del Congreso de 9 de febrero de 1871 que autorizó el nombramiento de
un funcionario con el título de _Commissioner of Fish and Fisheries_.
Sus deberes fueron definidos de la siguiente manera: «Emprender
investigaciones a propósito de la diminución de peces valiosos,
con el objeto de averiguar en qué partes de las costas y lagos de
los Estados Unidos se había producido dicha diminución y en qué
proporción: las causas de la misma; las medidas de precaución, de
prohibición o protección de la pesca que debían adoptarse en dichas
circunstancias». Para desempeñar ese cargo, fué nombrado el profesor
Baird, eminente hombre de ciencia que se encontraba en la primera fila
de los investigadores biológicos y autor de centenares de memorias
que le habían conquistado una reputación universal. Bajo la dirección
acertada de aquella eminente persona,--se ha dicho con razón,--la
ciencia pura y aplicada empezaron a obrar juntas en la Comisión de
Pesquerías con sus representantes respectivos trabajando en los mismos
laboratorios, hasta el punto de que el éxito de la piscicultura en
los Estados Unidos valió a su iniciador, en 1880, el gran premio de
la Exposición Internacional de Berlín, por la cual fué designado «el
primer piscicultor del mundo».
Los trabajos de la comisión se dividieron en tres secciones:
1.ª Investigación sistemática de las aguas de los Estados Unidos y
problemas físicos y biológicos que ellas presentan. Los estudios
científicos de la comisión están basados sobre una interpretación
liberal y filosófica de la ley. Al trazar sus planes originales
el comisionado insistió en que el mero estudio de los pescados
alimenticios («_foodfishes_») carecería de importancia real y que para
llegar a conclusiones útiles sería necesario arrojar las bases de
investigaciones de carácter puramente científico. La historia biológica
de las especies de valor económico debe ser comprendida desde el
principio hasta el fin; pero no menos necesario es conocer la historia
de los animales y las plantas de que dichas especies se alimentan o a
las cuales sirven de nutrición; la historia de sus enemigos y amigos,
y de los amigos y enemigos de sus enemigos y amigos, así como todo lo
relativo a las corrientes, temperaturas y otros fenómenos físicos de
las aguas en relación con la migración, reproducción y crecimiento. Un
acompañamiento necesario de esta División es la recolección de material
para investigaciones futuras destinado al Museo Nacional y otras
instituciones análogas.
2.ª Investigación de los métodos de pesquerías del pasado y del
presente, estadísticas de la producción y comercio de los productos de
pesquería. Siendo el hombre uno de los principales destructores de los
peces, la influencia de éste sobre su abundancia debe ser estudiada. Se
examinarán los métodos y aparatos para la pesca usados en los Estados
Unidos comparándolos con los de otras naciones, con el objeto de
suprimir los que amenacen la destrucción de peces útiles y reemplazar
los ineficaces por otros más serviciales. Se reunirán estadísticas
de la industria y del comercio para el uso del Congreso, al ajustar
tratados o al imponer tarifas, así como para mostrar a los productores
los mejores mercados y a los consumidores dónde y cómo sus necesidades
pueden ser suplidas.
3.ª Introducción y multiplicación de peces alimenticios útiles a través
de todo el país, especialmente en aguas sometidas a la jurisdicción
del gobierno general o aquellas que sean comunes a varios estados,
ninguno de los cuales se manifieste dispuesto a incurrir en gastos
en beneficio de los otros. Esta parte de la obra de la comisión no
entraba en el programa primitivo de sus trabajos, pero fué incluída
en él a pedido de la Asociación de Piscicultura Americana, cuyos
representantes solicitaron al Congreso que votara fondos especiales
para este propósito. Dichos fondos han continuado votándose en aumento
todos los años y la propagación de los peces es al presente la rama más
importante de las labores de la comisión, tanto respecto al número de
hombres empleados como a la cantidad de dinero gastado.
