[Resumen]
"Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una
esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es
inaccesible." (La biblioteca de Babel, 1941) Esta cita de Jorge Luis
Borges también puede definir la biblioteca digital. Las bibliotecas se
instalan en la web, en primer lugar los textos y a continuación las
imágenes y el sonido, con miles de obras de dominio público en línea,
así como publicaciones literarias y científicas recientes, periódicos,
fotografías, música y películas, gratis o de pago. Varias bibliotecas
elaboran "ciberespacios" con ordenadores para sus usuarios. Otras dan a
conocer las joyas de sus colecciones por media de la web. Muchos
bibliotecarios se hacen cibertecarios para ayudar a los usuarios en la
red.
= Las bibliotecas digitales
# La digitalización de los libros
La primera biblioteca "tradicional" presente en la red es la Biblioteca
municipal de Helsinki (Finlandia) que inaugura su sitio web en febrero
de 1994.
La difusión del libro, un objetivo perseguido por varias generaciones
de bibliotecarios, por fin se hace posible a gran escala, ya que hoy en
día éste puede ser convertido en archivo electrónico y transitar vía el
internet para alcanzar a un público que no siempre tiene acceso a una
biblioteca tradicional.
Pierre Perroud, fundador de la biblioteca digital Athena, en Ginebra
(Suiza), insiste en la complementariedad del texto electrónico y del
libro impreso. En su opinión, "los textos electrónicos representan una
incitación a la lectura y una participación atrayente a la difusión de
la cultura", especialmente respecto al estudio y a la búsqueda textual.
Estos textos "son un buen complemento del libro impreso aunque este
último sea irremplazable si se trata de leerlo". Aunque esté
convencido de la utilidad del texto electrónico, sigue pensando que el
libro impreso aún es "un compañero misteriosamente sagrado hacia el
cual convergen símbolos profundos: uno puede apretarlo en su mano,
estrecharlo contra su pecho, mirarlo con admiración; su pequeñez nos
tranquiliza tanto como nos impresiona su contenido; su fragilidad
esconde una densidad que nos tiene fascinados; como el hombre, teme al
agua y al fuego, pero es capaz de mantener al pensamiento humano a
salvo del Tiempo." (fragmento de la revista Informatique-Informations,
Ginebra, febrero de 1997)
Si bien algunas bibliotecas digitales nacen directamente en la web, la
mayoría emana de bibliotecas tradicionales.
# El modo texto o el modo imagen
No se puede hablar de biblioteca digital sin hablar de digitalización.
Para que un libro pueda ser consultado en pantalla, primero hace falta
digitalizarlo, en modo texto o en modo imagen.
La digitalización en modo texto implica la necesidad de dactilografiar
el texto. Consiste en digitar el libro con paciencia, en el teclado,
página a página. Ésta era la solución que se solía adoptar al
constituirse las primeras bibliotecas digitales, o bien cuando los
documentos originales carecían de claridad, por ejemplo en el caso de
los libros antiguos. Han pasado varios años, y para digitalizar en modo
texto ya casi basta con escanear el libro en modo imagen, y luego en
convertirlo en texto gracias a un software OCR (Optical Character
Recognition). Se supone que un buen software OCR tiene una fiabilidad
de un 99%, luego basta con una relectura en pantalla para corregir el
texto.
En este caso, la versión informática del libro no conserva el diseño
original de este libro, ni tampoco el de la página. El libro se
convierte en texto, es decir en un conjunto de caracteres que aparecen
con continuidad en la pantalla. A causa de la cantidad de tiempo que se
necesita para procesar cada libro, este modo de digitalización resulta
bastante largo, y por lo tanto es más costoso que la digitalización en
modo imagen. A pesar de todo, es muy preferible el modo texto, ya que
permite la indexación, la búsqueda y el análisis textual, así como los
estudios comparativos entre varios textos o varias versiones del mismo
texto. Éste es el método utilizado por ejemplo por el Proyecto
Gutenberg, fundado en 1971.
