A las 6 de la mañana nos pusimos en marcha, y á las 11 y media parámos
al frente de 3 lagunas de agua dulce, encadenadas al costado del sud,
quedando otras mas, hasta 7, hácia el norte. Unas y otras forman
barrancas altas, y la mayor parte de ellas se comunican por unos
arroyuelos que hacen los cauces de sus derrames. Las de la parte del
sud son generalmente saladas, y las del costado del norte, dulces.
Los bordes son en general de piedra y de tosca dura. A la parte del
norte del camino se ven lomas y mèdanos de bastante elevacion, y en
estos se encuentra por lo comun muy buena agua. Los terrenos y pastos
de esta situacion son buenos, la superficie es plana, y es la razon
porque estan habitadas todas estas inmediaciones de toldos de indios,
con crecido número de ganados vacuno, caballar y lanar. A las 3 de la
tarde nos pusimos en marcha, y á las 5 y media llegamos á la Laguna de
los Patos, continuando el terreno en el mismo modo que el anterior.
Descubrimos como á distancia de una legua un árbol, que por hallarse
sobre una loma, y ser cosa estraña, llamó la atencion. Se reconoció
ser un chañar espeso, desde cuyo punto por una cañada ò bajo que se
presenta á la vista, se descubrieron otros varios árboles, y á mayor
distancia un bosque, que resultó ser parte del monte de la Laguna
de Salinas. Ya al sol puesto llegò un mensage de parte del cacique
Anteneu, pidiendo licencia para venir á tratar á las Salinas que le
fué otorgada. Se me dió parte haber salido ó dado alta á dos enfermos
en este dia, y haber enfermado dos soldados y un peon, y no ocurrió mas
novedad que la de no haberse podido observar.