Mayo 5 de 1877.--Son las tres de la mañana.
A la salida de la luz, saludé reverente al 5 de Mayo, con mi pintor
entusiasta, que amaba la memoria de Juarez y que lo mencionaba unido
siempre á Garibaldi, en ese idioma de cielo que hablaron el gran Dante
y mi querido Ludovico Ariosto.