ADIEU À MA MÈRE.

Si le destin fatal qui me voue au malheur

Si la cruelle fin de ma sanglante histoire

Quand je m'en vais quitter ce monde transitoire

En ton cour maternel fait naître la douleur.

Ton âme peut encore se livrer au bonheur

Ma mère calme-toi car je meurs plein de gloire

Et des bords du tombeau c'est un chant de victoire

Que songe à t'adresser mon luth consolateur.

Les acents en sont doux, divïns et salutaires

Innocents, spontanées, purs, glorieux, austères

Tel que le premier cri de mon sein exhalé:

Mais je me sens poussé vers la tombe qui s'ouvre

De la Religion le saint manteau me couvre......

Adieu, ma mère, adieu: je signe: L' Exilé.

Es, sin duda, una buena traduccion; pero no todos, aun entre cubanos,

son capaces de interpretar el valor de esa joya literaria: la traduccion

íntima de ese soneto la percibe el corazon, la siente el alma, pero no

la espresan las palabras. Reparad que empieza por la conjuncion _si_:

espantosa conjuncion, que es aquí un anatema. Es un hijo que dice á au

madre:

--¡Escucha! para mí no hay deberes filiales, pero eres mi madre y te

hablaré siempre con deferencia: una falta me dió nacimiento: no te has

ocupado para nada de tu hijo: nada te debo...... sin embargo, _si acaso_

mi triste fin te hace desgraciada, consuélate; yo muero contento y te

dedico mi último gemido.»

Plácido era el único hijo que en su postrer momento podia poner en duda

el dolor de su madre: el único que podia encabezar su despedida con esa

horrible conjuncion que, implicando una duda cruel, reasume toda la

amargura con que sin duda fué escrita. ¿Y á quién habia de dirigirse en

tan supremo instante la víctima para quien no habia proteccion ni

amigos? Su corazon cristiano primero se eleva á Dios, hé ahí _La

Plegaria_, luego piensa en su _Lira_, única amiga y consoladora en sus

infortunios: después...... recuerda que existia por el mundo una muger

que le habia abandonado, pero que tal vez en aquel momento lloraba, y,

grande y generoso en su adversidad, hace más que perdonar, toma la pluma

para dirijirle un consuelo: ¡Con cuánta nobleza y dignidad lo hace, sin

llamarla _tendre mère_ como quiere Mr. Fontaine, sin suponerla

_grief-smitten_ como añade Longfellow[19]. Es que ni Longfellow ni

Bryant ni otros traductores estudiaron esos antecedentes y era preciso

conocerlos para interpretar en su verdadero valor el original; para

comprender la melancolía que impregna muchas de sus composiciones, el

amargo sarcasmo con que escribió otras, y sobre todo la verdad dolorosa

que encierra esa tristísima despedida que más que despedida parece un

perdon.

Es en nuestro concepto el rasgo más sublime de Plácido y sin duda uno de

los más grandes que haya producido jamás poeta alguno. ¡Rasgo digno de

aquel hombre que al salir de un mundo en que no habia encontrado sino

agravios escribe á su esposa que ejercite la caridad y que perdone á sus

enemigos!

¡Ay! se necesitaron todas las circunstancias adversas que se acumularon

en la vida de aquel desgraciado, para tener derecho á escribir ese

soneto que la posteridad leerá vertiendo sobre él las piadosas lágrimas

que ahora derramamos á la memoria de su autor.

Poetas de color · 第 14 / 26 题