NOTAS EPILOGALES

NIETZSCHE, EL QUIJOTE, LOS DUQUES.--Añádase al concepto formulado

por Heine, respecto del _Quijote_ y de los Duques, el formulado

por Nietzsche. Heine: 1837. Nietzsche: 1887. Nietzsche expone,

incidentalmente, su concepto en _La Genealogía de la moral_ (utilizamos

la versión francesa de ese libro hecha por Henri Albert.) Del año

citado es el libro de Nietzsche. Hablando del fenómeno referente á la

«espiritualización» y «deificación» de la crueldad, á lo largo de la

historia humana, el pensador alemán escribe:

«En todos los casos, no hace todavía mucho tiempo, no se hubiera podido

imaginar ni boda principesca ni fiesta popular de gran rumbo sin

ejecuciones capitales, sin suplicios ó sin algunos autos de fe; y del

mismo modo toda casa de gente grande era imposible sin algunos seres

sobre los cuales se pudiera descargar la perversidad y la socarrona

crueldad»...

Al llegar aquí, Nietzsche abre un paréntesis--¡oh admirable

paréntesis!--y añade:

«(Que se piense en don Quijote en casa de la Duquesa. Cuando hoy

leemos el _Quijote_ íntegro, se nos pone en la boca un leve sabor

amargo; nuestro espíritu se angustia, cosa que parecería extraña y aun

incomprensible al autor y á sus contemporáneos--porque ellos leían ese

libro con la más tranquila conciencia, como si no hubiera nada más

alegre, como si fuera cosa de morir de risa).»

Todo nuestro sentimiento moderno del _Quijote_ está en estas frases,

escritas en 1887. «El _Quijote_--hemos dicho paradójicamente--no lo ha

escrito Cervantes; lo ha escrito la posteridad.» Eso mismo es lo que

quiere decir Nietzsche.

* * * * *

EL RETRATO DE CERVANTES.--Conocedores en pintura que han visto el

cuadro y han leído el artículo de Foulché-Delbosc, convienen en la

falsedad de la pintura. Decididamente, creemos que Cervantes, en el

prólogo de las _Novelas_, lo que quiso decir fué que su amigo Xauregui

podía hacer el retrato, si se lo deseaba. Recuerdo y lisonja de la

amistad.

La mixtificación hecha--probablemente--á fines del siglo XVIII, es

manifiesta. Pero ¿por qué se ha mezclado en este asunto el patriotismo?

Graves varones de la tradición y de la rebusca archivística, ¿qué tiene

que ver, decid, el patriotismo con que sea falso ó auténtico el retrato

de Miguel? Sobre el arte de las falsificaciones, véase el libro de Paul

Eudel _Le Truquage_ (Librairie Molière, París, sin año; pero de 1913.)

Eudel cuenta la historia curiosa de la falsificación, hecha por el

maravilloso falsificador Vrain-Lucas, de una extensa é importantísima

correspondencia entre Newton y Pascal. También entonces se apeló al

patriotismo, y hombres políticos, entre otros Thiers, estimaron caso de

honra nacional el que tal correspondencia no fuera declarada falsa. Y

su falsedad no podía ser más patente. Cayeron todos aquellos defensores

del epistolario, defensores por patriotismo, en el más espantoso

ridículo. Señores: ¿qué tiene que ver el amor á la patria con estas

cosas?

* * * * *

LA PATRIA DE DON QUIJOTE.--El Toboso, ¿ha debido á Cervantes el no ser

alguna vez saqueado y devastado? Charles Nodier habla de esto en el

prólogo á sus novelas. (Utilizamos la edición de Charpentier, 1855.)

Escribe Nodier: «En una de esas guerras imperiales que tenían por

objeto dar á España un soberano á la manera de nuestro dueño, los

franceses, hostigados por las bandas populares, se vengaban, siguiendo

la usanza inmemorial de los héroes, recorriendo el país á la luz

del incendio. He aquí un pueblecillo más que la tea va á consumir.

