"Por los años de 1830, el canal de Mianiz quedó construido,
y en los primeros diez años aumentó la poblacion un 85%
"En 1840, el pequeño Main, que es ahora el primero de los
muchos caminos de fierro que se unen en Cincinatti, quedó
concluido, y en 1850, la poblacion habia aumentado á 115,436
habitantes.
"En 1860--á 161,044 habitantes.
"En 1870--á 216,239 habitantes."
La estacion de Cincinatti, aunque extensa y bien compartida, no fijó mi
atencion por ninguna particularidad.
Se habló, como de costumbre, de los hoteles, y se señalaron el Gran
Hotel, Gibson-House, Saint-James, Birnet-Hotel y otros.
Alojámonos en uno de esos hoteles, el más central, y nos proveimos de
una lista de los mejores _restaurants_, cuyos nombres son: Keppler,
Schmidt, San Nicolás, Becker, etc., etc., en que se sirven excelentes
comidas á señoras y caballeros.
No obstante que llovia muchísimo, iba armado de un capote de hule
capaz de burlarse del mismo diluvio, y de unas botazas, que dejaban
agarrotada é inmóvil la mitad de mi cuerpo, pero excelentes para aquel
trance.
Muy inmediato al hotel que ocupábamos, está el Correo y la Aduana, en
un mismo edificio y en la misma buena armonía que en Orleans.
Quise visitar ese edificio de preferencia por ver si encontraba á algun
conocido.
Ve á la calle cuarta el edificio de que hablo, tiene un gran pórtico
adornado con seis columnas de nueve á diez varas, amplia escalinata y
cornisas del órden corintio.
Se construye á las inmediaciones un verdadero palacio que debe servir
para la Aduana.
Las calles de Cincinatti son amplias y bien compartidas; algunas con
tupidas arboledas y todas casi con una regularidad de que carece
Orleans.
La calle de la Perla (Pearle Street), se compone de almacenes
gigantescos de botas y zapatos: los hay por millones y parecen ser de
las primeras industrias del lugar.
Las calles en que el comercio es más activo, son: _Vine_, _Derace_ y
_Thirol_; allí se ostentan tiendas de modas, cajones de ropa, joyerías,
sombrererías, almacenes de ropa hecha, etc. Entre Main y Vine se ven
los grandes Bancos, las Casas de Corredores y Compañías de seguros.
La calle cuarta y el Parque de Lincoln, constituyen el paseo de moda,
distinguiéndose la calle de Pipe, en que está el _paseo de los amantes_
(Lovers Walk), que es una área abierta con excelente pavimiento y tiene
1,000 piés de largo por 495 de ancho. Hay muchas calzadas hermosas á su
alrededor.
Como he dicho, el cielo estaba de un humor de perros, y las calles
parecian tapizadas de cáscaras de plátano, segun lo resbalosas é
incapaces.
Yo andaba como á tientas: veia edificios, plazas y parques, como tonto
en vísperas; toda la gente iba á sus negocios sin cuidarse de la
lluvia, que no la dejaba poner pié en postura. Pero para un yankee, el
percance de la agua es _pecata minuta_; se envuelve en un pañuelo el
sombrero; si á mano viene, se voltea al revés la levita, se remanga el
pantalon, y Cristo con todos.
Muy frecuentemente el yankee usa levita impermeable ó capote de hule,
y entónces le pega cada gregorito al cielo, que da gusto.
Volvíme al hotel, y con el chico del mostrador, aleman muy avisado y
servicial, entablé mi demanda de un _cicerone_ que me condujese en
aquella ciudad de máscaras, mediante una gratificacion.
Procuróme el alemancito del hotel á un jovenzuelo americano, con dos
piernas como de grulla, un hueso de mango chupado por cabeza, y dos
brazos como dos largos cables pendientes de dos perillas.
Pero es de advertir que en lo que tengo de vida, que no es mal pico,
no habia conocido entidad más movediza y más inquieta que la que me
servia de guía. Se metia adrede en los charcos, saltaba sobre todos
los postes, tenia picos pendientes con cantineros, verduleras y chicas
ambulantes; de todas partes le llamaban, y con los más desastrados
muchachos mantenia bulliciosas relaciones.
Pee ó Pii era el nombre de mi conductor.
--¿Qué edificio es este, amiguito?
--Espere vd.: Katy (á una muchacha), esta tarde, ¿no es cierto?--Qué
edificio? (á mí).
--Ese.
--Ah! la Cámara de Comercio; aquí es el hervidero de los _bisnes_,
(negocios), puede contener 25,000 personas.--Déme vd. un puro.--Adios,
amigo! ahora voy muy ocupado con el caballero.--Torzamos por aquí.