Digitalizar en modo imagen equivale a fotografiar el libro página a
página. La versión informática no es sino un facsímile digital de la
versión impresa. Como se conserva la presentación original, luego es
posible "hojear" el texto en pantalla, página a página. Éste es el
método empleado para digitalizaciones a gran escala, por ejemplo para
la biblioteca digital Gallica de la Biblioteca nacional de Francia
(BnF: Bibliothèque nationale de France). Sin embargo, para el índice,
los sumarios y los corpus de documentos iconográficos, se utiliza la
digitalización en modo texto, a fin de facilitar la búsqueda textual.
¿Por qué no se digitaliza todo en modo texto? La BnF contesta a esta
pregunta en 2000 en el sitio web de Gallica: "El modo imagen permite
conservar el aspecto inicial del documento original, e incluso los
elementos no textuales. En cuanto al modo texto, permite efectuar
búsquedas más amplias y precisas en un documento, y reducir
substancialmente el volumen de los archivos tratados, pero supone un
coste de procesamiento más o menos diez veces superior al de una simple
digitalización en modo imagen, ya se trate de teclear el texto o de
utilizar un software OCR. Se pueden utilizar estas técnicas si el
volumen es limitado, pero no podría justificarse a nivel económico
tratándose de los 50.000 documentos (o sea casi 15 millones de páginas)
que se han puesto en línea."
Pierre Schweitzer, el diseñador del software Mot@mot que sirve para
reorganizar el diseño de los facsímiles digitales insiste sobre la
utilidad de ambos modos de digitalización. "El modo imagen permite
digitalizar deprisa y con costes muy reducidos", explica en enero de
2001. "Esto es importante porque la tarea de digitalización del domino
público es inmensa. Hay que tomar en cuenta también las diferentes
ediciones: si se digitaliza el patrimonio, es para facilitar el acceso
a las obras. Por lo tanto, sería paradójico focalizarse en una sola
edición, dejando de lado el acceso a las otras ediciones. Cada uno de
los dos modos de digitalización conviene a un tipo de documentos,
antiguo/frágil o reciente, libre o no de derechos (para el autor o para
la edición), parca o abundantemente ilustrado. Los dos métodos también
tienen estatutos bastante distintos: en modo texto puede tratarse de la
nueva edición de una obra, mientras que en modo imagen se trata más
bien de una 'edición de otra edición'. En la práctica, la elección
depende del tipo de fondo que se quiere digitalizar, del presupuesto
disponible y de los objetivos que hay que alcanzar. Sería difícil
prescindir de una de las dos técnicas."
= Un ejemplo: Gallica
Gallica, la biblioteca digital de la Biblioteca nacional de Francia
(BnF: Bibliothèque nationale de France), se inauguró en octubre de 1997
con la digitalización de imágenes y textos del siglo 19 francófono, "el
siglo de la edición y de la prensa moderna, el siglo de la novela y
también el de las grandes síntesis históricas y filosóficas, un siglo
científico y técnico".
Al comienzo del proyecto, el servidor almacenaba por una parte 2.500
libros digitalizados en modo imagen, y por otra los 250 libros en modo
texto de la base Frantext del Instituto Nacional de la Lengua Francesa
(INaLF: Institut National de la Langue Française). Clasificados por
disciplina, estos libros se acompañan de una cronología del siglo 19 y
de algunas síntesis sobre las grandes corrientes en Historia, Ciencias
Políticas, Derecho, Economía, Literatura, Filosofía, Ciencias e
Historia de las Ciencias.
El sitio web propone también una muestra de la futura iconoteca
digital, es decir, del fondo del fotógrafo Eugène Atget, una selección
de documentos sobre el escritor Pierre Loti, una colección de imágenes
de la Escuela Nacional de Ingeniería Civil (École Nationale des Ponts
et Chaussées) que representa las grandes obras vinculadas con la
revolución industrial en Francia, y por último una selección de libros
ilustrados sacados de la Biblioteca del Museo del Hombre (Musée de
l'Homme) de París, un museo antropológico.
A finales de 1997, Gallica se considera más un "laboratorio que se
propone evaluar las condiciones de acceso y de consulta a distancia de
los documentos digitales" que una simple base de datos digitalizados.
