¡Ay! de mí! del bullicio que en torno
A mi sér turbulento se agita,
No penetra ni un eco en las sombras
Que cubren mi vida.
* * * * *
Pasa el gozo cual cruzan las olas
Argentinos los copos de espuma,
Miéntras el mar en sus hondas entrañas
Tinieblas oculta.
* * * * *
Como el ave en su jaula contempla
Verdes campos y plácidos cielos,
Y si quiere volar le destrozan
Voraces sus hierros,
* * * * *
Así yo, si mis penas olvido,
Y mi copa levanto contento,
La envenenan con mísero llanto
Mis crueles tormentos.
* * * * *
Desamparo, tu escuálida mano
A mí tiendes de triste esqueleto;
Al dormir, tus heladas presiones
Comprimen mi pecho.
* * * * *
Al volar tras la fama anhelante:
Al ceñirme de lauro y de rosas:
Al cantar al amor y á la patria
Con férvidas notas,
* * * * *
Descendí á mi dolor y encontraba
En las sombras á mi alma gimiendo,
Siempre sola, en su pena circuida
De luto y silencio.
* * * * *
Una voz.... por los aires sonaba....
¿Qué me dice?.... y sus ecos morian:
¿Fué tal vez que me habló la esperanza
Brindándome dicha?....
* * * * *
Yo no sé; mas al triste silencio
Que dejó.... prefiriera la muerte:
Del dolor la amargura, mi labio
Bebió hasta las heces.
* * * * *
Fijo el ojo, mirando sin vista,
Como sorda mirada de muerto,
Me quedé contemplando el espacio
Que sube á los cielos,
* * * * *
Y en el éter.... miré cintilando
Un mirar de inefable ternura....
¿Un destello de dulce consuelo
Cruzó las alturas?
* * * * *
Yo no sé; mas el rastro adorado
De esa luz, era triste y sombrío,
Como en medio de inmenso desierto
La sima de abismo.
* * * * *
A la sombra del sauce que inclina
Su cabello de ramas al suelo,
Creí mirar hechicera hermosura
De dulce embeleso.
* * * * *
De cristal parecióme su frente:
Al través percibí con espanto
Como cráneo amarillo y desnudo,
De huesos los brazos.
* * * * *
¿Dí quién eres, fatal compañera,
A quien mueve la voz de mis ansias?
¿Dí quién eres, mi bien?.... Soy la muerte
Que lleva á la nada....