"Siempre descendiendo, el terreno quiebra en los cristales de un
extenso invernáculo que reverbera con el sol.
"Por entre las ramas de los árboles, y entre los arbustos y las
flores, percibo en semicírculo un inmenso lago en que se rompen
en rieles y corrientes los rayos de sol y las nubes de púrpura de
la aurora, y en la opuesta orilla, entre cortinajes de delgados
árboles que clarean, un césped como un terciopelo verde, casitas de
madera con sus balaustrados al pié, sus balcones al frente y sus
altas chimeneas, arrojando humo sobre las delgadas puntas de los
pinos.
"Al Sur sonríe el bosque, dando paso á la luz altos y robustos
árboles.
"De la orilla del camino se descuelga el terreno y se interrumpe,
abriéndose para dar paso á las aguas que serpean como en una
barranca, estancadas y aparentemente inmóviles como un espejo.
"Sobre ellas atraviesa un puente que camina buscando el caserío, en
un recodo se pierden las aguas y en la barranca de verde césped se
ven sembrados, aquí y allá, los techos de habitaciones rústicas,
hasta el pié de una elevadísima loma por donde se asoma el espacio
con su manto de luz y de zafiro reflejándose en el mar.
"--Sr. Prieto, me dijo una voz llena de cariño y respeto, ¿ha
dormido vd. bien? ¿Se ofrece algo?
"--Pase vd., señor, pase vd.
"El Sr. Bryant rehusó penetrar en mi habitacion; á mí me tenian
conmovido tantas atenciones.
"Salimos á paseo. El extenso parque de esta casa contiene tres ó
cuatro casitas igualmente alegres, tambien de la propiedad del Sr.
Bryant.
"El terreno está lleno de acueductos, y en ellos, dócil el arte, ha
seguido con destreza suma las indicaciones de la naturaleza.
"Alturas ondeantes, bruscas hondonadas, bóvedas y crestas, picos y
hundiciones se han respetado, sembrando árboles, regando flores,
colgando enredaderas profusas, donde parece lo pedia el romancesco
paisaje.
"La maquinaria oculta subia en un punto las aguas, las dirigia
en otras, en otras las dejaba en libertad, haciendo sensible su
influencia.
"Tomamos á las siete nuestro desayuno, acompañados de las adorables
señoras de la familia, y fuimos á visitar la librería llena de
estantes, con obras escogidas en todos los idiomas, que posee el
poeta.
"En su mesa de escribir le acompañaba Petrarca, á que es muy afecto
Bryant, y cuyo idioma conoce perfectamente.
"Oyó con gusto los nombres de nuestros escritores, de nuestras
verdaderas glorias; ¡qué orondo y qué planchao le referia los
triunfos de nuestros historiadores, de nuestros naturalistas, de
nuestros astrónomos y poetas! Ni un avaro sus tesoros, ni una dama
vanidosa sus joyas y tocados, ni un niño sus juguetes queridos,
muestran con mayor alegría, que lo que yo, los nombres de nuestros
hombres eminentes.
"Y cuando recordaba nuestras envidias, y cuando tenia presentes
nobles inteligencias, teniendo que hacerse perdonar con el
destierro ó la miseria su superioridad, y cuando veia el galardon
de respeto, la consagracion de amor que tienen hombres como Bryant,
entónces.... daba otro giro á mis ideas, para que no invadiesen
las sombras mi espíritu.
"Un carruaje precioso nos esperaba para dar un paseo.
"Mr. Bryant subió al pescante junto al cochero, yo quedé con su
amable hija en los asientos de respeto.
"La hija de Mr. Bryant es de encantadora dulzura, conoce
perfectamente el frances, comprende el español y tiene un fondo de
instruccion notable, aunque encubierto con la sencilla modestia que
es, como quien dice, el patrimonio de esta venerable familia.
"El pueblo está naciente, como entre una serranía, gira amplio y
fácil el camino, en excelente estado. Así, naciente, tiene sus
templos, su gabinete de lectura, su galería de pinturas y su
oficina de correos.
"Dos veces al dia le visita el vapor que nos condujo, cuatro el
ferrocarril, y el telégrafo tiene abierto el oido para acudir á las
necesidades del pueblo niño.
"Nuestro paseo duró dos horas por entre las calles del pueblo y los
muchos cercados de fincas de campo perfectamente cultivados. Desde
el seno de esas ricas sementeras veiamos á veces el mar, y como
nadando en el éter, barcos como colosales aves acuáticas, con sus
blancas alas luciendo con el sol.
"Déjame fumar este cigarro que tengo hace una hora en la mano sin
haberlo encendido."......
* * * * *
No pude seguir la carta de Bryant. Mi visita á su casa ha dejado mi
alma llena de agradable recuerdo, y mi corazon empeñado en sincera
gratitud.
La visita del Sr. Bryant, mejor dicho, mi inesperada iniciacion en la
vida íntima de un grande hombre, fué para mi alma un acontecimiento.
Y no porque algo de desusado ó extraordinario sorprendiese mí espíritu;
no porque me hiciese revelaciones un talento elevado, sino por la
presencia, por el contacto con la sencilla majestad de la virtud.
El interior del alma de este hombre es cristalina, diáfana como el éter
de nuestro México en sus serenos dias de primavera.
Tiene algo de infantil aquella palabra, algo de inocente aquella
mirada, y tanto de dulzura aquellas costumbres, que enamoran,
infundiendo á la vez veneracion.