Se le nombra: es el Toboso. Una explosión de carcajadas simpáticas

estalla en las filas. Las armas caen de las manos de los vencedores,

y los dichosos compatriotas de Dulcinea escapan á la matanza, bajo la

protección del genio de Cervantes.»

No lo hubiera podido imaginar el gran Miguel. Si es cierta la leyenda

del atropello cometido por los toboseños en la persona de Miguel,

alcabalero, otra leyenda--ó historia--nos dice que Cervantes, desde

la lontananza de lo pretérito, libró de una sangrienta calamidad al

Toboso. Compensación...

* * * * *

GABRIEL ALOMAR.--Alomar vino á Madrid á hacer oposiciones á la cátedra

de Literatura de Barcelona--Instituto--. Había una inmensa distancia

entre Alomar y los demás opositores. Alomar pertenece al núcleo

revisionista de los valores clásicos. No ganó las oposiciones--excusado

es decirlo--. Votó en el tribunal, á favor de Alomar, don Rodolfo

Gil. El programa de esas oposiciones es de lo más curioso (por su

incongruencia y futilidad) que hemos leído jamás. Tenemos propósito

de publicarlo para que los futuros historiadores tengan un documento

preciosísimo referente á la enseñanza de la Literatura en España y en

1913 (y muchos años antes... y suponemos que muchos también de los

venideros).

Algunos compañeros de letras de Alomar obsequiaron á éste en Madrid con

una comida íntima; el _A B C_ del 4 de Abril de 1913 daba cuenta del

acto en la siguiente nota (escrita por el autor de este libro):

«En el _restaurant_ Inglés celebróse anoche una comida en honor

de Gabriel Alomar. Tuvo el banquete carácter de intimidad, y

exclusivamente literario--sin trascendencia alguna política--fué

tal acto. Poeta, periodista, pensador originalísimo Alomar, sus

compañeros de letras de Madrid han querido significarle su afecto y su

admiración. Originalidad é intensidad campea en toda la obra de Alomar.

Poeta es ante todo, en verso y en prosa, el autor de _La columna de

fuego_. Con visión de delicadísima poesía ha glosado Alomar el más

glorioso de los libros españoles: el _Quijote_. Pocas páginas se han

producido en España--en el comentario psicológico y lírico--superiores

á esa. La concepción generosa y profunda de la realidad que el gran

Hidalgo tiene, es la que Alomar exalta y magnifica en su glosa; esa

misma concepción informa toda la obra filosófica y poética de Alomar.

«¿Es la visión de Don Quijote--pregunta el poeta--la que hay que

aceptar como verdadera, en la íntima y esencial verdad, no en la verdad

aparente y externa?» La íntima y esencial verdad es la que persigue

el artista. «No hay frase que no tenga, animada por el estro de un

poeta, una potencia de sentido espiritual sobre la apariencia corriente

del sentido literal», ha escrito también Alomar en su ensayo _De

poetización_. Elegante, férvida y tumultuosa, la obra poética de Alomar

descuella por ese sentido hondo de la realidad y de la vida.

Á tan exquisito escritor han querido festejar sus compañeros en Madrid.

Reinó en la comida la más efusiva cordialidad. Asistieron á ella

Jacinto Benavente, Ortega y Gasset, Roberto Castrovido, Valle-Inclán,

Luis de Zulueta, Juan R. Jiménez, Amadeo Vives, Luis Bello, _Azorín_.»

* * * * *

Pío Baroja no pudo asistir á esta comida, á causa de una desgracia de

familia; en espíritu y cordialísimamente estuvo con Alomar y sus amigos.

* * * * *

Derrotado Alomar y de regreso en Cataluña, los intelectuales catalanes

le obsequiaron con otro banquete. En él leyó Alomar un discurso que es

preciso tener en cuenta para el estudio de la estética del artista.

