23, VIERNES.

En este dia entraron à la laguna todas las carretas que habia fuera

de ella, y salieron las que ya estaban cargadas: de las cuales, al

repechar la barranca, se hizo pedazos una, por la excesiva carga; y

las cuarenta restantes quedaron dentro ya, en tèrminos de cargarlas y

de salir temprano el 24. En este dia se diò racion à la tropa para el

viage, y se procuró gratificar al cacique Victoriano, que disponia ya

su marcha, y algunos de los indios y deudos de su comitiva, entre los

cuales habia algunos caciques.

En llegando á este punto, todo indio manifiesta su caràcter: quiere

que se le gratifique privadamente, ocultando de sus hermanos, padres é

hijos, cualquiera cosa que se les dé, y con la misma eficacia pide para

los demas, cuanto se ha dado para él, creciendo su empeño en pedir,

cuanto crece el número de los dones. Yo creo que la razon de esta

conducta se deriva, de que su autoridad entre los suyos es en razon de

su generosidad: así he notado que todos piden al cacique cuanto tiene,

con mucha franqueza; pero estos se anticipan à dar antes que les pidan,

y he observado muchas veces que no habiendo mas que un cigarro, va

pasando de unos á otros, participando de él todos, hasta que vuelve á

manos del cacique.

Como para entablar sus molestas pretensiones, lo han de hacer por

medio de los intérpretes, procuran tenerlos à la mano. El que me ha

servido en esta expedicion, Mateo Zurita, posee, segun los indios,

perfectamente su dialecto. Este lenguaraz ha hecho varios viages de

Chile à Buenos Aires por esta via, desde la Concepcion, y ha vuelto con

estos caciques, quienes por esta razon tienen su mayor confianza en

Zurita. Mas sin embargo de todas estas antiguas relaciones de amistad,

se vió tan sofocado con las majaderias y desconfianzas de estas gentes,

que suponian á Zurita como causa para que no se les diesen mayores

gratificaciones, que tomando sus avios, se marchò diciendo: que no

volvia mas, porque estaba cansado de sufrir desaires. Efectivamente se

fuè à esconder al monte, y descansó allí todo el dia, previnièndome

antes de esta determinacion. Yo tomè ocasion para demostrarme

incomodado del suceso, con lo que los indios acabaron sus peticiones, y

se retiraron á sus inmediatos toldos.

Diario de un viage a Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires · 第 40 / 69 题