, y el

Senegal comunicando con el Nilo, como en el mapa ó carta de Edrisi, se

encuentran en el mapamundi de Fra Mauro de 1457 y 1459. Barros conocía

también _Tungubutu_ (Tombuctu), el río y la ciudad de _Genna_ ó _Janni_

(Djenne, Jinnie), no el Dafur de Fra Mauro, pero sí la hipótesis de la

unión del Senegal (Çanaga ó Senhaga de Edrisi) con el Nilo (tomo I, p.

I, pág. 221).

[168] BARROS, déc. I, lib. II, cap. 2 (t. I, p. I, páginas 143, 145 y

146), según un pasaje del mismo autor, que desgraciadamente no une la

cronología á los acontecimientos como Herrera, podría creerse el

descubrimiento de la isla Formosa más próximo al año de 1484 (déc. I,

lib. III, cap. 3, t. I, p. I, página 178).

[169] _Padrâo de pedra._ Hasta la expedición de Cam, las señales de los

portugueses eran cruces de madera, y esta denominación de Padrâo, dada

algunas veces á los cabos y desembocaduras de los ríos, sin añadir

alguna indicación particular del sitio, ha causado mucha confusión en la

geografía del Africa occidental. El cabo de Santa Catalina, donde

comenzaron los descubrimientos de Cam, era el último punto á que se

había llegado antes de la muerte del rey Alfonso V; por consecuencia,

antes de 1480 (BARROS, t. I, p. I, pág. 172).

[170] BARROS, déc. I, lib. III, capítulos 3 y 4 (t. I, páginas 171, 173,

175, 176, 178, 185 y 192).

[171] MURR, páginas 4, 23, 24, 26, 80, 82, 104, 106, 108 y 111.

[172] MURR, pág. 110; BARROS, t. I, p. I, pág. 178.

[173] Behaim le llama _Organ_, (pág. 112); denominación que podría

relacionarse con la de la provincia de Organón de Rubriquis; pero el

verdadero nombre del santón, según _Barros_ (t. I, p. 1, pág. 181), es

_Ogan_, acaso O-Khan, como reminiscencia del Ung ó Un-Khan, de Marco

Polo (cap. 42. BALDELLI, tomo II, pág. 100). Es el nieto del Preste

Juan, Nestoriano Kéraïte, muerto por Gengiskhan en 1203, transportado en

el siglo XV del Este al Oeste á Caracorum, en Abisinia, según los

informes dados por Covilham y Juan Alfonso de Aveiro. No debe

confundirse con Ogan (Vang-khan) de África, otro personaje misterioso

cuyas costumbres asiáticas, según Marco Polo (lib. I, cap. 21; BALDELLI,

t. II, páginas 62 y 65), eran mucho menos severas, y que como _Viejo de

la Montaña_ (Alaudin ó Veglio de la Montagna) figura también en el

Mediodía de África en el mapamundi de Bianco.

M. Lichtenstein, en un trabajo que se distingue por la excelente crítica

histórica, ha demostrado que hay error de fecha en el globo de

Nuremberg, cuando Behaim sitúa cerca del cabo de Buena Esperanza, que

llama Terra Fragosa, la siguiente nota: «Aquí las columnas (señales) del

Rey de Portugal fueron colocadas el 18 de Enero de 1485» (MURR, páginas

24 y 110). Cam no llegó al Sur del Padrâo de Manga de Areas, á los 22

grados de latitud austral; fué Bartolomé Díaz quien descubrió,

probablemente en Mayo de 1487, el cabo de Buena Esperanza (cabo

tormentoso), _viniendo del Este_, de la señal de la isla de Santa Cruz

en la bahía de Algoa (latitud austral 33° 50′; longitud, 7° 15′ al E.

del cabo de Buena Esperanza), y que puso la señal de San Felipe en la

bahía de la Tabla (LICHTENSTEIN, en _Vaterl. Museum_. Hamburgo, 1810,

páginas 372-389; VINCENT, _Periple of the Erythr. sea_, p. I, pág. 208;

BARROS, t. I, p. I, páginas 188, 190, 192 y 288). Confundiendo Behaim,

sea la fecha, sea el sitio, sea los viajes de Cam y de Bartolomé Díaz,

no dice «pusimos», sino «las columnas fueron puestas», lo cual deja su

veracidad en menos peligro. No era el célebre Bartolomé Díaz, que había

_doblado_ el cabo de Buena Esperanza y costeado la extremidad austral de

África, dirigida de Este á Oeste, sino su hermano Diego Díaz, que fué en

la expedición de Gama. Bartolomé pereció en un naufragio en 1500, cuando

con Cabral vino del Brasil al cabo de Buena Esperanza, y murió muy cerca

de esa señal (Padrâo) de la isla de Santa Cruz, en la bahía de Algoa, de

la cual se despidió en 1487 (como se leixara hum filho desterrado pera

sempre). No debe sorprender que este naufragio fuera atribuído á un gran

cometa que se vió entonces en el hemisferio austral durante once días,

desde el 12 al 23 de Mayo de 1500, sin que cambiara de posición».

(BARROS, t. I, p. I, páginas 382 y 392.)

[174] Pedro Mártir, lib. XXXV, ep. 767 (ed. Par. 1670, página 446). La

carta al Arzobispo está fechada en Valladolid, III cal. Sept. MDXXII, y

hay un error de cifra en esta indicación. El buque _Victoria_ no tocó en

parte alguna desde las islas de Cabo Verde, y la fecha de la llegada á

la bahía de Sanlúcar, el 6 de Septiembre, es exacta. PIGAFETTA, _Primo

viaggio interno al globo_, pág. 183; HERRERA, Déc. III, lib. IV,

capítulo I (ed. de Amberes, 1728, t. II, pág. 95). No debe sorprender el

corto número de compañeros de Magallanes (18) que cuenta Pigafetta,

mientras Herrera habla de «los 30 marinos que á las órdenes de Juan

Sebastián Elcano (natural de Guetaria, en la provincia de Guipúzcoa,

embarcado en 1519 como patrón de la nave la _Concepción_, hombre

intrépido cuyo nombre no debe ser olvidado, y á quien ni la antigüedad

ni la Edad Media pueden oponer rival alguno) volvieron en la nao

_Victoria_». HERRERA, Déc. II, lib. IV, cap. IX (t. I, pág. 339); Década

III, lib. IV, capítulos 2 y 4 (t. II, páginas 98 y 100). El

historiógrafo de la India no comprende á Pigafetta, que, siendo

caballero de Rodas y agregado á la legación apostólica de monseñor

Francisco Chiericato en España, sólo se embarcó como voluntario y

curioso, en el número de los 30 «que fueron vestidos á costa de la

corte», y los 18 de que habla Pigafetta forman con los 13 que retuvieron

prisioneros los portugueses en la isla de Cabo Verde, y fueron

reclamados con insistencia desde la llegada de Juan Sebastián Elcano á

la bahía de Sanlúcar «las 30 personas» salvadas en el buque _Victoria_,

excluyendo á Pigafetta.

[175] PIGAFETTA _Primo viaggio_, pág. 182. Los marineros del _Victoria_

advirtieron con espanto «que durante el viaje alrededor del globo habían

comido de carne el viernes y celebrado las Pascuas el lunes». (HERRERA,

t. II, pág. 95.) Anghiera, que era algo inclinado á burlarse, da á

entender en su correspondencia que el problema de _el día perdido_, como

con más razón se le llama, mortificó largo tiempo á los compañeros de

Magallanes «quonam vero pacto classicula, de qua puto vos non ignorare,

parallellum circuerit integrum, proras ad Occidentem solem vertens

semper, donec ad Orientem illarum una, garyophyllis onusta, redierit et

in eo discursu unum sibi defuisse repererit, quæ stomachis exilibus

impossibilia videbuntur, per ejus rei ad unguem discussam narrationem in

Decade mea quarta videbitis». (PEDRO MÁRTIR, ep. 770, pág. 448.)

[176] «La longitudine s’argomenta de la latitudine de la Luna.»

PIGAFETTA, _Trasunto del Trattato di Navigazione_, página 219.

[177] HERRERA presenta el tipo de este cálculo, déc. II, libro IV, cap.

10 (t. I, pág. 338). Comparando atentamente Herrera y Pigafetta, me he

convencido de que no eran idénticos los materiales que cada uno

empleaba. Citaré sólo el 13 y el 17 de Diciembre de 1519, el 7 de

Febrero y el 11 de Octubre de 1520, el de la trágica historia de la

traición en el Río de San Julián. Pigafetta atribuye al Cabo de las

Vírgenes la latitud de 52° 3′, mientras los elementos numéricos de la

observación de 28 de Octubre de 1520, referida por Herrera, arrojan 52°

56′ (véase _Pigafetta_, páginas 16, 24, 33, 35, y _Herrera_, t. I,

páginas 339, 447, 449 y 451). Acerca de la coincidencia de la llegada de

la _Victoria_ y de Contarini, véase RANKE, _Päpste,_ t. I, página 153.

