Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes.
Ya tenemos á Fray Gerundio en Campaña, como toro en plaza, Novicio
hecho y derecho, como el mas pintado, sin que ninguno le echasse el pié
adelante, ni en la puntual assistencia á los exercicios de Comunidad,
porque guardaba mucho su coleto, ni en las travesuras que le havia
pintado el Lego, quando podia hacerlas, sin ser cogido en ellas, porque
era mañoso, dissimulado, y de admirable ligereza en las manos y en los
piés. No obstante, como no perdia ocasion de correr un panecillo, de
encajarse en la manga una racion, y en un santi-amen se echaba á pechos
un Jesus, quando ayudaba al Refitolero á componer el Refectorio, llegó
á sospecharse, que no era tan limpio como parecia, y assí el Refitolero
como el Sacristan le acusaron al Maestro de Novicios, que, quando Fr.
Gerundio assistia al Refectorio, ó ayudaba á las Missas, se acababa
el vino de estas á la mitad de la mañana, y á un volver de cabeza se
hallaban vacíos uno ó dos Jesuses, de los que juraria á Dios y á una
Cruz, que ya havia llenado; y, aunque nunca le havian cogido con el
hurto en las manos, pero que por el hilo se sacaba el ovillo, y que en
Dios y en su conciencia no podia ser otra la lechuza,[24] que chupaba
el aceyte de aquellas lámparas.
2. Era el Maestro de Novicios un bellíssimo Religioso, devoto y pio
hasta mas no poder, pero sencillo y cándido como él mismo. En viendo á
un Novicio con los ojos baxos, con la capilla calada, las manos siempre
debaxo del escapulario, poco curioso en el hábito, traquiñándose al
andar, y andando siempre arrimado á la pared, puntual á todos los
actos de Comunidad, silencioso, rezador, y que en las recreaciones
hablaba siempre de Dios; pues qué, si naturalmente era bien agestadillo
y vergonzoso? si le pedia licencia para hacer mortificaciones y
penitencias extraordinarias y ocultas, aunque nunca las hiciesse? si
acudia frequentemente á comunicarle las cosas de su espíritu, y á darle
quenta de los sentimientos, que tenia en la oracion, especialmente si
havia algo, que oliesse á cosa de vision imaginaria? sobre todo, si en
tono de caridad, de escrúpulo, ó de zelo, iba á contarle las faltas,
que havia notado, ó que quizá solo havia aprendido en los otros su
malicia? Para el buen Maestro no havia mas que pedir: no creeria cosa
mala de este Novicio, aunque se la predicaran Frayles descalzos; y,
si alguno le acusaba de alguna faltilla, lo tenia por envidia ó por
emulacion, diciendo casi con lágrymas, que la virtud, hasta en los
claustros, es perseguida. Los bellacos de los Novicios, aunque por
la mayor parte de poca edad, ya tenian bastante malicia para conocer
esta flaqueza ó esta bondad de su Maestro, y assí los mas ladinos se
la pegaban tan lindamente, haciéndole creer, que eran los mas santos.
Nuestro Gerundio no iba en zaga al mas raposilla de todos, ántes bien
en esta especie de farándula los hacia muchas ventajas, y se sabia,
que era el queridito del Maestro, y mas añadiéndose á su buen parecer,
dissimulo, y afectada compostura el ser ahijado y tan recomendado de
nuestro Padre Provincial; porque, si bien es verdad, que el Maestro
de Novicios era Varon espiritual y mýstico, no embargante todo esso,
á mayor gloria de Dios y por el mayor bien de la Religion, hacia con
puríssima intencion su corte á los mandones, y no querria disgustar á
un Padre grave, por quanto tuviesse el mundo.
3. En esta disposicion del Maestro, dicho se está lo mal recibidas
que fueron las acusaciones del Refitolero y del Sacristan. Díxoles
el bendito Varon, que conocian mal al Hermano Fr. Gerundio, y que no
sabia, con qué conciencia hacian juicios tan temerarios y levantaban
aquellos falsos testimonios á un Novicio tan Angelical; que, si
supieran bien, quien era aquel mancebo, se tendrian por dichosos en
poner la boca, donde él ponia los piés; y que, si era verdad, que les
faltaba el vino, seria sin duda, porque el Diablo tomaba la figura del
Santo Novicio para beberle, y para desacreditarle: concluyendo con
decirlos, que, si la Orden tuviera media docena de Fr. Gerundios, essa
media docena de Santos mas adoraria con el tiempo en los Altares.
