que me alargarás la vida
por la cosa más temida
que siente mi corazón.
Agradezco, hijo, al cielo
que así vuelvas por mi honor,
y agradézcole a tu amor
la limpieza de tu celo.
Mas como es justo, es razón
dar cuenta a tu padre de esto;
sólo digo que estoy presto,
en sabiendo su intención;
que yo dichoso me hallo
en que aqueso llegue a ser.
REGIDOR
De la moza el parecer
tomad antes de acetallo.
[ESTEBAN], ALCALDE
No tengáis de eso cuidado,
que ya el caso está dispuesto:
antes de venir a esto,
entre ellos se ha concertado.
--En el dote, si advertís,
se puede agora tratar;
que por bien os pienso dar
algunos maravedís.
FRONDOSO
Yo dote no he menester;
de eso no hay que entristeceros
REGIDOR
Pues que no la pide en cueros
lo podéis agradecer.
ESTEBAN
Tomaré el parecer de ella;
si os parece, será bien.
FRONDOSO
Justo es; que no hace bien
quien los gustos atropella.
ESTEBAN
¡Hija! ¡Laurencia!...
LAURENCIA
Señor...
ESTEBAN
Mirad si digo bien yo.
¡Ved qué presto respondió!--
Hija Laurencia, mi amor,
a preguntarte ha venido
(apártate aquí) si es bien
que a Gila, tu amiga, den
a Frondoso por marido,
que es un honrado zagal,
si le hay en Fuente Ovejuna...
LAURENCIA
¿Gila se casa?
ESTEBAN
Y si alguna
le merece y es su igual.
LAURENCIA
Yo digo, señor, que sí.
ESTEBAN
Sí; mas yo digo que es fea
y que harto mejor se emplea
Frondoso, Laurencia, en ti.
LAURENCIA
¿Aun no se te han olvidado
los donaires con la edad?
ESTEBAN
¿Quiéresle tú?
LAURENCIA
Voluntad
le he tenido y le he cobrado,
pero por lo que tú sabes...
ESTEBAN
¿Quieres tú que diga sí?
LAURENCIA
Dilo tú, señor, por mí.
ESTEBAN
¿Yo? Pues tengo yo las llaves,
hecho está.--Ven, buscaremos
a mi compadre en la plaza.
REGIDOR
Vamos.
ESTEBAN
Hijo, y en la traza
del dote, ¿qué le diremos?
Que yo bien te puedo dar
cuatro mil maravedís.
FRONDOSO
Señor, ¿eso me decís?
Mi honor queréis agraviar.
ESTEBAN
Anda, hijo; que eso es
cosa que pasa en un día:
que si no hay dote, a fe mía
que se echa menos después.
(_Vanse, y quedan_ FRONDOSO _y_ LAURENCIA.)
LAURENCIA
Di, Frondoso, ¿estás contento?
FRONDOSO
¡Cómo si lo estoy! ¡Es poco,
pues que no me vuelvo loco
de gozo, del bien que siento!
Risa vierte el corazón
por los ojos de alegría,
viéndote, Laurencia mía,
en tal dulce posesión.
[_Vanse._]
(_Salen el_ MAESTRE, _el_ COMENDADOR, FLORES
_y_ ORTUÑO.)
COMENDADOR
Huye, señor, que no hay otro remedio.
MAESTRE
La flaqueza del muro lo ha causado,
y el poderoso ejército enemigo.
COMENDADOR
Sangre les cuesta y infinitas vidas.
MAESTRE
Y no se alabarán que en sus despojos
pondrán nuestro pendón de Calatrava,
que a honrar su empresa y los demás bastaba.
COMENDADOR
Tus desinios, Girón, quedan perdidos.
MAESTRE
¿Qué puedo hacer, si la fortuna, ciega,
a quien hoy levantó mañana humilla?
(_Dentro._)
¡Vitoria por los reyes de Castilla!
MAESTRE
Ya coronan de luces las almenas,
y las ventanas de las torres altas
entoldan con pendones vitoriosos.
COMENDADOR
Bien pudieran, de sangre que les cuesta.
A fe que es más tragedia que no fiesta.
MAESTRE
Yo vuelvo a Calatrava, Fernán Gómez.
COMENDADOR
Y yo a Fuente Ovejuna, mientras tratas
o seguir esta parte de tus deudos,
o reducir la tuya al Rey Católico.
MAESTRE
Yo te diré por cartas lo que intento.
COMENDADOR
El tiempo ha de enseñarte.
MAESTRE
¡Ah, pocos años,
sujetos al rigor de sus engaños!
(_Sale la boda._ MÚSICOS, MENGO, FRONDOSO,
LAURENCIA, PASCUALA, BARRILDO,
ESTEBAN _y_ ALCALDE [JUAN ROJO].)
MÚSICOS
_¡Vivan muchos años
los desposados!
¡Vivan muchos años!_
MENGO
A fe, que no os ha costado
mucho trabajo el cantar.
BARRILDO
Supiéraslo tú trovar
mejor que él está trovado.
FRONDOSO
Mejor entiende de azotes
Mengo que de versos ya.
MENGO
Alguno en el valle está,
para que no te alborotes,
a quien el comendador...
BARRILDO
No lo digas, por tu vida;
que este bárbaro homicida
a todos quita el honor.
MENGO
Que me azotasen a mí
cien soldados aquel día...
sola una honda tenía;
...[34]
pero que le hayan echado
una melecina[35] a un hombre,
que, aunque no diré su nombre,
todos saben que es honrado,
llena de tinta y de chinas,
¿cómo se puede sufrir?
[34] Falta un verso.
[35] _Melecina_, lavativa.
BARRILDO
Haríalo por reír.
MENGO
No hay risa con melecinas;
que aunque es cosa saludable...
yo me quiero morir luego.
FRONDOSO
Vaya la copla, te ruego,
si es la copla razonable.
MENGO
Vivan muchos años juntos
los novios, ruego a los cielos,
y por envidia ni celos
ni riñan ni anden en puntos.
Lleven a entrambos difuntos,
de puro vivir cansados.
¡Vivan muchos años!
[FRONDOSO][36]
¡Maldiga el cielo el poeta,
que tal coplón arrojó!
[36] _El original_, Mengo.
BARRILDO
Fué muy presto...
MENGO
Pienso yo
una cosa de esta seta[37].
¿No habéis visto un buñolero,
en el aceite abrasando
pedazos de masa echando
hasta llenarse el caldero?
¿Que unos le salen hinchados,
otros tuertos y mal hechos,
ya zurdos y ya derechos,
ya fritos y ya quemados?
Pues así imagino yo
un poeta componiendo,
la materia previniendo
que es quien la masa le dió.
Va arrojando verso aprisa
al caldero del papel,
confiado en que la miel
cubrirá la burla y risa.
Mas poniéndolo en el pecho,
apenas hay quien los tome;
tanto que sólo los come
el mismo que los ha hecho.
[37] _Seta_, secta.
BARRILDO
Déjate ya de locuras;
deja los novios hablar.
LAURENCIA
Las manos nos da a besar.
JUAN [ROJO]
Hija, ¿mi mano procuras?
Pídela a tu padre luego
para ti y para Frondoso.
ESTEBAN
Rojo, a ella y a su esposo
que se la dé el cielo ruego,
con su larga bendición.
FRONDOSO
Los dos a los dos la echad.
JUAN [ROJO]
Ea, tañed y cantad,
pues que para en uno son.
MÚSICOS
_Al val de Fuente Ovejuna
la niña en cabellos baja;
el caballero la sigue
de la Cruz de Calatrava.
Entre las ramas se esconde,
de vergonzosa y turbada;
fingiendo que no le ha visto,
pone delante las ramas.
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan.»
Acercóse él caballero,
y ella, confusa y turbada,
hacer quiso celosías
de las intrincadas ramas;
mas como quien tiene amor
los mares y las montañas
atraviesa fácilmente,
la dice tales palabras:
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan.»_
(_Salen el_ COMENDADOR, FLORES, ORTUÑO _y_
CIMBRANOS.)
COMENDADOR
Estése la boda queda,
y no se alborote nadie.
JUAN [ROJO]
No es juego aqueste, señor,
y basta que tú lo mandes.
¿Quieres lugar? ¿Cómo vienes
con tu belicoso alarde?
¿Venciste? Mas ¿qué pregunto?
FRONDOSO
¡Muerto soy! ¡Cielos, libradme!
LAURENCIA
Huye por aquí, Frondoso.
COMENDADOR
Eso no; prendelde, atalde.
JUAN [ROJO]
Date, muchacho, a prisión.
FRONDOSO
Pues ¿quieres tú que me maten?
JUAN [ROJO]
¿Por qué?
COMENDADOR
No soy hombre yo
que mato sin culpa a nadie;
que si lo fuera, le hubieran
pasado de parte a parte
esos soldados que traigo.
Llevarle mando a la cárcel,
donde la culpa que tiene
sentencie su mismo padre.
PASCUALA
Señor, mirad que se casa.
COMENDADOR
¿Qué me obliga a que se case?
¿No hay otra gente en el pueblo?
PASCUALA
Si os ofendió perdonadle,
por ser vos quien sois.
COMENDADOR
No es cosa,
Pascuala, en que yo soy parte.
Es esto contra el maestre
Téllez Girón, que Dios guarde;
es contra toda su orden,
es su honor, y es importante
para el ejemplo, el castigo;
que habrá otro día quien trate
de alzar pendón contra él,
pues ya sabéis que una tarde
al comendador mayor
(¡qué vasallos tan leales!)
puso una ballesta al pecho.
ESTEBAN
Supuesto que el disculparle
ya puede tocar a un suegro,
no es mucho que en causas tales
se descomponga con vos
un hombre, en efecto, amante;
porque si vos pretendéis
su propia mujer quitarle,
¿qué mucho que la defienda?
COMENDADOR
Majadero sois, alcalde.
ESTEBAN
Por vuestra virtud, señor.
COMENDADOR
Nunca yo quise quitarle
su mujer, pues no lo era.
ESTEBAN
Si quisistes...--Y esto baste;
que reyes hay en Castilla
que nuevas órdenes hacen
con que desórdenes quitan.
Y harán mal cuando descansen
de las guerras, en sufrir
en sus villas y lugares
a hombres tan poderosos
por traer cruces tan grandes;
póngasela el rey al pecho,
que para pechos reales
es esa insignia y no más.
COMENDADOR
¡Hola! La vara quitalde.
ESTEBAN
Tomad, señor, norabuena.
COMENDADOR
Pues con ella quiero dalle,
como a caballo brioso.
ESTEBAN
Por señor os sufro. Dadme.
PASCUALA
¡A un viejo de palos das!
LAURENCIA
Si le das porque es mi padre,
¿qué vengas en él de mí?
COMENDADOR
Llevalda, y haced que guarden
su persona diez soldados.
(_Vase él y los suyos._)
ESTEBAN
Justicia del cielo baje. (_Vase._)
PASCUALA
Volvióse en luto la boda. (_Vase._)
BARRILDO
¿No hay aquí un hombre que hable?
MENGO
Yo tengo ya mis azotes,
que aun se ven los cardenales
sin que un hombre vaya a Roma.
Prueben otros a enojarle.
JUAN [ROJO]
Hablemos todos.
MENGO
Señores,
aquí todo el mundo calle.
Como ruedas de salmón
me puso los atabales.
ACTO TERCERO
DE FUENTE OVEJUNA
ACTO TERCERO DE FUENTE OVEJUNA
(_Salen_ ESTEBAN, ALONSO _y_ BARRILDO.)
ESTEBAN
¿No han venido a la junta?
BARRILDO
No han venido.
ESTEBAN
Pues más apriesa nuestro daño corre.
BARRILDO
Ya está lo más del pueblo prevenido.
ESTEBAN
Frondoso con prisiones en la torre,
y mi hija Laurencia en tanto aprieto,
si la piedad de Dios no los socorre...
(_Salen_ JUAN ROJO _y el_ REGIDOR.)
JUAN
¿De qué dais voces, cuando importa tanto
a nuestro bien, Esteban, el secreto?
ESTEBAN
Que doy tan pocas es mayor espanto.
(_Sale_ MENGO.)
MENGO
También vengo yo a hallarme en esta junta.
ESTEBAN
Un hombre cuyas canas baña el llanto,
labradores honrados, os pregunta
qué obsequias[38] debe hacer toda esa gente
a su patria sin honra, ya perdida.
Y si se llaman honras justamente,
¿cómo se harán, si no hay entre nosotros
hombre a quien este bárbaro no afrente?
Respondedme: ¿hay alguno de vosotros
que no esté lastimado en honra y vida?
¿No os lamentáis los unos de los otros?
Pues si ya la tenéis todos perdida,
¿a qué aguardáis? ¿Qué desventura es ésta?
[38] _Obsequias_, funerales.
JUAN
La mayor que en el mundo fué sufrida.
Mas pues ya se publica y manifiesta
que en paz tienen los reyes a Castilla
y su venida a Córdoba se apresta,
vayan dos regidores a la villa,
y echándose a sus pies pidan remedio.
BARRILDO
En tanto que Fernando, aquel que humilla
a tantos enemigos, otro medio
será mejor[39], pues no podrá, ocupado,
hacemos bien, con tanta guerra en medio.
[39] La frase está construída como si hubiese escrito el autor: «En
tanto que Fernando humilla a tantos enemigos.»
REGIDOR
Si mi voto de vos fuera escuchado,
desamparar la villa doy por voto.
JUAN
¿Cómo es posible en tiempo limitado?
MENGO
A la fe, que si entiendo el alboroto,
que ha de costar la junta alguna vida.
REGIDOR
Ya, todo el árbol de paciencia roto,
corre la nave de temor perdida.
La hija quitan con tan gran fiereza
a un hombre honrado, de quien es regida
la patria en que vivís, y en la cabeza
la vara quiebran tan injustamente.
¿Qué esclavo se trató con más bajeza?
JUAN
¿Qué es lo que quieres tú que el pueblo intente?
REGIDOR
Morir, o dar la muerte a los tiranos,
pues somos muchos, y ellos poca gente.
BARRILDO
¡Contra el señor las armas en las manos!
ESTEBAN
El rey solo es señor después del cielo,
y no bárbaros hombres inhumanos.
Si Dios ayuda nuestro justo celo,
¿qué nos ha de costar?
MENGO
Mirad, señores
que vais en estas cosas con recelo.
Puesto que[40] por los simples labradores
estoy aquí, que más injurias pasan,
más cuerdo represento sus temores.
[40] Aunque.
JUAN
Si nuestras desventuras se compasan,
para perder las vidas, qué aguardamos
Las casas y las viñas nos abrasan:
tiranos son; a la venganza vamos.
(_Sale_ LAURENCIA, _desmelenada._)
LAURENCIA
Dejadme entrar, que bien puedo
en consejo de los hombres;
que bien puede una mujer,
si no a dar voto a dar voces.
¿Conocéisme?
ESTEBAN
¡Santo cielo!
¿No es mi hija?
JUAN
¿No conoces
A Laurencia?
LAURENCIA
Vengo tal,
que mi diferencia os pone
en contingencia quién soy.
ESTEBAN
¡Hija mía!
LAURENCIA
No me nombres
tu hija.
ESTEBAN
¿Por qué, mis ojos?
¿Por qué?
LAURENCIA
Por muchas razones,
y sean las principales,
porque dejas que me roben
tiranos sin que me vengues,
traidores sin que me cobres.
Aun no era yo de Frondoso,
para que digas que tome,
como marido, venganza;
que aquí por tu cuenta corre;
que en tanto que de las bodas
no haya llegado la noche,
del padre, y no del marido,
la obligación presupone;
que en tanto que no me entregan
una joya, aunque la compren,
no ha de correr por mi cuenta
las guardas ni los ladrones.
Llevóme de vuestros ojos
a su casa Fernán Gómez:
la oveja al lobo dejáis,
como cobardes pastores.
¿Qué dagas no vi en mi pecho?
¡Qué desatinos enormes,
qué palabras, qué amenazas,
y qué delitos atroces,
por rendir mi castidad
a sus apetitos torpes!
Mis cabellos, ¿no lo dicen?
¿No se ven aquí los golpes,
de la sangre y las señales?
¿Vosotros sois hombres nobles?
¿Vosotros padres y deudos?
¿Vosotros, que no se os rompen
las entrañas de dolor,
de verme en tantos dolores?
Ovejas sois, bien lo dice
de Fuente Ovejuna el nombre.
Dadme unas armas a mí,
pues sois piedras, pues sois bronces,
pues sois jaspes, pues sois tigres...
--Tigres no, porque feroces
siguen quien roba sus hijos,
matando los cazadores
antes que entren por el mar
y por sus ondas se arrojen.
Liebres cobardes nacistes;
bárbaros sois, no españoles.
Gallinas, ¡vuestras mujeres
sufrís que otros hombres gocen!
Poneos ruecas en la cinta.
¿Para qué os ceñís estoques?
¡Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
la honra de estos tiranos,
la sangre de estos traidores,
y que os han de tirar piedras,
hilanderas, maricones,
amujerados, cobardes,
y que mañana os adornen
nuestras tocas y basquiñas,
solimanes y colores!
A Frondoso quiere ya,
sin sentencia, sin pregones,
colgar el comendador
del almena de una torre;
de todos hará lo mismo;
y yo me huelgo, medio-hombres,
por que quede sin mujeres
esta villa honrada, y torne
aquel siglo de amazonas,
eterno espanto del orbe.
ESTEBAN
Yo, hija, no soy de aquellos
que permiten que los nombres
con esos títulos viles.
Iré solo, si se pone
todo el mundo contra mí.
JUAN
Y yo, por más que me asombre
la grandeza del contrario.
REGIDOR
Muramos todos.
BARRILDO
Descoge
un lienzo al viento en un palo,
y mueran estos inormes[41].
[41] _Inorme_, forma anticuada de «enorme».
JUAN
¿Qué orden pensáis tener?
MENGO
Ir a matarle sin orden.
Juntad el pueblo a una voz;
que todos están conformes
en que los tiranos mueran.
ESTEBAN
Tomad espadas, lanzones,
ballestas, chuzos y palos.
MENGO
¡Los reyes nuestros señores
vivan!
TODOS
¡Vivan muchos años!
MENGO
¡Mueran tiranos traidores!
TODOS
¡Traidores tiranos mueran!
(_Vanse todos._)
LAURENCIA
Caminad, que el cielo os oye.
--¡Ah mujeres de la villa!
¡Acudid, por que se cobre
vuestro honor, acudid todas!
(_Salen_ PASCUALA, JACINTA _y otras mujeres_)
PASCUALA
¿Qué es esto? ¿De qué das voces?
LAURENCIA
¿No veis cómo todos van
a matar a Fernán Gómez,
y hombres, mozos y muchachos,
furiosos, al hecho corren?
¿Será bien que solos ellos
de esta hazaña el honor gocen,
pues no son de las mujeres
sus agravios los menores?
JACINTA
Di, pues, ¿qué es lo que pretendes?
LAURENCIA
Que puestas todas en orden,
acometamos a un hecho
que dé espanto a todo el orbe.
Jacinta, tu grande agravio,
que sea cabo[42]; responde
de una escuadra de mujeres.
[42] _Cabo_, el jefe.
JACINTA
No son los tuyos menores.
LAURENCIA
Pascuala, alférez serás.
PASCUALA
Pues déjame que enarbole
en un asta la bandera:
verás si merezco el nombre.
LAURENCIA
No hay espacio para eso,
pues la dicha nos socorre:
bien nos basta que llevemos
nuestras tocas por pendones.
PASCUALA
Nombremos un capitán.
LAURENCIA
Eso no.
PASCUALA
¿Por qué?
LAURENCIA
Que adonde
asiste mi gran valor,
no hay Cides ni Rodamontes.
(_Vanse._)
(_Sale_ FRONDOSO, _atadas las manos_; FLORES,
ORTUÑO, CIMBRANOS _y el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR
De ese cordel que de las manos sobra
quiero que le colguéis, por mayor pena.
FRONDOSO
¡Qué nombre, gran señor, tu sangre cobra!
COMENDADOR
Colgadle luego en la primera almena.
FRONDOSO
Nunca fué mi intención poner por obra
tu muerte entonces.
FLORES
Grande ruido suena.
(_Ruido suene._)
COMENDADOR
¿Ruido?
FLORES
Y de manera que interrumpen
tu justicia, señor.
ORTUÑO
Las puertas rompen.
(_Ruido._)
COMENDADOR
¡La puerta de mi casa, y siendo casa
de la encomienda!
FLORES
El pueblo junto viene.
JUAN (_Dentro._)
Rompe, derriba, hunde, quema, abrasa.
ORTUÑO
Un popular motín mal se detiene.
COMENDADOR
¡El pueblo contra mí!
FLORES
La furia pasa
tan adelante, que las puertas tiene
echadas por la tierra.
COMENDADOR
Desatalde.
Templa, Frondoso, ese villano alcalde.
FRONDOSO
Yo voy, señor; que amor les ha movido.
(_Vase._)
MENGO (_Dentro._)
¡Vivan Fernando y Isabel, y mueran
los traidores!
FLORES
Señor, por Dios te pido
que no te hallen aquí.
COMENDADOR
Si perseveran,
este aposento es fuerte y defendido.
Ellos se volverán.
FLORES
Cuando se alteran
los pueblos agraviados, y resuelven,
nunca sin sangre o sin venganza vuelven.
COMENDADOR
En esta puerta, así como rastrillo,
su furor con las armas defendamos.
FRONDOSO (_Dentro._)
¡Viva Fuente Ovejuna!
COMENDADOR
¡Qué caudillo!
Estoy porque a su furia acometamos.
FLORES
De la tuya, señor, me maravillo.
ESTEBAN
Ya el tirano y los cómplices miramos.
¡Fuente Ovejuna, y los tiranos mueran!
(_Salen todos._)
COMENDADOR
Pueblo, esperad.
TODOS
Agravios nunca esperan.
COMENDADOR
Decídmelos a mí, que iré pagando
a fe de caballero esos errores.
TODOS
¡Fuente Ovejuna! ¡Viva el rey Fernando!
¡Mueran malos cristianos y traidores!
COMENDADOR
¿No me queréis oír? Yo estoy hablando;
yo soy vuestro señor.
TODOS
Nuestros señores
son los Reyes Católicos.
COMENDADOR
Espera.
TODOS
¡Fuente Ovejuna, y Fernán Gómez muera!
(_Vanse, y salen las mujeres armadas._)
LAURENCIA
Parad en este puesto de esperanzas
soldados atrevidos, no mujeres.
PASCUALA
¿Lo[s] que mujeres son en las venganzas,
en él beban su sangre es bien que esperes?
JACINTA
Su cuerpo recojamos en las lanzas.
PASCUALA
Todas son de esos mismos pareceres.
ESTEBAN (_Dentro._)
¡Muere, traidor comendador!
COMENDADOR
Ya muero.
¡Piedad, Señor, que en tu clemencia espero!
BARRILDO (_Dentro._)
Aquí está Flores.
MENGO
Dale a ese bellaco;
que ese fué el que me dió dos mil azotes.
FRONDOSO (_Dentro._)
No me vengo si el alma no le saco.
LAURENCIA
No excusamos entrar.
PASCUALA
No te alborotes.
Bien es guardar la puerta.
BARRILDO (_Dentro._)
No me aplaco.
¡Con lágrimas agora, marquesotes!
LAURENCIA
Pascuala, yo entro dentro; que la espada
no ha de estar tan sujeta ni envainada.
(_Vase._)
BARRILDO [_Dentro._]
Aquí está Ortuño.
FRONDOSO [_Dentro._]
Córtale la cara.
(_Sale_ FLORES _huyendo_, _y_ MENGO _tras él._)
FLORES
¡Mengo, piedad!, que no soy yo el culpado.
MENGO
Cuando ser alcahuete no bastara,
bastaba haberme el pícaro azotado.
PASCUALA
Dánoslo a las mujeres, Mengo, para...
Acaba por tu vida.
MENGO
Ya está dado;
que no le quiero yo mayor castigo.
PASCUALA
Vengaré tus azotes.
MENGO
Eso digo.
JACINTA
¡Ea, muera el traidor!
FLORES
¡Entre mujeres!
JACINTA
¿No le viene muy ancho?
PASCUALA
¿Aqueso lloras?
JACINTA
Muere, concertador de sus placeres.
PASCUALA
¡Ea, muera el traidor!
FLORES
¡Piedad, señoras!
(_Sale_ ORTUÑO _huyendo de_ LAURENCIA.)
ORTUÑO
Mira que no soy yo...
LAURENCIA
Ya sé quién eres.--
Entrad, teñid las armas vencedoras
en estos viles.
PASCUALA
Moriré matando.
TODAS
¡Fuente Ovejuna, y viva el rey Fernando!
(_Vanse, y salen el_ REY DON FERNANDO _y la_ REINA DOÑA
ISABEL, _y_ DON MANRIQUE, _maestre._)
MANRIQUE
De modo la prevención
fué, que el efeto esperado
llegamos a ver logrado
con poca contradición.
Hubo poca resistencia;
y supuesto que la hubiera,
sin duda ninguna fuera
de poca o ninguna esencia.
Queda el de Cabra ocupado
en conservación del puesto,
por si volviere dispuesto
a él el contrario osado.
REY
Discreto el acuerdo fué,
y que asista es conveniente,
y reformando la gente,
el paso tomado esté.
Que con eso se asegura
no podernos hacer mal
Alfonso, que en Portugal
tomar la fuerza procura.
Y el de Cabra es bien que esté
en ese sitio asistente,
y como tan diligente,
muestras de su valor dé;
porque con esto asegura
el daño que nos recela,
y como fiel centinela,
el bien del reino procura.
(_Sale_ FLORES, _herido._)
FLORES
Católico rey Fernando,
a quien el cielo concede
la corona de Castilla,
como a varón excelente;
oye la mayor crueldad
que se ha visto entre las gentes
desde donde nace el sol
hasta donde se oscurece.
REY
Repórtate.
FLORES
Rey supremo,
mis heridas no consienten
dilatar el triste caso,
por ser mi vida tan breve.
De Fuente Ovejuna vengo,
donde, con pecho inclemente,
los vecinos de la villa
a su señor dieron muerte.
Muerto Fernán Gómez queda
por sus súbditos aleves;
que vasallos indignados
con leve causa se atreven.
El título de tirano
le acumula todo el plebe,
y a la fuerza de esta voz
el hecho fiero acometen;
y quebrantando su casa,
no atendiendo a que se ofrece
por la fe de caballero
a que pagará a quien debe,
no sólo no le escucharon,
pero con furia impaciente
rompen el cruzado pecho
con mil heridas crueles,
y por las altas ventanas
le hacen que al suelo vuele,
adonde en picas y espadas
le recogen las mujeres.
Llévanle a una casa muerto,
y, a porfía, quien más puede
mesa su barba y cabello
y apriesa su rostro hieren.
En efeto fué la furia
tan grande que en ellos crece,
que las mayores tajadas
las orejas a ser vienen.
Sus armas borran con picas
y a voces dicen que quieren
tus reales armas fijar,
porque aquéllas les ofenden.
Saqueáronle la casa,
cual si de enemigos fuese,
y gozosos entre todos
han repartido sus bienes.
Lo dicho he visto escondido,
porque mi infelice suerte
en tal trance no permite
que mi vida se perdiese;
y así estuve todo el día
hasta que la noche viene,
y salir pude escondido
para que cuenta te diese.
Haz, señor, pues eres justo,
que la justa pena lleven
de tan riguroso caso
los bárbaros delincuentes:
mira que su sangre a voces
pide que tu rigor prueben.
REY
Estar puedes confiado
que sin castigo no queden.
El triste suceso ha sido
tal, que admirado me tiene,
y que vaya luego un juez
que lo averigüe conviene,
y castigue a los culpados
para ejemplo de las gentes.
Vaya un capitán con él,
por que seguridad lleve;
que tan grande atrevimiento
castigo ejemplar requiere;
y curad a este soldado
de las heridas que tiene.
(_Vanse, y salen los labradores y labradoras, con la cabeza de Fernán
Gómez en una lanza._)
MÚSICOS
_¡Muchos años vivan
Isabel y Fernando,
y mueran los tiranos!_
BARRILDO
Diga su copla Frondoso.
FRONDOSO
Ya va mi copla a la fe;
si le faltare algún pie,
enmiéndelo el más curioso.
«¡Vivan la bella Isabel,
pues que para en uno son,
él con ella, ella con él!
A los cielos San Miguel
lleve a los dos de las manos.
¡Vivan muchos años,
y mueran los tiranos!»
LAURENCIA
Diga Barrildo.
BARRILDO
Ya va;
que a fe que la he pensado.
PASCUALA
Si la dices con cuidado,
buena y rebuena será.
BARRILDO
«¡Vivan los reyes famosos
muchos años, pues que tienen
la vitoria, y a ser vienen
nuestros dueños venturosos!
Salgan siempre vitoriosos
de gigantes y de enanos,
y ¡mueran los tiranos!»
MÚSICOS
_¡Muchos años vivan!_, etc.
LAURENCIA
Diga Mengo.
FRONDOSO
Mengo diga.
MENGO
Yo soy poeta donado.
PASCUALA
Mejor dirás lastimado
el envés de la barriga.
MENGO
«Una mañana en domingo
me mandó azotar aquél,
de manera que el rabel
daba espantoso respingo;
pero agora que los pringo,
¡vivan los reyes cristiánigos,
y mueran los tiránigos!»
MÚSICA
_¡Vivan muchos años!_
ESTEBAN
Quita la cabeza allá.
MENGO
Cara tiene de ahorcado.
(_Saca un escudo_ JUAN ROJO _con las armas [reales]_)
REGIDOR
Ya las armas han llegado.
ESTEBAN
Mostrá las armas acá.
JUAN
¿Adónde se han de poner?
REGIDOR
Aquí, en el ayuntamiento.
ESTEBAN
¡Bravo escudo!
BARRILDO
¡Qué contento!
FRONDOSO
Ya comienza a amanecer,
con este sol, nuestro día.
ESTEBAN
¡Vivan Castilla y León,
y las barras de Aragón,
y muera la tiranía!
Advertid, Fuente Ovejuna,
a las palabras de un viejo;
que el admitir su consejo
no ha dañado vez ninguna.
Los reyes han de querer
averiguar este caso,
y más tan cerca del paso
y jornada que han de hacer.
Concertaos todos a una
en lo que habéis de decir.
FRONDOSO
¿Qué es tu consejo?
ESTEBAN
Morir
diciendo _Fuente Ovejuna_,
y a nadie saquen de aquí.
FRONDOSO
Es el camino derecho.
Fuente Ovejuna lo ha hecho.
ESTEBAN
¿Queréis responder así?
TODOS
Sí.
ESTEBAN
Ahora[43], pues; yo quiero ser
agora el pesquisidor,
para ensayarnos mejor
en lo que habemos de hacer.
Sea Mengo el que esté puesto
en el tormento.
[43] _El original_, agora.
MENGO
¿No hallaste
otro más flaco?
ESTEBAN
¿Pensaste
que era de veras?
MENGO
Di presto.
ESTEBAN
¿Quién mató al comendador?
MENGO
Fuente Ovejuna lo hizo.
ESTEBAN
Perro, ¿si te martirizo?
MENGO