Por D. Domingo Delmonte.
Plácido nunca fué esclavo; nació libre: era hijo de blanca y de mulato,
y por supuesto su color era casi blanco. No tuvo por lo mismo que luchar
en su vida, como Manzano que era casi negro, como hijo de negra y de
mulato, y esclavo de nacimiento, con los obstáculos insuperables de su
condicion y su color, para desarrollar las dotes naturales de su
imaginacion, que era realmente poética. Logró más instruccion literaria
que Manzano, y en sus versos, por lo comun rotundos y armoniosos, no se
encuentran las incorrecciones gramaticales y las faltas de prosodia que
en las muy sentidas y melancólicas del pobre esclavo. Plácido se
complacia en cantar las pompas y los triunfos de los grandes de la
tierra con una magnilocuencia digna de los poetas clásicos de España:
Manzano no sabe repetir en su lira otro tema que el de las angustias de
una vida azarosa y llena de peripecias terribles; pero yo prefiero los
cantos tristes del esclavo á los del mulato libre, porque noto más
profundo sentimiento de humanidad en los primeros, porque brillan por su
frescura y originalidad nativas, porque los principios de mi estética y
de mi filosofía se avienen más con el lamento arrancado del corazon del
oprimido que con el concierto estrepitoso de un poeta, de quien con
razon decia nuestro estóico y malogrado Milanés en 1838:
Y ¿qué es mirar á este vate
Ser escabel del magnate
Cuando el festin,
Cantar sin rubor ni seso
Y disputar algun hueso
Con el mastin?
Delmonte. Paris 1845.