4. Sucedió, que, miéntras el bueno del Maestro de Novicios estaba dando
esta repasata á los dos Legos acusadores, el Angelical Fr. Gerundio
passó (no se sabe, si por casualidad, ó por aviso que tuvo) por delante
de la despensa, y, viendo á la puerta de ella una cesta de huevos,
se embocó media docena en el seno, y con la mayor modestia del mundo
siguió su camino para el Noviciado, y se fué derecho á la celda del
Maestro, á darle cuenta de lo que le havia passado en la oracion de
aquel dia. Entró, como acostumbraba, con los ojos clavados en el suelo,
la capilla hasta como dos dedos sobre la frente, las manos en las
mangas debajo del escapulario, sonroseado adredemente, para lo qual
le vino de perlas la travesurilla, que acababa de hacer; y en todo
caso (lo que era mucho del conjuro) amagando á una risita. Luego que
el Maestro le vió entrar, se le renovó todo el cariño; mandóle sentar
junto á sí, comenzó la cuenta de oracion, y comenzaron las mentiras,
ensartando todas quantas se le vinieron á la cabeza, pero tan bien
concertadas, y dichas con tanta gracia y con tanta compostura, que el
bonazo del Maestro, sin poderse contener, se levantó de la silla y,
para alentar mas y mas á su Novicio, le dió un estrechíssimo abrazo.
En hora menguada se le dió; porque, como le apretó tanto en el Señor,
se estrellaron en el pecho los huevos, que el Angelical mancebo trahia
escondidos en él, y comenzaron á chorrear yemas y claras por el hábito
abaxo, que parecia haverse vaciado el perol donde se batian los huevos
para las tortillas de la Comunidad. El Maestro quedó atónito y confuso,
y le preguntó al Novicio: «Pues, qué es esto, Hermano Fray Gerundio?»
El santo mozo, que era assaz sereno y de imaginacion pronta y viva
para salir con lucimiento de los lances repentinos, le respondió sin
turbarse: «Padre, yo se lo diré á su Reverencia. Como ha dos meses, que
su Reverencia me dió licencia para tomar disciplina en las espaldas,
por no poderla ya tomar en otra parte, se me han hecho unas llagas,
y llevaba estos huevos para ponerme una estopada; y no me atreví á
decirlo á su Reverencia, porque su Reverencia no me privasse del
consuelo de esta corta mortificacion.» Tragó el anzuelo el boníssimo
Varon, y, pasmado de la estupenda mortificacion de su Novicio, volvió
á darle otro abrazo, aunque ménos apretado que el primero, por no
lastimarle en las llagas de las espaldas, y por no mancharse con la
chorrera del hábito; y contentándose con advertirle blandamente, que
mejor es la obediencia, que no los sacrificios, le despidió, dándole
órden, de que se fuesse á mudar otra saya y otro escapulario.
5. Con estas trazas passó nuestro Fr. Gerundio su Noviciado, y hizo su
profession _inoffenso pede_, sin que le faltasse voto; y, como todavía
duraba el Provincialato de su Padrino y Padre de Hábito, le envió luego
á estudiar las Artes á un Convento de los mas graves de la Provincia,
sin que passasse por la regular aduana de Chorista, por dos ó por tres
años, como passan los demas Frayles en canal, que no tienen arrimo.
6. Era Lector un Religiosito mozo, como de hasta treinta años escasos,
de mediano ingenio, de bastante comprehension, de memoria feliz,
estudianton de cal y canto, furiosamente Aristotélico, porque jamas
havia leído otra Philosophía, ni podia tolerar, que se hablasse de
ella; eterno disputador, para lo qual le ayudaba una gran volubilidad
de lengua, una voz clara, gruessa, y corpulenta, una admirable
consistencia de pecho, y una maravillosa fortaleza de pulmones: en fin,
un Escholástico essencialmente tan atestado de voces facultativas, que
no usaba de otras, ni las sabia, para explicar las cosas mas triviales.
