TERCER ROMANCE A JOSE CARRASCOSA.

Dejamos por fin, amigo,

El palacio de tablones,

Donde para recogerme

Tenia que echar los bofes,

Y era como una maraña

De trapos y callejones,

Con sirvientas irlandesas,

Tan viejas y tan sin goznes,

Que parecian roperos

O destartalados coches;

Con falúas por chancletas,

Con biombos por peinetones,

Con el empaque de brujas

Y con sus bigotes de hombre.

Y dejamos unos negros

Tan broncos y tan feroces,

Que eran mi terror y espanto,

Cuando en medio de la noche

Me soltaban un bufido

O relinchaban atroces,

O en silencio me clavaban

Sus ojos relumbradores,

Sacando los dientes blancos

Y haciendo sus contorsiones.

A un _bording_ nos trasladamos,

Donde al fin se reconocen

Las costumbres de un cristiano,

Lo que bebe y lo que come;

Mas ¡qué rumbo santo cielo!

¡Qué calle y qué alrededores!

Los caños son como acequias,

Las losas no se conocen,

Las calles tienen _tiricia_,

Cólico los corredores;

Cada puerta es un pujido,

Y un sabañon cada poste,

Danzan menudos ladrillos

En el fango, tan sin órden,

Como en las mesas revueltas

Confundidos borradores.

La mugre aparece en costras,

Grasa en tablas y escalones,

Y hay basura desde el tiempo

De hispanos conquistadores.

No es basura, es la osamenta

De veinte generaciones;

Pedazos de gorros griegos,

Trompetas de cazadores,

Pretinas de calzon corto,

Trenzas, picos, guantes, broches,

Todo en menudos fragmentos,

En putrefaccion, cual ponen

Piltrafas en un caldero,

O en paila de hacer jabones.

Si espías por estas casas,

Con excepcion se supone

De dos ó tres, como presas

En esta piel de jamones,

Te espantas, porque es el antro,

La caverna; abierto abdómen

Que encierra unos intestinos

Incomprensibles y atroces;

Es la blasfemia del trapo,

Es del cochambre el mitote,

La epilepsía del mueble,

La asma, y la lepra, y la podre.

Si una silla tiene bizma,

Un espejo forma noche,

Los calderos tienen sueño,

Los gatos retortijones,

Los perros son cual cañutos,

Tan flacos y tan deformes,

Que á ranas y lagartijas

Parecen servir de moldes.

Y qué gentes, ¡Dios eterno!

Ni el demonio las conoce:

No son cabezas, de pelos

Son montañas y morriones:

Los cañones de las botas

Los calzan cuando son hombres;

Pero de que son mujeres,

¡Qué reversos! ¡qué facciones!

¡Y qué enredarse las piernas

En fundas como en bolsones,

En balijas del correo,

En camisones de coche!

¡Hombre!.... tú eres de buen gusto,

Y tú que al mundo conoces,

¿Dime si esto es de cristianos,

Si tal cosa está en el órden?

Puedo jurarte que hay seno

En que se oculta un birloche,

Y donde creí de léjos

Distinguir dos bandolones;

Y si á esto agregas los negros

Que relumbran, que te exponen

A unirte á todos los diablos

Antes que llamarlos hombres.

Y si son negras, ¡Dios mio!

_Inducas intentaciones...._

Yo les tiemblo, me figuro

Que descuidado me cogen

Y que me plantan un beso

Que el sentido me trastorne....!

Hombre, si les tengo miedo;

Hombre, si miras visiones

Cuando de cerca las miras.

Pero, Pepe, si es de noche,

Quiero que llamen al guarda,

Pretendo que á fuego toquen,

Y empapo en agua bendita

La levita y los calzones.

Esta es la calle, mi amigo,

Sin mencionar pormenores

Como unas ratas gigantes

Que en fuga á los gatos ponen,

Y un hedor y unas tinieblas

Que me saben á _jocoque_;

Y no te pongo en el verso

De mi triste calle el nombre,

Porque como de esto hay mucho,

Pretendo que se equivoquen.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo II · 第 20 / 94 题