Prólogo del autor

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: eso dije al

empezar este libro. ¡Que sea lo que Dios quiera!--pensé al concluirlo.

Siempre he considerado un acto de soberbia, un atrevimiento enorme, la

publicación de todo _primer libro_; pero considero que ese atrevimiento

llega á su colmo al tratarse de este mío.

Los que hoy son y valen, al publicar nuevas y mejores obras, han

demostrado que la publicación de su _primer libro_, ni fué acto de

soberbia, ni atrevimiento inaudito: fué la consecuencia lógica de sus

grandes dotes literarias.

Yo, toda vez que mi anterior labor es demasiado modesta, no sé si con el

tiempo podré justificar la publicación de mi _primer libro_. ¡Dios lo

haga!

Al decidirme á publicarlo, lo hago declarando de la manera más solemne

que es el peor de cuantos se han escrito, y que su autor es el último de

cuantos tomaron la pluma como intérprete de sus ideas.

De cosas cortas lo compuse, pensando que para probar tu paciencia, caro

lector, ellas se bastan.

Si tu bondad es tanta que te permite leerlo; si tu paciencia no se agota

antes de terminarlo, y si, en caso de hacerlo, sientes por su lectura

alguna complacencia, ella me recompensará de las dudas y zozobras que me

embargan; mas si sus páginas no lograron interesarte ni un solo momento,

sé indulgente con el que las compuso... Después de todo, un libro más,

_¿qué importa al mundo?_

Escuela de Humorismo: Novelas.—Cuentos. · 第 3 / 34 题