Si le preguntaban como lo passaba, respondia, _materialiter_, bien;
_formaliter_, subdistingo; _reduplicative ut homo_, no me duele nada;
_reduplicative ut Religioso_, no dexa de haver sus trabajos. En una
ocasion se le quejó su madre, de que en las Cartas, que la escribia,
no la hablaba palabra de su salud; y él la respondió: «Madre y Señoría
mia, es cierto, que _signate_ no decia á Vm. que estaba bueno, pero
_exercite_ ya se lo decia. Ahora pongo en noticia de Vm. como estoy
explicando á mis discípulos la _transcendencia_ á la _intranscendencia
del Ente_: yo llevo la _analogía_, y niego la _transcendencia_. A mi
hermana Rosa dirá Vm. que me alegro mucho lo passe bien, assí _ut quo_,
como _ut quod_, y que, en quanto á las calcetas con que me regala, la
_materia ex qua_ me pareció un poco gorda, pero la _forma artificial_
viene con todos sus _constitutivos_. De las quatro libras de chocolate,
que Vm. me envía, diré _in rei veritate_ lo que me parece: las
_qualidades intrínsecas_ son buenas, pero las _accidentales_ le echaron
á perder, por haver estado aplicado mas tiempo del conveniente á la
_naturaleza ignea, mediante la virtud combustiva_. B. L. M. de Vm.
su hijo _inadæquate, et partialiter_, y su Capellan _totaliter, et
adæquate_. Fr. Toribio, Lector de Artes.»
7. Por aquí se puede sacar el carácter del P. Lector Fray Toribio,
que en un argumento á todos se los llevaba de calle, porque con la
voz sonora, con el pecho fuerte, con la lengua expedita, y con la
abundancia de términos no havia quien le resistiesse, y assí le
llamaban el azote de los concursos. Tenia atestada la cabeza de
apelaciones, ampliaciones, alienaciones, equipolencias, reducciones,
y de todo lo mas inútil y mas ridículo, que se enseña en las Súmulas,
sirviendo solo para gastar el tiempo en aprender mil cosas inútiles.
Exercitábase él, y hacia que sus discípulos se exercitassen, en
componer contradictorias, contrarias, sub-contrarias, y sub-alternas,
en todo género de proposiciones, en las cathegóricas, en las
hypothéticas, en las simples, en las complexas, en las necessarias, en
las contingentes, y en las de impossible, gastando meses enteros en
estas vagatelas impertinentíssimas. Sobre la importante y gravíssima
question de _si Blictiri es término_, era cosa de espiritarse; y, si
alguno le queria defender, que la union era tan término, como todos los
demas, y que en ella se resolvia la proposicion _tan resolvidamente_,
como en el sugeto y en el predicado, era negocio de volverse loco, y á
lo ménos no le faltaba un tris para perder el juicio.
8. El mismo exquisito gusto y la misma buena eleccion, que tenia en las
Súmulas, mostraba en lo perteneciente á la Lógica. Aunque sabia muy
bien, que esta no es mas que un arte, que ayuda á la razon natural á
discurrir con penetracion y con solidez, enseñándola el modo de buscar
y descubrir la essencia de las cosas, de formar diferentes idéas de
una misma, segun los diversos respetos, nociones, ó formalidades, con
que se presenta al entendimiento; y que estas diferentes formalidades,
nociones, y respetos le dan bastante fundamento, no para que de una
sola cosa haga dos, sino para que conciba, como si fueran dos, la
que en realidad es una sola; y que, supuesta esta penetracion y esta
division ideal, pueda ir despues raciocinando y discurriendo acerca de
ellas, hasta llegar muchas veces á la demonstracion, y casi siempre
á un prudentíssimo assenso: repito, que, aunque el buen P. Lector no
ignoraba, que esta, y no otra, era la verdadera Lógica, de nada ménos
cuidaba, que de instruir á sus discípulos en lo que conducia para esto,
y de los nueve meses del Curso gastaba los siete en enseñarlos, lo que
de maldita la cosa servia, sino de llenarles aquellas cabezas de idéas
confusas, de representaciones impertinentes, y de idolillos, ó figuras
imaginarias. Si consiste en un único hábito, qualidad, ó facilidad
científica, ó en un complexo de muchos, correspondientes á la variedad
de los actos logicales? Si es ciencia práctica ó especulativa? Si la
docente se distingue de la utente, esto es, si la instruccion en las
reglas se distingue del uso de ellas? Si su objeto es un entecillo
duende, enteramente fingido por el entendimiento, ó una entidad, que
tiene verdadero y real ser, aunque puramente intelectual? Si la Lógica
artificial es tan necessaria para aprender otras Ciencias, que sin ella
ninguna pueda aprenderse ni bien ni mal? Y assí de otras questiones
proemiales, que de nada sirven, y para nada conducen, sino para perder
tiempo, y para quebrarse la cabeza lo mas inútilmente del mundo.