El objetivo es experimentar la navegación en estas colecciones,
permitiendo a cualquier usuario saciar su curiosidad libremente, o
realizar búsquedas textuales especializadas.
A inicios de 1998, Gallica anuncia 100.000 volúmenes y 300.000 imágenes
para finales de 1999, y una amplificación rápida de las colecciones a
continuación. De los 100.000 volúmenes previstos o sea, un total de 30
millones de páginas digitalizadas, más de un tercio concierne el siglo
19.
En cuanto a las 300.000 imágenes fijas, la mitad pertenece a
departamentos especializados de la BnF (Estampas y Fotografía,
Manuscritos, Artes del Espectáculo, Monedas y Medallas, etc.). La otra
mitad proviene de las colecciones de establecimientos públicos varios
museos y bibliotecas, la Documentation Française (una editorial
pública), la Escuela Nacional de Ingeniería Civil (École Nationale des
Ponts et Chaussées), el Instituto Pasteur, el Observatorio de París,
etc. y de establecimientos privados agencias de prensa, entre las
cuales destaca Magnum, Agence France-Presse, Sygma, Rapho, etc..
En mayo de 1998, la BnF revisa a la baja sus expectativas para Gallica
y modifica un poco sus primeras orientaciones. Jérôme Strazzulla,
periodista del diario Le Figaro, explica en la edición del 3 de junio
de 1998 que la BnF "ha pasado de un proyecto universalista y
enciclopédico, a la necesidad de elegir orientaciones precisas". En el
mismo artículo, el presidente de la BnF, Jean-Pierre Angremy, comunica
la decisión del comité editorial de Gallica: "Hemos decidido abandonar
la idea de un vasto corpus enciclopédico de cien mil libros, al que
siempre se le podría reprochar algunas omisiones. Ahora nos orientamos
hacia corpus temáticos, lo más completos posible, pero más
restringidos. (...) Lo que buscamos es satisfacer prioritariamente las
solicitudes de los investigadores y lectores."
El primer corpus, cuya puesta en línea está prevista para el año 2000,
tendrá que ver con el tema de los viajes por Francia. Reunirá textos,
estampas y fotografías del siglo 16 hasta 1920. A continuación, los
corpus se organizarán en torno a los temas siguientes: París, los
viajes a África desde los orígenes hasta 1920, las utopías, y las
memorias de las Academias de Ciencias de ciudades francesas.
En 2003, Gallica reúne 70.000 obras y 80.000 imágenes que cubren desde
la Edad Media hasta el principio del siglo 20, incluyendo sólo
documentos libres de derechos. Sin embargo, muchos usuarios opinan que
los archivos son muy pesados ya que los libros se han digitalizado en
modo imagen, y resulta muy pesado acceder a su contenido. Otro problema
importante es que la digitalización en modo imagen no permite realizar
búsquedas textuales, a pesar de que Gallica sea la biblioteca digital
francófona más amplia de la red en cuanto a la cantidad de títulos
disponibles en línea. Sólo una pequeña colección de libros (1.117
libros en febrero de 2004) se ha digitalizado en modo texto, los de la
base Frantext. Esos problemas quedan solucionados durante los años
siguientes, con un software que convierte los archivos en modo imagen a
archivos en modo texto.
En febrero de 2005, Gallica cuenta con 76.000 obras. En la misma fecha,
la BnF anuncia que pronto se pondrá en línea (entre 2006 y 2009) la
prensa francesa publicada entre 1826 y 1944, o sea 22 títulos, con un
total de 3,5 millones de páginas. A principios de 2006, los primeros
periódicos disponibles en línea son los diarios Le Figaro (fundado en
1826), La Croix (fundado en 1883), L'Humanité (fundado en 1904) y Le
Temps (fundado en 1861 y desaparecido en 1942).
En diciembre de 2006, las colecciones abarcan 90.000 obras
digitalizadas (incluso fascículos de prensa), 80.000 imágenes y decenas
de horas de recursos sonoros. Gallica empieza la conversión a modo
texto de los libros que primero habían sido digitalizados en modo
imagen con el fin de facilitar el acceso a su contenido, así como su
indexación en los buscadores.