--Esto sí es magnífico! clamaba yo. A este estilo creo le llaman
Elizabeth.
--Con razon: es el Gran Teatro de la Opera, con espacio para dos mil
personas. ¿Vd. quiere un _coptail_?
--Despues lo tomaremos.
--Hay otros teatros muy hermosos: _Wood Robinson_, el _Nacional_,
_Mussic Hall_, _Melodeon_, etc.--Vea vd.! linda muchacha! va en pos de
un amigo mio, está apasionada: el maldito no le hace caso.--¿Quiere vd.
un buen tabaco?--Espéreme vd. un poco.
Y saltó aquel maldito por en medio de la calle, trayendo á remolque un
viejo alto de gran leviton y sorbete blanco.
--Aquí tiene vd. un sabio: tomaremos con él una copa. El señor es
mexicano: sean vdes. amigos.
Y el truhan aquel era tan servicial y tan fino, que el caballero lo
seguia sonriendo, y nos instaló en un _bar-room_.
--Vamos, hable vd. al señor, con ese garbo y esa gracia que le ha dado
Dios, de nuestras bibliotecas y de todo lo que sepa, porque quiero que
el señor quede contento.
--Pii, te buscan, dijo una voz, y Pii salió á una averiguacion con unas
muchachas preciosísimas.
El sabio mi conocido, dando sorbos de su _brandy coptail_, me dijo:
--El edificio de la Biblioteca pública, donde llevará á vd. Pii, es de
los más espaciosos de la ciudad. Está fabricado de piedra y ladrillo,
de estilo romanesco, á prueba de fuego, y puede contener 300,000
volúmenes: ahora solo cuenta 72,000. Las otras bibliotecas son en el
órden que sigue:
Mercantil de los jóvenes 37,000
La ley 7,600
Instituto mecánico 6,500
Sociedad filosófica é histórica 4,500
Esta Sociedad tiene ademas 12,000 volúmenes de folletos.
No hay galería pública de artes en Cincinatti, continuó el caballero;
pero las colecciones privadas son muy numerosas y de valor,
especialmente las de Henry Probasco y José Longworth á quienes tendré
el gusto de presentar á vd. Vd. verá con cuántas atenciones reciben á
sus visitantes.
Hablaba el caballero con suma complacencia, cuando volvió Pii con las
bolsas llenas de excelentes peras, de las que traia una en la mano, á
la que habia aplicado sendos mordiscos.
--_Allons_, me dijo Pii.... hizo tres cariños al sabio, que quedó muy
contento, y seguimos caminando, no obstante que, aunque aplacada la
lluvia, escurrian agua todos los pliegues de mi ropa.
Dando vueltas y revueltas, mi _cicerone_, que al fin me cayó en gracia,
dejándome á cada paso con la palabra en la boca por seguir á una
muchacha ó decir cuatro palabritas á un amigo, me paró frente á un
templo magnífico de piedra azul y de purísimo estilo griego.
--Esta es la Catedral de San Pedro, me dijo Pii: esas diez columnas que
sostienen el pórtico son de mármol.
Penetramos al interior del templo.
El altar mayor es de mármol de Carrara.
Fijéme en una pintura de San Pedro.... Pii, con un libro en la mano,
me probó que aquella obra admirable es de Murillo y una de las joyas
artísticas que posee la América.
--Hay otras iglesias, me dijo Pii, como San Javier y San Pablo; pero
yo no entiendo mucho de ese _fandanga_, y es tiempo que vea vd. lo más
grande y hermoso que para mí tiene Cincinatti: la fuente y el rio.
Esta es la calle quinta: está cercana á Walnut. Ahí tiene vd. la fuente.
Figúrese el lector una explanada de cerca de ciento cincuenta varas de
largo por veinte de ancho.
En el centro hay una taza de pórfido de doce varas de diámetro, y
de ella arranca un grandioso monumento de bronce, de incomparable
hermosura.
Adornando la base de la columna se destacan figuras de niños primorosos
que juegan con el agua, algunos montados en delfines. Hay además bajos
relieves de exquisito primor.
A una altura como de cinco varas, en sus pedestales anexos á la columna
céntrica, se admiran cuatro estatuas colosales alegóricas, de la
agricultura, los placeres de la caza y no recuerdo qué otras.
Corona el monumento la estatua gigantesca de la Caridad, llena de
infinita dulzura, el semblante sonriendo, como complacida de derramar
en el pueblo la vida y el frescor.
Su manto vuela, la aérea figura se ha precipitado á la tierra, y
al percibir al pueblo sediento á sus piés, ha extendido en toda su
amplitud sus brazos y puesto sus manos sobre la frente abrasada de la
poblacion, derramando sobre ella la lluvia que traia entre sus dedos
amorosos.