9. Esto es, por paridad, como si un Maestro de obra prima (que assí
se llama, no se sabe por qué, á los Zapateros), con un aprendiz, que
quisiesse instruírse en el oficio, gastasse un mes en enseñarle, si la
facultad zapateril era arte ó ciencia; y si arte, si era mecánico ó
liberal? Otro en instruírle, si era lo mismo saber cortar, que saber
coser, saber coser, que saber desvirar, ó si para cada una de estas
operaciones era menester un hábito, ó instruccion científica, que
las dirigiesse? -- Señor, que yo quiero aprender á hacer zapatos. --
Espérate tonto, como has de saber hacerlo, si no sabes si el objeto
del arte zapateril es el zapato, que realmente se calza, ó aquel,
que se representa en la imaginacion, como idéa del que despues se ha
de hacer? -- Señor, que yo no quiero hacer zapatos imaginarios, sino
estos, que se palpan, se tocan, y se calzan. -- Eres un Orate: por
ventura sabrás nunca hacer essos zapatos, no estando bien enterado de
si las reglas, que se dan para hacerlos, son ó no son diferentes del
uso y práctica de ellas? -- Señor, qué se me da á mí, que lo sean, ni
dexen de serlo? Enséñeme usted essas reglas, pues ha quatro meses, que
estoy en su casa, y hasta ahora ni siquiera una me ha enseñado. -- Ven
acá, idiota: como te las he de enseñar yo, ni como las has de aprender
tú, miéntras no estés pleníssimamente instruído en que esta Arte, que
llamamos de Obra prima, es en parte práctica, y en parte especulativa?
Práctica, porque su fin es enseñar á hacer zapatos, ajustados, ayrosos
y duraderos; especulativa, porque las reglas, que da para esso, es
menester, que dirijan primero á la razon, sin lo qual no se gobernarian
bien las manos. -- Por vida de... (y echóle redondo), que Vm. matará
á un Santo. Y dígame, señor, para que yo aprenda essas reglas, qué me
importará saber, si el Oficio es plático, ó culativo, ó la perra, que
me parió?
10. Si alguno fuera al Padre Lector con este quento, bien sé yo, que
no lo havia de contar por gracia; porque, sobre abundar de un humor
escolástico flavo-bilioso, que, hiriendo en un momento las fibras
del celebro, se comunicaba rápidamente al corazon por el nervio
intercostal, con movimiento crispatorio, y de aquí, por una instantanea
repercussion, volvia al mismo celebro, donde agitaba con igual ó con
mayor crispatura las fibras, que se ramifican en la lengua, estaba tan
furiosamente posseído de todas estas vanas inutilidades, que era capaz
de chocar con el mismo Sol, si pretendia alumbrarle en este punto. En
primer lugar, luego daba en los hocicos con aquella prodigiosa multitud
de hombres grandes, que se han ocupado loablemente en estas materias,
y eran tenidos de todo el mundo por hombres sapientíssimos. Si alguno
le replicaba, que los hombres mas sabios y los hombres mas grandes al
fin son hombres, y que no se havian acreditado, ni de grandes, ni de
sabios, por haver gastado el tiempo en essas fruslerías, sino por haver
escrito grave y doctamente otras materias utilíssimas; y, si se havian
empleado en aquellas impertinencias, no era por no conocer, que lo
fuessen, sino porque la obediencia ó la política los havia precisado á
no desviarse del camino carretero, y á seguir el uso comun: le faltaba
poco para romperle los cascos, y, si lo dexaba de hacer, era de pura
compassion, despreciándole como á un pobre mentecato. Despues echaba
mano de aquel otro lugar comun, con que se defienden los que no tienen
bastante valor ni bastante generosidad para confessar, que estas son
impertinencias, diciendo, que sirven de mucho, aunque no sirvan de otra
cosa, que de materia para aguzar los ingenios, y para exercitarlos en
la disputa.
