De las razones por que perdió el alma un Siniscal de Carcasona.
Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole:
--Patronio, porque yo sé que la muerte non se puede escusar querría
facer en guisa que después de mi muerte, que dejase alguna cosa
señalada, que fincase por mi alma et que fincase para siempre, porque
todos sopiesen que yo feciera aquella obra. Et ruégovos que me
consejedes en que manera lo podría facer mejor.
--Señor conde--dijo Patronio--comoquier que el bien facer en cualquier
guisa o por cualquier entención que se faga siempre el bien facer es
bien, pero para que vos sopiésedes como se debe facer lo que homne face
por su alma et a cual entención, placerme hía mucho que sopiésedes lo
que contesció a un Senescal de Carcaxona.
E el conde le preguntó como fuera aquello.
--Señor conde--dijo Patronio--un Senescal de Carcasona adolesció.
Et desque entendió que non podía escapar, envió por el prior de los
fraires predicadores, et por el guardián de los fraires menores et
ordenó con ellos facienda de su alma. Et mandó que luego que él fuese
muerto que ellos cumpliesen todo aquello que él mandaba.
Et ellos ficiéronlo así. Et él había mandado mucho por su alma. Et
porque fué tan bien complido et tan aina, estaban los fraires muy
pagados et en buena entención et buena esperanza de la su salvación.
E acaesció que dende a pocos días que fué una mujer demoniada en la
villa, et dicía muchas cosas maravillosas, porque el diablo, que
fablaba en ella, sabía todas las cosas fechas et aun las dichas.
E cuando los fraires en que dejara el Senescal fecho de su alma,
sopieron las cosas que aquella mujer dicía, tovieron que era bien de
irla ver por preguntarle si sabía alguna cosa del alma de Senescal.
Et ficiéronlo así. Et luego que entraron por la casa do estaba la mujer
demoniada, ante que ellos le preguntasen ninguna cosa: díjoles ella
que bien sabía porque vinían, et que sopiesen que aquella alma por que
ellos querían preguntar, que muy poco había que se partiera della et la
dejara en el Infierno.
E cuando los fraires esto oyeron, dijiéronle que mentía, ca cierto era,
que él fuera muy bien confesado et recibiera los sacramentos de Sancta
Eglesia, et pues la fe de los cristianos era verdadera, que non podía
seer que fuese verdat lo que ella dicía.
Et ella dijoles: que sin dubda la fe et la ley de los cristianos toda
era verdadera, et si él muriera et ficiera lo que debe facer el que es
verdadero cristiano, que salva fuera la su alma; mas él non lo fizo
como verdadero nin bueno cristiano, ca como quier que mucho mandó facer
por su alma, non lo fizo como debía nin hobo buena entención, ca él
mandó complir aquello después que fuese muerto, et su entención era
que si muriese que lo cumpliesen, mas si visquiese, que non ficiese
nada dello, et mandolo complir después que muriese cuando non lo podía
tener nin levar consigo, et otrosí dejábalo porque fincase dél fama
para siempre de lo que ficiera porque hobiese fama de las gentes et del
mundo. Et por ende como quier que él fizo buena obra non lo fizo bien,
ca Dios non gualardona solamente las buenas obras, mas gualardona las
que se facen bien. Et este bien facer es en la entención, et porque
la entención del Senescal non fué buena, ca fué cuando non debía seer
fecha, por ende non hobo della buen gualardón.
Et vos señor conde, pues me pedides consejo, digovos, que al mio grado,
que el bien que quisiéredes facer, que lo faredes en vuestra vida: et
para que hayades dello buen gualardón, conviene, que lo primero, que
desfagades los tuertos que habedes fecho, ca poco valdría robar el
carnero et dar los pies por amor de Dios. Et a vos poco vos valdría
tener mucho robado et furtado a tuerto et facer limosnas de lo ajeno.
Et más, para que la limosna sea buena conviene que haya en ella estas
cinco cosas: la una que se faga de lo que un homne hobiere de buena
parte; et la otra, que la faga estando en verdadera penitencia et la
otra que sea tanta que sienta homne alguna mengua por lo que da, et que
sea cosa de que se duela homne; e la otra, que la faga en su vida, e
la otra que la faga homne simplemente por Dios et non por vanagloria
nin ufana del mundo. Et, señor, faciéndose estas cinco cosas, serian
todas las buenas obras et limosnas bien complidas, et habría homne
de todas muy grand gualardón, pero vos nin otro ninguno que tan
complidamente non las pudiese facer, non debe por eso dejar de facer
buenas obras, teniendo que pues non las face en las cinco maneras que
son dichas que non le tiene pro de las facer, ca esta sería muy mala
razón et sería como desesperamiento, ca cierto es que en cualquier
manera que homne faga bien, que siempre es bien, ca las buenas obras
prestan al homne a salir de pecado et venir a penitencia et a la salud
del cuerpo, et a que sea rico et honrado, et que haya buena fama de
las gentes et para todos los bienes temporales. Et asi todo bien que
homne faga a cualquier entención siempre es bueno, mas sería muy mejor
para salvamiento et aprovechamiento del alma guardando las cinco cosas
dichas.
E el conde tovo que era verdat lo que Patronio le dicía et puso en su
corazón de lo facer asi et rogó a Dios quel guisase que lo pudiese
facer en la manera que Patronio le dicía.
Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno, fízolo
escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Faz bien et a buena entención en toda vida
Si quieres ganar la gloria complida[42].
[42] Relaciona Knust este cuento con el refrán catellano viejo: El
abad de Bamba, lo que no puede comer lo da por su alma.