En este dia, como á las 8 de la mañana, puse con el cacique Quinteleu,
8 soldados y el piloto, al parage que llaman los _Manantiales_, al
oeste de la laguna; y al cuarto de legua de dejar dicha laguna por
el costado del oeste, é inmediatamente que se traspone una loma, se
encuentra una cañada, y en ella una laguna de agua dulce, y á 2,000
varas de distancia de esta, al mismo rumbo, otra de mayor caudal, y
otra mas adelante, que por una especie de cauce ó arroyo se comunica
con la anterior, en la abundancia de aguas. Continuando la cañada,
como á 2,000 varas de distancia, al mismo rumbo, hay otra laguna que
forma barrancas de tierra firme de bastante elevacion; y las mas altas
que miran al nord-este, hacen su frente á diferentes médanos altos, que
por la parte opuesta de la cañada van formando un valle, de extension
de legua y media, desde las primeras lomas hasta la última laguna.
Este terreno es abundante de hermosos pastos, y en él ha habido
costumbre de poner siempre las haciendas de las expediciones á Salinas.
Pero á virtud de lo que, sobre el riesgo de ser robadas sin doble
guardia, podia suceder, segun Quinteleu me expuso, no permití que fuese
allí. Las lagunas referidas deben sus aguas á varios manantiales que
corren desde el pié de los médanos. Son de muy excelente gusto, y en
los que pude reconocer, hallé la yerba del berro en abundancia: puede
á poca diligencia formarse un potrero, que asegure los ganados con los
Médanos, Laguna de Salinas, barrancas altas del oeste, y la parte del
sur, en que empieza el monte. Sobre este costado hay una abra á que
subsigue una llanura de excelente piso y feracidad, segun los ensayos
de un indio, que tiene allí su tolderia y haciendas. Este sitio está
perfectamente indicado para establecer en él la poblacion y el cuartel
general. Está circuido de monte, desde el segundo hasta tocar el cuarto
cuadrante. La descripcion particular de este parage de la laguna, y lo
que importa ocuparlo, lo haré separadamente. En la tarde de este dia
repitió su visita el cacique Oaquin, conduciendo algunos animales de
venta, con los que se surtieron algunas tropas.
En esta tarde se me presentaron cuatro troperos, para ponerse en marcha
hasta la Laguna de los Patos, terreno trabajoso por ser el piso de
arena movediza, y en cuyo tránsito acontecen frecuentes quebraduras
y retardos: y á fin de llenar su deseo y de franquear el paso á los
demas, accedí á su solicitud; con la precisa condicion de darme parte
de cualquiera novedad, destacando ademas en su escolta una partida de
ocho soldados y un sargento. Entretanto, los demas troperos que se
hallaban atracados, cargaron todas las carretas y las sacaron, quedando
solamente 17. A las 10 de la noche se me dió parte haber llegado las
tropas á la Laguna de los Patos, con algunas quebraduras, que estaban
refaccionando, y que el resto de la expedicion se aprontaba á salir
mañana despues de misa.