En noviembre de 2007, Gallica anuncia que se han de digitalizar 300.000
obras adicionales de aquí a 2010. Éstas estarán accesibles en su nuevo
sitio web Gallica2, en modo imagen y en modo texto a la vez, lo que en
total representa 45 millones de páginas. En marzo de 2010, el sitio web
Gallica2 con una nueva interfaz cuenta con 1 millón documentos.
= Del bibliotecario al cibertecario
# En 1999
Guiar a los usuarios en el internet, filtrar y organizar la información
para ellos, crear y administrar un sitio web, buscar documentos en
bases de datos especializadas, son las tareas que a partir de entonces
incumben a muchos bibliotecarios. Es el caso de Peter Raggett, en la
OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), y
de Bruno Didier, en el Instituto Pasteur.
Peter Raggett es subdirector (y más tarde director) del Centro de
Documentación e información (CDI) de la OCDE desde 1994. Utiliza el
internet desde 1996. Creó las páginas de la intranet del CDI, que son
una de las fuentes de información del personal de la OCDE.
Situada en París, la OCDE es un grupo de treinta países: países de
Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, Nueva
Zelanda, Finlandia, México, República Checa, Hungría, Polonia y Corea.
El CDI está reservado para los funcionarios de la OCDE. Las colecciones
del CDI abarcan en 1998 unas 60.000 monografías y 2.500 periódicos. El
CDI proporciona también información electrónica bajo la forma de CD-
ROM, bases de datos y acceso al internet.
Peter explica en agosto de 1999: "Tengo que filtrar la información para
nuestros usuarios, por lo tanto tengo que conocer bien los sitios web y
los enlaces que proponen. He seleccionado varias centenas de sitios web
a los que se puede acceder más fácilmente a partir de la intranet de la
OCDE, y esta selección forma parte de la 'oficina de referencia
virtual' que propone la biblioteca al personal de la organización.
Además de enlaces, esta 'oficina virtual' contiene páginas con las
referencias de los artículos, monografías y sitios web que corresponden
a varios proyectos de investigación en curso de realización en la OCDE,
y propone un acceso en red a los CD-ROM, y una lista mensual de nuevos
títulos."
¿Cómo ve el futuro de su profesión? "El internet ofrece una reserva de
información considerable para los investigadores, pero para ellos el
problema es encontrar lo que buscan. Nunca antes se había sentido
semejante sobrecarga de información como la sentimos ahora cuando
tratamos de encontrar alguna información sobre un tema preciso
utilizando los buscadores disponibles en el internet. Pienso que los
bibliotecarios desempeñarán un papel importante en la misión de mejorar
la búsqueda y la organización de la información en el internet.
Se puede prever también una gran expansión del internet en el campo de
la enseñanza y de la investigación. Se incitará a las bibliotecas a
crear bibliotecas virtuales que permitan a un estudiante seguir un
curso impartido por cualquier institución al otro lado del mundo. La
tarea del bibliotecario consistirá en filtrar la información para los
usuarios. Personalmente, cada vez me imagino más como un bibliotecario
virtual. Ya no tendré oportunidad de conocer a los usuarios en persona:
bastará con que contacten conmigo por correo electrónico, por teléfono
o por fax, luego realizaré la búsqueda y les enviaré los resultados por
vía electrónica."
Bruno Didier, bibliotecario, crea el sitio web de la biblioteca del
Instituto Pasteur de París en 1996, y se convierte en su webmaster,
atraído por las perspectivas que ofrece la red en materia de búsqueda
documental.