Sobre estas líneas generales y con estos propósitos y métodos de
organización, se han emprendido y siguen llevándose a cabo los trabajos
de la Comisión de pesquerías. En muchos departamentos ella ha contado
con la ayuda desinteresada de hombres de ciencia americanos, pero la
mayor parte de los resultados obtenidos se deben al celo e inteligencia
de los miembros y funcionarios oficiales de la misma.
Como las más importantes pesquerías están localizadas a lo largo del
Atlántico Norte, las costas de este distrito han sido objeto de más
activas operaciones y en ellas se han establecido estaciones diversas,
provistas de laboratorios y todo lo necesario para el mejor resultado
de los estudios que se llevan a cabo. Durante la estación del verano,
en cada una de dichas estaciones se recogen peces de las riberas,
se colocan trampas para la caza de animales imposibles de obtener en
otra forma, y se rastrilla por medio de dragas y albanegas el fondo
del mar a distancias tan grandes como las que puede alcanzar un vapor
en tres días de viaje. Para realizar estos diversos trabajos, en 1880
se construyó un vapor especial de 450 toneladas y en 1883 se añadió a
él otro de 1.000 toneladas, bautizado el _Albatros_ y que es el más
perfecto que existe en su género.
Mr. Brown Goode en una interesante monografía consagrada a este
tema, sumariza de la manera siguiente los trabajos de la Comisión de
Pesquerías: «Uno de sus rasgos más importantes,--dice,--ha sido la
preparación de historias biológicas de los principales pescados y
la acumulación de gran cantidad de material relativo a cada una de
las diversas especies. Una parte de este material ha sido publicado,
debiendo mencionarse especialmente las monografías biográficas sobre el
_blue fish_, el _scup_, el _menhaden_, el _salmon_, el _white fish_,
la _alosa_, la _macarela_, el _pez espada_, etc., etc., En conexión
con los estudios de piscicultura se ha prestado una atención especial
a la embriología. Los tiempos de cría y hábitos de casi todos nuestros
peces han sido estudiados así como sus relaciones con las temperaturas
del agua. La historia embriológica de un cierto número de especies,
tales como el bacalao, la alosa, el salmón, la macarela española, la
lobina, la percha blanca, las almejas y las ostras han sido escritas
bajo los auspicios de la comisión. Muchos otros problemas han sido
estudiados por los especialistas que trabajan en ella. Uno de ellos,
por ejemplo, ha sido la determinación de la causa de las manchas
rojas del bacalao salado, tan perjudiciales para el comercio de este
artículo. El profesor Farlow descubrió que esta enfermedad se debía a
la presencia de una especie de alga parecida a la sal de uso ordinario
y dió instrucciones por medio de las cuales dicha plaga ha sido
considerablemente reducida. La temperatura del agua en su relación con
los movimientos del pescado ha sido objeto de una atención especial. Se
hacen observaciones regulares durante los trabajos del verano en las
varias estaciones de incubación y a dichas observaciones cooperan los
empleados de los Faros, y de las Estaciones de Salvataje situadas a lo
largo de las costas. Un resultado práctico de estas investigaciones
ha sido la demostración de la causa del fracaso de las pesquerías de
arenque en la costa del Maine en 1879 y un curso de estudios semejante,
recientemente llevado a cabo por el coronel Mac Donnell, parece
explicar las fluctuaciones recientes en la pesca de la alosa.
«Una serie de contribuciones verdaderamente notables ha sido recibida
por la Comisión de Pesquerías de parte de los pescadores de Cape Ann.
Cuando dicha Comisión estableció sus oficinas en Gloucester, en 1878,
se desarrolló un interés general por el trabajo zoológico que ella
realizaba en medio de las tripulaciones de los barcos de pesca y desde
aquella época todos ellos rivalizaban en su empeño por encontrar nuevos
animales. Su actividad era estimulada por la publicación de la lista
de sus donaciones en los periódicos locales; y el número de distintos
lotes de especímenes recibidos en poco tiempo, llegó a exceder todas
las previsiones. Muchos de esos lotes son grandes, consistiendo en
tarros de cristal en que los peces se conservan en alcohol. Casi todos
los botes de pesca llevaban consigo esos recipientes y los traían
llenos en cada viaje. De esta manera se adquirieron especímenes de
cerca de _sesenta mil_ clases de pescados, muchos de los cuales hubiera
sido imposible de obtener en otra forma».