[178] BARROS, déc. III, lib. V, cap. 10 (t. III, párrafo 1.º, página

657). El historiógrafo portugués no cita, como Herrera, los elementos

numéricos; pero con amargas quejas, y bien injustas por cierto, contra

las Efemérides de Regiomontanus, da las fechas de cuatro observaciones

de longitud, sacadas de un libro que Duarte de Rezende (Feitor de

Maluco) se procuró furtivamente en la India y le envió á Lisboa. De

igual procedencia poseía también Barros el cuarto capítulo de los

treinta que forman un tratado de longitudes («vulgarmente llamadas

distancia de meridiano fijadas por la _altura de leste oeste_»),

compuesto por Ruy Faleiro para el uso particular de Magallanes (t. III,

p. 1.ª, páginas 660 y 661). Barros, que nació en 1496, encontrábase

en África, en el fortín de la Mina, cuando llegaron á España los restos

de la expedición de Magallanes, en 1522 (t. III, p. 1.ª, pág. 235).

[179] Déc. II, lib. II, capítulos 20 y 21; lib. IV, cap. 10 (t. I,

páginas 103, 195 y 338).

[180] «Hombre hablador y de poca sustancia.» Parece que la diplomacia

fué más activa cuando vino un embajador á Zaragoza á negociar el

matrimonio de la hermana de Carlos V (doña Leonor) con el rey D. Manuel.

«Se avisó á Magallanes que él y su amigo, el astrónomo Ruy Falero,

serían asesinados (diplomáticamente), lo cual obligó al obispo de Burgos

á ocultarles todas las noches en su palacio.

[181] _Primo viaggio_, pág. 36, y la _Introduzione_ del señor AMORETTI,

páginas XX-XXVI.

[182] Antes hemos visto que estos testimonios contemporáneos nada nos

enseñan acerca del lugar donde se encontraba el mapa. Pigafetta cita

solamente los archivos (_el tesoro_) del Rey de Portugal. Gozaba de tan

grande reputación un mapa veneciano, traído de Italia en 1428 por el

infante D. Pedro, duque de Coimbra, hermano del famoso infante D.

Enrique, duque de Viseo, y colocado en el convento de Alcobaça, que

Francisco de Souza Tavares suponía haber visto indicado en él, como cola

del dragón occidental de las Hespérides, el estrecho de Magallanes.

(ANTONIO GALVANO, _Trat. dos descubr._, página XV; MANUEL DI FARIA Y

SOUSA, _Europa Portuguesa_, tomo III, cap. I, pág. 554; ZURLA, il

_Mappamondo di Fra Mauro_, páginas 7, 86, 87 y 143; VINCENT, _Periplus

of the Erythr._, páginas 197 y 199.) Además, se creyó que era en el

convento de Alcobaça donde Magallanes debió haber visto un mapa de

Behaim. (STUVEN, _De vero Nov. Orbis inv._, pág. 41; TOSEN, _Der wahre

Entd._, pág. 14). Aunque Behaim nació en 1430 y hasta 1479 ocupóse en

comerciar en Alemania, no se temió atribuirle, sea el mapa veneciano de

1428, sea la copia del gran mapamundi del convento de los Camaldulenses

de San Miguel de Murano, que el rey Alfonso V había hecho dibujar en

1459 en el taller de mapas de Fra Mauro y de Andrés Bianco (ZURLA, pág.

85).

[183] _Cosmographica disciplina_, cap. II, pág. 22; _De Universitate

liber_, pág. 37. Este hombre raro, perseguido por los teólogos, nació en

1510 y murió en 1581. Es uno de los pocos que antes de Bochart se

ocuparon de la lingüística comparada, ciencia que, gracias á la

filosofía y á los conocimientos más extensos en nuestro siglo, ha

llegado á ser tan importante para la historia de los pueblos y su mutua

filiación.

[184] Los cambios que ha sufrido la nomenclatura de los diferentes cabos

de la isla de la Trinidad y la supuesta identidad de las partes del

continente americano que Colón, en su tercer viaje, designó con el

nombre de _Isla Santa_ y de _Tierra_ ó _Isla de Gracia_, han hecho

dudosa la cuestión de saber si fué la parte de tierra firme vista por

primera vez. He discutido este problema antes de la publicación de los

documentos de Navarrete en la _Relation historique_, t. II, pág. 72,

nota 3.ª La costa primeramente descubierta fué la oriental de la

provincia de Cumaná, al este de Caño Macareo, cerca de Punta Redonda,

parte baja llamada Isla Santa, y no la parte montañosa de la costa de

Paria, que forma la costa NO. del golfo de las Perlas ó de la Ballena,

paraje que Colón designaba con el nombre de Isla de Gracia. Cuando su

primer viaje, en Noviembre de 1492, á las costas de Cuba, estaba

persuadido el Almirante de que se encontraba en un continente («es

cierto, dice, que ésta es la tierra firme», Diario, 1.º de

Noviembre). Esta opinión, confirmada en el segundo viaje y solemnizada

por el juramento de toda la tripulación el 12 de Junio de 1494, la

conservó Colón hasta su vuelta de Paria á Haïti en 1498. Dice

terminantemente: «En el viaje que _yo fuí á descubrir la tierra firme_

estuve treinta y tres días sin concebir sueño, pero no se me dañaron los

ojos ni se me rompieron de sangre y con tantos dolores como agora.»

(Carta á los Reyes Católicos, conservada en el archivo del Infantado.)

(NAVARRETE, t. I, páginas 46 y 252.)

Este convencimiento de Colón de no haber descubierto en 1498 sino un

punto más meridional y más oriental del continente de Asia visto en 1492

y 1494, ha contribuído quizá á privarnos de una relación más detallada

escrita por el mismo Almirante.

El martes 31 de Julio de 1498, un marinero de Huelva, Alonso Pérez,

descubrió desde lo alto de un mástil una tierra de tres _mogotes_. Era

el cabo SE. de la isla de la Trinidad, hoy Punta Galeota, llamada

entonces Punta Galea según la carta del Almirante, y Punta Galera según

su hijo D. Fernando. La Punta Galera de los hidrógrafos modernos, el

cabo NE. de la Trinidad, nunca llegó á verla el Almirante.

El miércoles 1.º de Agosto, después de haber hecho aguada en la Punta

de la Playa, en la costa meridional de la isla de la Trinidad, al este

de la Punta del Arenal (cabo SE. de la isla, acaso en la embocadura de

los arroyos Erin y Moruga) «vieron sobre la mano izquierda (la proa al

oeste) la Tierra Firme á 25 leguas de distancia (esta valuación, como

las siguientes, están aumentadas en la mitad), aunque pensaron que era

otra isla, y creyéndolo así el Almirante, la puso por nombre Isla

Santa.» Así lo dice el hijo de Colón (_Vida del Almirante_, cap. 67.

HERRERA, déc. I, lib. III, cap. 10, t. I, pág. 67. Véanse también los

testimonios en el pleito del Fisco contra los herederos de Colón,

NAVARRETE, doc. LXIX, t. III, págs. 539-551 y 579-583, entre los cuales

se descubre la existencia de un manuscrito, en el que un marinero, Pedro

Mateos, de la villa de Higuey, marcó en 1498 todas las montañas y los

ríos, y se lo quitó Cristóbal Colón.)

No habla Colón en su carta á los Reyes Católicos de esta vista de Tierra

Firme hacia el Sur, ni siquiera se encuentra en ella nombrada la Isla

Santa, sin duda porque en el viaje desde la Margarita á Haïti había

tenido tiempo de reflexionar acerca de la semejanza y probable unión de

las costas continentales de la tierra baja más meridional de la Isla

Santa y de la tierra montañosa y más septentrional de la Isla de Gracia.

«Creyendo que era otra isla (dice Herrera siguiendo á Las Casas)

distinta de Isla Santa, le puso nombre de Gracia, y le pareció altísima

tierra.»

El 2 de Agosto se pasó por la _Boca de la Sierpe_ hoy Canal del Soldado,

por cuya abertura comunica el pequeño golfo de Paria ó de la Ballena, al

Sur, con la mar. El día 5 de Agosto fué cuando por primera vez se puso

el pie en el continente de América, á 5 leguas de distancia de cabo de

Lapa, donde Pedro de Terreros hizo la risible ceremonia, tan repetida en

nuestros dias, de una toma de posesión. La oftalmía impidió al Almirante

desembarcar, pero no el hacer la «pintura de la tierra», que envió á los

Monarcas, y que después guió á Alonso de Ojeda cuando, desde las costas

de Surinam, vino al golfo de Paria (_Segunda pregunta del Pleyto del

fiscal_, 1513-1515, NAVARRETE, t. III, páginas 5 y 359). Cabe sospechar

que la circunstancia de no haber desembarcado indujo al piloto de la

expedición, Pedro de Ledesma, quince años después, á decir en el pleito

malignamente, y contra todos los demás testimonios, «que Colón descubrió

la Punta de la Galea de la Trinidad, pero no la Tierra Firme que se dice

ser Asia».