De las manos, de los dedos, de los poros de la estatua brota en
hilos delgados luminosos la agua cristalina que ondea con el aire,
revistiéndose de los colores del íris y dando al conjunto una belleza
realmente arrebatadora.
De las bocas de los monstruos marinos, de los grupos de estatuas,
saltan, se enlazan, se abren en plumeros y abanicos, las caidas del
agua, formando un laberinto de cristales, de perlas, diamantes y rubíes.
La altura del monumento será de quince varas; pero su esplendor y
grandeza es superior á cuanto he visto en su género. La fuente se llama
de Tiler Davison, y el arquitecto parece que fué Prebosco.
Regresé á comer al hotel, donde uno de los amigos me habia recogido
unas apuntaciones sobre educacion y caridad, que copio íntegras á
continuacion:
"Figura con esplendor entre los establecimientos de beneficencia,
la Universidad, fundada por Charles Mc. Mickin; están unidas á la
institucion, la escuela de leyes y la de dibujo.
"El colegio de San Javier cuenta con una biblioteca de 12,000
volúmenes, valiosos aparatos para los estudios de química y física, un
Museo y una vasta coleccion mineralógica y geológica.
"Hay en Cincinatti una excelente escuela para mujeres.
"La librería del colegio Teológico, pasa de doce mil volúmenes.
"El colegio Médico de Ohio es el primero de los Estados del
Oeste, y compite con el colegio Médico de Miami.
"Para la niñez hay un instituto clásico.
"La alta escuela de Hughes es un gran edificio de torres
octágonas en las esquinas, y tiene gran celebridad.
"Por último, el instituto mecánico ha hecho grandes beneficios
á los pueblos.
"En cuanto á los establecimientos de beneficencia, el primero
sin duda alguna, es el Hospital de Cincinatti, que consta de
ocho edificios conexos, con amplísimos corredores que parten
de un gran patio central, cubierto por una inmensa cúpula y
una aguja de ciento diez piés de alto.
"Mencionaremos por último la casa de dementes, el hospital de
la Samaritana, casa de refugio y orfanatorio de Cincinatti...."
Serian las cuatro de la tarde cuando estaba Pii triunfal en la puerta
del hotel, con un _bogue_ como una araña, tirado por dos frisones como
dos torres.
--A paseo, Mister D. Guillermo, me dijo Pii contentísimo, subido en el
pescante y empuñando el látigo como un cetro.
No sin graves temores me puse á discrecion de mi alegre conductor, y
partimos como exhalacion, haciendo el carruaje violentos y peligrosos
equilibrios.
Fuimos á los alrededores de Burnet Wood, que los forma un frondosísimo
bosque.
Me encantó _Lincoln Park_, paseo que aunque no muy extenso, se
encuentra admirablemente sombreado y cultivado.
_Washington Park_, que ántes habia sido un cementerio, apénas lo ví, lo
mismo que _Hopkins Park_, porque Pii quiso pasarme por toda la ciudad,
para que no hubiese modista, ni florera, ni cantinero, ni limpiabotas,
que no le viese en el desempeño de su importante mision.
Por no tener espectadores, Pii sin duda no me condujo á visitar el
cementerio, que dicen es bello y contiene hermosos monumentos, entre
otros el mausoleo de Dexter, que es realmente una capilla gótica, y
una estatua de bronce fundida en Munich, que representa un soldado
atlético, y se colocó allí en memoria de los voluntarios del Ohio que
murieron en la guerra.
Aquellos caprichos y aquellos chicoleos de Pii me dejaron sin ver lo
que se llama el Rhin, que es propiamente una seccion de la ciudad,
situada del otro lado del rio y muy notable por su originalidad.
Es de advertir que más de una tercera parte de la poblacion de
Cincinatti es de alemanes, y alemanes ubicados en aquella parte de la
ciudad.
Fachadas de las casas, rótulos, muebles, trages y fisonomías, son
alemanes.
Los teatros y los templos recuerdan á las ciudades y á las aldeas
alemanas; sobre todo, los _beer gardens_ (jardines de cerveza),
desplegan desusado lujo, y los nietos de Goeth y de Schiller están allí
como en sus glorias.
Pii, donde me tuvo más tiempo, fué en _Eden Park_, situado sobre
una colina desde donde se descubren sombrías arboledas, risueñas
sementeras, el rio espléndido lleno de embarcaciones, y las montañas
cerrando el horizonte á lo léjos. En el centro del _park_ hay dos
grandes estanques que semejan hermosísimos lagos.
