CAPÍTULO CCVII.

DE LAS COSAS QUE AQUÍ VAN DECLARADAS CERCA DE LOS MÉRITOS QUE TENEMOS

LOS VERDADEROS CONQUISTADORES; LAS CUALES SERÁN APACIBLES DE LAS OIR.

Ya he recontado los soldados que pasamos con Cortés, y dónde murieron;

y si bien se quiere tener noticia de nuestras personas, éramos todos

los más hijosdalgo, aunque algunos no pueden ser de tan claros linajes,

porque vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres

iguales, así en generosidad como en virtudes.

Dejando esta plática aparte, de nuestras antiguas noblezas, con

heróicos hechos y grandes hazañas que en las guerras hicimos, peleando

de dia y de noche, sirviendo á nuestro Rey y señor, descubriendo estas

tierras, y hasta ganar esta Nueva-España y gran ciudad de Méjico y

otras muchas provincias á nuestra costa, estando tan apartados de

Castilla, ni tener otro socorro ninguno, salvo el de Nuestro Señor

Jesucristo, que es el socorro y ayuda verdadera, nos ilustramos mucho

más que de ántes; y si miramos las escrituras antiguas que dello

hablan, si son así como dicen, en los tiempos pasados fueron ensalzados

y puestos en gran estado muchos caballeros, así en España como en otras

partes, sirviendo, como en aquella sazon sirvieron en las guerras, y

por otros servicios que eran aceptos á los Reyes que en aquella sazon

reinaban.

Y tambien he notado que algunos de aquellos caballeros que entónces

subieron á tener títulos de Estados y de ilustres, no iban á tales

guerras ni entraban en batallas sin que se les diesen sueldos y

salarios; y no embargante que se lo pagaban, les dieron villas y

castillos y grandes tierras perpétuas, y privilegios con franquezas,

los cuales tienen sus descendientes.

Y demas desto, cuando el Rey don Jaime de Aragon conquistó y ganó de

los moros mucha parte de sus reinos, los repartió á los caballeros y

soldados que se hallaron en lo ganar, y desde aquellos tiempos tienen

sus blasones y son valerosos; y tambien cuando se ganó Granada, y del

tiempo del gran capitan á Nápoles, y tambien el Príncipe de Orange en

lo de Nápoles, dieron tierras y señoríos á los que ayudaron en las

guerras y batallas; é nosotros, sin saber su majestad cosa ninguna, le

ganamos esta Nueva-España.

He traido esto aquí á la memoria para que se vean nuestros muchos y

buenos y notables y leales servicios que hicimos á Dios y al Rey y á

toda la cristiandad, y se pongan en una balanza y medida cada cosa en

su cantidad, y hallarán que somos dignos y merecedores de ser puestos

y remunerados como los caballeros por mí atrás dichos; y aunque entre

los valerosos soldados que en estas hojas de atrás pasadas he puesto

por memoria hubo muchos esforzados y valerosos compañeros, que me

tenian á mí en reputacion de razonable soldado, volviendo á mi materia,

miren los curiosos letores con atencion esta mi relacion, y verán en

cuántas batallas y rencuentros de guerras muy peligrosos me he hallado

desque vine á descubrir, y dos veces estuve asido y engarrafado de

muchos indios mejicanos, con quien en aquella sazon estaba peleando,

para me llevar á sacrificar, y Dios me dió esfuerzo que me escapé, como

en aquel instante llevaron á otros muchos mis compañeros, sin otros

grandes peligros y trabajos, así de hambre y sed, ó infinitas fatigas

que suelen recrecer á los que semejantes descubrimientos van á hacer

en tierras nuevas; lo cual hallarán escrito parte por parte en esta mi

relacion; y quiero dejar de entrar más la pluma en esto, y diré los

bienes que se han seguido de nuestras ilustres conquistas.

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3) · 第 48 / 56 题