Fuera de estos estudios, la Comisión de Pesquerías ha realizado
admirables investigaciones con motivo de las causas de la diminución
de los peces. En relación con este punto, existe una distinción
marcada entre lo que se llama la exterminación de una especie y la
destrucción de una pesquería. La primera es poco frecuente y parece
imposible tratándose de especies americanas, mientras que la segunda
es de ocurrencia diaria, especialmente en regiones limitadas. Así
los mamíferos acuáticos, como las focas, pueden ser exterminadas y su
destrucción, en efecto, ha dado origen a controversias y dificultades
internacionales de un carácter grave entre Inglaterra y los Estados
Unidos. En el caso de animales fijos como la esponja, la almeja y la
ostra, las colonias o lechos pueden ser exterminados, como se corta
una selva. La conservación de este último marisco especialmente es de
importancia vital para los Estados Unidos, pues su cultura y su pesca
emplea a miles de personas y alimenta a muchos millones en este país.
La Comisión de Pesquerías ha conseguido proteger el desarrollo de estas
culturas de una manera eficaz y su éxito en este sentido es uno de los
hechos más admirables de la historia científica de la gran república.
Haría sumamente extenso este estudio si continuara dando una idea
detallada de todos los terrenos en que se ejercita la actividad de la
Comisión de Pesquerías. Voy a limitarme a extractar rápidamente algunos
de los detalles de los trabajos realizados por ella en el año 1897.
Según Mr. John J. Brice, durante la estación de desove del _bacalao_,
en las estaciones de la costa del Atlántico, en el año referido, se
recogieron 180 millones de huevos de los cuales 98 millones produjeron
pescadilla que fué puesta en libertad en los criaderos establecidos a
lo largo de Massachussetts. De esta manera se aseguraron 40 millones de
peces más que el año anterior. Terminada la diseminación del bacalao,
se procedió a propagar el _rodaballo_ en una escala mayor de lo que se
había hecho hasta el presente, obteniéndose 64 millones de pescadilla
de una colección total de 80 millones de huevos. Para extender más la
propagación de la _langosta_, el más importante crustáceo que existe
en las aguas de los Estados Unidos y cuyo número decrece rápidamente,
se resolvió no sólo cubrir una gran región de la costa, sino hacer
recolecciones sistemáticas de manos de los pescadores que operan en
toda la región del Atlántico Norte. Como resultado, a pesar de la
insignificancia del desove, se recogieron 128 millones de huevos de
langosta que produjeron 115 millones de langostinos, o sea un aumento
de 20 millones sobre la producción del año anterior. Persiguiendo el
propósito de probar la facilidad que ofrecen ciertos ríos que desaguan
en la costa del Sur Atlántico, antes de establecerse los criaderos
auxiliares se hicieron observaciones cuidadosas sobre los movimientos,
alimentación y crecimiento de la _alosa_ en varias partes de los mismos
durante el invierno. Al llegar la primavera, el vapor de la Comisión,
_Fish Hawk_, entró en la boca de los mencionados ríos con el objeto de
recoger huevos y reunió 27 millones pertenecientes a aquella especie,
que unidos a los recolectados en el Potomac, en el Susquehanna y en el
Delaware, hacen un total de 203 millones recogidos durante la estación,
o sea 55 millones más que el año precedente. Para probar la posibilidad
de la introducción del _salmón de California_ en aguas del Este, se
transportaron 5 millones de huevos de una estación situada en la costa
de aquel Estado y de ellos se obtuvieron 4 millones de pescadilla
de salmón que fueron diseminados en el San Lorenzo, el Hudson y el
Delaware. El siguiente cuadro muestra el número de huevos, de nueve de
las más importantes especies, recogidos en los tres años últimos:
AUMENTO
ESPECIES HUEVOS RECOGIDOS SOBRE 1895
/-----------------/\----------------\