La expedición salió el 15 de Agosto por la abertura septentrional del

golfo de Paria, y á ésta es á la que únicamente llama el Almirante _Boca

del Dragón_. He juzgado conveniente poner en claro estos hechos, por el

conocimiento detallado que adquirí de las localidades durante mi

estancia en las montañas de Paria y en las misiones de Caribe.

[185] Los historiadores contemporáneos describen en los siguientes

términos el carácter de este hombre valeroso: «Tenía favor por ser gran

cortesano y de buenos dichos, hombre hijodalgo, modesto y de blanda

condicion, hombre de á cavallo, tañedor de vihuela y trinchante á Don

Enrique Enriquez, tio del Rey Católico.» HERRERA, déc. I lib. VII,

capítulos 7 y 16.

[186] Doy aquí los verdaderos límites de la Castilla del Oro en la época

en que la Tierra Firme estaba explotada como en arrendamiento en

provecho de los conquistadores que la habían descubierto (NAVARRETE, t.

III, docs. núms. 1, 2 y 28, páginas 116, 170, 337 y 343; HUMBOLT,

_Relat. hist._, t. III, página 538). En el mapamundi de Ribero, de 1529,

la denominación de Castilla de Oro, que sólo corresponde á Uraba y al

Darien, se aplica á toda la parte septentrional de Tierra Firme,

mientras hasta 1508, como antes he demostrado, la denominada Nueva

Andalucía (provincia de Cumaná) comprendía desde el cabo de la Vela al

golfo de Uraba. Cuando el rey Fernando encargó en 1513 á su embajador en

Roma, Mosen Jerónimo de Vich, negociar con el Papa la creación de un

nuevo obispado en Nuestra Señora de Antigua (de la provincia de Darien),

la Castilla de Oro fué llamada, en la jerarquía eclesiástica, _Bætica

aurea_.

[187] Véase mi _Relation historique_, t. I, páginas 699-713, y tomo II,

pág. 224.

[188] _Geogr._, lib. IV, cap. 9; lib. II, cap. 5, donde á «la tierra

desconocida» que rodea el mar de la India al Mediodía se la nombra dos

veces, mientras á mitad del mismo cap. 5 al mismo mar de la India se le

compara, como mar cerrado, al Caspio. M. Gossellin (_Rech._, t. I, pág.

45), atribuye á Hipparco esta hipótesis de una división del Océano en

muchas cuencas y la prolongación oriental del África. Hasta ha publicado

dos mapas del _sistema de Hipparco_, presentando la tierra desconocida

que une África y Asia. El único pasaje que se puede alegar en

justificación de esta identidad de la geografía sistemática de Ptolomeo

y de Hipparco (la era del primero de estos geógrafos está separada de la

del segundo por Strabón y Posidonio, que, como Eratosthenes, eran de

opinión contraria), encuéntrase en Strabón, lib. I, pág. 10. Alm., pág.

5, Cas. Trátase en este sitio de la división del Océano en muchas

cuencas separadas por istmos y de la influencia probable de estos istmos

en la desigualdad de los fenómenos de las mareas. No se nombra á

Hipparco sino por haber combatido, conforme al testimonio de Seleuco el

Babilonio, la identidad general de los fenómenos de flujo y reflujo; y

aunque por inducción, estas opiniones ponen á Hipparco en oposición con

Cratés, que admite la posibilidad de una circunnavegación, confieso, sin

embargo, que el pasaje citado no me convence completamente de la

desigualdad de configuración que, á la extensión en latitud, deben haber

dado al África Ptolomeo é Hipparco, cerca del mar Erythreo.

[189] Antes dije la poderosa influencia que en la dirección de las ideas

de Cristóbal Colón ejercieron los pasajes de Strabón, repetidos por el

cardenal d’Ailly. He aquí un pasaje de Solino que, por sus afirmaciones

positivas, produjo grande efecto en la Edad Media. «Omne illud mare ab

India ad usque Gades voluit (Juba) intelligi navigabile, cori tantum

flatibus.» Llámase también fastuosamente «loca stationum et spatiorum

modum» (SOLINO, Ex. Plin., págs. 874-879). San Isidoro era de la misma

opinión de Cratés, de Eratosthenes y de Solino (_Orígenes_, libro XIV,

cap. V). El pasaje de Solino está tomado de PLINIO (VI, 29), que

comienza el Atlántico en el cabo Mosylon de Etiopía y reune en un mismo

capítulo (II, 67) cuanto podía excitar el ardimiento de los marinos

portugueses del siglo XV. El viento NO. (_caurus_ ó _argestes_ de los

griegos) no está acertadamente elegido para explicar una navegación

desde la India ó del mar Rojo á Cádiz; es, sin duda, una reminiscencia

de la expedición de Eudoxio, en la cual Posidonio (STRABÓN, lib. II,

página 157 Alm., pág. 99 Cas.) hace intervenir «continuos vientos del

Oeste»; pero también Eudoxio procuraba dar la vuelta al África del Oeste

al Este.

[190] _Gesta Dei per francos_, ed. 1611, t. II, páginas 281, 296; Marino

Sanuto, á quien no se debe confundir con Livio Sanuto, geógrafo del

siglo XVI, y que se llama á sí mismo en un manuscrito de la Biblioteca

Laurentina de 1321 «Marinus Sanuto dictus Torxellus, de Venecciis»,

predicó acertadamente una cruzada en interés del comercio, deseando

destruir la prosperidad de Egipto y dirigir todas las mercancías de la

India por Bagdad, Bassora y Tauris (Tebriz) á Kaffa, Tana (Azov) y á las

costas asiáticas del Mediterráneo. Nacido en 1260, compatriota y

contemporáneo de Marco Polo, el viajero de Oriente, Sanuto no conoció el

_Milione_, pero sí, probablemente, la geografía de Abu Rihan (Albiruni),

de la que tomó datos Abulfeda. De carácter elevado, expone grandes miras

de política comercial. (ANTONIO DE CAPMANY, _Memorias históricas sobre

la marina de Barcelona_, 1779, t. I, pág 40.) Es el Raynal de la Edad

Media, sin la incredulidad de un abate filósofo del siglo XVIII.

[191] _Il Milione_, 1827, t. I, pág. CLV.

[192] _Dissert._, t. II, pág. 397.

[193] _Il Mappamondo di Fra Mauro Camaldolese_, descritto de lacido

Zurla, 1806, párrafo 54.

[194] ZURLA, párrafos 38, 39, 116-118.

[195] Ed. de Marco Polo, nota 1.419. Behaim ha figurado también estos

islotes en el globo de Nuremberg, y pretende que no empezaron á ser

habitados hasta 1285. (MURR, pág. 34.) La situación cerca del cabo de

Guardafui no conviene en manera alguna con el dicho de Polo «verso

mezzodi di Chesmacoran», que es la parte más occidental de _l’India

maggiore_, á 500 millas de distancia.

[196] _Diario del primer viaje_, 13 y 15 de Enero (NAVARRETE, t. I,

páginas 134 y 138); y _cuarto viaje_ ( NAV., t. I, página 282). Matinino

es Santa Lucía; BORODONI, _Isolario_, edición de 1547, pág. 15. La isla

Matitina de _Procacchi, Isole più famose_, 1576, pág. 106, y del mapa de

las Antillas de Wytfliet en las _Descriptionis Ptolemaicæ argumentum

sive Occidentis notitia_ (1597), paréceme que coincide mejor con la

posición de la Martinica.

[197] Este archipiélago contiene Socotra (Socotora), Serendiv (Ceylán) y

Kemr (Madagascar), situada al E. de Ceylán, según el mapa árabe que

acompaña al hermoso manuscrito de Edrisi, de la Biblioteca Bodleyana, en

Oxford. Por esta configuración extraordinaria dada al África oriental, á

la costa de Zengis y á la de Sofala, Asia y África formaban un golfo

inmenso (mar de Sind ó Hind), que en dirección, como el archipiélago, de

O. al E. se extendía desde la desembocadura del mar Rojo hasta las

extremidades orientales del mundo desconocido.

