[Resumen]
La Online Books Page fue creada en enero de 1993 por John Mark
Ockerbloom para inventariar los textos electrónicos de dominio público
en lengua inglesa de acceso libre en la web. Por esas fechas, John Mark
estaba realizando un doctorado en la Universidad Carnegie Mellon
(Estados Unidos). En 1999, empieza a trabajar en la Universidad de
Pensilvania en el departamento de investigación y desarrollo de la
biblioteca digital. En la misma época, también transfiere allí la
Online Books Page, conservando la misma presentación, muy sobria, y
prosigue con su trabajo de inventario en la misma línea. El repertorio
cuenta con 20.000 textos electrónicos inventariados en 2003, de los
cuales 4.000 son publicados por mujeres, 25.000 títulos en 2006, 30.000
títulos en 2007, de los cuales 7.000 títulos del Proyecto Gutenberg, y
30.000 títulos en 2009.
= Un repertorio de libros de acceso libre
Mientras algunos digitalizan las obras literarias de dominio público,
como el Proyecto Gutenberg y otros proyectos análogos, otros se
proponen inventariar las obras de acceso libre en la web para ofrecer
al lector un punto de acceso común. Así pues, John Mark Ockerbloom,
estudiante de doctorado en la Universidad Carnegie Mellon (Estados
Unidos), crea la Online Books Page, una página web destinada a
inventariar las obras de lengua inglesa.
Cinco años más tarde, en septiembre de 1998, John Mark relata: "Yo era
uno de los webmasters del Departamento de informática del CMU (Carnegie
Mellon University), y empecé con nuestro sitio web local en 1993. Éste
comprendía páginas con enlaces hacia recursos disponibles localmente,
entre las que figuraba al principio la Online Books Page con enlaces
hacia libros puestos en línea por personas de nuestro departamento (por
ejemplo, Robert Stockton fue quien realizó versiones web de algunos
textos del Proyecto Gutenberg). Después, los usuarios empezaron a pedir
enlaces hacia libros disponibles en otros sitios web. Me di cuenta de
que muchos sitios web (y no solamente el Proyecto Gutenberg o Wiretap)
proponían libros en línea, y que podría ser útil tener una lista
completa que permitiera descargar o leer libros dondequiera que se
encontraran en la red. Fue así como empezó mi catálogo.
Dejé mi actividad de webmaster en 1996, pero mantuve la Online Books
Page porque entretanto me apasioné por el enorme potencial que
representaba el internet para poner la literatura al alcance de mucha
gente. Ahora se han puesto en línea tantos libros que resulta difícil
para mí mantenerme al día (de hecho, tengo mucho retraso). Pero pienso
seguir con esta actividad de una manera u otra. Me intereso mucho por
el desarrollo del internet como medio de comunicación de masa durante
los próximos años. También me gustaría seguir comprometido de un modo u
otro en la difusión gratuita de libros para todos en el internet, ya
sea que esta tarea forme parte integrante de mi actividad profesional,
o que me dedique a una actividad voluntaria similar durante mi tiempo
libre."
A finales de 1998, John Mark Ockerbloom obtiene su doctorado en
informática. En 1999, empieza a trabajar en la Universidad de
Pensilvania, en el departamento de investigación y desarrollo de la
biblioteca digital. En la misma época, transfiere allí la Online Books
Page, conservando sin embargo la misma presentación, muy sobria, y
prosigue con su trabajo de inventario en la misma línea. El repertorio
hace el inventario de 12.000 textos en línea en 1999, 20.000 textos en
2003, de los cuales 4.000 son publicados por mujeres, 25.000 textos en
2006, 30.000 textos en 2007, de los cuales 7.000 títulos del Proyecto
Gutenberg, y 35.000 textos en 2009.
= El endurecimiento del copyright
En 1999, estalla una controversia acerca de un fortalecimiento de la
ley de copyright de 1976, mediante una enmienda fechada el 27 de
octubre de 1998. Como consecuencia, muchas obras que estaban a punto de
pasar al dominio público permanecen bajo copyright, en perjuicio de
Michael Hart, fundador del Proyecto Gutenberg, de John Mark Ockerbloom
y de muchos otros.
La legislación de 1998 fue un golpe muy duro para las bibliotecas
digitales, en pleno crecimiento gracias al desarrollo de la web. ¿Pero
cómo dar la talla frente a eminencias del mundo editorial? Hubo que
sacar de las colecciones parte de los libros.
Michael Hart escribió en julio de 1999: "Yo fui el principal enemigo de
las extensiones de copyright [ley del 27 de octubre de 1998], pero
Hollywood y los principales editores actuaron de tal modo que el
Congreso ni siquiera mencionó mi acción en público. Los debates
actuales son totalmente irrealistas. Van encabezados por 'la
aristocracia terrateniente de la edad de la información' y sirven
únicamente sus propios intereses. ¿Una era de la información? ¿Y para
quién entonces?"
Por tomar sólo un ejemplo, el clásico mundial "Lo que el viento se
llevó" (Gone With the Wind) de Margaret Mitchell, publicado en 1939,
debería haber pasado al dominio público al cabo de 56 años, en 1995, de
conformidad con la legislación de la época, liberando de este modo los
derechos para adaptaciones de todo tipo. Debido a las modificaciones
legales de 1976 y 1998, este clásico no habrá de pasar al dominio
público antes del año 2035.
John Mark Ocklerbloom explicó en agosto de 1999: "Me parece importante
que los internautas entiendan que el copyright es un contrato social
concebido para el bien público y esto incluye tanto a los autores como
a los lectores. Esto significa que los autores deberían tener el
derecho de utilizar, de manera exclusiva y por un tiempo limitado, las
obras creadas, así como se especifica en la ley actual sobre el
copyright. Pero esto significa también que cuando expire el copyright,
sus lectores deberían tener el derecho de copiar y reutilizar este
trabajo tantas veces como lo deseen.
Últimamente, en los Estados Unidos han intentado repetidamente
retirarles a los lectores estos derechos, limitando las reglas
relativas a la utilización de dichas obras, prolongando la duración del
copyright (algunas propuestas prevén incluso un plan de copyright
perpetuo), y extendiendo la propiedad intelectual a trabajos que no son
obras de creación (véase por ejemplo las propuestas de copyright para
las bases de datos). Incluso hay propuestas que pretenden sustituir por
completo la ley de copyright por una ley que establecería un contrato
mucho más fuerte. Me parece mucho más difícil compartir la opinión de
Jack Valenti, director de la MMPA ( Motion Picture Association of
America - Asociación cinematográfica de los Estados Unidos), cuando
éste pide que se dejen de copiar las películas bajo copyright, cuando
sé perfectamente que si esto se aceptara, ninguna película pasaría al
dominio público (...). Al ver cómo las empresas de medios de
comunicación tratan de bloquear todo lo que pueden, no me sorprende que
algunos usuarios reaccionen poniendo en línea todo lo que pueden.
Desgraciadamente, esta actitud también perjudica los derechos legítimos
de los autores."
¿Cómo resolver este dilema a nivel práctico? "Los que tienen intereses
en juego en este debate tienen que hacer frente a la realidad, y
reconocer que los productores de las obras y sus usuarios tienen ambos
intereses legítimos en la utilización de éstas. Si la propiedad
intelectual se negociara por medio de un equilibrio de principios en
lugar de ser gobernada por el juego del poder y del dinero que se suele
observar a menudo, quizás sería posible llegar a un compromiso
razonable."