Aunque á mi entrada en la ciudad habia visto el gran puente colgante
suspendido sobre el Ohio, con mucha razon orgullo de Cincinatti.
De torre á torre de las que sustentan el puente, hay 1,057 piés (poco
más de 335 varas), y la longitud total es de setenta y cinco varas;
tendrá sobre el nivel del agua treinta y cuatro varas de altura.
El puente es de madera y fierro, y su vigámen robustísimo forma tres
calzadas, dos laterales como de cinco varas de ancho para la gente de
á pié, y una amplia calzada central por donde atraviesa el ferrocarril
y transitan carruajes y caballos, miéntras los buques y embarcaciones
pequeñas pasan por debajo del puente.
La vista que desde el puente se disfruta es sorprendente: en primer
término, á los dos lados del rio, se ven chozas miserables, _bar-rooms_
para marineros, cabañas de pescadores, barrilaje, tercios, arpilleras
y tablas á las puertas de los almacenes; pero á medida que la vista
se retira de las orillas del rio, se perciben por un extremo grandes
edificios, torres, cúpulas y monumentos gigantescos, dominando las
apiñadas arboledas, y del otro lado se ven casas de campo, miradores,
chimeneas de las fábricas, entre jardines, fuentes y sementeras, que
esmaltan y bordan deliciosamente los alegres valles.
Pii, á quien realmente merecí mucha atencion, habia dejado el
carruaje á un amigo á la subida del puente, y no sé dónde me procuró
un caballero que me dijo habia estado en México y que tenia un
establecimiento de curtiduría, que se llamaba: "Los hijos de México,"
porque, en efecto, sus hijos eran mexicanos.
En efecto, á la izquierda del puente, en una pared blanca, campeaba el
letrero de "Los hijos de México," lo cual me dió muchísimo gusto.
El caballero, que se llama D. Manuel, y cuyo apellido no puedo
recordar, parece de una instruccion poco comun, y me dijo algunas cosas
curiosas sobre el comercio de Cincinatti, que apunté en mi cartera;
pero lo hice con tal incuria y con un lápiz tan malo, que apénas por
inferencia puedo sacar en limpio lo que van á saber mis lectores.
Ya hemos dado idea de las líneas férreas, que comunican á Cincinatti
con todos los grandes centros de actividad mercantil de la Union:
ahora no es exagerado asegurar que más de cinco mil embarcaciones
frecuentan anualmente su puerto.
La importancia de la industria y comercio de Cincinatti, le ha colocado
en el rango de la segunda ciudad comercial de los Estados del Oeste.
La industria manufacturera tiene gran importancia en Cincinatti: se
calcula en más de dos millones de pesos. Se fabrican con profusion
muebles, puertas y ventanas, y habitaciones enteras que se exportan.
Las fábricas de _whiskey_ producen ochocientos mil pesos.
Pero el grueso de los productos de la industria son fábricas de
fundicion de fierro y de cobre, ropa hecha, que rinde dos y medio
millones de pesos.
Molinos de aceite, harina, salazon, tabaco y otros artículos,
alimentados por muchos bancos de particulares y seis bancos autorizados
por el gobierno.
Entre los establecimientos industriales de que no hemos hecho
mencion, se cuentan 134 fábricas de aceite y estearina, 8 grandes
establecimientos de láminas metálicas, 9 fábricas de papel, 38 de jabon
y 7 muelles para construccion de buques de vapor.
--Bueno, me decia yo, y esos hombres ¿son de otra madera distinta de la
nuestra, tienen algun secreto para que no los aletargue la holganza,
ni los embriague la envidia, ni los entuma la pereza, ni busquen como
industria la revolucion y el presupuesto?
¡Oh! si yo fuera gobernante, solo ponia el siguiente artículo en
nuestra Constitucion, y me parece que algo se conseguia:
"No ocupará empleo público ninguno, ni podrá en ninguna
categoría tener representacion del pueblo, el que no hubiere
probado que ha vivido tres años de su trabajo personal é
independiente del gobierno."
Con recetitas por este estilo, vdes. verian cómo la cosa marchaba.
Cuando volví al hotel, supe que en el núm. 37 estaba alojada una
persona de San Francisco, llegada aquella misma tarde, que habia
preguntado por mí.
Era, en efecto, un amigo del Sr. Andrade, que me traia cartas de mis
favorecedores de San Francisco: entre esas cartas venia una de mi
querido David Guerin, en que me incluia copia de unos versos que le
dediqué en San Francisco, y de los que no conservaba ni recuerdo.
Para que no se me pierdan en el barullo de papeles que hay por mis
baúles y maletas, aquí los trascribo. Acaso con ellos concilien el
sueño mis lectores, como á mí me sucedió....