(POETA COLOMBIANO).
¡Patria! ¡oh patria! tu nombre adorado
Me parece que escucho en los vientos,
Me parece que dicen los astros,
Que alumbran los cielos.
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Quedo fijo mirando las sombras,
Y en el sordo rugir de los mares,
Hay acentos que lánguidos suenan
Cual quejas distantes.
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Hay gemir de esperanzas perdidas;
Hay sollozos de angustia y de duelo;
Hay de huérfanas almas que me aman
Dolientes acentos.
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Cuando brilla del sol de la vida
En un sér la vivífica llama,
Es la ausencia celaje flotante
De pálida gasa.
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Trasparenta las ráfagas de oro
En sus pliegues el padre del dia,
Que matiza sus ondas de armiño,
Con mágicas tintas.
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Si la ausencia desciende entre el hielo
De la aislada vejez, es tiniebla
Que sepulta en un golfo de muerte
La triste existencia.
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Yo te lloro en tus frescos pensiles:
Yo te extraño en tu límpido cielo;
Y me hiere no ver ni las tumbas
Que guardan mis muertos.
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En la casa que tiene una historia,
En la piedra que oyó nuestras ansias,
Queda siempre viviendo la vida,
Se siente la patria.
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Hay mirar de infinita ternura
En el triste mirar de los valles:
Tienen vida las frentes severas
De montes gigantes.
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Cuando viste la luz á los lagos;
Cuando riela en sus ondas la luna;
Cuando pasan cantando las auras
Que flores perfuman,
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Es la patria, la madre y la esposa,
La sonrisa del plácido niño,
Las caricias del padre caduco,
Los besos del hijo.
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Dulce patria, mi aliento, mi niña,
Mi arrullar de paloma amorosa,
Mi regazo de blancos jazmines,
Mi lecho de rosas.
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La esperanza del huérfano oscuro
Que tu nombre recuerda con llanto,
Es morir á tu frente adorada
Pegando los labios!