El globo de Behaim presenta la parte de esta serie de islas que traspasa

el meridiano de Cathay, de Gog y de Magog, siendo la más próxima á las

costas de España. Socotora y Zipangu son los puntos extremos de este

archipiélago por el lado de la India. Antes de 1492 creíase que

continuaba hacia el Este por medio de jalones apartados que formaban la

Antilia, San Borondón y las Azores. Tal era la opinión de Toscanelli y

de Colón, y puede formarse exacta idea de la esperanza de dichos grandes

hombres de entrar por el Atlántico en esta zona continua de islas,

cuando se conoce el tipo imaginario de la geografía árabe é italiana del

siglo XV.

En el mapa de Edrisi queda abierto el mar de Hind hacia el Este; pero

como reminiscencia del sistema de Ptolomeo, se prolonga la costa de

Sofala hasta el meridiano de Cathay. Es verdaderamente extraordinario

que, en oposición directa con el mapa del manuscrito de Oxford y de

muchos textos de Edrisi, el sabio maronita Gabriel Sionita, en su

comentario marginal del geógrafo nubiano, haya atribuído á éste la misma

opinión de Ptolomeo, según la cual el mar de la India sería una cuenca

cerrada (EDRISI, ed. de 1619, pág. 3, nota b). Esta falsa interpretación

á que ha podido contribuir un pasaje algo obscuro de Edrisi (pág. 37)

acerca de una tierra que está unida á la costa de Zengis (¿ó cercana?),

ha sido copiada en otras obras, por lo demás, muy estimables (SPRENGEL,

_Gesch. der geogr. Entd._, página 156). Hay siete mares, dice el

Nubiano, de los cuales seis son como golfos del Océano Homerico (_mare

ambiens_), y uno completamente separado, _nulli parti prædictorum marium

juncta_. Ahora bien; como este solo mar, separado de los otros (Edrisi,

pág. 243, repite las mismas palabras) es el Caspio ó mar de Tabarestán,

y que, comparado al antiguo estado del Mediterráneo, es el mismo al cual

llama (pág. 147) _Stagnum undique clausum_, no puede quedar duda alguna

de que Edrisi creía el mar de la India abierto hacia el Este y en

comunicación libre con el Océano. Lo dice claramente en la pág. 36,

donde habla del enlace del _mare piceum_, la parte más oriental del mar

de la India, con el mar de las Tinieblas, ó sea el Océano Atlántico, que

baña (páginas 6, 39) las costas occidentales de África, la extremidad

oriental (Vac-Vac) de dicho continente y las tierras septentrionales de

Gog y de Magog.

[198] BALDELLI, _Milione_, t. I, pág. 33. La sospecha de las adiciones

fúndase en datos, al parecer, debidos á un monje, Talián, que recorrió

la Etiopía. La conjetura de Ramusio y de tantos geógrafos modernos, de

que Fra Mauro había copiado un mapa traído por Marco Polo del Catay, ha

sido, en mi opinión, victoriosamente refutada por el cardenal Zurla

(párrafos 136-143). La orientación del mapamundi de Mauro, en el cual el

Mediodía, como en el planisferio de Velefri (del siglo XV), publicado

por el sobrino del cardenal Borgia, está situado en la parte superior

del mapa (cayendo, por tanto, el Oriente á la izquierda), choca, sin

duda, cuando se recuerda que en China, donde, según las nuevas é

ingeniosas investigaciones de M. Kalproth, los marinos se guiaban por

medio de la brújula desde el siglo III de nuestra era, la aguja imantada

lleva el nombre de _aguja que muestra el Sur_, Tchinantchin.

La dirección del comercio del Norte al Sur y al Suroeste daba especial

importancia á la región meridional; pero las orientaciones de los mapas

fueron, al parecer, por largo tiempo bastante arbitrarias. En el

mapamundi circular de Andrés Bianco, mucho más antiguo que su Portulán

de 1436, y hasta quizá copiado de un mapa del siglo XIII, el Sud está á

la derecha, como también en el mapamundi de la Biblioteca de Turín,

anejo á un comentario del Apocalipsis compuesto en el año 787 y

transcrito en el siglo XII (_Cod. manuscripti. Bibl. Taurín_, 1749, t.

II, página 29, Col. XCIII). El mapa fragmentario del monje Cosmas

Indicopleustes, lo mismo que el mapa general de Edrisi, de la Biblioteca

Boldeyana, que con frecuencia he citado, están orientados como

acostumbramos á orientar nuestros mapas, el Oriente á la derecha. La

antigüedad siguió generalmente el ejemplo de Homero (_Iliada_, XXII,

239; STRABÓN, lib. I, página 34 Cas.), que hace volar el águila á la

derecha hacia la aurora y á la izquierda hacía la estancia de la noche

(el Poniente). Sólo Empedocles trastorna, por decirlo así, los puntos

cardinales en sentido diametralmente opuesto al método de Bianco,

nombrando «la derecha del mundo el Norte y la izquierda el Sur

(PLUTARCO, _Plac. phil._, II, 10; STOB., _Ecl. phys._, XVI, pág. 358).

Esto es, como observa M. Lommatzsch, un reflejo de la doctrina egipcia

(PLUTARCO, de _Isid._, c. 32), que considera el Oriente como «la cara

del mundo»; lo cual, no para quien mira al Oriente, sino para quien

vuelve el rostro al Occidente, sitúa (como dice Empedocles) el trópico

del invierno, ó sea el Sur, á la izquierda. (LOMM., _Weisch. des Emp._,

1830, página 200.)

[199] RENNEL, _Inv._ on Current., páginas 98, 138.

[200] _Vies de personnages célebres_, t. I, pág. 336. Recordaré, que en

la punta austral de África abunda una especie particular de lobo, el

_chacal mesomelas_; pero no es probable que el _Junco de la India_

tocara en el cabo Diab.

[201] _Dvipa_ (contraído en _dip_ y _div_) es en sanscrito, según M.

Bopp, hablando con propiedad, un compuesto posesivo, _teniendo dos

aguas_, rodeado de agua por dos lados. _Dvis_ pierde fácilmente la _v_,

como lo prueba el adverbio numeral griego δὶς, en el cual el epiceno

_vau_ queda suprimido. En la explicación del nombre griego de Socotora

(Dioscoridis Insula) fué donde Bochard procuró por primera vez, hace

doscientos años, encontrar las palabras sanscritas Diu Socotra,

impulsado quizá á ello por la palabra _Iabadiu_ (isla de la Cebada) de

Ptolomeo (VII, 2). No insistiré en la transformación de Diu Socotra en

Dioscoridis Insula, conforme en rigor á la tendencia de los Helenos de

formar mitos históricos por la alteración de nombres geográficos; pero

cuéstame trabajo participar de la opinión de un sabio ilustre, cuyas

opiniones causan generalmente profunda convicción en el ánimo del

lector, de que Socotra sea una corrupción del apócope de Dioscórides.

(LETRONNE, _Materiaux pour l’histoire du Christianisme en Abyssinie_,

1832, pág. 138.)

La isla de Socotora, habitada desde antiguos tiempos por colonos árabes

é indios, era, no sólo por su posición á la entrada del mar Erythreo,

importante para el comercio, sino también porque se la creía fértil en

aloes, cuya especie, muy buscada en la antigüedad, se la llama aún en

las farmacias Socotrina, adjetivo de Socotra, como se ve claramente en

_García_, _ab Horto Aromata_, t. I, 2, pág. 14, ed. de 1567. «Insula

Socotra (dice el geógrafo de la Nubia, pág. 23) nitida tellure, ferax

arborum et pleraque ipsius germina sunt arbores aloës. Atque hæc aloë

superat bonitate reliquas omnes, ut illam quæ colligitur in Hadhramut

terræ Yemen.» Esta descripción recuerda la fábula árabe de que

Aristóteles indujo á Alejandro á descubrir la isla de los Aloes, y el

consejo de que, cuando el rey macedonio fuera personalmente á Socotora

«telluris præstantia et aëris temperiem approbans», expulsara á los

antiguos colonos y les reemplazara con griegos que cuidarían las

plantaciones de aloes.

Creo que una isla que tanta celebridad gozó durante largo tiempo, muy

bien podía merecer el nombre (sanscrito) de _Sukhadhara_, sitio de la

felicidad ó isla felicísima, _dvipa Sukhatara_, que los Sres. Bopp y

Bohlden reconocen casi sin ninguna alteración en Socotora. (_Das alte_

Indien, t. II, pág. 139; PATT., _Etym. Forsch. aus dem Gebiete der Indo

German. Sprachen_, 1833, pág. 80.) Al aloe, al jugo purgante, llámasele

en sanscrito _tarani_. (WILSON, Lex., y AINSLIE, _Mat. med. Indica_,

t. I, pág. 10.) Creo encontrar esta palabra en el _tarum_ de Plinio

(XII, 20), sustancia aromática que se recibía por medio del comercio con

los Nabatheos (GARCÍA, _ab Horto_, lib. I, capítulo 16), sin haber

conocido esta analogía con un nombre sanscrito, conjetura ya que el

_tarum_ de Plinio es la madera odorífica del aloes, el _agallochon_ de

Dioscórides, que el botánico de Anazarbe no confunde con ἀλόη. Mi sabio

amigo M. Letronne recuerda que cerca de Suaken, en Abisinia, hay una

montaña, _Dyab_, y ha hecho derivar este nombre como el de la isla

_Diabus_ y el de _Dibus_ (probablemente la isla Dahlak), patria de

Teófilo el Ariano, según Philostorgos, de una raíz árabe que significa

_oro_ (_Christ. d’Abyssinie_, pág. 139). Esta raíz es _dseheb_.

