«20 septiembre.
«Tu proceder de ayer noche ha acabado de revelarme tu carácter y
tus sentimientos. Creería inútil decirte que todo ha terminado,
_inexorablemente_ terminado, entre nosotros, si no fuera por miedo de
que tomaras mi silencio como señal de humillante espera. Adiós para
siempre.