Los motes ó apodos son de suma importancia en el estudio de un
idioma. De ellos nacieron la mayor parte de los nombres y apellidos,
cuyo estudio ha ocupado á muchos escritores, que han impreso libros
sobre este particular. Conocido es el de Godoy y Alcántara sobre
los apellidos castellanos. Puede decirse que se reduce á una lista
por siglos y categorías de una buena cantidad de apellidos, cuya
etimología, cuando pretende desentrañarla, no aparece en general muy
clara. Pero, sobre todo, no se halla en él idea psicológica de ninguna
especie. Y, con todo, lo más curioso de apellidos, nombres y motes es
lo que de ellos se desprende para el estudio psicológico del pueblo que
los formó. En este particular, los motes son todavía más importantes,
por ser, digámoslo así, los nombres en su primera edad, cuando aún
están frescos, tiernecitos y flamantes.
Si se pudieran reunir todos los apodos que hoy suenan por toda España,
formarían un caudal de vocablos tan abundante como el del Diccionario
castellano, y aún más, porque hay muchos motes que sólo se emplean como
tales y no son del uso ordinario del habla.
Lo más sabroso, sin embargo, y á la vez lo más instructivo que habría
en esa lista, sería ver, como en un cuadro, el ingenio poético y
filosófico de nuestro pueblo.
Y nótese que ahí es un grano de anís el ver de una manera tan clara
y pintoresca el colorido de la fantasía y la penetración de la
inteligencia de una raza.
Pero como los españoles tenemos otras cosas de más tomo en que
entretenernos, y gracias que no haya hecho asomar en mis lectores la
risa á los labios al ver que escribo un artículo sobre cosa tan baladí
como son los motes, tendré que contentarme con los pocos recogidos por
mí, aguardando que mis amigos, ó los que por estas cosas se tomen algún
interés, me vayan enviando listas de motes fehacientes y verdaderos, de
cualquier parte que sean.
Poesía y filosofía he dicho que encierran los apodos. Son obra natural,
espontánea del pueblo. Pero el pueblo no habla; hablan los individuos
que lo forman, y no cualquier hijo de vecino es quién para inventar y
poner un apodo, sino los listos, los chistosos, los chuscos.
Ingenio es menester para dar con un mote que venga á pelo, que choque y
dé golpe. Y á fe que en España todo eso abunda como en ninguna parte.
¿Cómo concibe el chusco que inventa un apodo el carácter ó la facha
exterior de la persona á quien se lo aplica? Como otra cosa á las
veces muy diferente, pero que tiene con ella un punto de contacto. La
metáfora interviene, pues, aquí, y el chusco da gallarda muestra de su
penetración y de su fantasía: es un verdadero filósofo y un verdadero
poeta. Filósofo, porque tiene ingenio para saber coger en la persona
el rasgo más saliente que le caracteriza; poeta, porque en su fantasía
surge por la metáfora la imagen de otro objeto que remeda ó pinta ese
rasgo saliente.
Los ejemplos que voy á poner están tomados del natural: son apodos
recogidos en Tudela de Navarra, y á mis instancias, en la tertulia de
mi buen amigo el canónigo don Federico Pérez.
Es un individuo que siempre está apurado, no por negocios que carguen
sobre él, sino porque tal lo lleva su carácter nervioso y vivo:
llámanle _Agonía_. Échese á discurrir quien quiera cuál es el trance
más apurado de la vida, y no hallará otro que aquel en el que ella se
acaba. Emplear un sustantivo por un adjetivo dicen los retóricos que
es cosa galana y que da fuerza y novedad á la expresión. El chusco
tudelano que inventó el mote no entendía de retóricas; pero dió en lo
más poético y filosófico.