Bruno escribe en agosto de 1999: "La vocación principal del sitio web
de nuestra biblioteca es ayudar a la comunidad Pasteur. Es el soporte
de aplicaciones indispensable para la función documental en un
organismo de esta dimensión: bases de datos bibliográficos, catálogo,
pedido de documentos y, por supuesto, acceso a periódicos en línea
(actualmente más de 100). Sirve también de 'aparador' para nuestros
diferentes servicios, no sólo a nivel interno sino también en toda
Francia y en el extranjero. Ocupa un lugar importante en el sistema de
cooperación documental con los institutos de la red Pasteur en el mundo
entero. Por último, intento convertir este sitio en una pasarela
adaptada a nuestras necesidades para iniciar y utilizar el internet. El
sitio existe en su forma actual desde 1996 y su auditorio aumenta con
regularidad. Desarrollo y administro las páginas del sitio web, además
de mantener una actividad de vigilancia regular. Por otra parte, soy
responsable de la instrucción de los usuarios, como se puede observar
en mis páginas. La red es un excelente soporte para la enseñanza, y
casi todas las formaciones de usuarios utilizan ahora este
instrumento."
Su actividad profesional ha cambiado de forma radical, así como la de
muchos bibliotecarios. "Los cambios afectaron a la vez nuestra relación
con la información y con los usuarios. Cada vez servimos más de
mediadores, y quizás somos un poco menos conservadores. Mi actividad
actual es típica de esta nueva situación: por una parte despejar
caminos de acceso rápidos para la información e instalar medios de
comunicación eficaces, y por otra enseñar a los usuarios cómo usar
estos instrumentos nuevos. Creo que el futuro de nuestro trabajo
depende de la cooperación y la explotación de recursos comunes. Es sin
duda un viejo proyecto, pero al fin es la primera vez que disponemos de
los medios para ponerlo en práctica."
# En 2000
En el año 2000, Bakayoko Bourahima es el responsable de la biblioteca
de la Escuela Nacional Superior de Estadística y de Economía Aplicada
(ENSEA: École Nationale Supérieure de Statistique et d'Économie
Appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil), un establecimiento cuya misión
es impartir formación a los estadísticos en los países africanos de
expresión francesa. El sitio web de la ENSEA, elaborado por la Agencia
Universitaria de la Francofonía (AUF: Agence Universitaire de la
Francophonie), se pone en línea en abril de 1999 en el marco de la red
REFER. La red REFER es una red francófona que se dirige a la comunidad
científica y técnica en África, Asia y Europa del Este, con 24 países
participantes en 2002.
Bakayoko Bourahima se encarga de la gestión de la información y de la
difusión de los trabajos publicados por la ENSEA. Relata en julio de
2000: "Recientemente los miembros de mi sección han organizado sesiones
de trabajo con el equipo informático para discutir sobre la implicación
de la biblioteca en la animación del sitio web. El servicio de
biblioteca trabaja también sobre dos proyectos de integración de la web
para mejorar sus prestaciones.(...) Espero que pronto pueda poner a
disposición de mis usuarios un acceso al internet para que puedan
consultar las bases de datos.
Por otro lado, tengo el proyecto de elaborar algunos servicios
documentales para cargarlos luego en la intranet y en la web (bases de
datos temáticas, información bibliográfica, servicio de referencias
bibliográficas, boletín analítico de los mejores trabajos de los
estudiantes).
Si logro obtener los financiamientos necesarios para este proyecto, se
tratará entonces para nuestra biblioteca de fomentar el uso del
internet para dotar nuestra Escuela de mayor proyección, reforzar su
plataforma de comunicación con cuantos asociados sea posible. Al
integrar este instrumento en el plan de desarrollo de la biblioteca,
tengo la esperanza de mejorar la calidad y ampliar la gama de
información científica y técnica puesta a disposición de los
estudiantes, de los docentes e investigadores, y a la vez de extender
considerablemente la oferta de los servicios de la biblioteca."
En 2000, Emmanuel Barthe es documentalista jurídico y responsable
informático de Coutrelis & Associés, un bufete de abogados de París.
"Las principales áreas de trabajo de nuestro bufete son el derecho
comunitario, el derecho de alimentación, el derecho de la competencia y
el derecho aduanero", escribe en octubre de 2000. "Me hago cargo de
tareas de indexación, y también concibo y administro las bases de datos
internas. Cuando se trata de búsquedas documentales difíciles, las
llevo a cabo yo mismo o lo consulto con un jurista. También soy
responsable de la informática y de las telecomunicaciones en el bufete:
consejos sobre las nuevas adquisiciones, asistencia y formación de lo
usuarios. Además, me encargo de vigilar los sitios web jurídicos, y de
su selección y catalogación: título, autor y breve descripción. En la
empresa soy responsable también de la formación internet aplicada a la
información jurídica, y también organizo cursillos de formación fuera
de la empresa."