[202] «Parece que estas tierras de Ciguare, que son á diez jornadas de

Río Gangues, están con Veragua como Tortosa con Fuenterrabía.» Estas

palabras, bien expresivas para pintar dos mares opuestos uno á otro,

sólo se encuentran en la _carta rarísima_ de 7 de Julio de 1503

(Morelli, páginas 11 y 30; NAVARRETE, t. I, páginas 299 y 309), y no en

la biografía escrita por el hijo de Colón.

[203] Déc. II, lib. I, cap. 7. En los despachos diplomáticos del

embajador de Portugal Juan Méndez de Vasconcelos, correspondientes á los

meses de Agosto y Septiembre de 1512, encontrados en los archivos de

Lisboa (en la Torre do Tombo), las islas de las especias (_Melucos_)

reconocidas desde 1511 por Antonio de Abreu, se confunden siempre con la

península de _Malaca_. Háblase en ellos de la herejía de Solís, «que

mostrara que Malaca está no demarcaçao de Castela».

[204] Reales cédulas de 28 de Julio de 1500 y de 8 de Junio de 1501

(NAVARRETE, t. III, páginas 41, 86, 88, 543 y 590). Parece probado que

los ingleses, que llamaban la atención de la corte de España, no

formaron parte de una expedición á Maracaybo que se cree realizada en

1499 y que se atribuye á Sebastián Cabot (_Mem. Seb. Cabot_, 1831, pág.

91-96 y 307-310). La península de Chichivacoa, que en el pleito con los

herederos de Colón nómbrase generalmente Coquibacoa, y aun Quinquibacoa,

está frente á la península de San Román, á la entrada del golfo (y no

del lago) de Maracaibo. Es hoy un terreno casi completamente despoblado

que, por su posición, gozaba de alguna celebridad política al principio

del siglo XVI. El obispo Fonseca recomienda especialmente á Ojeda que le

traiga «en cuanto pueda» piedras verdes, de las cuales tenía ya el

prelado algunas muestras. Como sé por propia experiencia la gran

distancia á que los indios del Orinoco y del Amazonas hacen pasar los

productos que estiman de mucho precio, no me atrevo á resolver si estas

piedras verdes eran esmeraldas de Muzo (de la meseta de Nueva Granada) ó

las sassuritas (piedras del Amazonas), que Diego de Ordaz llama

«esmeraldas gruesas como el puño» (_Rel. hist._, t. II, páginas 481-485,

571 y 689).

[205] NAVARRETE, t. III, páginas 24, 320.

[206] _Docum. dipl._ núm. 139; NAVARRETE, t. II, pág. 257.

[207] _Informes del 20 de Enero de 1513 y del 16 de Octubre de 1515_

(NAVARRETE, páginas 367, 379 y 380).

[208] _Vida del Almirante_, cap. 88, pág. 101; HERRERA, t. I, página

104.

[209] (NAVARRETE, t. I, pág. 285.) Colón alude al primer viaje que

realizó Ojeda con el sabio piloto Juan de la Cosa y con Vespucci (20 de

Mayo de 1499; Junio de 1500) desde el río Essequivo hasta el cabo de la

Vela, recorriendo, por tanto, toda la costa de Venezuela, más acá del

meridiano del lago Maracaybo. La expedición de Rodrigo de Bastidas y de

Juan de la Cosa fué la que continuó estos descubrimientos hacia el Oeste

hasta el Puerto del Retrete. Ambos marinos salieron del puerto de Cádiz

en Octubre de 1500. La expedición volvió á Haïti á fines de 1501 ó á

principios de 1502, y á Cádiz (después de muchas peripecias) en

Septiembre de 1502, cuatro meses después que Colón emprendió su cuarto

viaje (NAVARRETE, t. III, páginas 26, 28 y 592).

[210] HERRERA (déc. I, lib. 4, cap. 11.) y después de él Muñoz, se han

equivocado en un año en la época del segundo viaje de Ojeda, el que hizo

con Vergara, sin Juan de la Cosa y sin Vespucci, y que se verificó de

Enero á Mayo de 1502 (NAVARRETE, t. III, páginas 29-37, 68, 170 y 593).

Antes del primer viaje, en el que Ojeda mandaba sólo (1499-1500), sirvió

en unión de Juan de la Cosa en la segunda expedición de Colón (1493 y

1496), y por tanto, á las órdenes del Almirante.

[211] Segunda pregunta del Fiscal. Colón había escrito á los Reyes

Católicos en 1498: «Enviaré á Vuestras Altezas la _pintura_ de la tierra

(de Paria), y tengo asentado en el ánima que allí es el Paraíso

terrenal.» Según Colón, á _la extremidad del Este_ es donde el mapa y la

cosmografía cristiana de COSMAS sitúan, en un continente separado del

nuestro por el Océano, el origen del género humano.

[212] Véase mi _Relation hist._, t. II, pág. 706.

[213] La fecha de la edición es cierta, y posterior sólo en dos años á

la muerte de Colón. Reidel, en su _Coment. crítico-litteraria de Claudii

Ptolomæi geographia ejusque codicibus_ (Norimb, 1737, pág. 52) pretende

que sea de 1507, á causa «de una indicación _in calce Planisphærii_»,

que no he encontrado en ninguno de los ejemplares que he visto en

Francia y Alemania. El privilegio del papa Julio II, de la edición de

1508, es de 1506; pero se encuentra literalmente repetido de la edición

de 1507, notable por las primeras _cartas modernas_ que presenta junto á

los mapas de Agathodæmon.

[214] El monje Celestino de Benevento, sin nombrar á Vespucci, atribuye,

al parecer, más bien á los portugueses que á los españoles el

descubrimiento de la América meridional. En el antes citado cap. 14

escribe: «De tellure quam tum Lusitani, tum Columbus observavere, et

Mundum appellant Novum vel terram Sanctæ Crucis.»

[215] ZURLA, páginas 61, 62, 137 y 139.

[216] Á este célebre geógrafo preocupa la idea de que el estrecho fué

descubierto antes de Magallanes. «Per fretum Magellanis fertur mare ab

oriente in occidentem motu incitatissimo ut inde Magellanes (_vel qui

ante Magellanem id detexit, ut volunt_) conjecerit fretum, per quod ex

Atlantico in Pacificum Occanum pervenitur (_Geogr. gen._, Cant., 1681,

pág. 119). Fretum Magellanes primus invenit et navigavit, 1520, etsi

Vascus Nunnius de Valboa prius, nempe anno 1513, illud animadvertisse

dicitur, cum ad australem regionem lustrandam isthic navigaret» (pág.

85). Sorprende encontrar en un autor instruído esta confusión de ideas y

sucesos; el descubrimiento del istmo de Panamá, que es un estrecho

terrestre, mezclado al descubrimiento de un estrecho oceánico.

[217] Nota del mapa _original_ de Cruz Olmedilla, cuyos ejemplares han

llegado á ser tan raros porque el Gobierno español ordenó en tiempo de

Carlos III romper las planchas.

[218] El capitán Sarmiento de Gamboa (_Viaje al estrecho de Magallanes_,

1768, páginas VI y LXIII) es el primero que en 1579 entró en este

archipiélago. Compárese tambien Agueros (_Descripción hist. de la Prov.

y del Archip. de Chiloe_, 1791, página 128). Más al Sur, hacia el cabo

Victoria, al archipiélago que limita la parte Noroeste del estrecho de

Magallanes, ha dado recientemente el capitán King el nombre de _Queen

Adelaide’s Archipelago_.

[219] Véase mi _Essai politique_ (edic. de 1825, t. I, pág. 239).

[220] HERRERA, déc. I, lib. X, cap. 3. Entre las cartas marinas

conservadas en Hudson’s Bay House, hay un dibujo de las costas desde la

bahía de Hudson hasta el Copperine River trazado rudamente por los

indios (BARROW, _Voyages into the Polar Regions_, 1818, pág. 376).