11. No havia que reponerle lo primero, que, siendo la Lógica la que
enseña á discurrir y á disputar, parecia cosa ridícula comenzar á
aprenderla arguyendo y disputando. Porque, ó ya se sabian las reglas
de la disputa, ó se ignoraban: si se sabian, era ociosa la Lógica;
si se ignoraban, como era possible, que se disputasse, sino diciendo
en la materia y en la forma quatrocientos disparates? Y assí vemos,
que las Artes mas mecánicas y los Oficios mas fáciles no se comienzan
á aprender por el exercicio, sino á lo ménos por aquellas reglas
generales, que son necessarias para saber imperfectamente exercitarle.
No hay oficio mas fácil, que el de Aguador, porque en sabiendo echar al
burro la albarda, y el camino del rio ó de la fuente, está aprendido el
oficio: con todo es indispensable, ántes de ir por agua, saber echar
la albarda al burro, y saber el camino. Si á un Aprendiz de Herrero le
dixessen desde el primer dia, que hiciesse una sarten, se reiria del
Maestro. Primero es menester darle una noticia general de todos los
instrumentos del oficio, del uso particular de cada uno, del modo de
manejarlos y de disponer la materia, para recibir la forma artificial,
que se pretende darla; despues irle exercitando en lo mas fácil. Pues
ahora: hay cosa mas graciosa, que comenzar disputando, si la Lógica
docente se distingue de la utente, y empedrar por precision la disputa
de toda la doctrina, que se da acerca de los hábitos naturales,
infusos, y adquiridos, suponiendo ya sabido el modo, con que estos
se engendran, y en que consiste la virtud, que tienen, para producir
despues unos hijos, enteramente parecidos á sus abuelos, esto es á
los actos, que engendraron á los hábitos; siendo assí, que el pobre
niño no tiene idéa ni noticia de otros hábitos, que de los Hábitos
largos de los Curas, ó de los Hábitos de los Frayles, que vió predicar
la Quaresma y pedir el Agosto en su Lugar? Qué concepto formará de
toda aquella algaravía de hábitos, de actos, de semejanza específica,
de semejanza genérica, que es indispensable entienda, aun solo para
penetrar los términos de la question, si nada de esto se le ha de
explicar, hasta que estudie la Metaphýsica, ó la Animástica?
12. No havia que reponerle lo segundo, que tolerado, y no concedido,
que, para exercitar el entendimiento en la disputa, fuesse conveniente
excitar algunas questiones Proemiales, seria razon tomarlas de aquellos
puntos históricos, que pertenecen al fin, invencion, progressos,
y estado actual de la misma Lógica. Como v. gr. para qué fin fué
inventada la Lógica, si solamente para enseñar á discurrir bien, ó para
evitar, que otros no nos alucinassen con sofismas y con paralogismos?
Si la Lógica es mas antigua ó mas moderna que la Philosophía en todas
sus partes? Y aquí entraba naturalmente un curioso resúmen historial
del orígen de la Philosophía, y de su division en tanta variedad de
Sectas, la Iónica, la Itálica, la Cyrenaica, la Eliaca, la Megárica,
la Cýnica, la Estoyca, la Académica, la Peripatética, la Eleánica, la
Pyrrhónica ó Scéptica, la Epicuréa, y finalmente la Ecléctica, ántes de
hablar de los diversos systemas de la Philosophía moderna. Hallaríase,
que la Lógica, respecto de unas Sectas havia sido muy posterior, muy
anterior respecto de otras, y respecto de algunas sýnchrona ó coetanea.
13. Despues se podia preguntar, si la Lógica se inventó por casualidad,
ó de propósito? Y suponiendo, como suponen todos, que se inventó por
casualidad, haciendo algunas observaciones para descubrir y para
desembarazarse de los sofismas, se seguia la pregunta de quien fué el
primero, que hizo estas observaciones y formó una coleccion de ellas,
para enseñar y para abrir los ojos á los demas? Si Zenon Eleátes, si
Sócrates, si Platon, si Aristóteles, ó si Speusippo? Y constando por
la historia, que Zenon hizo algunas observaciones, Sócrates otras, y
Platon otras, todos tres anteriores á Aristóteles, de quien Platon fué
Maestro, preguntar, por qué, no obstante esso, se tiene comunmente á
Aristóteles por inventor de la Lógica ó de la Dialéctica? A lo qual se
ha de responder necessariamente, que porque fué el primero, que hizo
una Coleccion de todas las observaciones de aquellos tres Philósophos,
añadiendo él otras muchas de suyo, disponiéndolas en estilo didascálico
ó instructivo, y dándolas un méthodo seguido, claro, conexo, y natural.