# En 2001
En 2001, Anissa Rachef es bibliotecaria y profesora en el Instituto
Francés de Londres. Presentes en numerosos países, los institutos
franceses son organismos oficiales que proponen clases y
manifestaciones culturales. Cada año, en Londres, unos 5.000
estudiantes se matriculan en estas clases. Desde su inauguración en
mayo de 1996, la mediateca siempre ha utilizado el internet.
"El objetivo de la mediateca es doble, explica Anissa Rachef en abril
de 2001. Por una parte, servir a un público que se interesa por la
cultura y por la lengua francesa, y por otra 'reclutar' a un público
alófono poniendo a disposición productos atractivos, por ejemplo videos
documentales, audiolibros y CD-ROM. Recientemente se ha creado un
espacio multimedia con el fin de fidelizar a los usuarios. Se ha
instalado también un servicio de información rápida para poder
contestar en breve a las preguntas diversas enviadas por correo
electrónico o por fax. Este servicio se apoya en las nuevas tecnologías
para realizar búsquedas altamente especializadas. Elaboramos también
archivos de prensa destinados a los estudiantes y profesores que están
preparando exámenes de nivel secundario. Me ocupo esencialmente de la
catalogación, indexación y codificación de los libros. (...)
Utilizo el internet para tareas básicas. Búsquedas bibliográficas,
encargo de libros, correo profesional, préstamo interbibliotecario.
Gracias al internet, ahora es posible consultar catálogos colectivos,
como el catálogo del Sistema Universitario de Documentación francés
(SUDOC: Système Universitaire de Documentation) y el catálogo de OCLC
(Online Computer Library Center). Así pues, he podido crear un servicio
que facilita acceso a documentos exteriores a la mediateca. Ésta ofrece
ahora a sus usuarios la posibilidad de consultar obras de afuera y a su
vez propone obras a las bibliotecas inglesas."
= Catálogos en línea
Creado en 1977 por la IFLA (International Federation of Library
Associations - Federación Internacional de Asociaciones de
Bibliotecarios), el formato UNIMARC es un formato común para el
almacenamiento y el intercambio de reseñas bibliográficas, con
codificación de las diversas partes de la reseña (autor, título,
editorial, etc.) para su procesamiento informático. Este formato
alienta el intercambio de datos entre los veinte formatos MARC
existentes, que corresponden cada uno a una práctica nacional de
catalogación (INTERMARC en Francia, UKMARC en el Reino Unido, USMARC en
los Estados Unidos, CAN/MARC en Canadá, etc.). Las reseñas en el
formato original MARC se convierten primero al formato UNIMARC antes de
ser convertidas de nuevo al formato MARC de destino. UNIMARC también
puede ser utilizado como estándar para el desarrollo de nuevos formatos
MARC.
En 2006, los 73 millones de reseñas del catálogo mundial WorldCat
gestionado desde hacía muchos años por la asociación OCLC (Online
Computer Library Center - Centro Informático en Línea para
Bibliotecas) provienen de 10.000 bibliotecas en 112 países y se
utilizan para localizar a unos mil millones de documentos. Cada reseña
contiene la descripción del documento y la información sobre su
contenido: índice, resumen, portada, ilustraciones y breve biografía
del autor. WorldCat va migrando hacia la web, primero con la
posibilidad de ver las reseñas en buscadores como Yahoo! o Google, y
segundo con el lanzamiento en agosto de 2006 de su versión web (beta)
de acceso libre y gratis. Las bibliotecas participantes no ofrecen sólo
su catálogo, sino que también un acceso directo (gratis o de pago) a
sus documentos electrónicos: libros de dominio público, artículos,
fotos, vídeos, música y audiolibros. En abril de 2010, el catálogo
WorldCat abarca 1.500 millones de documentos.