Deseamos que el autor lo recoja en alguno de sus libros. Se publicó ese

trabajo en _El Poble Catalá_ del 11 de mayo del año citado.

* * * * *

XENIUS.--Respondiendo á las indicaciones que hacíamos sobre su

modalidad literaria, Eugenio d’Ors nos escribía una carta de la

que vamos á copiar unos párrafos. (Perdone el querido Xenius esta

indiscreción; nos parece necesaria para completar el estudio de su

personalidad, ó por lo menos, para añadir á ese estudio un dato

interesante.)

Dice Xenius:

«Sí, en la fórmula del arte ha de entrar, para el artista moderno, la

pasión. Pero yo no llamo á esto romanticismo, sino á la ausencia del

Dominio del orden sobre la pasión.

Más puede haber de ésta, púdica y recatada, en una bien medida

estrofa que en un libre grito.--¿Frialdad de los clásicos? Mi amigo

Vand Landoskz ha encontrado en los papeles de un maestro de baile

sietecentista esta dichosa frase: «_On ne voit pas tout ce qu’il y

a dans un menuet._» (Deliciosa, ¿verdad? Se ve al hombre de oficio,

amante de su oficio y que le de importancia, con una sabrosa punta

ligera de pedantería, con otra punta de melancolía, y que indica á

la vez, en una fórmula de carácter general, la exaltación de tantas

heroicas fiebres como el sacrificio, que es esencial en el arte,

escondido bajo la perfección formal, bajo la limitación estricta...)

Fórmula de un verdadero clasicismo: «Sólo tiene valor la obediencia á

la ley en el que sería capaz de violarla».--Otra fórmula: «Sólo debe

violarse una ley, cuando con el acto de la violación se formula una ley

nueva».

* * * * *

VÍCTOR HUGO Y VASCONIA.--Profesó el poeta un cordial amor al país

vasco. En _El hombre que ríe_--libro I, capítulo I--, escribe Víctor

Hugo: «Vizcaya es la gracia pirinaica, como Saboya es la gracia

alpestre. Las temerosas bahías cercanas á San Sebastián, Lezo y

Fuenterrabía, mezclan á las tormentas, á los nublados, á las espumas

por encima de los cabos, á las cóleras de las olas y los vientos, al

horror, al fragor, las bateleras coronadas de rosas. Quien ha visto el

país vasco, desea volverlo á ver. Ésa es la tierra bendita»...

En el _Semanario pintoresco_ de 19 de Enero de 1851, don Ramón de

Navarrete daba cuenta de una conversación con el poeta. Se titula el

artículo _Una tertulia en casa de Víctor Hugo_. La página es curiosa.

El poeta habló de España. «Luego, volviéndose hacia mí--escribe

Navarrete--, me habló largamente de la España, de su niñez, que pasó

en Madrid, siendo gobernador de Guadalajara el general Hugo, su padre;

de la casa del príncipe de Masserano, que habitaban en la calle de la

Reina; de sus impresiones y de sus recuerdos infantiles, pronunciando

como parte de estos algunas frases en castellano. Por último, conmemoró

otro viaje que hizo á las provincias vascongadas en 1844, expresándose

con vivo entusiasmo acerca de las costumbres sencillas y puras de aquel

país, de su dulce clima y de su magnífica vegetación.

--Nada he visto en mis viajes--me decía--, tan pintoresco ni tan lindo

como Pasages, á no ser el lago de Ginebra. ¡Y van ustedes--añadía

dirigiéndose á los españoles en general--, van ustedes á visitar la

Suiza, teniendo otra Suiza más bella en su patria.»

Días después de esta conversación, Hugo envió á Navarrete los

siguientes versos, dignos de ser conocidos y divulgados...

... Espagnols! soyons frères!

Échangeons nos grandeurs! Du même laurier d’or

couronnons, vous Corneille et nous Campeador!

Fils du même passé, la glorie est notre mère,

car vous avez l’Achille et nous avons l’Homère.

Los valores literarios · 第 53 / 90 题