LA ESCALERA EXCUSADA.

Auné M. Cadic.

Gustavo M. Julien.

=Para el Sábado próximo, estreno de la Srita. MARIA TURGIS.=

=SE COMIENZA A LAS OCHO.=

=Todos los Sábados hay MATINES para las SEÑORAS y los NIÑOS.=

=Se suplica al público muy respetuosamente, no golpée en las mesas.=

=El boleto de entrada da derecho á un consumo de 5 centavos.=

Precio de entrada:--25 centavos.

El Alcázar Frances está situado en las esquinas de Chartres y Conti.

--No hay que perder momento, dije á Joaquin; asaltemos el Alcázar, que

no es mal recurso de distraccion en las alturas á que nos encontramos.

--Así me pensaba que discurriria vd.

A la hora anunciada, y en ménos que canta un gallo, estuvimos listos y

á las puertas del Alcázar.

Es el Alcázar un salon comun de diez y seis varas cuadradas, poco más.

En el centro del salon hay seis robustas columnas de madera, que le

dividen en naves; la central, amplia, y las laterales, que fungen como

de tránsito, un tanto angostas.

Cercanas á las paredes hay mesas, porque en realidad se trata de un

_bar-room_ ó cantina en que se expenden licores.

Pero en el centro, y cerca del fondo, hay bancas paralelas con latas á

su frente, y poco más altas que los asientos, en donde se colocan los

vasos y suele sostenerse un plato en muy difícil equilibrio.

En uno de los corredores está la cantina, que es al mismo tiempo

expendio de tabacos; el servicio se hace por numerosos domésticos que

parten del mostrador y recorren las mesas, distribuyendo licores y

excelente cerveza, á la vez que unos chicos giran entre la concurrencia

ofreciendo puros y cigarros, y otros, en cajoncitos pequeños, venden

dulces y bizcochos.

Las columnas de que hemos hablado sustentan en la altura un tapanco con

su barandilla, y aquella es la galería en que las graciosas hijas del

Sena y las criollas, ostentan sus gracias.

Dos tiras de madera, y entre ellas un cajon de canto suspendido de

delgados, pero fuertes cordeles, conducen vasos, copas y botellas

de un lado del mostrador á las regiones superiores, y el constante

movimiento del elevador, da á entender que no siempre domina la austera

sobriedad en las altas regiones.

El fondo del salon tendrá ocho varas á lo más, ocupadas con el palco

escénico, con su telon rumboso y su orquesta al frente: de suerte que

es una representacion en familia.

Es increible todo el partido que sacan empresario y actores de tan

corto espacio.

Pero se desplegan grandes horizontes, se ven montañas, se dan batallas,

y el salon y el palacio aparecen á lo vivo con sus accesorios, en que

campea notable propiedad.

En lo que hay positiva riqueza es en el repertorio teatral, en esa

multitud de _vaudevilles_, de canciones, de refranes y de chistes,

verdaderos tesoros de gracia y talento.

La risa, la mueca, el brinco, la coquetería, la caricatura, encuentran

inventores y perfeccionadores; el público, que tiene derecho á

consumir por valor de cinco centavos por el boleto de entrada que vale

veinticinco, está muy distante de conformarse con la taxativa oficial,

y entre risas y lágrimas, palmadas y arranques de entusiasmo, hace

desaparecer toneles de cerveza.

El humo, el ruido de los vasos, las conversaciones acaloradas, el

apeñuscamiento de la concurrencia, dan extraño carácter de animacion al

cuadro, esencialmente en los entreactos; pero realmente guarda todo el

mundo la mayor decencia y compostura, de suerte que nunca presenciamos

un solo escándalo en el Alcázar.

Los concurrentes asíduos tienen sus actores favoritos, les alientan,

les miman, les presentan _bouquets_ y en sus beneficios les obsequian.

Pero vdes. no pueden figurarse todo lo que hay de chiste, de buen

humor, de gracia, en aquel teatrito.

El conjunto es de personas educadas y bien recibidas en sociedad.

Con las representaciones alternan piezas escogidas de canto y baile,

recuerdos de las costumbres íntimas de la Francia, peculiaridades

fisionómicas de determinada provincia, de determinado acontecimiento

histórico. Otras veces era la _Chaumier_, era _Maville_; y un poste, un

árbol, un incidente cualquiera, servia para despertar los recuerdos,

y que en el aire que hacia temblar el canto, aquellos franceses

bebieran la patria. Entónces saltaba el ritmo de los actores al palco,

las miradas se iluminaban, los cuerpos se erguian y pasaba entre la

_fanfarre_ de la orquesta, patria, amor, familia, creencias y cuanto

tiene de más querido el alma del mortal.

Nosotros aplaudiamos al placer ajeno, dábamos nuestro escote al

legítimo regocijo de los que sienten y aman, y esto hacia que tocasen

con las nuestras sus copas aquellas gentes, y que despues estuviéramos

iniciados hasta en la alta diplomacia de los bastidores.

Cerca de las doce de la noche acababan las funciones del Alcázar.

Alcalde y yo nos retirábamos por aquellos callejones desastrados,

tropezando en las banquetas desiguales; pero eso sí, remedando el canto

y el bailete de los cómicos

_Nous ne sommes ni hommes ni femmes_

_Nous ne sommes que d'Auvernians....!!_

No somos ni hombres ni mujeres: somos de Aubernia.... cualquier

cosa.... pero de esas bojedades que quitan la murria y que valen mucho

por lo mismo.

En la ciudad reinaban las tinieblas.... á muy largos trechos

encontrábamos algun policía que marcaba las horas y advertia de

su vigilancia, golpeando con su macizo baston la orilla de la

banqueta.......

A dormir, chicos.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo II · 第 28 / 94 题