En toda la mañana de este dia y la mayor parte de la tarde estuvimos
sin marchar, esperando la reunion de las carretas á un solo punto;
aprovechando la aguada, para que con ella, y los buenos pastos, se
repusiesen los animales, con el objeto de caminar hasta las 9 de la
noche, y luego seguir la trasnochada desde la salida de la luna. A
las 10 de la mañana despaché pliego á la superioridad, avisándole del
estado de mi viage. A las 4 de la tarde, ya á punto de caminar, se
volcó una carreta al tiempo de ensebar, y cogió á tres: á uno rompió un
muslo y la cabeza, á otro tres costillas y al otro un brazo. Ha sido
necesario confesarlos, y ocurrir inmediatamente con medicinas; lo cual
se egecutó con puntualidad, y acomodándolos del mejor modo posible, se
continuó la marcha.
El cacique Epumur mandó sus mozos, y avisó que la tierra estaba
alterada, y el cuidado los tenia cruzando sus patrullas por Palantelen,
temerosos de que los españoles los venian á atacar: que estuviese
cuidadoso hasta que nos viésemos, que mañana mandaria á su hijo. Que
él habia sido convocado á un parlamento referente á esta novedad, y no
habia querido concurrir, persuadido de que nada habia, y cierto de que
cualquiera novedad de los españoles podia tener su origen de noticias
equivocadas, ocasionadas del primer movimiento del cacique Lincon.
Que este en persona habia venido á su toldo á interesarlo para que le
perdonase aquel hecho, como que lo habia cometido con embriaguez, y
esperaba de mi le otorgase esta gracia, y le recibiese sus mensages,
cuando á este fin me los mandase. El dia ha estado muy nublado, y por
lo mismo bueno. El viento por el sur-este; y es cuanto ha ocurrido, sin
novedad segun los partes.