En este dia se esperó al cacique Epumur, hasta las 10 de la mañana,
en que llegó al campamento; y enterado de la ocurrencia de Lincon,
dijo: que Lincon era á todos un hombre insoportable, por su mala
conducta, sin mas fuerza que la de su lengua. Que seria muy corta su
existencia, aun entre los indios, por el odio que se habia atraido
de todos: que les hubiera hecho un gran servicio en haberlo muerto:
que el era la causa de algunas incomodidades con los españoles,
levantando especies, y como ya estaba conocido entre los caciques por
un embustero, nadie creeria sus chasquis, antes bien mirarian con
mucha estimacion el desprecio que yo habia hecho de su peticion. Que
para acalorar los ánimos habia difundido en la tierra, por noticias
de algunos españoles, que estos venian á poblar ciudades en el
Guaminí, Laguna del Monte, Salinas y otros parajes, para lo que se
le habia hablado en oposicion: pero que muy distante de oponerse, lo
hallaba por conveniente, así por el comercio reciproco que tendrian,
remediando sus necesidades, como por la seguridad de otras naciones
que los perseguian, como los Ranqueles, Guilliches y Picuntos: pues á
èl le acababan de robar todas sus haciendas, hasta los vestuarios de
sus mugeres, dejándolas totalmente desnudas. Que todos estaban en la
mayor insubordinacion, haciéndose desde niños caciques en el nombre,
y con tanta falta de sugecion, que era mas celebrado aquel hijo que
levantaba la mano á sus padres y los mataba. Que él habia sido criado
en las inmediaciones de Valdivia, donde se respetan á los mayores, se
reconoce la superioridad del gobierno y obedece al Rey; donde habia
Obispo y Padres que trataban con amor á los indios; donde se levantaban
cruces, y hacian parlamentos, de cuyos acuerdos nunca se separaban. Que
seria para los Pampas el dia mas feliz aquel en que se realizase tal
manera de gobierno y poblacion. Que la Laguna de Salinas no la habia
criado Dios para determinados hombres, sino para todos como parte de
su mantenimiento, y lo mismo la tierra, pues era para los hombres y
sus animales: y por lo tanto, si en este lugar yo quisiese hacer un
palacio, lo podia hacer, y nadie podia impedirmelo. Y si su Rey (así
hablo con mucho respeto), y si su Rey queria hacer ciudades, le era
muy gustoso, y debian serlo todos los que como él tuviesen muchos
hijos: que así él, como sus hermanos Victoriano y Quinteleu, eran
odiados, por este modo de pensar, de los caciques è indios haraganes
que se mantenian de robo; especialmente por influencia de los muchos
cristianos que hay entre ellos, que ya son tantos que se ven precisados
á sufrirlos. Que para remedio de estos males que afligen la tierra,
habian ido sus hermanos á la capital á tratar con el Gobierno; y ahora
pasaban á Chile con el mismo fin, y esperaban que lograse el intento:
quedando muy espuestas sus familias al sacrificio de los opositores,
por no convenir con sus ideas de asaltar y robar las haciendas de las
estancias de los españoles, como lo estan haciendo por medio de los
españoles que tienen en sus toldos, así estas correrias como otros
pensamientos muy avanzados. Pero que estuviese cierto, que durante
mi viage nada me podria suceder, por estar á la mira sus hermanos
esperándome en Salinas, y tenian en el tránsito apostadas algunas de
sus gentes para acompañarme, y entre otros un hermano, que me presentó
en el acto: y él por su parte me franqueaba á su hijo primogènito, y
otros deudos, por tres jornadas, como lo verificó: quedando pronto
á pasar cualesquiera chasquis al Gobierno, si lo estimase necesario,
como así lo realizó repetidamente.--La entereza de este hombre en su
parlamento, lo concertado y juicioso de su razonamiento, la viveza
de sus ojos y rostro venerable, presentaban en él un verdadero
descendiente del anciano Colocoló, que espresa nuestro Ercilla en su
Araucana. Por todo esto, y su adhesion, captó este cacique la atencion
de todos los oficiales y tropa que presenciaron el razonamiento de
este buen viejo; siendo tan particular este género y modo, que poseen
todos sus hermanos y familia uno mismo, así en trato, como en honradez.
Y esta comportacion me movió á pedirle se encargase de las boyadas
flacas: lo que hizo con toda fineza y esmero, hasta la vuelta del viage.
En este mismo punto se me presentó un enviado del cacique Mencal,
solicitando entrar á tratar. El enviado era un hijo del mismo cacique,
y le acompañaba un lenguaraz, cuyo aspecto me dió la idea de que no era
indio, aunque venia disfrazado en trage de tal, tiznada la cara. Antes
que me hablase, le pregunté de pronto: ¿Como se llama Vd.? Y turbado
me respondió: _José Antonio_. Este, averigué despues, ser un dragon
desertor, que robó cierto dinero del Rey, y una negra: y así es, que en
todos los parlamentos, si los mismos apóstatas no eran los enviados,
eran los intérpretes.
Seguimos nuestro viage hasta la Laguna de las Animas, desconocida hasta
ahora en los planos. Dista como tres cuartos de legua de la del Junco
Chico, y cuatro leguas de los Monigotes, sin que hubiese ocurrido mas
novedad en este dia.