Es tu gracia de niña, limpio arroyuelo
Que va saltando alegre sobre las flores,
Y al adormirse grato, con sus albores
Retrata al cielo.
* * * * *
Es tu mirar la luna que en limpio lago
Desata los tesoros de su hermosura,
Y en éxtasis se pierde con el halago
De tu ternura.
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En tu divina frente ví la alegría,
Como en cáliz de rosa limpio rocío,
Como lleva el recuerdo del amor mio,
El alma mia.
* * * * *
Del carmin de tus labios brota tu acento,
Con luz que en lo más hondo penetra el alma,
Y haces soñar que gozo de dulce calma
Con tu contento.
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Las hebras de cabello sobre tu frente
Son como suelen verse sobre la altura,
Rayos de sol dispersos que á nieve pura
Tornan fulgente.
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¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,
La lengua de mis padres tu dulce acento,
Si nadie, cual tú sabes, sabe el idioma
Del sentimiento?
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Goza de tu frescura, camelia hermosa,
Siendo gloria y adorno de los festines;
No llores, que no tienen los querubines
La faz llorosa.
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Sufra las tempestades la dura encina
Que nace entre los montes y los torrentes,
Y tenga leves auras y claras fuentes
La clavellina.
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Almendro delicado, mece entre flores
Y en medio á los pensiles tus blandas ramas,
Que sé que eres encanto de los amores
De aquellos que amas.
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Vive siendo el reflejo del puro cielo,
Y si álguien te recuerda la pena mia,
Dile, Emma encantadora, que tu alegría
Fué mi consuelo.
Nueva-Orleans.--1877.