en 1897 en 1896 en 1895
Bacalao 180.000.000 140.000.000 140.000.000 40.000.000
Rodaballo 80.000.000 11.000.000 9.263.000 70.787.000
Langosta 128.000.000 105.000.000 82.000.000 46.000.000
Alosa 203.000.000 148.000.000 118.000.000 85.000.000
Trucha de Lago 16.000.000 16.000.000 16.000.000 --
White Fish 200.000.000 125.000.000 234.000.000 --
Salmón del Atlántico 2.000.000 2.800.000 983.000 1.817.000
-- de agua dulce 1.000.000 324.000 100.000 900.000
-- de California 75.000.000 37.000.000 10.000.000 65.000.000
Respecto a los resultados económicos obtenidos por el desarrollo
extraordinario de las pesquerías americanas, baste decir que esta
industria produce una renta anual de más de 45 millones de dólares, que
la introducción de la alosa en el Pacífico da un rendimiento anual
de 20.000 dólares y el mismo pez, en el Atlántico, rinde dos millones
de dólares anualmente, y eso debido principalmente a los trabajos de
la comisión de pesquerías. Añadiendo que más de un millón de hombres,
mujeres y niños dependen de esta industria y se mantienen merced a
ella, se tiene una idea aproximada de la magnitud a que ahora alcanza
en esta nación tan opulenta y progresiva.
Un distinguido escritor francés, que es al mismo tiempo un hombre de
ciencia bien conocido, M. Henry de Varigny, ha hecho plena justicia a
la organización admirable de la institución de que vengo ocupándome,
y como sus palabras sintetizan en una forma brillante los resultados
de sus observaciones sobre las labores que ella lleva a cabo, no puedo
hacer nada mejor que transcribirlas a continuación:
«Bajo el punto de vista de la piscicultura,--dice,--el nuevo Continente
ha marchado con pasos gigantescos. En la actualidad existen en los
Estados Unidos y en el Canadá 80 estaciones de incubación, de las
cuales 66 corresponden a los Estados Unidos y que producen una cantidad
de pescadilla de 15 a 20 especies diferentes que varía entre un
billón y medio a dos billones anuales. La Europa, que tiene más de
400 estaciones análogas, verdad que en su mayor parte pequeñas y mal
acondicionadas, no alcanza a producir 300 millones de pescadilla y
en ese total la parte de la Francia es muy reducida, pues la mayor
parte corresponde a la Alemania y a la _Deutsche Fischerel-Verein_.
La piscicultura, sin embargo, nació en Francia y tomó allí su primer
impulso. ¿Deberemos creer que las instituciones, como las especies
animales o vegetales, prosperan mejor en un medio nuevo que en el
de su origen? La comisión federal de pesquerías, en todo caso, ha
hecho maravillas. Dispone de un buen presupuesto, pero saca de él un
partido excelente. Su obra es muy variada y el programa de su trabajo
es muy amplio. Ha hecho mucho por repoblar los ríos y aclimatar en
ellos especies nuevas. El _cat-fish_, por ejemplo, ha sido objeto de
sus cuidados, pero ha hecho más todavía en favor de las especies que
son objeto de industrias importantes. Tal sucede con la alosa. Este
pez, muy bueno y muy apreciado en otro tiempo, abundó mucho en la
costa atlántica de los Estados Unidos; pero perseguido en la época
reproductora cuando deja el mar y a la manera de los otros anadromos
se introduce en los ríos para depositar allí sus huevos, esta especie
ha disminuido considerablemente. Uno de los primeros cuidados de la
_Fish-Commission_, desde su origen, fué tentar la piscicultura de esta
especie. No ha tenido mucho trabajo para realizarlo. La recolección
de los huevos es fácil: basta apretar suavemente el vientre de las
hembras y los huevos salen casi por persuasión; el germen prolífico
de los machos se obtiene del mismo modo y los huevos se fecundizan lo
mismo en un receptáculo que en el fondo de un río, o aún mejor, pues
los riesgos de pérdida disminuyen y el número de fecundaciones aumenta
en proporción. En consecuencia, se han instalado estaciones para la
recolección de los huevos y para la incubación de éstos.