[221] Por ejemplo, un marinero de la expedición de Bastidas á la costa

de Santa Marta permaneció trece meses entre los indios, y fué recogido

por Ojeda en 1502.

[222] Magallanes fondeó muy cerca de Port Desiré, en la isla de los

Pinguinos, ó más bien de los Mancos (Aptenodytes, Forster), que los

españoles llaman Pájaros Niños, porque andan vacilantes como los niños

pequeños (PIGAFETTA, pág. 23; SARMIENTO, pág. LIV). En el mismo pasaje

de Pigafetta encuentro la primera descripción de un otario (foca de

orejas exteriores); dice: «Lupi marini grossi come vitelli con orechie

piccole é ronde.» El manco lo describió por primera vez Vasco de Gama,

que le vió en una ensenada llamada Mossel-bay, 4° al E. del cabo de

Buena Esperanza (LICHTENSTEIN, en _Vaterl. Mus._, tomo I, pág. 394). Yo

no he visto en las costas americanas del mar del Sur ni otarios ni

mancos al norte de la isla de San Lorenzo, frente al Callao de Lima

(latitud 12° 3′). Allí existen dos nuevas especies, que M. Meyen ha

figurado recientemente en la parte zoológica de su _Viaje alrededor del

mundo_, pl. 14 y 31. Á mayor distancia al O., los otarios se acercan

mucho más al Ecuador, por ejemplo, en Nueva Guinea.

[223] No se ha explorado el río Santa Cruz más que hasta _Weddels

Bluff_.

[224] La anchura de la América meridional, por los 52° 22′ de altitud

austral, entre el cabo Pilares y el cabo de las Vírgenes, es, de O. á

E., de 80 leguas marinas, mientras el desarrollo de las sinuosidades del

estrecho de Magallanes, cuya mitad oriental tiene la dirección de

SSO.-NNO., y la occidental ESE.-ONO., es de 108 leguas marinas de 20 al

grado ecuatorial. La forma triangular de la extremidad austral de la

América meridional es tan poco regular al S. de los 40° de latitud, que

por dos veces, en el paralelo del golfo de San Jorge (latitud 45½°) y

en el de la bahía de los Nodales hasta río Gallegos (latitud 51° 40′),

la anchura del continente es menor que en el estrecho de Magallanes.

Esta configuración de las costas, tan distinta de la que tienen en la

extremidad del África, merecería ser fijada con más precisión por medio

de buenas observaciones de longitud.

En la latitud del cabo de Buena Esperanza, la extremidad del continente

africano presenta una costa de 150 leguas, casi enteramente dirigida de

E. á O. Esta forma truncada desaparecería si el banco de las Agujas

(_Agulhas banc_) se uniera al continente por un levantamiento submarino;

entonces África terminaría en punta á los 36° 47′ de latitud austral, es

decir, á 2° 52′ al S. de la ciudad del Cabo y 2° al S. del cabo Agulhas,

que es hoy el punto más meridional de África. Estas extremidades

meridionales de los continentes tienen especial interés geológico, y de

esperar es que algún día se descubrirá si en la opuesta dirección de las

partes orientales y occidentales del estrecho de Magallanes influye la

dirección de las corrientes pelásgicas ó el yacimiento de las aristas de

las rocas. Mr. King ha hecho ya la interesante observación que las islas

sólo abundan en el estrecho, donde los _grüstein_ son más frecuentes

(_Journ. of the Royal Geogr. Soc._, 1832 vol. I, pág. 166). Además, esta

nueva expedición inglesa, más aún que las de Córdova, Churruca y

Galiano, ha probado la gran exactitud de la opinión de un navegante del

siglo XVI, D. Ricardo Aquines (HERRERA, _descr. de las Ind. occ._ pág.

49), según la cual, hasta los 56° de latitud (la del cabo de Hornos es

efectivamente 55° 58′ 41ʺ), toda la _banda del Sur del estrecho_, es

decir, la _Tierra de los Fuegos_, como entonces se decía, «es un grupo

de islas de distintos tamaños».

Según las investigaciones del capitán King, comandante del _Acenture_ y

del _Beagle_ durante los años 1826 y 1830, la Tierra del Fuego la forman

tres grandes islas, King Charles South Land (rodeada al Este por el

estrecho de Le Maire), Clarence Island y South Desolation, cuya punta

occidental es el cabo Pilares. El cabo de Hornos forma un islote de roca

anfibolítica al SE. de la isla La Hermite, que en pequeño tiene la forma

de Sicilia, y se encuentra, como las islas de Wollaston y Navarino, un

poco al O. del meridíano del volcán de Basil Hall. En un viaje hacia el

O., rasando el cabo de Hornos, se pasa entre las rocas de Diego Ramírez

(latitud 56° 26′ 35ʺ) y de San Ildefonso. Estos dos grupos de escollos

están separados uno de otro más de 32 millas.

[225] _Viaje al estr._, p. IV. El mismo Magallanes llamó al estrecho por

él descubierto _Estrecho Patagónico_, nombre que pronto cambió por el de

_Estrecho de la_ (nave) _Victoria_ (PIGAFETTA, pág. 40).

[226] HERRERA, déc. II, lib. 9, cap. 11. En las hermosas cartas que

acompañan á la obra del mayor Rennell sobre las corrientes á la vasta

bahía (latitud 41° 8′-42° 2′), que termina al Sur por la Península de

San José, y que tiene una configuración tan extraordinaria, se la llama

bahía de San Matías. Las cartas de la expedición de Malaspina,

publicadas por el _Depósito hidrográfico_ de Madrid, la dejan sin

nombre. Comparando las latitudes de Magallanes y de su hábil compañero

de fortuna Andrés de San Martín, á las latitudes determinadas en

nuestros días, se ve que la suposición de un error de 1½° no puede

admitirse, y que el nombre de San Matías conviene mejor á la bahía de

Todos los Santos (latitud 39° 52′-40° 40′), entre el río Colorado y el

río Negro de la costa patagónica. Tal es, al menos, el resultado de mis

investigaciones.

[227] _Primo viaggio_, pág. 40.

[228] Aquí fué donde Serrano creyó observar, el 11 de Octubre de 1502,

un eclipse de sol, «que en el meridiano debía verificarse á 10 h. 8 m.

de la mañana»; pero según el extracto que Herrera (déc. II, lib. 9, cap.

14) nos da del Diario de Serrano, «el disco del sol no se obscureció ni

totalmente ni en parte, y sólo se vió que al empezar el eclipse, estando

el astro á 42½° de altura, cambió su color en rojo obscuro, tal como

se ve en Castilla al través del humo de rastrojos ardiendo». Cesó este

fenómeno cuando estuvo el sol á 44½° de altura. Esta observación, que

Pigafetta no menciona y de que habla Herrera por manera tan

ininteligible, no está hecha, ciertamente, para dar un resultado de

longitud; sin embargo, Castañada (_Hist. delle Indie_, lib. VI, pág.

103) pretende que Magallanes determinó, «por el eclipse de sol de 17 de

Abril de 1520, y conforme á las reglas que le había dado Faleiro, que

había 61° de diferencia de longitud entre Sevilla y el río de Santa

Cruz». Esta valuación sólo tiene el error de 1½° de menos, exactitud

muy notable para el año de 1520 si se recuerda que BARROS (déc. III,

libro 5.º, cap. 9) presenta resultados extraordinariamente

contradictorios que se obtenían conforme á las mismas reglas de Faleiro.

Además, ni Magallanes ni Serrano fueron en Abril á la desembocadura del

río Santa Cruz, y Castañada confunde probablemente el eclipse de sol de

11 de Octubre con uno de los ensayos de observaciones de conjunción que

hizo el cosmógrafo Andrés de San Martín, durante la estancia de la

expedición en Río San Julián, «según _la industria_ de Ruy Faleiro»,

como dicen los documentos reunidos por Herrera. Magallanes partió de

Sanlúcar el 21 de Septiembre de 1519, tocó en el Río de la Plata á

principios de Enero de 1520, en la bahía de San Matías el 15 de Febrero,

en Río San Julián el 2 de Abril, en río Santa Cruz el 14 de Septiembre,

y en el cabo de las Vírgenes el 21 de Octubre de 1520.

[229] El globo de Behaim, construído en Nuremberg en 1492, no presenta

más que la isla de San Brandán, que, como se sabe, ya figuraba en los

mapas del siglo XIV. La absoluta ignorancia de Behaim en 1492 sobre la

existencia de los Bacalaos (Terranova), confirma los argumentos con que

el autor del _Memoir of Sebastián Cabot_ (1831, páginas 286-289) combate

la existencia de un viaje de descubrimientos á la costa Noroeste de

América, hecho en 1484 por Juan Vas Cortereal. Sabemos, por la historia

de las islas portuguesas de Cordeyro, que este personaje era gobernador

de Tercera, y sería raro que viviendo Behaim en las Azores no hubiera

tenido conocimiento de tierras occidentales vistas por Juan Vas

Cortereal.