Assí como Pedro Lombardo, por otro nombre el Maestro de las Sentencias,
se llama regularmente el Inventor de la Theología Escolástica, no
porque lo fuesse de los Tratados, de que se compone, sino porque
los que estaban esparcidos y sin órden en las Obras de los Padres,
especialmente Latinos, los reduxo á un méthodo uniforme en los quatro
Libros de los Sentenciarios, disponiéndolos de manera, que formassen
un cuerpo bien repartido de facultad y de doctrina; añadiendo de suyo,
ademas de esso, el poner en estilo de Escuela y de disputa algunos
puntos, que en las Obras de los Padres se leen en estilo puramente
doctrinal.
14. Despues de todas estas questiones, se concluía naturalíssimamente
con las pertenecientes á los progressos y estado actual de la misma
Lógica: si Aristóteles la concluyó, ó la dexó imperfecta? si la
que hoy tenemos es la misma, que enseñó aquel Philósopho, ú otra
diferente? si la misma, aunque muy añadida, qué partes son las que
se añadieron? quando? por quienes, y con qué ocasion ó motivo? y
de estas partes añadidas, quales son necessarias, quales útiles, y
quales impertinentes? Ve aquí unos Proemiales de mucha utilidad,
de mucha curiosidad, y de muchos y bellos materiales, para que los
entendimientos se exerciten en disputas históricas y críticas,
pertenecientes á la misma Lógica, con tanto gusto como aprovechamiento.
Pero ve aquí tambien lo que oía nuestro Padre Lector Fray Toribio,
unas veces con una cólera espantable, y otras con una risa falsa y
despreciativa, que le caía muy en gracia. Decia por toda respuesta, que
todos eran tiquis-miquis, fruslerías de entendimientos superficiales,
y que essos Proemiales eran buenos para una Lógica de corbatin ó de
sofocante: en una palabra, admirables questiones para aquellos Lógicos,
que leían Gacetas y encargaban á un corresponsal de Madrid, que los
enviasse el Mercurio.
15. No puede omitir la Historia un caso curioso, que sucedió con
nuestro escolasticíssimo Padre Lector. Cierto Padre Maestro de su
misma Orden, hombre de vasta erudicion, y de igualmente grave que
amena literatura, harto mejor instruído en lo que era verdadera Lógica
y verdadera Philosophía, que el bendito Fray Toribio, viéndole tan
escolastizado en aquellas vaníssimas sofisterías, y no pudiendo reducir
á la razon aquella mollera endurecida y callosa, le dixo por burla
cierto dia: «Pues de esse modo, Padre Lector, para usted no havrá en
el mundo question mas importante, que aquella, que se defendió en
Alemania: _Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas
intentiones_?» Quedóse atónito y como pasmado al oír semejante question
el Metaphysiquíssimo Fray Toribio; porque, aunque no havia Curso
Thomista, Scotista, Suarista, Okamista, Nominalista, ni Baconista,
que, á su parecer, no huviesse rebuelto, no hacia memoria de haver
leído jamas aquella question _in terminis_. Suplicó al Padre Maestro,
que se la volviesse á repetir; hízolo este con grande socarronería.
Quedóse el Lector suspenso por un rato, como quien repassaba allá para
consigo los términos de la question, queriendo penetrarlos; y despues
de haver repetido dos ó tres veces en voz inteligible: _Utrum chimæra
bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ _Utrum
chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ dió
una gran patada en el suelo, y prorrumpió, diciendo: _Por el santo
Hábito que visto, que mas quisiera ser Autor de esta question, que si
desde luego me hicieran Presentado;[25] y concluído me vea yo en las
primeras Sabatinas,[26] si no la defendiere en acto público, llevando
la afirmativa_. Rióse á su satisfaccion el bellacon del Maestro del
fanático Lector, y para echar el sello á la burla, que estaba haciendo
de él, le dixo con bufonada: «Hará bien, Padre Lector, hará bien; y
muérase con el consuelo de que le podrán poner sobre la piedra este
Epitaphio, que se puso sobre la sepultura de otro, que era de su mismo
genio y gusto:
_Hic jacet Magister noster,_
_Qui disputavit bis aut ter_
_In Barbara et Celarent,_
_Ita ut omnes admirarent_
_In Fapesmo et Frisesomorum;_
_Orate pro animis eorum_.»