CAPÍTULO CLXIII.

CÓMO EL LICENCIADO ALONSO DE ZUAZO VENIA EN UNA CARABELA Á LA

NUEVA-ESPAÑA, CON DOS FRAILES DE LA MERCED, AMIGOS DE FRAY BARTOLOMÉ DE

OLMEDO, Y DIÓ EN UNAS ISLETAS QUE LLAMAN LAS VÍBORAS, É DE LA MUERTE DE

UNO DE LOS FRAILES, Y LO QUE MÁS LE ACONTECIÓ.

Como ya he dicho en el capítulo pasado que hablé de cuando el

licenciado Zuazo fué á ver á Francisco de Garay al pueblo Xagua, que es

la isla de Cuba, cabe la villa de la Trinidad; y el Garay le importunó

que fuese con él en su armada para ser medianero entre él y Cortés,

porque bien entendido tenia que habia de tener diferencias sobre la

gobernacion de Pánuco; y el Alonso de Zuazo le prometió que ansí lo

haria en dando cuenta de la residencia del cargo que tuvo de justicia

en aquella isla de Cuba, donde al presente vivia; y en hallándose

desembarazado, luego procuró de dar residencia y hacerse á la vela

é ir á la Nueva-España, adonde habia prometido, é llevó consigo dos

frailes de la Merced, que se decia el uno fray Gonzalo de Pontevedra y

el otro fray Juan Varillas, natural de Salamanca, é este era muy amigo

del Padre fray Bartolomé de Olmedo, é habia pedido licencia á sus

Prelados para ir en busca suya é le ayudar, é estaba con fray Gonzalo

en Cuba á la ventura de si habia ocasion de ir con el fray Bartolomé;

y el Zuazo que se decia pariente del fray Juan, le pidió se fuese con

él, y se embarcaron en un navío chico, é yendo por su viaje, é salimos

de la punta que llaman de Sant-Anton, y tambien se dice por otro nombre

la tierra de los Gamatabeis, que son unos salvajes que no sirven á

españoles; y navegando en su navío, que era de poco porte, ó porque

el piloto erró la derrota, ó descayó con las corrientes, fué á dar en

unas isletas que son entre unos bajos que llaman las Víboras, y no muy

léjos destos bajos están otros que llaman los Alacranes, y entre estas

isletas se suelen perder navíos grandes; y lo que le dió la vida á

Zuazo fué ser su navío de poco porte.

Pues volviendo á nuestra relacion: porque pudiesen llegar con el navío

á una isleta que vieron que estaba cerca, que no bañaba la mar, echaron

muchos tocinos al agua, y otras cosas que traian para matalotaje, para

aliviar el navío, para poder ir sin tocar en tierra hasta la isleta, y

cargaron tantos tiburones á los tocinos, que á unos marineros que se

echaron al agua á más de la cinta, los tiburones, encarnizados en los

tocinos apañaron á un marinero dellos y le despedazaron y tragaron, y

si de presto no se volvieran los demás marineros á la carabela, todos

perecieran, segun andaban los tiburones, encarnizados en la sangre

del marinero que mataron; pues lo mejor que pudieron allegaron con

su carabela á la isleta, y como habian echado á la mar el bastimento

y cazabe, y no tenian qué comer, y tampoco tenian agua que beber ni

lumbre, ni otra cosa con que pudiesen sustentarse, salvo unos tasajos

de vaca que dejaron de arrojar á la mar, fué ventura que traian en la

carabela dos indios de Cuba, que sabian sacar lumbre con unos palicos

secos que hallaron en la isleta adonde aportaron, é dellos sacaron

lumbre, y cavaron en un arenal y sacaron agua salobre, y como la isleta

era chica y de arenales, venian á ella á desovar muchas tortugas,

é ansí como salian las trastornaban los indios de Cuba las conchas

arriba; é suele poner cada una dellas sobre cien huevos tamaños como de

patos; é con aquellas tortugas é muchos huevos tuvieron bien con que

se sustentar trece personas que escaparon en aquella isleta; y tambien

mataron los marineros que salian de noche al arenal los lobos marinos

de la isleta, que fueron harto buenos para comer.

Pues estando desta manera, como en la carabela acertaron á venir dos

carpinteros de ribera, y tenian sus herramientas, que no se les habian

perdido, acordaron de hacer una barca para ir con ella á la vela, é

con la tablazon é clavos, estopas é jarcias y velas que sacaron del

navío que se perdió, hacen una buena barca como batel, en que fueron

tres marineros é un indio de Cuba á la Nueva-España, y para matalotaje

llevaron de las tortugas y los lobos marinos asados, y con agua

salobre, y con la carta é aguja de marear, despues de se encomendar á

Dios, fueron su viaje, é unas veces con buen tiempo é otras veces con

contrario, llegaron al puerto de Calchocuca, que es el rio de Banderas,

adonde en aquella sazon se descargaban las mercaderías que venian de

Castilla, y dende allí fueron á Medellin, adonde estaba por teniente de

Cortés un Simon de Cuenca; y como los marineros que venian en la barca

le dijeron al teniente el gran peligro en que estaba el licenciado

Alonso Zuazo, luego sin más dilacion el Simon de Cuenca buscó marineros

é un navío de poco porte, y con mucho refresco, lo despachó á la isleta

adonde estaba el Zuazo; y el Simon de Cuenca le escribió al mismo

licenciado cómo Cortés se holgaria mucho con su venida, é ansimismo

le hizo saber á Cortés todo lo acaecido, y cómo le envió el navío

bastecido; de lo cual se holgó Cortés del buen aviamiento que el

teniente hizo, y mandó que en aportando allí al puerto, que le diesen

todo lo que hubiese menester, y vestidos y cabalgaduras, é que le

enviasen á Méjico; y partió el navío, é fué con buen viaje á la isleta,

con el cual se holgó el Zuazo y su gente.

Volvamos á decir cómo cuando llegó el navío se habia muerto en pocos

dias, de no poder comer bocado de las viandas, el Fraile fray Gonzalo,

de que habian habido gran pesar fray Juan é Zuazo; é habiéndole

encomendado á Dios su alma, se embarcaron en él, y de presto con buen

tiempo llegaron á Medellin, é se les hizo mucha honra, y fueron á

Méjico, y Cortés les mandó salir á recebir, y les llevó á sus palacios

y se regocijó con ellos, y le hizo su alcalde mayor al licenciado

Alonso de Zuazo, y en esto paró su viaje.

Dejemos de hablar dello, y digo que esta relacion que doy, es por una

carta que nos escribió á la villa de Guacalco Cortés al cabildo della,

adonde declaraba lo por mí aquí dicho, é porque dentro en dos meses

vino al puerto de aquella villa el mismo barco en que vinieron los

marineros á dar aviso del Zuazo, é allí hicieron un barco del descargo

de la misma barca, y los marineros nos lo contaban segun de la manera

que aquí lo escribo.

Dejemos esto, y diré cómo Cortés envió á Pedro de Albarado á pacificar

la provincia de Guatimala.

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (2 de 3) · 第 60 / 67 题