«Para producir dicha incubación basta algunos receptáculos en que
el agua se renueva incesantemente: aparatos muy ingeniosos han sido
inventados por Mr. Marshall MacDonald en particular, y en 5 o 6 días,
si el tiempo es propicio, la pescadilla aparece bullente, delicada,
casi transparente. Se le lanza al agua para que cada uno se maneje como
pueda. Los resultados son tan buenos que para aumentar el número de la
pescadilla se ha inventado la construcción de un vapor acondicionado
para estación de Piscicultura. Dicho vapor se dirige a las proximidades
de los puntos de pesca; envía sus botes hacia las barcas en que un
empleado experto recoge los huevos y los gérmenes, que son conducidos
a bordo e instalados en aparatos de incubación algunos de los cuales
ocupan un laboratorio especial y otros cuelgan en el agua sobre los
bordes del navío, alternativamente sumergidos y sacados del «radical
húmedo» por medio de una excéntrica. Todo eso ha sido concebido muy
ingeniosamente, funciona a la perfección y a la labor de la comisión se
debe la repoblación gradual que beneficia a los pescadores.
«La alosa no existía en el Pacífico y se pensó que tal vez sería
posible aclimatarla en él. Con transporte de los huevos, de la
pescadilla o de vagones especialmente acondicionados para el transporte
de los huevos, de la pescadilla o de los pescados adultos, éstos
hicieron la travesía de los Estados Unidos en 1871 en número de 12
mil y fueron arrojados a las aguas del río Sacramento. Más tarde se
transportó cerca de un millón de partidas sucesivas. El resultado no
se hizo esperar: dos ó tres años después de la primera siembra se
encontraban alosas adolescentes en el Sacramento, que con el tiempo se
convirtieron en respetables matronas, madres Cigogne por la fecundidad,
como la mayor parte de los pescados, pues es sabido que un solo bacalao
encierra a veces hasta 10 millones de huevos. El medio les convenía a
las mil maravillas. La especie se multiplicó y se extendió. Del mar a
donde bajaba en el otoño remontó a la primavera a casi todos los ríos
de la costa del Pacífico, y en la actualidad desde San Francisco a
Vancouver, la alosa abunda en 3.200 kilómetros de costa. Una prueba
bien sencilla de su abundancia se encuentra en el hecho de que al
principio la alosa valía en California de 6 a 7 francos la libra:
actualmente se vende de 10 a 20 centavos. Esta pesquería produce
cerca de 150 mil francos por año y para establecerla se han gastado
25 mil. Ha sido un buen negocio y una buena acción. Es también un
experimento interesante. Se ve por él que la naturalización aún a
distancias considerables es perfectamente posible y este es un ejemplo
alentador. Podría suceder muy bien que la tentativa de que se trata
tuviera consecuencias imprevistas y no sería sorprendente que la alosa
franqueara la distancia relativamente corta que separa la América del
Asia y se instalara sobre la costa Oriental de la última.»
XI
JOHN HAY
El telégrafo ha llevado a todos los ámbitos del orbe civilizado la
noticia de la suspensión de las hostilidades, como un preliminar
del tratado definitivo de paz entre los Estados Unidos y España,
que debe ser ajustado por una comisión mixta de representantes de
ambas naciones, que se reunirán en París, antes de octubre próximo.