Pescador en el Ebro es el patrón y casero de mi amigo D. Federico: se
llama _Anguilica_. Otro, bastante goloso, ó como allí se dice, laminero
ó lambinero, se llama _Bizcochada_, nombre dado á las natillas,
encima de las cuales van algunos bizcochos. ¿Queréis motes poéticos,
gráficos, chistosos? _Bate-cristos_, _Carra-cuca_, _Caga-tieso_,
_Caga-en-l’aire_, _Cag-ansias_, sinónimo de _Agonía_, pero más castizo
y más gráfico. _Cardenillo_ es uno de mal genio: y aquí tenemos todo
un cuadro, que no es fácil pintar ni con el pincel ni con la pluma.
¿Será el efecto del cardenillo pintado en un envenenado? _Veneno_ es
otro apodo que vale lo mismo; todos conocen al _capitán Veneno_ de
Pedro de Alarcón. _Cagarruta_ es un hombre pequeño: advierto que así
se llaman los granillos del excremento del ganado lanar. _Carrañé_
es otro de mal humor; _encarrañarse_ vale enfadarse. Diminutivo de
otro excremento es el apodo _Carajucho_. Muchos y diversos pasos debe
dar en sus asuntos el llamado _Cagateclas_. Pequeños son _Currusco_,
_Currutaco_ y _Curruto_; en todas partes mete la cucharada _Cucharón_,
é hinca el diente el llamado _Diente_. ¿Es uno amigo de hacer la corte
á gentes de cuenta? Le llaman _Estira-levitas_, tan gráfico como
_Colín_ por adulador, que menea la cola tras otro, como el perro.
Optimista es _El Dichoso_, de aspecto quijotil _El Seco_, cerduno
_El Cucho_, zanquilargo _El Guitarro_. Ello mismo lo dice cómo serán
_El Negro_, _El Patán_, _El Zorrico_, _El Abogado_, _El Curto_, _El
Potra_, _El Gatico_, _El Chafo_, _El Chilín_, y lo mismo _Barricate_,
_Brazos-Cortos_, _Carabina_, _Carpa_, _Casaca_, _Calzones_, _Cazuelo_,
_Cazuelica_, _Carrasca_, _Cavila_, _Cogote_, _Carrizo_, _Mortero_,
_Manazas_, _Madero_, _Malcarao_, _Mosquito_, _Palomo_, _Pajuela_,
_Peladilla_, _Pimentón_, _Piñica_, _Pingo_, _Putica_, _Raboso_,
_Raspa_, _Rata_, _Rana_, _Ratilla_, _Tropezones_, _Zaragata_.
_Mano-e-hierro_ pudiera ser del corral de Monipodio. _Mascarrabias_
es un rabieta que tiene que mascarlas. Nos parece calificativo tan
sencillo y tan vulgar, que nadie repara en él. Y, sin embargo, es
expresión de lo más pintoresco que se concibe. Buscadle equivalente en
francés, ó en latín, ó en griego. Cada pueblo tiene su temperamento
poético, y no es muy sandio el pueblo que tales expresiones inventa.
Fulano suele presentarse con tanta prosopopeya como un navío de alto
bordo: llámanle _Navío_. _Mata-ratas_, _Mata-burras_, ¿se aclararán por
aquel dicho: «Por un perro que maté, me llamaron _Mata-perros_»? ¡Qué
ha de matar el infeliz ni una burra siquiera, si no es capaz de matar
una rata! Tan irónicos son estos motes como el de otro á quien llaman
_Mata-curas_, que suele matarlos de pico, y nada más. _Mal-año_,
_Mil-duros_, _Merendón_, _Paticas-cortas_, _Pisa-flores_, que es harto
más bonito que pisaverde.
Hay motes que, mirados con las delicadas lentes de las conveniencias
sociales, son de lo más feo y vitando; pero no dejan de ser de lo más
gracioso. Apunten los suscriptores y los redactores de la revista
internacional _Criptadia_: _Pedo-lobo_, _Pichorrín_, _Pijota_,
_Pijorro_, _Cachurrín_, _La Cachorrona_, _Minguica_, _Picha-rota_.
De carácter farisaico es un tal _Servamandata_; tan vivo de genio como
_Agonía_ y _Cardenillo_ es _Solimán_. Parlanchín que menea sin cesar
la sin hueso es _Taravilla_; un para poco es _Tararo_, y para menos
_Tararura_. Muletilla ordinaria suya debía de ser _¡quién sabe!_,
cuando á otro le llamaron _Quisabe_, donde tenemos la etimología de
_quizás_, antiguamente _qui sab_. _¡Por vida de!_ es otra muletilla que
originó el mote _Repor-vide_, y sangre sosa debía de tener el llamado
_Sangracha_ y el _Chanchan_, y demasiado encendida el _Sopetón_ y el
_Rabiau_.
De un asiduo á los cultos del Corazón de Jesús es el apodo muy moderno
_Reinaré_. Diminutivo de pito es _Pitito_, que los muchachos hacen con
dos pedacitos de caña y un hilo para pitar ó echar pitidos.
De las patas hay motes gráficos: _Patán_, _Pat-araña_, _Pato-lea_,
_Patirraco_, _Paticas-cortas_, _Paticas-verdes_, _Patas-verdes_.
Del pelo y pelar, pelear: _Pela-panes_, _Pelacho_, _Peladilla_,
_Pela-morros_, _Pelucón_, _Chorreta_, _Chafarreta_, _Churumbela_,
_Chirimbolo_, _Cherre_, _Churri-pample_, _Chirri_, _Chorche_,
_Chorrio_, _Chirpi_, _Zarambote_, _Zamacuco_, _Zampas_, _Zaragata_, son
de origen euskérico.
Pintorescos son _Esgarra-manzanos_, _Morrocuto_, _Tripota_ y, sobre
toda ponderación, _Tripa-triste_, que se refiere al hambre.
Á las mujeres se les da el mote de sus maridos, mudándoles la
terminación en _a_: _Corazones_ es el mote de uno; á su mujer la llaman
_La Corazonas_, y así _La Cascorra_ de _Cascorro_, etc. Pero otras lo
tienen propio: _La Trona_, _La Mari_, _La Coronada_, _La Hurona_, _La
Canóniga_, _La del ancho_, _La Gorriona_, _La Murilla_, _La Vinagre_,
_La Pelos_, _La Gimia_, _La Ciela_, _La Ochava_, _La Perrandina_, _La
Cachorrona_, _La Resalada_, _La Rico-pelo_, _La Colé_, etc.
No faltan motes fundados en un chusco equívoco. Llega de la aldea una
vendedora de pollos, y le dicen: Ahí en esa casa le comprarán. Son
gentes que vienen de Madrid á veranear. Pregunte por _Doña Jovita_.
Llama á la puerta la buena mujer, le abren y al subir se da de manos
á boca con una señorona de tomo y lomo. Iba á preguntarle si era Doña
_Jovita_; pero parecióle demasiada mujer para nombre tan chico, y le
dice: ¿Es usted Doña _Jova_? El nombre _Jova_ ya no hay quien se lo
quite á la jamona madrileña.
Todos los motes apuntados son de Tudela, donde no habrá hombre ni
mujer, chico ni chaco, que no tenga el suyo. Pero otro tanto sucede en
las demás ciudades españolas, y mucho más en los pueblos y aldeas.
En Calatayud, á la otra vertiente del Moncayo, el dialecto es el mismo
que en la merindad de Tudela: el aragonés; pero más cerrado y con
vocablos más regionales. Mi excelente amigo el conocido novelista de
costumbres aragonesas D. Juan Blas y Ubide, que entre el ejercicio de
la abogacía no descuida el culto á la literatura, me obsequió este
verano con un rico tesoro de palabras, frases y motes, por él recogidos
en aquella ciudad para servirse de ellos en sus novelas.
Voy á confirmar lo expuesto hasta aquí con esos motes hoy
vivos en Calatayud; y para que se noten mejor las tendencias
psicológico-poéticas de los bilbilitanos, los ordenaré por clases. Hay
motes tomados de objetos inanimados, otros de defectos corporales,
otros de cualidades morales, otros de plantas, otros de animales, otros
de oficios, otros de regiones y pueblos, otros cuyo significado es
bastante oscuro, y otros, finalmente, tomados de todo el Diccionario é
inclasificables.