Sale de su estancia con su sombrerillo de paja, sin apoyarse y
desembarazado, cuida por sí las plantas en union del jardinero, las
mima y les prodiga cuidados, atraviesa los puentecillos que están sobre
los arroyos, y cuando llega al departamento de los animales domésticos,
le rodean y le saludan, y les dirige el poeta la palabra, celebrando
sus gracias y monerías.
Las gentes que atraviesan por el exterior de la cerca, llevan la mano á
sus sombreros, las niñas le saludan y corren á él, en solicitud de su
mano y su palabra, y los muchachos juguetones le gritan de léjos y le
saludan como á un viejo conocido.
Su existencia corre purísima, y refleja todo lo que el talento tiene de
esplendores, todo lo que la ternura tiene de encantos y de aromas, el
amor al bien, mecido en las auras de una conciencia imperturbablemente
limpia.
En sus relaciones con la vida pública, Bryant está persuadido en lo
más íntimo de sus convicciones, de la mision augusta de la prensa.
Cree que ésta es un sacerdocio de progreso y verdad, elevado sobre
todas las miserias y sobre todas las pasiones, fijo en los principios
de la civilizacion y de la confraternidad universal; así, en las luchas
de México con los Estados-Unidos, se ha alistado entre los enemigos de
la usurpacion, de la violencia y de ese _destino manifiesto_, que no es
sino la brutal ostentacion de la ley del más fuerte.
Para llenar su mision el grande hombre, jamás ha admitido distincion,
ni empleo, ni lucro, que lo desvíe de su carácter de periodista
imparcial, así es que el pueblo le ve como una alta personificacion de
la virtud y un paladin sublime de la verdad.
Con conocimiento profundo del idioma, con posesion perfecta del
espíritu de la literatura de su país y de su época, será juzgado Bryant
como poeta: yo solo expondré mis impresiones.
Bryant no inicia, no combate, no lanza su inspiracion en barca atrevida
para descubrir los mares desconocidos del ideal; Bryant abre su alma y
nos deja conocer un espectáculo como con bosques augustos, con montañas
pensativas, con lagos extensos, reflejando los últimos destellos del
sol que muere.... y como que revela el infinito.
La lectura de sus versos es como la entrada á una basílica, en que se
siente el creyente en contacto con el espíritu de Dios.
La inspiracion es íntima, se revela como el fuego de las entrañas del
volcan, por una nubecilla de humo que parece flotar como un velo en el
azul purísimo de los cielos.
Todo se engrandece en él, y por la vivificacion de su génio poderoso,
el átomo reluce como polvo de oro, y el insecto, como piedra preciosa,
cintila bajo la yerbecilla que borda la márgen del arroyo. En sus
éxtasis le sonríe y se convierte en maternal la muerte, y en sus
creaciones reverbera con luz inefable la majestad del Sér Supremo. Es
su corazon una copa de oro cuyo fondo contiene la deliciosa ambrosía de
la inmortalidad. Con razon se proclama á Bryant el primer poeta de su
patria y uno de los primeros del mundo.
Este es el hombre para los demás.
Yo, me siento enaltecido y como purificado con la contemplacion de su
espíritu.
Yo, no tengo voces con que significar mi gratitud á este monarca de
la inteligencia, que me concedió generosa hospitalidad cuando estaban
abiertas todas mis heridas de desengaño, de desamparo y de miseria.
¡Cómo me presentaba á sus amigos diciendo de mí cosas que se resiste
á escribir mi pluma, pero que revelaban su ternura hácia mí! ¡Cómo me
refrescaba el ánima cuando mostraba ingénua admiracion por mis pobres
versos!
Encerrados en su cuartito, atizando él mismo la chimenea, yo leia, él
comprendia con dificultad; me hacia repetir dos y tres veces un verso
y se lo traducia á su modo, exclamando: "¿Cómo hace vd. tan linda,
Sr. de Prieto?".... ó bien exclamaba: "¿Vd. quiere vivir en esta por
mí, Sr. de Prieto...... No se parece vd. con eso tan priciosa, Sr.
de Prieto...." (No parece que sea de vd. eso tan bueno). Y yo tenia
las lágrimas en los ojos...... no porque creyera en los elogios, que
bien sé que valgo muy poco.... sino por sentirme amado de tan grande
hombre......
Tenia conmigo la solicitud de tina querida.... se le figuraba que
alojaba á un príncipe.
Bryant nació en Masachutes en 1796, viajó por Inglaterra, Francia
y el Egipto; posee varios idiomas, entre ellos el griego, con tal
perfeccion, que su traduccion de la Odisea de Homero, está considerada
como la primera del mundo.
Si entre los rayos de luz indeficiente que coronan aquella cabeza
augusta; si entre las hojas de laurel que caen sobre aquella frente
olímpica, percibís con dificultad una humilde violeta, esa flor la puso
allí, como en un altar, mi mano agradecida y reverente.
Bryant es en medio del pueblo de los Estados-Unidos una Majestad, que
debe sus títulos de universal respeto á la consideracion pública;
parece que el pueblo honra en él el legítimo orgullo de verse
embellecido por el génio y perfeccionado por la virtud.
El nombre del gran poeta se asocia siempre á todas las empresas
gloriosas; Bryant figura como presidente de todas las instituciones
de beneficencia y caridad; creen los americanos que como que las
legitiman, como que las ennoblecen y les auguran buen éxito.
Para mí este rasgo de los Estados-Unidos, habla mucho muy alto en favor
de la civilizacion de este pueblo.
Debo al favor de mi amigo el Sr. D. Ignacio Mariscal, dos traducciones
de composiciones notables del Sr. Bryant: las coloco aquí como un
tributo de admiracion al gran poeta, y como un título de orgullo para
las letras mexicanas, porque las traducciones son magníficas: