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Nota del Transcriptor:
Las letras itálicas se denotan con el caracter de _subrayado_.
Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las
minúsculas) han sido sustituidas por letras mayúsculas de
tamaño normal
Coleccion Universal
N.os 5 y 6
LOPE DE VEGA
UCOMEDIA
Precio: Una peseta
MADRID, 1919
LOPE DE VEGA
FUENTE OVEJUNA
Comedia
Edición revisada por Américo Castro
[Ilustración]
Madrid, 1919
Talleres "Calpe", Ríos Rosas, 24.--MADRID
_Como tantas otras comedias de nuestro teatro, la presente--publicada
en 1619--se basa en un hecho histórico: en 1476, los vecinos de Fuente
Ovejuna (Córdoba) tomaron venganza, en la persona del comendador de la
Orden de Calatrava, de las vejaciones inhumanas que aquél les hacía
padecer. La crónica de Rades y Andrada narra prolijamente la justicia
hecha por los aldeanos y la pesquisa ordenada por los Reyes Católicos._
_Culmina en este drama el espíritu rústico y primitivo, que animó los
ternas populares, muy activos dentro del teatro de nuestro siglo_
XVII, _siglo próximo a la Edad Media tanto por su pensamiento como
por la forma de sentir la vida. Otras comedias de Lope poetizan la
caballerosidad o la altivez aldeana_ (El alcalde de Zalamea, Peribáñez,
El mejor alcalde, el rey, El villano en su rincón, etc.); FUENTE
OVEJUNA, _empero, tiene como héroe a toda una villa, cuya fisonomía va
concretándose en una firme progresión y acaba por adquirir tremenda e
indivisible personalidad_.
_Los aldeanos se rebelan contra una autoridad de privilegio y se
someten a la monarquía nacional, que a la sazón representaba la
uniformidad de la ley, un ideal más amplio, una mayor garantía de
justicia para el pueblo. De esta suerte el drama es de una profunda
lógica dentro de la historia: los vecinos de Fuente Ovejuna dan a
su pleito la única solución jurídica y democrática entonces posible.
Si sólo pensáramos que se trata de un cambio de señores y que la villa
aclama a la autoridad que, con bárbara tozudez, desgarra las carnes de
sus habitantes, entonces nos parecería poco motivada aquélla grandiosa
conspiración._
_Es curioso observar que_ FUENTE OVEJUNA _fué traducida al
ruso y que sus representaciones provocaron frenético entusiasmo entre
las masas oprimidas por el zarismo_.
_Literariamente, tenemos aquí una de las más intensas producciones
del teatro nacional. Lope supo conducir maravillosamente los hilos
sentimentales que le ofrecía el episodio narrado en la crónica.
Diversos chispazos heroicos van preparando el momento trágico en que
los habitantes de la villa, sin flaquear, gimen bajo las cuerdas de
la tortura. Pero esta suprema belleza, las múltiples situaciones de
interés y el atractivo de los versos se manifestarán al lector sin
necesidad de que el editor lo advierta._
_Para imprimir esta comedia se ha tenido en cuenta el texto de la
parte_ XII _de Lope, publicada en 1619. Los paréntesis cuadrados []
indican que se añade algo. No se advierte, sin embargo, la modificación
de algunos pequeños errores del texto, de todo punto evidentes._
_De esta comedia existe un manuscrito en la biblioteca de Parma, copia
del texto de 1619, y otro no autógrafo, en poder de lord Ilchester
(Londres), que no hemos podido consultar. Por consiguiente, carecemos
de recursos para enmendar ciertos pasajes defectuosos de la obra,
que quizá sólo se aclararían si se conservara el autógrafo. Cuando
éstos existen se notan siempre grandes diferencias entre el autógrafo
y el impreso de la época_; FUENTE OVEJUNA, _pues, contiene
también yerros, que no siempre podremos enmendar. El lector excusará
este pequeño alarde de erudición; pero como las ediciones llamadas
monumentales están hechas, en realidad, con una gran negligencia, no
hemos podido limitarnos en este caso a reproducir, sin más, una edición
anterior._
_No hemos puesto más indicaciones escénicas que las que figuran
en el original. En el siglo_ XVII _apenas se usaban las
decoraciones, y los cambios y movimientos escénicos se deducían de las
palabras de los actores. Ahora el lector tendrá que deducirlos del
contexto. Lo creemos preferible a alterar el carácter original de la
obra con adiciones personales._
COMEDIA FAMOSA
DE
FUENTE OVEJUNA
Hablan en ella las personas siguientes:
FERNÁN GÓMEZ [_comendador_].
ORTUÑO.
FLORES.
_El_ MAESTRE DE CALATRAVA.
PASCUALA.
LAURENCIA.
MENGO.
BARRILDO.
FRONDOSO.
JUAN ROJO.
ESTEBAN, ALONSO, _alcaldes._
REY DON FERNANDO.
REINA DOÑA ISABEL.
_Un_ REGIDOR.
CIMBRANOS, _soldado._
JACINTA, _labradora._
_Un_ MUCHACHO.
_Algunos_ LABRADORES.
_Un_ JUEZ.
_La_ MÚSICA.
[DON MANRIQUE].
[LEONELO].
ACTO PRIMERO
ACTO PRIMERO
(_Salen el_ COMENDADOR, FLORES _y_ ORTUÑO, _criados._)
COMENDADOR
¿Sabe el maestre que estoy
en la villa?
FLORES
Ya lo sabe.
ORTUÑO
Está, con la edad, más grave.
COMENDADOR
Y ¿sabe también que soy
Fernán Gómez de Guzmán?
FLORES
Es muchacho, no te asombre.
COMENDADOR
Cuando no sepa mi nombre,
¿no le sabrá el que me dan
de comendador mayor?
ORTUÑO
No falta quien le aconseje
que de ser cortés se aleje.
COMENDADOR
Conquistará poco amor.
Es llave la cortesía
para abrir la voluntad;
y para la enemistad
la necia descortesía.
ORTUÑO
Si supiese un descortés
cómo lo aborrecen todos
--y querrían de mil modos
poner la boca a sus pies--,
antes que serlo ninguno,
se dejaría morir.
FLORES
¡Qué cansado es de sufrir!
¡Qué áspero y qué importuno!
Llaman la descortesía
necedad en los iguales,
porque es entre desiguales
linaje de tiranía.
Aquí no te toca nada:
que un muchacho aun no ha llegado
a saber qué es ser amado.
COMENDADOR
La obligación de la espada
que se ciñó, el mismo día
que la cruz de Calatrava
le cubrió el pecho, bastaba
para aprender cortesía.
FLORES
Si te han puesto mal con él,
presto le conocerás.
ORTUÑO
Vuélvete, si en duda estás.
COMENDADOR
Quiero ver lo que hay en él.
(_Sale el_ MAESTRE DE CALATRAVA _y acompañamiento._)
MAESTRE
Perdonad, por vida mía,
Fernán Gómez de Guzmán;
que agora nueva me dan
que en la villa estáis.
COMENDADOR
Tenía
muy justa queja de vos;
que el amor y la crianza
me daban más confianza,
por ser, cual somos los dos,
vos maestre en Calatrava,
yo vuestro comendador
y muy vuestro servidor.
MAESTRE
Seguro[1], Fernando, estaba
de vuestra buena venida.
Quiero volveros a dar
los brazos.
[1] _Seguro_, descuidado, ajeno.
COMENDADOR
Debéisme honrar;
que he puesto por vos la vida
entre diferencias tantas,
hasta suplir vuestra edad
el pontífice.
MAESTRE
Es verdad.
Y por las señales santas
que a los dos cruzan el pecho,
que os lo pago en estimaros,
y como a mi padre honraros.
COMENDADOR
De vos estoy satisfecho.
MAESTRE
¿Qué hay de guerra por allá?
COMENDADOR
Estad atento, y sabréis,
la obligación que tenéis.
MAESTRE
Decid que ya lo estoy, ya.
COMENDADOR
Gran maestre don Rodrigo
Téllez Girón, que a tan alto
lugar os trajo el valor
de aquel vuestro padre claro,
que, de ocho años, en vos
renunció su maestrazgo,
que después por más seguro
juraron y confirmaron
reyes y comendadores,
dando el pontífice santo
Pío segundo sus bulas,
y después las suyas Paulo
para que don Juan Pacheco,
gran maestre de Santiago,
fuese vuestro coadjutor:
ya que es muerto, y que os han dado
el gobierno sólo a vos,
aunque de tan pocos años,
advertid que es honra vuestra
seguir en aqueste caso
la parte de vuestros deudos;
porque muerto Enrique cuarto,
quieren que al rey don Alonso
de Portugal, que ha heredado,
por su mujer, a Castilla,
obedezcan sus vasallos;
que aunque pretende[2] lo mismo,
por Isabel, don Fernando,
gran príncipe de Aragón,
no con derecho tan claro
a vuestros deudos; que, en fin,
no presumen que hay engaño
en la sucesión de Juana[3],
a quien vuestro primo hermano
tiene agora en su poder.
Y así vengo a aconsejaros
que juntéis los caballeros
de Calatrava en Almagro,
y a Ciudad Real toméis,
que divide como paso
a Andalucía y Castilla,
para mirarlas a entrambas[4].
Poca gente es menester,
porque tienen por soldados
solamente sus vecinos
y algunos pocos hidalgos,
que defienden a Isabel
y llaman rey a Fernando.
Será bien que deis asombro,
Rodrigo, aunque niño, a cuantos
dicen que es grande esa cruz
para vuestros hombros flacos.
Mirad los condes de Urueña,
de quien venís, que mostrando
os están desde la fama
los laureles que ganaron;
los marqueses de Villena,
y otros capitanes, tantos,
que las alas de la fama
apenas pueden llevarlos.
Sacad esa blanca espada,
que habéis de hacer, peleando,
tan roja como la cruz;
porque no podré llamaros
maestre de la cruz roja
que tenéis al pecho, en tanto
que tenéis la blanca espada;
que una al pecho y otra al lado,
entrambas han de ser rojas;
y vos, Girón soberano,
capa del templo inmortal
de vuestros claros pasados.
[2] _El original_, pretenden.
[3] Juana la Beltraneja, hija, según se supuso, de D. Beltrán de la
Cueva, privado del rey Enrique IV y amante de la reina.
[4] _El original_, entrambos.
MAESTRE
Fernán Gómez, estad cierto
que en esta parcialidad,
porque veo que es verdad,
con mis deudos me concierto.
Y si importa, como paso,
a Ciudad Real mi intento,
veréis que como violento
rayo sus muros abraso.
No porque es muerto mi tío,
piensen de mis pocos años
los propios y los extraños
que murió con él mi brío.
Sacaré la blanca espada,
para que quede su luz
de la color de la cruz,
de roja sangre bañada.
Vos, ¿adónde residís?
¿Tenéis algunos soldados?
COMENDADOR
Poco, pero mis criados;
que si dellos os servís,
pelearán como leones.
Ya veis que en Fuente Ovejuna
hay gente humilde, y alguna
no enseñada en escuadrones,
sino en campos y labranzas.
MAESTRE
¿Allí residís?
COMENDADOR
Allí
de mi encomienda escogí
casa entre aquestas mudanzas.
Vuestra gente se registre;
que no quedará vasallo.
MAESTRE
Hoy me veréis a caballo,
poner la lanza en el ristre.
(_Vanse, y salen_ PASCUALA _y_ LAURENCIA.)
LAURENCIA
¡Mas que nunca acá volviera!
PASCUALA
Pues a la he que pensé
que cuando te lo conté,
más pesadumbre te diera.
LAURENCIA
¡Plega al cielo que jamás
le vea en Fuente Ovejuna!
PASCUALA
Yo, Laurencia, he visto alguna
tan brava, y pienso que más;
y tenía el corazón
brando como una manteca.
LAURENCIA
Pues ¿hay encina tan seca
como esta mi condición?
PASCUALA
Anda ya; que nadie diga:
de esta agua no beberé.
LAURENCIA
¡Voto al sol que lo diré,
aunque el mundo me desdiga!
¿A qué efeto fuera bueno
querer a Fernando yo?
¿Casarme con él?
PASCUALA
No.
LAURENCIA
Luego la infamia condeno.
¡Cuántas mozas en la villa,
del comendador fiadas,
andan ya descalabradas!
PASCUALA
Tendré yo por maravilla
que te escapes de su mano.
LAURENCIA
Pues en vano es lo que ves,
porque ha que me sigue un mes,
y todo, Pascuala, en vano.
Aquel Flores, su alcahuete,
y Ortuño, aquel socarrón,
me mostraron un jubón,
una sarta y un copete.
Dijéronme tantas cosas
de Fernando, su señor,
que me pusieron temor;
mas no serán poderosas
para contrastar mi pecho.
PASCUALA
¿Dónde te hablaron?
LAURENCIA
Allá
en el arroyo, y habrá
seis días.
PASCUALA
Y yo sospecho
que te han de engañar, Laurencia.
LAURENCIA
¿A mí?
PASCUALA
Que no, sino al cura.
LAURENCIA
Soy, aunque polla, muy dura
yo para su reverencia.
Pardiez, más precio poner,
Pascuala de madrugada,
un pedazo de lunada[5]
al huego para comer,
con tanto zalacatón[6]
de una rosca que yo amaso,
y hurtar a mi madre un vaso
del pegado canjilón[7];
y más precio al mediodía
ver la vaca entre las coles,
haciendo mil caracoles
con espumosa armonía;
y concertar, si el camino
me ha llegado a causar pena,
casar una berenjena
con otro tanto tocino;
y después un pasa-tarde,
mientras la cena se aliña,
de una cuerda de mi viña,
que Dios de pedrisco guarde;
y cenar un salpicón
con su aceite y su pimienta,
y irme a la cama contenta,
y al «inducas tentación»
rezalle mis devociones,
que cuantas raposerías,
con su amor y sus porfías,
tienen estos bellacones;
porque todo su cuidado,
después de darnos disgusto,
es anochecer con gusto
y amanecer con enfado.
[5] _Lunada_, pernil.
[6] _Zalacatón_, trozo de pan.
[7] Vasija untada de pez.
PASCUALA
Tienes, Laurencia, razón;
que en dejando de querer,
más ingratos suelen ser
que al villano el gorrión.
En el invierno, que el frío
tiene los campos helados,
decienden de los tejados,
diciéndole «tío, tío»,
hasta llegar a comer
las migajas de la mesa;
mas luego que el frío cesa,
y el campo ven florecer,
no bajan diciendo «tío»,
del beneficio olvidados,
mas saltando en los tejados,
dicen: «judío, judío».
Pues tales los hombres son:
cuando nos han menester
somos su vida, su ser,
su alma, su corazón;
pero pasadas las ascuas,
las tías somos judías,
y en vez de llamarnos tías,
anda el nombre de las pascuas[8].
[8] _Nombre de las pascuas_, «putas, bellacas, alcahuetas». (Correas,
_Vocabulario._)
LAURENCIA
No fiarse de ninguno.
PASCUALA
Lo mismo digo, Laurencia.
(_Salen_ MENGO _y_ BARRILDO _y_ FRONDOSO.)
FRONDOSO
En aquesta diferencia
andas, Barrildo, importuno.
BARRILDO
A lo menos aquí está
quien nos dirá lo más cierto.
MENGO
Pues hagamos un concierto
antes que lleguéis allá,
y es, que si juzgan por mí,
me dé cada cual la prenda,
precio de aquesta contienda.
BARRILDO
Desde aquí digo que sí.
Mas si pierdes, ¿qué darás?
MENGO
Daré mi rabel de boj,
que vale más que una troj,
porque yo le estimo en más.
BARRILDO
Soy contento.
FRONDOSO
Pues lleguemos.
Dios os guarde, hermosas damas.
LAURENCIA
¿Damas, Frondoso, nos llamas?
FRONDOSO
Andar al uso queremos:
al bachiller, licenciado;
al ciego, tuerto; al bisojo,
bizco; resentido, al cojo,
y buen hombre al descuidado.
Al ignorante, sesudo;
al mal galán, soldadesca;
a la boca grande, fresca,
y al ojo pequeño, agudo.
Al pleitista, diligente;
gracioso, al entremetido[9];
al hablador, entendido,
y al insufrible, valiente.
Al cobarde, para poco;
al atrevido, bizarro;
compañero, al que es un jarro,
y desenfadado, al loco.
Gravedad, al descontento;
a la calva, autoridad;
donaire, a la necedad,
y al pie grande, buen cimiento.
Al buboso, resfriado;
comedido, al arrogante;
al ingenioso, constante;
al corcovado, cargado.
Esto [al] llamaros imito,
damas, sin pasar de aquí;
porque fuera hablar así
proceder en infinito.
[9] _El original_, al gracioso, entremetido.
LAURENCIA
Allá en la ciudad, Frondoso,
llámase por cortesía
de esa suerte; y a fe mía,
que hay otro más riguroso
y peor vocabulario
en las lenguas descorteses.
FRONDOSO
Querría que lo dijeses.
LAURENCIA
Es todo a esotro contrario:
al hombre grave, enfadoso;
venturoso, al descompuesto[10];
melancólico, al compuesto,
y al que reprehende, odioso.
Importuno al que aconseja;
al liberal, moscatel[11];
al justiciero, cruel,
y al que es piadoso, madeja[12].
Al que es constante, villano;
al que es cortés, lisonjero;
hipócrita, al limosnero,
y pretendiente, al cristiano.
Al justo mérito, dicha;
a la verdad, imprudencia;
cobardía, a la paciencia,
y culpa, a lo que es desdicha.
Necia, a la mujer honesta;
mal hecha, a la hermosa y casta,
y a la honrada... Pero basta;
que esto basta por respuesta.
[10] _Descompuesto_, audaz, atrevido.
[11] _Moscatel_, hombre pesado e importuno. _El original_, liberal, al
moscatel.
[12] _Madeja_, hombre flojo y dejado.
MENGO
Digo que eres el dimuño.
BARRILDO
Soncas[13] que lo dice mal.
[13] _Soncas_, a fe, en verdad.
MENGO
Apostaré que la sal
la echó el cura con el puño.
LAURENCIA
¿Qué contienda os ha traído
si no es que mal lo entendí?
FRONDOSO
Oye, por tu vida.
LAURENCIA
Di.
FRONDOSO
Préstame, Laurencia, oído.
LAURENCIA
Como prestado, y aun dado.
Desde agora os doy el mío.
FRONDOSO
En tu discreción confío.
LAURENCIA
¿Qué es lo que habéis apostado?
FRONDOSO
Yo y Barrildo contra Mengo.
LAURENCIA
¿Qué dice Mengo?
BARRILDO
Una cosa
que, siendo cierta y forzosa,
la niega.
MENGO
A negarla vengo,
porque yo sé que es verdad.
LAURENCIA
¿Qué dice?
BARRILDO
Que no hay amor.
LAURENCIA
Generalmente, es rigor.
BARRILDO
Es rigor y es necedad.
Sin amor, no se pudiera
ni aun el mundo conservar.
MENGO
Yo no sé filosofar;
leer, ¡ojalá supiera!
Pero si los elementos
en discordia eterna viven,
y de los mismos reciben
nuestros cuerpos alimentos,
cólera y melancolía,
flema y sangre, claro está.
BARRILDO
El mundo de acá y de allá,
Mengo, todo es armonía.
Armonía es puro amor,
porque el amor es concierto.
MENGO
Del natural, os advierto
que yo no niego el valor.
Amor hay, y el que entre sí
gobierna todas las cosas,
correspondencias forzosas
de cuanto se mira aquí;
y yo jamás he negado
que cada cual tiene amor
correspondiente a su humor,
que le conserva en su estado.
Mi mano al golpe que viene
mi cara defenderá;
mi pie, huyendo, estorbará
el daño que el cuerpo tiene.
Cerraránse mis pestañas
si al ojo le viene mal,
porque es amor natural.
PASCUALA
Pues ¿de qué nos desengañas?
MENGO
De que nadie tiene amor
mas que a su misma persona.
PASCUALA
Tú mientes, Mengo, y perdona;
porque ¿es [mentira][14] el rigor
con que un hombre a una mujer,
o un animal quiere y ama
su semejante?
[14] _El original_, materia.
MENGO
Eso llama
amor propio, y no querer.
¿Qué es amor?
LAURENCIA
Es un deseo
de hermosura.
MENGO
Esa hermosura
¿por qué el amor la procura?
LAURENCIA
Para gozarla.
MENGO
Eso creo.
Pues ese gusto que intenta,
¿no es para él mismo?
LAURENCIA
Es así.
MENGO
Luego, ¿por quererse a sí
busca el bien que le contenta?
LAURENCIA
Es verdad.
MENGO
Pues de ese modo
no hay amor, sino el que digo,
que por mi gusto le sigo,
y quiero dármele en todo.
BARRILDO
Dijo el cura del lugar
cierto día en el sermón
que había cierto Platón
que nos enseñaba a amar;
que éste amaba el alma sola
y la virtud de lo amado.
PASCUALA
En materia habéis entrado
que, por ventura, acrisola
los caletres de los sabios
en sus academias y escuelas.
LAURENCIA
Muy bien dice, y no te muelas,
en persuadir sus agravios.
Da gracias, Mengo, a los cielos,
que te hicieron sin amor.
MENGO
¿Amas tú?
LAURENCIA
Mi propio honor.
FRONDOSO
Dios te castigue con celos.
BARRILDO
¿Quién gana?
PASCUALA
Con la quistión
podéis ir al sacristán,
porque él o el cura os darán
bastante satisfación.
Laurencia no quiere bien,
yo tengo poca experiencia.
¿Cómo daremos sentencia?
FRONDOSO
¿Qué mayor que ese desdén?
(_Sale_ FLORES.)
FLORES
Dios guarde a la buena gente.
PASCUALA
Este es del comendador
criado.
LAURENCIA
¡Gentil azor!
¿De adónde bueno, pariente?
FLORES
¿No me veis a lo soldado?
LAURENCIA
¿Viene don Fernando acá?
FLORES
La guerra se acaba ya,
puesto que[15] nos ha costado
alguna sangre y amigos.
[15] _Puesto que_, aunque.
FRONDOSO
Contadnos cómo pasó.
FLORES
¿Quién lo dirá como yo,
siendo mis ojos testigos?
Para emprender la jornada
de esta ciudad, que ya tiene
nombre de Ciudad-Real,
juntó el gallardo maestre
dos mil lucidos infantes
de sus vasallos valientes
y trecientos de a caballo
de seglares y de freiles;
porque la cruz roja obliga
cuantos al pecho la tienen,
aunque sean de orden sacro;
mas contra moros, se entiende.
Salió el muchacho bizarro
con una casaca verde,
bordada de cifras de oro,
que sólo los brazaletes
por las mangas descubrían,
que seis alamares prenden.
Un corpulento bridón,
rucio rodado, que al Betis
bebió el agua, y en su orilla
despuntó la grama fértil;
el codón labrado en cintas
de ante, y el rizo copete
cogido en blancas lazadas,
que con las moscas de nieve
que bañan la blanca piel
iguales labores teje.
A su lado Fernán Gómez,
vuestro señor, en un fuerte
melado, de negros cabos,
puesto que con blanco bebe[16].
Sobre turca jacerina,
peto y espaldar luciente,
con naranjada las saca (?),
que de oro y perlas guarnece.
El morrión, que coronado
con blancas plumas, parece
que del color naranjado
aquellos azares vierte;
ceñida al brazo una liga
roja y blanca, con que mueve
un fresno entero por lanza,
que hasta en Granada le temen.
La ciudad se puso en arma;
dicen que salir no quieren
de la corona real,
y el patrimonio defienden.
Entróla bien resistida,
y el maestre a los rebeldes
y a los que entonces trataron
su honor injuriosamente
mandó cortar las cabezas,
y a los de la baja plebe,
con mordazas en la boca,
azotar públicamente.
Queda en ella tan temido
y tan amado, que creen
que quien en tan pocos años
pelea, castiga y vence,
ha de ser en otra edad
rayo del Africa fértil,
que tantas lunas azules
a su roja cruz sujete.
Al comendador y a todos
ha hecho tantas mercedes,
que el saco de la ciudad
el de su hacienda parece.
Mas ya la música suena:
recebilde alegremente,
que al triunfo, las voluntades
son los mejores laureles.
[16] «Frase que se entiende de los caballos, para dar a entender que
tienen alguna señal blanca en el hocico, de la cual se infiere que
serán buenos y leales.» (_Diccionario de Autoridades_, de 1726.)
(_Salen el_ COMENDADOR _y_ ORTUÑO; MÚSICOS;
JUAN ROJO _y_ ESTEBAN, ALONSO, _alcaldes._)
(_Cantan._)
_Sea bien venido
el comendadore
de rendir las tierras
y matar los hombres.
¡Vivan los Guzmanes!
¡Vivan los Girones!
Si en las paces blando,
dulce en las razones.
Venciendo moricos,
fuertes como un roble,
de Ciudad-Reale
viene vencedore;
que a Fuente Ovejuna
trae los sus pendones.
¡Viva muchos años,
viva Fernán Gómez!_
COMENDADOR
Villa, yo os agradezco justamente
el amor que me habéis aquí mostrado.
ALONSO
Aun no muestra una parte del que siente.
Pero, ¿qué mucho que seáis amado,
mereciéndolo vos?
ESTEBAN
Fuente Ovejuna
y el regimiento[17] que hoy habéis honrado,
que recibáis os ruega y importuna
un pequeño presente, que esos carros
traen, señor, no sin vergüenza alguna,
de voluntades y árboles bizarros,
más que de ricos dones. Lo primero
traen dos cestas de polidos barros;
de gansos viene un ganadillo entero,
que sacan por las redes las cabezas,
para cantar vueso valor guerrero.
Diez cebones en sal, valientes piezas,
sin otras menudencias y cecinas;
y más que guantes de ámbar, sus cortezas.
Cien pares de capones y gallinas,
que han dejado viudos a sus gallos
en las aldeas que miráis vecinas.
Acá no tienen armas ni caballos,
no jaeces bordados de oro puro,
si no es oro el amor de los vasallos.
Y porque digo puro, os aseguro
que vienen doce cueros, que aun en cueros
por enero podéis guardar un muro,
si de ellos aforráis vuestros guerreros,
mejor que de las armas aceradas;
que el vino suele dar lindos aceros.
De quesos y otras cosas no excusadas
no quiero daros cuenta: justo pecho
de voluntades que tenéis ganadas;
y a vos y a vuestra casa, buen provecho.
[17] _Regimiento_, el concejo municipal.
COMENDADOR
Estoy muy agradecido.
Id, regimiento, en buen hora.
ALONSO
Descansad, señor, agora,
y seáis muy bien venido;
que esta espadaña que veis
y juncia a vuestros umbrales,
fueran perlas orientales,
y mucho más merecéis,
a ser posible a la villa.
COMENDADOR
Así lo creo, señores.
Id con Dios.
ESTEBAN
Ea, cantores,
vaya otra vez la letrilla.
(_Cantan._)
_Sea bien venido
el comendadore
de rendir las tierras
y matar los hombres._
(_Vanse._)
COMENDADOR
Esperad vosotras dos.
LAURENCIA
¿Qué manda su señoría?
COMENDADOR
¡Desdenes el otro día,
pues, conmigo! ¡Bien por Dios!
LAURENCIA
¿Habla contigo, Pascuala?
PASCUALA
Conmigo no, tirte ahuera[18].
[18] _Tirte ahuera_, ¡anda allá!
COMENDADOR
Con vos hablo, hermosa fiera,
y con esotra zagala.
¿Mías no sois?
PASCUALA
Sí, señor;
mas no para casos tales.
COMENDADOR
Entrad, pasad los umbrales;
hombres hay, no hayáis temor.
LAURENCIA
Si los alcaldes entraran
(que de uno soy hija yo),
bien huera entrar; mas si no...
COMENDADOR
Flores...
FLORES
Señor...
COMENDADOR
¿Qué reparan
en no hacer lo que les digo?
FLORES
Entra, pues.
LAURENCIA
No nos agarre.
FLORES
Entrad; que sois necias.
PASCUALA
Arre;
que echaréis luego el postigo.
FLORES
Entrad; que os quiere enseñar
lo que trae de la guerra.
COMENDADOR [_Aparte a_ ORTUÑO.]
Si entraron. Ortuño, cierra.
LAURENCIA
Flores, dejadnos pasar.
ORTUÑO
¿También venís presentadas
con lo demás?
PASCUALA
¡Bien a fe!
Desvíese, no le dé...
FLORES
Basta; que son extremadas.
LAURENCIA
¿No basta a vueso señor
tanta carne presentada?
ORTUÑO
La vuestra es la que le agrada.
LAURENCIA
Reviente de mal dolor.
(_Vanse._)
FLORES
¡Muy buen recado llevamos!
No se ha de poder sufrir
lo que nos ha de decir
cuando sin ellas nos vamos.
ORTUÑO
Quien sirve se obliga a esto.
Si en algo desea medrar,
o con paciencia ha de estar,
o ha despedirse de presto.
(_Vanse los dos y salgan el_ REY DON FERNANDO, _la_ REINA
DOÑA ISABEL, MANRIQUE _y acompañamiento._)
ISABEL
Digo, señor, que conviene
el no haber descuido en esto,
por ver a Alfonso en tal puesto,
y su ejército previene.
Y es bien ganar por la mano
antes que el daño veamos;
que si no lo remediamos,
el ser muy cierto está llano.
REY
De Navarra y de Aragón
está el socorro seguro,
y de Castilla procuro
hacer la reformación
de modo, que el buen suceso
con la prevención se vea.
ISABEL
Pues vuestra majestad crea
que el buen fin consiste en esto.
MANRIQUE
Aguardando tu licencia
dos regidores están
de Ciudad Real: ¿entrarán?
REY
No les nieguen mi presencia.
(_Salen dos_ REGIDORES _de Ciudad Real._)
REGIDOR 1.º
Católico rey Fernando,
a quien ha enviado el cielo,
desde Aragón a Castilla,
para bien y amparo nuestro:
en nombre de Ciudad Real
a vuestro valor supremo
humildes nos presentamos,
el real amparo pidiendo.
A mucha dicha tuvimos
tener título de vuestros;
pero pudo derribarnos
deste honor el hado adverso.
El famoso don Rodrigo
Téllez Girón, cuyo esfuerzo
es en valor extremado,
aunque es en la edad tan tierno,
maestre de Calatrava,
él, ensanchar pretendiendo
el honor de la encomienda,
nos puso apretado cerco.
Con valor nos prevenimos,
a su fuerza resistiendo,
tanto, que arroyos corrían
de la sangre de los muertos.
Tomó posesión, en fin;
pero no llegara a hacerlo,
a no le dar Fernán Gómez
orden, ayuda y consejo.
El queda en la posesión,
y sus vasallos seremos,
suyos, a nuestro pesar,
a no remediarlo presto.
REY
¿Dónde queda Fernán Gómez?
REGIDOR 1.º
En Fuente Ovejuna creo,
por ser su villa, y tener
en ella casa y asiento.
Allí, con más libertad
de la que decir podemos,
tiene a los súbditos suyos
de todo contento ajenos.
REY
¿Tenéis algún capitán?
REGIDOR 2.°
Señor, el no haberle es cierto,
pues no escapó ningún noble
de preso, herido o de muerto.
ISABEL
Ese caso no requiere
ser despacio remediado;
que es dar al contrario osado
el mismo valor que adquiere;
y puede el de Portugal,
hallando puerta segura,
entrar por Extremadura
y causamos mucho mal.
REY
Don Manrique, partid luego,
llevando dos compañías;
remediad sus demasías,
sin darles ningún sosiego.
El conde de Cabra ir puede
con vos; que es Córdoba osado,
a quien nombre de soldado
todo el mundo le concede;
que éste es el medio mejor
que la ocasión nos ofrece.
MANRIQUE
El acuerdo me parece
como de tan gran valor.
Pondré límite a su exceso,
si el vivir en mí no cesa.
ISABEL
Partiendo vos a la empresa,
seguro está el buen suceso.
(_Vanse todos y salen_ LAURENCIA _y_ FRONDOSO.)
LAURENCIA
A medio torcer los paños,
quise, atrevido Frondoso,
para no dar que decir,
desviarme del arroyo;
decir a tus demasías
que murmura el pueblo todo,
que me miras y te miro,
y todos nos traen sobre ojo.
Y como tú eres zagal,
de los que huellan, brioso,
y excediendo a los demás,
vistes bizarro y costoso,
en todo el lugar no hay moza,
o mozo en el prado o soto,
que no se afirme diciendo
que ya para en uno somos;
y esperan todos el día
que el sacristán Juan Chamorro
nos eche de la tribuna,
en dejando los piporros[19].
Y mejor sus trojes vean
de rubio trigo en agosto
atestadas y colmadas,
y sus tinajas de mosto,
que tal imaginación
me ha llegado a dar enojo:
ni me desvela ni aflige,
ni en ella el cuidado pongo.
[19] Instrumento de música, llamado también _bajón_.
FRONDOSO
Tal me tienen tus desdenes,
bella Laurencia, que tomo,
en el peligro de verte,
la vida, cuando te oigo.
Si sabes que es mi intención
el desear ser tu esposo,
mal premio das a mi fe.
LAURENCIA
Es que yo no sé dar otro.
FRONDOSO
¿Posible es que no te duelas
de verme tan cuidadoso,
y que imaginando en ti,
ni bebo, duermo ni como?
¿Posible es tanto rigor
en ese angélico rostro?
¡Viven los cielos que rabio!
LAURENCIA
Pues salúdate[20], Frondoso.
[20] _Saludar_, usar de ciertas fórmulas (hacer cruces con saliva,
etcétera), pretendiendo curar la rabia y otros males.
FRONDOSO
Ya te pido yo salud,
y que ambos, como palomos,
estemos, juntos los picos,
con arrullos sonorosos,
después de damos la Iglesia...
LAURENCIA
Dilo a mi tío Juan Rojo;
que aunque no te quiero bien,
ya tengo algunos asomos.
FRONDOSO
¡Ay de mí! El señor es éste.
LAURENCIA
Tirando viene a algún corzo.
Escóndete en esas ramas.
FRONDOSO
Y ¡con qué celos me escondo!
(_Sale el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR
No es malo venir siguiendo
un corcillo temeroso,
y topar tan bella gama.
LAURENCIA
Aquí descansaba un poco
de haber lavado unos paños;
y así, al arroyo me tomo,
si manda su señoría.
COMENDADOR
Aquesos desdenes toscos
afrentan, bella Laurencia,
las gracias que el poderoso
cielo te dió, de tal suerte,
que vienes a ser un monstruo.
Mas si otras veces pudiste
huir mi ruego amoroso,
agora no quiere el campo,
amigo secreto y solo;
que tú sola no has de ser
tan soberbia, que tu rostro
huyas al señor que tienes,
teniéndome a mí en tan poco.
¿No se rindió Sebastiana,
mujer de Pedro Redondo,
con ser casadas entrambas,
y la de Martín del Pozo,
habiendo apenas pasado
dos días del desposorio?
LAURENCIA
Esas, señor, ya tenían,
de haber andado con otros,
el camino de agradaros;
porque también muchos mozos
merecieron sus favores.
Id con Dios, tras vueso corzo;
que a no veros con la cruz,
os tuviera por demonio,
pues tanto me perseguís.
COMENDADOR
¡Qué estilo tan enfadoso!
Pongo la ballesta en tierra,
...[21]
y a la práctica de manos
reduzgo melindres.
[21] Falta un verso para el romance, pero no para el sentido.
LAURENCIA
¡Cómo!
¿Eso hacéis? ¿Estáis en vos?
(_Sale_ FRONDOSO _y toma la ballesta._)
COMENDADOR
No te defiendas.
FRONDOSO [_Aparte._]
Si tomo
la ballesta, ¡vive el cielo
que no la ponga en el hombro!
COMENDADOR
Acaba, ríndete.
LAURENCIA
¡Cielos,
ayudadme agora!
COMENDADOR
Solos
estamos; no tengas miedo.
FRONDOSO
Comendador generoso,
dejad la moza, o creed
que de mi agravio y enojo
será blanco vuestro pecho,
aunque la cruz me da asombro.
COMENDADOR
¡Perro, villano!...
FRONDOSO
No hay perro.
Huye, Laurencia.
LAURENCIA
Frondoso,
mira lo que haces.
FRONDOSO
Vete.
(_Vase._)
COMENDADOR
¡Oh, mal haya el hombre loco,
que se desciñe la espada!
Que, de no espantar medroso
la caza, me la quité.
FRONDOSO
Pues, pardiez, señor, si toco
la nuez[22], que os he de apiolar.
[22] Botón con que se disparaba la ballesta.
COMENDADOR
Ya es ida. Infame, alevoso,
suelta la ballesta luego.
Suéltala, villano.
FRONDOSO
¿Cómo?
Que me quitaréis la vida.
Y advertid que amor es sordo,
y que no escucha palabras
el día que está en su trono.
COMENDADOR
Pues ¿la espa[l]da ha de volver
un hombre tan valeroso
a un villano? Tira, infame,
tira, y guárdate; que rompo
las leyes de caballero.
FRONDOSO
Eso no. Yo me conformo
con mi estado, y pues me es
guardar la vida forzoso,
con la ballesta me voy.
COMENDADOR
¡Peligro extraño y notorio!
Mas yo tomaré venganza
del agravio y del estorbo.
¡Que no cerrara con él!
¡Vive el cielo, que me corro!
ACTO SEGUNDO
DE FUENTE OVEJUNA
ACTO SEGUNDO DE FUENTE OVEJUNA
(_Salen_ ESTEBAN _y_ REGIDOR 1.°)
ESTEBAN
Así tenga salud, como parece,
que no se saque más agora el pósito.
El año apunta mal, y el tiempo crece,
y es mejor que el sustento esté en depósito,
aunque lo contradicen más de trece.
REGIDOR 1.°
Yo siempre he sido, al fin, de este propósito,
en gobernar en paz esta república.
ESTEBAN
Hagamos de ello a Fernán Gómez súplica.
No se puede sufrir que estos astrólogos,
en las cosas futuras ignorantes[23],
nos quieran persuadir con largos prólogos
los secretos a Dios sólo importantes.
¡Bueno es que, presumiendo de teólogos,
hagan un tiempo el que[24] después y antes!
Y pidiendo el presente lo importante,
al más sabio veréis más ignorante.
¿Tienen ellos las nubes en su casa
y el proceder de las celestes lumbres?
¿Por dónde ven lo que en el cielo pasa,
para damos con ello pesadumbres?
Ellos en [el] sembrar nos ponen tasa:
daca el trigo, cebada y las legumbres,
calabazas, pepinos y mostazas...
Ellos son, a la fe, las calabazas.
Luego cuentan que muere una cabeza,
y después viene a ser en Transilvania;
que el vino será poco, y la cerveza
sobrará por las partes de Alemania;
que se helará en Gascuña la cereza,
y que habrá muchos tigres en Hircania.
Y al cabo, al cabo, se siembre o no se siembre,
el año se remata por diciembre.
[23] _El original_, y ignorantes.
[24] El que será después y fué antes.
(_Salen el licenciado_ LEONELO _y_ BARRILDO.)
LEONELO
A fe que no ganéis la palmatoria[25],
porque ya está ocupado el mentidero.
[25] Al muchacho que llegaba primero a la escuela le daban la palmeta
para que aplicase los castigos.
BARRILDO
¿Cómo os fué en Salamanca?
LEONELO
Es larga historia.
BARRILDO
Un Bártulo seréis.
LEONELO
Ni aun un barbero.
Es, como digo, cosa muy notoria
en esta facultad lo que os refiero.
BARRILDO
Sin duda que venís buen estudiante.
LEONELO
Saber he procurado lo importante.
BARRILDO
Después que vemos tanto libro impreso,
no hay nadie que de sabio no presuma.
LEONELO
Antes que ignoran más siento por eso,
por no se reducir a breve suma;
porque la confusión, con el exceso,
los intentos resuelve en vana espuma;
y aquel que de leer tiene más uso,
de ver letreros sólo está confuso.
No niego yo que de[26] imprimir el arte
mil ingenios sacó de entre la jerga,
y que parece que en sagrada parte
sus obras guarda y contra el tiempo alberga;
éste las distribuye y las reparte.
Débese esta invención a Gutemberga,
un famoso tudesco de Maguncia,
en quien la fama su valor renuncia.
Mas muchos que opinión tuvieron grave,
por imprimir sus obras la perdieron;
tras esto, con el nombre del que sabe,
muchos sus ignorancias imprimieron.
Otros, en quien la baja envidia cabe,
sus locos desatinos escribieron,
y con nombre de aquel que aborrecían,
impresos por el mundo los envían.
[26] _El original_, del.
BARRILDO
No soy de esa opinión.
LEONELO
El ignorante
es justo que se vengue del letrado.
BARRILDO
Leonelo, la impresión es importante.
LEONELO
Sin ella muchos siglos se han pasado,
y no vemos que en éste se levante
un Jerónimo santo, un Agustino.
...[27].
[27] Falta un verso para la octava.
BARRILDO
Dejadlo y asentaos, que estáis mohino.
(_Salen_ JUAN ROJO _y otro labrador._)
JUAN ROJO
No hay en cuatro haciendas para un dote,
si es que las vistas han de ser al uso;
que el hombre que es curioso es bien que note
que en esto el barrio y vulgo anda confuso.
LABRADOR
¿Qué hay del comendador? No os alborote.
JUAN ROJO
¡Cuál a Laurencia en ese campo puso!
LABRADOR
¿Quién fué cual él tan bárbaro y lascivo?
Colgado le vea yo del aquel olivo.
(_Salen el_ COMENDADOR, ORTUÑO _y_ FLORES.)
COMENDADOR
Dios guarde la buena gente.
REGIDOR
¡Oh, señor!
COMENDADOR
Por vida mía,
que se estén.
[ESTEBAN] ALCALDE
Vusiñoría,
adonde suele se siente,
que en pie estaremos muy bien.
COMENDADOR
Digo que se han de sentar.
ESTEBAN
De los buenos es honrar,
que no es posible que den
honra los que no la tienen.
COMENDADOR
Siéntense; hablaremos algo.
ESTEBAN
¿Vió vusiñoría el galgo?
COMENDADOR
Alcalde, espantados vienen
esos criados de ver
tan notable ligereza.
ESTEBAN
Es una extremada pieza.
Pardiez, que puede correr
[al][28] lado de un delincuente
o de un cobarde en quistión[29].
[28] _El original_, a un.
[29] _Quistión_, cuestión, tormento.
COMENDADOR
Quisiera en esta ocasión
que le hiciérades pariente[30]
a una liebre que por pies
por momentos se me va.
[30] _Hacer pariente_, juntar, reunir.
ESTEBAN
Sí haré, par Dios. ¿Dónde está?
COMENDADOR
Allá vuestra hija es.
ESTEBAN
¡Mi hija!
COMENDADOR
Sí.
ESTEBAN
Pues ¿es buena
para alcanzada de vos?
COMENDADOR
Reñilda, alcalde, por Dios.
ESTEBAN
¿Cómo?
COMENDADOR
Ha dado en darme pena.
Mujer hay, y principal,
de alguno que está en la plaza,
que dió, a la primera traza,
traza de verme.
ESTEBAN
Hizo mal;
y vos, señor, no andáis bien
en hablar tan libremente.
COMENDADOR
¡Oh, qué villano elocuente!
¡Ah, Flores!, haz que le den
la _Política_, en que lea
de Aristóteles.
ESTEBAN
Señor,
debajo de vuestro honor
vivir el pueblo desea.
Mirad que en Fuente Ovejuna
hay gente muy principal.
LEONELO
¿Vióse desvergüenza igual?
COMENDADOR
Pues ¿he dicho cosa alguna
de que os pese, regidor?
REGIDOR
Lo que decís es injusto;
no lo digáis, que no es justo
que nos quitéis el honor.
COMENDADOR
¿Vosotros honor tenéis?
¡Qué freiles de Calatrava!
REGIDOR
Alguno acaso se alaba
de la cruz que le ponéis,
que no es de sangre tan limpia.
COMENDADOR
Y ¿ensucióla yo juntando
la mía a la vuestra?
REGIDOR
Cuando
que el mal más tiñe que alimpia.
COMENDADOR
De cualquier suerte que sea,
vuestras mujeres se honran.
ESTEBAN
Esas palabras deshonran[31];
las o[t]ras[32], no hay quien las crea.
[31] _El original_, les honran.
[32] _El original_, obras.
COMENDADOR
¡Qué cansado villanaje!
¡Ah! Bien hayan las ciudades;
que a hombres de calidades
no hay quien sus gustos ataje;
allá se precian casados
que visiten sus mujeres.
ESTEBAN
No harán; que con esto quieres
que vivamos descuidados.
En las ciudades hay Dios,
y más presto quien castiga.
COMENDADOR
Levantaos de aquí.
ESTEBAN
¿Que diga
lo que escucháis por los dos?
COMENDADOR
Salí de la plaza luego;
no quede ninguno aquí.
ESTEBAN
Ya nos vamos.
COMENDADOR
Pues no ansí.
FLORES
Que te reportes te ruego.
COMENDADOR
Querrían hacer corrillo
los villanos en mi ausencia.
ORTUÑO
Ten un poco de paciencia.
COMENDADOR
De tanta me maravillo.
Cada uno de por sí
se vayan hasta sus casas.
LEONELO
¡Cielo! ¿Que por esto pasas?
ESTEBAN
Ya yo me voy por aquí.
(_Vanse._)
COMENDADOR
¿Qué os parece de esta gente?
ORTUÑO
No sabes disimular
que no quiere[s][33] escuchar
el disgusto que se siente.
[33] _El original_, quieren.
COMENDADOR
Estos ¿se igualan conmigo?
FLORES
Que no es aqueso igualarse.
COMENDADOR
Y el villano ¿ha de quedarse
con ballesta y sin castigo?
FLORES
Anoche pensé que estaba
a la puerta de Laurencia,
y a otro, que su presencia
y su capilla imitaba,
de oreja a oreja le di
un beneficio famoso.
COMENDADOR
¿Dónde estará aquel Frondoso?
FLORES
Dicen que anda por ahí.
COMENDADOR
¡Por ahí se atreve a andar
hombre que matarme quiso!
FLORES
Como el ave sin aviso,
o como el pez, viene a dar
al reclamo o al anzuelo.
COMENDADOR
¡Que a un capitán cuya espada
tiemblan Córdoba y Granada,
un labrador, un mozuelo
ponga una ballesta al pecho!
El mundo se acaba, Flores.
FLORES
Como eso pueden amores.
ORTUÑO
Y pues que vive, sospecho
que grande amistad le debes.
COMENDADOR
Yo he disimulado, Ortuño;
que si no, de punta a puño,
antes de dos horas breves,
pasara todo el lugar;
que hasta que llegue ocasión
al freno de la razón
hago la venganza estar.--
¿Qué hay de Pascuala?
FLORES
Responde
que anda agora por casarse.
COMENDADOR
¿Hasta allá quiere fiarse?...
FLORES
En fin, te remite donde
te pagarán de contado.
COMENDADOR
¿Qué hay de Olalla?
ORTUÑO
Una graciosa
respuesta.
COMENDADOR
Es moza briosa.
¿Cómo?
ORTUÑO
Que su desposado
anda tras ella estos días
celoso de mis recados,
y de que con tus criados
a visitalla venías;
pero que si se descuida,
entrarás como primero.
COMENDADOR
¡Bueno, a fe de caballero!
Pero el villanejo cuida...
ORTUÑO
Cuida, y anda por los aires.
COMENDADOR
¿Qué hay de Inés?
FLORES
¿Cuál?
COMENDADOR
La de Antón.
FLORES
Para cualquier ocasión
ya ha ofrecido sus donaires.
Háblela por el corral,
por donde has de entrar si quieres.
COMENDADOR
A las fáciles mujeres
quiero bien y pago mal.
Si éstas supiesen, ¡oh, Flores!,
estimarse en lo que valen...
FLORES
No hay disgustos que se igualen
a contrastar sus favores.
Rendirse presto desdice
de la esperanza del bien;
mas hay mujeres también,
porque el filósofo dice
que apetecen a los hombres
como la forma desea
la materia; y que esto sea
así, no hay de que te asombre.
COMENDADOR
Un hombre de amores loco
huélgase que a su accidente
se le rindan fácilmente,
mas después las tiene en poco,
y el camino de olvidar
al hombre más obligado
es haber poco costado
lo que pudo desear.
(_Sale_ CIMBRANOS, _soldado._)
[CIMBRANOS], SOLDADO
¿Está aquí el comendador?
ORTUÑO
¿No le ves en tu presencia?
[CIMBRANOS], SOLDADO
¡Oh, gallardo Fernán Gómez!
Trueca la verde montera
en el blanco morrión
y el gabán en armas nuevas,
que el maestre de Santiago,
y el conde de Cabra cercan
a don Rodrigo Girón,
por la castellana reina,
en Ciudad Real; de suerte
que no es mucho que se pierda
lo que en Calatrava sabes
que tanta sangre le cuesta.
Ya divisan con las luces,
desde las altas almenas,
los castillos y leones
y barras aragonesas.
Y aunque el rey de Portugal
honrar a Girón quisiera,
no hará poco en que el maestre
a Almagro con vida vuelva.
Ponte a caballo, señor;
que sólo con que te vean,
se volverán a Castilla.
COMENDADOR
No prosigas; tente, espera.--
Haz, Ortuño, que en la plaza
toquen luego una trompeta.
¿Qué soldados tengo aquí?
ORTUÑO
Pienso que tienes cincuenta.
COMENDADOR
Pónganse a caballo todos.
[CIMBRANOS], SOLDADO
Si no caminas apriesa,
Ciudad Real es del rey.
COMENDADOR
No hayas miedo que lo sea.
[_Vanse._]
(_Salen_ MENGO _y_ LAURENCIA _y_ PASCUALA,
_huyendo._)
PASCUALA
No te apartes de nosotras.
MENGO
Pues ¿a qué tenéis temor?
LAURENCIA
Mengo, a la villa es mejor
que vamos unas con otras
(pues que no hay hombre ninguno),
por que no demos con él.
MENGO
¡Que este demonio cruel
nos sea tan importuno!
LAURENCIA
No nos deja a sol ni a sombra.
MENGO
¡Oh! Rayo del cielo baje,
que sus locuras ataje.
LAURENCIA
Sangrienta fiera le nombra;
arsénico y pestilencia
del lugar.
MENGO
Hanme contado
que Frondoso, aquí en el prado,
para librarte, Laurencia,
le puso al pecho una jara.
LAURENCIA
Los hombres aborrecía,
Mengo; mas desde aquel día
los miro con otra cara.
¡Gran valor tuvo Frondoso!
Pienso que le ha de costar
la vida.
MENGO
Que del lugar
se vaya, será forzoso.
LAURENCIA
Aunque ya le quiero bien,
eso mismo le aconsejo;
mas recibe mi consejo
con ira, rabia y desdén;
y jura el comendador
que le ha de colgar de un pie.
PASCUALA
¡Mal garrotillo le dé!
MENGO
Mala pedrada es mejor.
¡Voto al sol, si le tirara
con la que llevo al apero,
que al sonar el crujidero,
al casco se la encajara!
No fué Sábalo, el romano,
tan vicioso por jamás.
LAURENCIA
Heliogábalo dirás,
más que una fiera inhumano.
MENGO
Pero Galván, o quién fué,
que yo no entiendo de historia;
mas su cativa memoria
vencida de éste se ve.
¿Hay hombre en naturaleza
como Fernán Gómez?
PASCUALA
No;
que parece que le dió
de una tigre la aspereza.
(_Sale_ JACINTA.)
JACINTA
Dadme socorro, por Dios,
si la amistad os obliga.
LAURENCIA
¿Qué es esto, Jacinta amiga?
PASCUALA
Tuyas lo somos las dos.
JACINTA
Del comendador criados,
que van a Ciudad Real,
más de infamia natural
que de noble acero armados,
me quieren llevar a él.
LAURENCIA
Pues Jacinta, Dios te libre;
que cuando contigo es libre,
conmigo será cruel. (_Vase._)
PASCUALA
Jacinta, yo no soy hombre
que te puedo defender. (_Vase._)
MENGO
Yo sí lo tengo de ser,
porque tengo el ser y el nombre.
Llégate, Jacinta, a mí.
JACINTA
¿Tienes armas?
MENGO
Las primeras
del mundo.
JACINTA
¡Oh, si las tuvieras!
MENGO
Piedras hay, Jacinta, aquí.
(_Salen_ FLORES _y_ ORTUÑO.)
FLORES
¿Por los pies pensabas irte?
JACINTA
Mengo, ¡muerta soy!
MENGO
Señores...
¡A estos pobres labradores!...
ORTUÑO
Pues ¿tú quieres persuadirte
a defender la mujer?
MENGO
Con los ruegos la defiendo;
que soy su deudo y pretendo
guardalla, si puede ser.
FLORES
Quitalde luego la vida.
MENGO
¡Voto al sol, si me emberrincho,
y el cáñamo me descincho,
que la llevéis bien vendida!
(_Salen el_ COMENDADOR _y_ CIMBRANOS.)
COMENDADOR
¿Qué es eso? ¡A cosas tan viles
me habéis de hacer apear!
FLORES
Gente de este vil lugar
(que ya es razón que aniquiles,
pues en nada te da gusto)
a nuestras armas se atreve.
MENGO
Señor, si piedad os mueve
de suceso tan injusto,
castigad estos soldados,
que con vuestro nombre agora
roban una labradora
[a] esposo y padres honrados;
y dadme licencia a mí
que se la pueda llevar.
COMENDADOR
Licencia les quiero dar...
para vengarse de ti.
Suelta la honda.
MENGO
¡Señor!...
COMENDADOR
Flores, Ortuño, Cimbranos,
con ella le atad las manos.
MENGO
¿Así volvéis por su honor?
COMENDADOR
¿Qué piensan Fuente Ovejuna
y sus villanos de mí?
MENGO
Señor, ¿en qué os ofendí,
ni el pueblo en cosa ninguna?
FLORES
¿Ha de morir?
COMENDADOR
No ensuciéis
las armas, que habéis de honrar
en otro mejor lugar.
ORTUÑO
¿Qué mandas?
COMENDADOR
Que lo azotéis.
Llevadle, y en ese roble
le atad y le desnudad,
y con las riendas...
MENGO
¡Piedad!
¡Piedad, pues sois hombre noble!
COMENDADOR
Azotalde hasta que salten
los hierros de las correas.
MENGO
¡Cielos! ¿A hazañas tan feas
queréis que castigos falten?
(_Vanse._)
COMENDADOR
Tú, villana, ¿por qué huyes?
¿Es mejor un labrador
que un hombre de mi valor?
JACINTA
¡Harto bien me restituyes
el honor que me han quitado
en llevarme para ti!
COMENDADOR
¿En quererte llevar?
JACINTA
Sí;
porque tengo un padre honrado,
que si en alto nacimiento
no te iguala, en las costumbres
te vence.
COMENDADOR
Las pesadumbres
y el villano atrevimiento
no tiemplan bien un airado.
Tira por ahí.
JACINTA
¿Con quién?
COMENDADOR
Conmigo.
JACINTA
Míralo bien.
COMENDADOR
Para tu mal lo he mirado.
Ya no mía, del bagaje
del ejército has de ser.
JACINTA
No tiene el mundo poder
para hacerme, viva, ultraje.
COMENDADOR
Ea, villana, camina.
JACINTA
¡Piedad, señor!
COMENDADOR
No hay piedad.
JACINTA
Apelo de tu crueldad
a la justicia divina.
(_Llévanla y vanse, y salen_ LAURENCIA _y_ FRONDOSO.)
LAURENCIA
¿Cómo así a venir te atreves,
sin temer tu daño?
FRONDOSO
Ha sido
dar testimonio cumplido
de la afición que me debes.
Desde aquel recuesto vi
salir al comendador,
y fiado en tu valor,
todo mi temor perdí.
Vaya donde no le vean
volver.
LAURENCIA
Tente en maldecir,
porque suele más vivir
al que la muerte desean.
FRONDOSO
Si es eso, viva mil años,
y así se hará todo bien,
pues deseándole bien
estarán ciertos sus daños.
Laurencia, deseo saber
si vive en ti mi cuidado,
y si mi lealtad ha hallado
el puerto de merecer.
Mira que toda la villa
ya para en uno nos tiene;
y de cómo a ser no viene,
la villa se maravilla.
Los desdeñosos extremos
deja, y responde no o sí.
LAURENCIA
Pues a la villa y a ti
respondo que lo seremos.
FRONDOSO
Deja que tus plantas bese
por la merced recibida,
pues el cobrar nueva vida
por ella es bien que confiese.
LAURENCIA
De cumplimientos acorta;
y para que mejor cuadre,
habla, Frondoso, a mi padre,
pues es lo que más importa,
que allí viene con mi tío;
y fía que ha de tener
ser, Frondoso, tu mujer,
buen suceso.
FRONDOSO
En Dios confío.
(_Escóndese._)
(_Salen_ ESTEBAN, _alcalde_, _y el_ REGIDOR.)
[ESTEBAN], ALCALDE
Fué su término de modo,
que la plaza alborotó:
en efeto, procedió
muy descomedido en todo.
No hay a quien admiración
sus demasías no den;
la pobre Jacinta es quien
pierde por su sinrazón.
REGIDOR
Ya [a] los Católicos Reyes,
que este nombre les dan ya,
presto España les dará
la obediencia de sus leyes.
Ya sobre Ciudad Real,
contra el Girón que la tiene,
Santiago a caballo viene
por capitán general.
Pésame; que era Jacinta
doncella de buena pro.
[ESTEBAN], ALCALDE
Luego a Mengo le azotó.
REGIDOR
No hay negra bayeta o tinta
como sus carnes están.
[ESTEBAN], ALCALDE
Callad; que me siento arder,
viendo su mal proceder,
y el mal nombre que le dan.
Yo ¿para qué traigo aquí
este palo sin provecho?
REGIDOR
Si sus criados lo han hecho,
¿de qué os afligís ansí?
[ESTEBAN], ALCALDE
¿Queréis más, que me contaron
que a la de Pedro Redondo
un día, que en lo más hondo
de este valle la encontraron,
después de sus insolencias,
a sus criados la dió?
REGIDOR
Aquí hay gente: ¿quién es?
FRONDOSO
Yo,
que espero vuestras licencias.
REGIDOR
Para mi casa, Frondoso,
licencia no es menester;
debes a tu padre el ser,
y a mí otro ser amoroso.
Hete criado, y te quiero
como a hijo.
FRONDOSO
Pues señor,
fiado en aquese amor,
de ti una merced espero.
Ya sabes de quién soy hijo.
ESTEBAN
¿Hate agraviado ese loco
de Fernán Gómez?
FRONDOSO
No poco.
ESTEBAN
El corazón me lo dijo.
FRONDOSO
Pues señor, con el seguro
del amor que habéis mostrado,
de Laurencia enamorado,
el ser su esposo procuro.
Perdona si en el pedir
mi lengua se ha adelantado;
que he sido en decirlo osado,
como otro lo ha de decir.
ESTEBAN