[230] MURR, pág. 47; MANNERT, _Einl. in die Geogr. der Alten_, pág. 173.

Cuando Schoner, natural de Carlstadt, en Franconia, fué llamado por

Melanchthon de Bamberg á Nuremberg para desempeñar la cátedra de

matemáticas, llevó consigo el globo. Este globo, de 2 pies, 10 pulgadas

y 6 líneas de diámetro, encuéntrase colocado en la biblioteca de la

Municipalidad (_Stadtbibliothek_). El tratado de _Circulis Sphæræ_

(Tiguri, 1546), que también contiene una carta con el istmo de Panamá

atravesado por un estrecho, no es, sin embargo, de Schoner, porque se ve

en su obra _Optisculum Geographicum ex diversorum libris et cartis

collectum_ que en 1533 conocía (capítulo XX) la expedición de Magallanes

(«ducis navium invictissimi Cæsaris divi Caroli»). El paso del Noroeste,

buscado recientemente por Parry y Ross, figura como abierto al Norte de

un vasto continente llamado _Terra Baccalearum_ en el mapamundi del

_Opusculum Geographicum Joannis Myritii Melitensis_ (Ingolstadt, 1590),

pág. 60.

[231] KLAPROTH, _Notice d’une Mappemonde et d’une Cosmographie

chinoises_, 1833, pág. 85. Véase también _Nov. Journ. Asiat._, t. XI,

pág. 66.

[232] M. Letronne, en su edición de DICUIL, página 12. De igual manera

κέρας significa geográficamente, ó un promontorio, ó, en sentido

negativo, la desembocadura de un río ó de un golfo (STRABÓN, lib. X,

pág. 458 Cas.; HESIODO, _Theog._, 789, y los Fragmentos de HANNON).

[233] Véase en los dos primeros capítulos de esta obra la influencia que

en el ánimo de Colón ejerció la erudición clásica.

[234] Malpaghino, propiamente Juan Malpighi de Ravena (HEEREN, _Gesh.

der Classiker. Einl._, pár. 162).

[235] Estas denominaciones, tomadas de una ciencia que aun no existía,

la _geografía de las plantas_, las aplica ya Ptolomeo á Africa y Asia á

la vez. La _Myrrhifera regio_ está situada (_Geogr._, lib. IV, cap. 9,

pág. 114) cerca del _Coloë Palus_, en las fuentes del Astapus, y (lib.

VI, cap. 7, pág. 154) junto al golfo Sachalites, al E. del Hadramaüt, en

un país montañoso, fértil en _smyrna_ y en _libanotos_. Confundiéronse

durante largo tiempo las comarcas que producían los aromas y las

especias, con las en que se hacía el comercio de almacenaje de estas

mercancías; y aunque Herodoto ya oyó decir que el _cinamomum_ nacía en

el país donde fué criado Baco, aludiendo sin duda á la India (HEEREN,

II, 1, pág. 101), y no á Arabia (HERODOTO, III, 107), costaba trabajo,

aun en los tiempos modernos de la escuela de Alejandría, no buscar la

_cinnamomifera regio_ en África, más allá de la costa de los

Trogloditas. El rey Juba, único autor que reunió el conocimiento de la

literatura de Cartago (AMM. MARCELL, XXXII, 15) al de la literatura

romana, esclareció mucho, en la época de Augusto, todo lo relativo al

comercio de los aromas de Oriente y á los caminos de las caravanas

(PLINIO, VI, 28, 29; XII, 14) que conducían estos preciosos productos;

pero una antigua preocupación influía siempre para confundir la India

con las costas á donde se podía llegar yendo por el estrecho de Bab el

Mandeb al mar Erythreo.

[236] DIÓN, _Perieg_, V, 589; Mela, III, cap. 7, pár. 70, el cual añade

ingeniosamente: «Aurei soli (ita veteres tradidere) aut ex re nomen aut

ex vocabulo fabula»; PLINIO, VI, 21; PTOLOMEO, _Geogr._, VII, cap. 2,

pág. 176 (no está nombrado Argyré). PEUDO-ARRIANO, _maris Erythr._,

compuesto, según LETRONNE (_Christianisne d’Abyssinie_, pág. 47), en

tiempo de Séptimo Severo ó de Caracalla.

[237] Véase mi _Essai politique sur la Nouvelle Espagne_, t. III, página

457, segunda edición.

[238] Este delicado procedimiento está descrito en la carta fechada en

Jamaica el 7 de Julio de 1503. Recuerda casi involuntariamente un rasgo

de franqueza de otro grande hombre de la misma época, Hernán Cortes, que

no habiendo recibido todavía á los embajadores de Moctezuma, asegura á

su soberano, en carta escrita en la Rica villa de la Frontera, «que este

rico y poderoso señor» (mejicano) _preso ó muerto_, debe caer en sus

manos. _Cartas publicadas por el Arzobispo de Mexico_ (después cardenal)

Lorenzana, pág. 39.

[239] Carta del tercer viaje, de letra de Fray Bartolomé de las Casas,

conservada en los archivos del Duque del Infantado (NAVARRETE, t. I,

pág. 244). El nombre de _Sophira_ que los Setenta dan al Ophir,

recuerda, en Ptolomeo, más aún que la _metrópoli Sappara_ de Arabia (lib

_VI_, cap. 7, pág. 156) el _Soupara_ de la India (lib. VII, cap. 1, pág.

168), en el golfo de Cambaye (_Barygazenus Sinus_), que Hésychio llama

«región célebre en oro». Es el _Upara_ (mal expresado) del Periplo del

mar Erythreo (_Geogr. minor._, t. I, pág. 30). Véase también GOSSELIN,

Rech., t. III, pág. 208 y las nuevas y curiosas disertaciones de M.

FEDERICO KEIL, _Ueber die Hiram Salomonische Schiffahrt_, Dorpat, 1834,

páginas 40-455.

[240] Behaim pone á continuación de estas tierras (desde los 40° de

latitud austral á los 38 de latitud boreal), Java minor, Angama (Angaman

de Marco Polo, sin duda una corrupción de Andaman, los Maniola de

Ptolomeo), Java minor, Insula Candyn, Argyré, Crisis, Thilis y Zipangut

en el _Oceanus Indiæ superioris_; finalmente, las islas Cathai en el

_Oceanus Indiæ orientalis_, que se extiende al Norte hasta los 50°.

[241] Barros (déc. I, lib. III, cap. 11) llama á Colón «eloquente e bon

latino, o qual decia que venha de l’isla Cypango e trazia muito ouro».

En la _Vida del Almirante_, publicada por su hijo (cap. 40), háblase

largamente de la visita que hizo á la Corte en el palacio de

Valdeparaíso, cerca de Lisboa, y en el Diario de la primera navegación,

conservado por Las Casas, se menciona la vuelta de la _India_ y los

_Indios_ que mostraba. Muñoz se inclina á creer (lib. IV, § 12), que el

Almirante citaba engañosamente á Zipangu, para desvanecer toda sospecha

de que venía de una tierra comprendida en la _capitulación_ ajustada

entre Portugal y España, por ejemplo de las costas de África, ó, como se

decía entonces, de la _Mina de Portugal y de Guinea_. Pero examinando

atentamente el Diario de Colón y los escritos de su hijo, comprendo que

el supuesto engaño era íntima persuasión. Comprometido el Almirante á

decir dónde había estado, optaba por la isla de Zipangu (Cipango), que

le había dado á conocer el itinerario proyectado por Toscanelli en 1574

y que preocupaba tanto su imaginación, que cinco días antes del

descubrimiento de Guanahaní declaró á Martín Alonso Pinzón deseaba más

ir primero á tierra firme (al Asia) y después á las islas, entre las

cuales se encontraba Cipango (NAVARRETE, t. I, pág. 17).

El hijo de Colón (cap. 20) dice positivamente «que su padre esperaba ver

tierra á 750 leguas al Oeste de Canarias; y que hubiera hallado la

Española, llamada entonces Cipango, de no saber que se decía estar á lo

largo de Tramontana á medio día, y por eso quedaba á la izquierda».

Después del descubrimiento de Guanahaní el 13 de Octubre, aun expresa

Colón en su Diario el deseo «de topar á la isla de Cipango»; pero antes

de llegar á ella, costea por el NO. la isla de Cuba, cree que es un

continente y que se encuentra á más de cien leguas de distancia de las

grandes ciudades del Cathay (Zaitum y Quinsai), que por las narraciones

de Marco Polo le había ponderado Toscanelli. «Y es cierto, dice el

Almirante, questa es la tierra firme, y que estoy ante Zayto y Guinsay»;

Diario, 1.º de Noviembre de 1492.