Las negociaciones han sido rápidas, merced no tanto al deseo de la
península, como a la energía del embajador francés, M. Cambon, que
actuó como su representante y que explicó claramente al señor Sagasta
la inutilidad de pretender apelar a términos dilatorios. Así, hasta el
fin de esta deplorable cuestión, los políticos españoles han actuado
con una ignorancia incomprensible del carácter de este pueblo y de los
procedimientos de su diplomacia. Al recibir la respuesta del gobierno
de Washington, estableciendo las exigencias de los Estados Unidos
para terminar la campaña, ellos creyeron posible, por medio de notas
y argumentos jurídicos, obtener una modificación de las condiciones
impuestas. La pretensión de España fué considerada como un acto de
mala fe por los _leaders_ americanos, y por un momento todo estuvo
en peligro de malograrse. Felizmente, M. Cambon obtuvo aplazar el
rompimiento de las negociaciones, y el gobierno de Madrid tomó al fin
el camino único que le quedaba, y se sometió sin reserva a la ley del
vencedor.
Si los consejeros de la reina regente hubieran demostrado la misma
sensatez y cordura en su manejo de la cuestión de Cuba, desde
el principio de sus dificultades con la gran república, ¡cuánto
sufrimiento y cuántos sacrificios se habrían evitado! Desgraciadamente,
desde el primer momento reinó entre ambos adversarios un _mal entendu_
completo y permanente. Jamás podrá caber en la cabeza de un americano
que un gobierno que puede vender por una fuerte suma de dinero un
territorio que no está en condiciones de defender, y que infaliblemente
tendrá que perder por la fuerza, se obstine en no realizar una
operación comercial a todas luces ventajosa. Entre el castellano
y el _yankee_ hay un abismo insalvable de ideas, de educación, de
carácter, de instintos y modalidades que han llevado a ambos países a
la crisis terrible que termina con el desastre de España. Si hay algo
incomprensible, sin embargo, en la presente cuestión, es la ignorancia
absoluta de los políticos de la península, sobre el poder efectivo
y los recursos militares de esta nación. ¿Cómo pudieron imaginarse
un solo minuto los estadistas españoles, que estaban en condiciones
de ofrecer a este coloso la más mínima resistencia? Lo único que
disculpa esta ceguedad, es que ella era más general en Europa de lo que
cualquiera imaginaría.
El embajador francés M. Cambon ha sido durante una semana el hombre
más en evidencia en los Estados Unidos. Es un diplomático distinguido,
y sin duda un hombre de suerte. No ha permanecido seis meses en
los Estados Unidos y las circunstancias lo han puesto en el caso
de escribir su nombre al pie del protocolo que termina la campaña
hispanoamericana. Su antecesor, M. Patenôtre, que hace muchos años
estuvo en Buenos Aires como secretario de legación, está hoy en Madrid.
Casado con una americana, su posición aquí era excelente y debe sentir
sin duda su alejamiento de un país que conoce a fondo, y donde pudo
prestar servicios de importancia.
Con la firma del protocolo del día de hoy, el secretario de estado
Mr. Day abandona su cartera para tomar un descanso exigido por su
salud antes de empezar las nuevas tareas que se le han confiado, de
presidente de la comisión americana, destinada a ajustar los términos
del tratado de paz definitivo. El funcionario que sale, posee dotes
de circunspección y de carácter altamente apreciables. Es un hombre
silencioso y frío, de aspecto tímido y delicado. Durante el tiempo
en que Mr. Sherman figuró a la cabeza del departamento de estado, el
verdadero secretario fué Mr. Day. Un ministro extranjero, famoso por
sus _bons mots_, refiriéndose al estado mental de Mr. Sherman, al
mutismo de Mr. Day y a la sordera del segundo subsecretario, Mr. Adee,
decía en aquel tiempo: «Es imposible entenderse con un departamento
compuesto de un hombre que no piensa, un hombre que no habla y un
hombre que no oye». Las condiciones cambiaron pronto. El juez Day ha
estado acompañado por Mr. John B. Moore, internacionalista y profesor
de gran mérito, que también anuncia su intención de retirarse, y en
cuanto al señor Adee, que habla el español y el francés con rara
perfección, sus dotes son tan caballerescas y distinguidas que
solamente como una broma sin importancia puede repetirse el chiste en
que su nombre está envuelto.