A mi hermano Mariano:
_Cuando la fraternidad no es más que vínculo de la sangre, aun siendo
rama de un árbol de tronco vigoroso, una ráfaga de viento puede
derribarla; cuando el amor fraternal ahonda, y más que rama de árbol
frondoso es raíz que penetra en el alma, las tempestades de la vida
sólo pueden arrancarla con la planta entera._
_Así ha ahondado tu afecto en mi alma; así ha arraigado en mi
corazón el cariño de hermano y amigo que tu inagotable bondad me ha
dispensado, sin desmentirse jamás, un solo instante, durante nuestra
ya larga existencia._
_¿Quién, pues, podría ocupar, con mejor derecho que tú, la primera
página de este libro?_
_Que ella te recuerde mientras vivas, el inquebrantable y
correspondido afecto de tu hermano_
_Rafael_