Posteriormente, según veremos en una carta al contador Santángel (á

bordo de la carabela, cerca de las islas Canarias, el 15 de Febrero de

1493), llama de nuevo á Cuba una isla, pero extraordinariamente atento á

la analogía de las denominaciones geográficas, consigna con interés en

su Diario que el Rey de la Española, llamada por los indígenas la isla

Bohio, aseguraba que muy cerca de allí, en Cipango, _á que ellos

llamaban Civao_ (era una comarca de la Española que aun se llama así),

había mucho oro. Una semejanza accidental de sonido favoreció, pues, tal

idea en la viva imaginación del Almirante.

El secretario del Senado de Bruselas, Wytfliet, en una Geografía

americana aneja á la edición de la Geografía de Ptolomeo de 1597, nos

recuerda que los habitantes (caribes) de Matitina tenían en su isla

montañas llamadas Cipangi y que por analogía designaban con el mismo

nombre los países montañosos de la Hispaniola (_Descriptionis Ptolemaicæ

argumentum sive occidentis notitia, studio Cornelli Wytfliet_. Lovaina,

1597, páginas 146 y 166).

Como complemento de las opiniones sistemáticas que guiaban á Colón,

observaré al terminar esta nota que, según su hijo (capítulos 7 y 29),

tomaba las Azores por la Atlántida, las islas de Cabo Verde por las

Gorgonas, y el Este de la India, á cuarenta días de navegación, por las

Hespérides.

[242] STRABÓN (lib. II, pág. 127). En el admirable pasaje acerca de las

ventajas de Europa.

[243] En la expedición que hice por orden del emperador Nicolás á la

Rusia asiática, cuando dos de mis compañeros de viaje, el Sr. Schmidt y

el Conde de Polier, descubrieron _en la pendiente occidental_ del Ural,

casi á los 60 grados de latitud Norte, los primeros diamantes hallados

en Europa, dudóse al pronto de la realidad del descubrimiento, «porque

los verdaderos diamantes corresponden al clima de las Indias».

[244] Al _País del Oro_, Chavilán, el antiguo Dorado del Phase se le

daba, á causa de su misma riqueza y á pesar de su posición boreal, el

nombre de India Póntica (ROSENMULLER, _Bibl. de Alterh_, t. I, pág.

204).

[245] «Americus Vespucius maritima loca Indiæ superioris perlustrans cam

partem quæ _superioris Indæ_ est, credidit esse insulam: alii vero nunc

recentiores hydographi (V. C. Magellanus, 1519) cam terram ulterius ex

ulla parte invenerunt esse continentem Asiæ.» Tal es la opinión emitida

en 1533 por SCHONER, _Op. geogr._, p. II, cap. 1 y 20.

[246] Dirección casi paralela á las costas occidentales del antiguo

continente (SSN.-NE.), desde los cabos Blanco y Bojador al cabo Norte en

Noruega.

[247] Á quien objetara acerca de la incertidumbre de esta posición,

recordaría que el capitán Sabine, en su animoso viaje para la

determinación de la figura de la tierra por la observación del pendulo,

llegó en 1823 en esta costa hasta los 76° de latitud, al Norte de

Roseneath-Inlet, estando ya á 1½° de la tierra de Edam, en la

longitud de 21° 23′. Mapas anteriores avanzan la Groenlandia más al

Este, de suerte que la parte más oriental caía bajo el meridiano de

Edimburgo.

[248] Desde la extremidad septentrional de Escocia á Islandia hay 162

leguas marinas; desde Islandia á la extremidad suroeste de la

Groenlandia, 240; desde esta extremidad á las costas del Labrador, 140;

á la embocadura del San Lorenzo, 260, Desde Islandia directamente al

Labrador, 380 leguas. Desde Portugal (desembocadura del Tajo) á las

Azores (San Miguel), 247 leguas; desde las Azores (Corvo) á Nueva

Escocia, 412; desde Canarias (Tenerife) al continente de la América

meridional (á la desembocadura del Oyapok, en la Guayana francesa,

suponiendo el fuerte de Cayena, como lo determina M. Givry, á 3° 38′

35ʺ), 320 leguas marinas.

[249] La diferencia de longitud de 148½° arroja unos 59½° menos

que el máximum de anchura del antiguo continente entre los meridianos

del cabo Oriental (estrecho de Behring) y el cabo Verde de África. Esta

diferencia se funda en las observaciones de los Sres. Beechey y Sabine.

Si se limita la masa verdaderamente continental, desde el cabo del

Príncipe de Gales (estrecho de Behring) hasta el cabo de San Luis

(Labrador), se obtendrán 112° 35′.

[250] Conforme á las observaciones hechas durante la expedición del

_Blossom_ (BEECHEY, t. II, pág. 673), la anchura del estrecho de Behring

esta determinada por la posición del cabo Est (de Asia), latitud 66° 3′

10ʺ; longitud de París, 172° 4′ 14ʺ, y por la del cabo (de América) del

Príncipe de Gales, latitud 65° 33′ 30ʺ; longitud 170° 19′ 34ʺ. La

distancia entre los dos cabos es, por tanto, haciendo el cálculo en la

suposición de ser la tierra perfectamente esférica, de 52° 9′ 2ʺ. Cook

creía que el estrecho sólo tenía de ancho 44 millas. Casi en medio del

canal se encuentran las islas de San Diomedes (islas de Krusenstern,

Ratmanoff y Fairway-Rock).

[251] ADELBERT VON CHAMISSO, _Bemerkungen auf der Entdeckungs Reise des

Rurik_, 1821, páginas 166 y 177. La altura á que llegan los pinos,

agrupados en pequeños bosques en la bahía de Norton, frente al

promontorio pedregoso Tchukotzkoy-Noss y del golfo de Anadyr, prueba

especialmente esta diferencia de temperatura entre las dos costas,

oriental y occidental.

[252] Empleo la nomenclatura hidrográfica de M. de Fleurieu.

[253] HUMBOLDT, _Tableaux de la Nature_ (2.ª edición), t. I, página

169.

[254] Al fervoroso celo de estos religiosos viajeros débense los más

preciados conocimientos del estado del Asia central desde el siglo V

hasta el VII. Baste nombrar aquí al viajero budhista Fahian, que partió

de Tchhangan para ir á las montañas Tsungling el año 399, y cuyo libro,

titulado _Foe Koué Ki, Relación de los reinos Búdhicos_, traducido por

Abel Remusat y comentado por este sabio y por Klaproth, es una relación

circunstanciada del viaje. Otro descubrimiento reciente hecho por este

célebre sinólogo, el viaje de Hiuan-Thsang, en la Transoxiana, los

alrededores del lago Temurtu, el Candahar, el valle de Pamilo (Pamir) y

la India (desde Palibothra ó Pataliputra á Ceylan), hacia los años 630 á

650, ofrecerá mucho mayor interés.

[255] _Recherches sur le pays de Fusang mentionné dans les livres

chinois et pris mal à propos pour una partie de l’Amérique_ (_Nouv.

Anales des voyages_, t. XXI, 2.ª serie).

[256] Es una analogía curiosa que presenta el país de las viñas de

Fusang (la América china de Deguignes) con el Vinland de los primeros

descubrimientos scandinavos en las costas orientales de América.

[257] He aquí cómo M. Klaproth explica este error geográfico, propagado

con obstinación en los mapas más modernos. Cuando los mapas formados por

orden de Khang-hi se publicaron en Pekín, los jesuítas enviaron á

Francia un ejemplar, acompañado de calcos, en los que solamente se

habían transcrito algunos nombres chinos en caracteres romanos. En estos

calcos, que d’Anville redujo para la obra del P. Duhalde, y que se

conservan en París, había cerca de la desembocadura del río Amur ó

_Sakhalian-ula_ (río negro) estas palabras, escritas en mandchu:

_Sakhalian angga khada_, que significan «Rocas de la desembocadura

negra». Esta designación de algunos peñascos situados en el cauce del

Amur, la tomó d’Anville por el nombre de la grande isla que los

indígenas llaman _Taaïkaï_ y los japoneses _Karafto_, del nombre de uno

de los cabos que avanzan en el mar hacia la parte septentrional del

Yeso. El nombre de _Tchoka_, que La Perouse da á Taraïkaï, pertenece á

la costa occidental. Los sucesores de d’Anville han abreviado el

_Sakhalian angga khada_ en _Sakhalien_ ó _Saghalien_. Véase _Notice des

travaux executés en Chine pour dreser la carte de cet empire_, pág. 26.

[258] _Nouvelle Journal asiatique_, 1832, pág. 335.

Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1 Historia de la geografía del nuevo continente y de los progresos de la astronomía náutica en los siglos XV y XVI · 第 42 / 43 题