La historia de la isla de Mindanao constituye para las armas españolas
su más gloriosa página desde la ocupación del Archipiélago filipino
por nuestros antepasados.
Esta sintetiza la no interrumpida epopeya que coronó de inmarcesibles
lauros al Ejército y la Marina, al sostener aquella heróica lucha
de siglos contra fiero enemigo, cuyo valor indomable les dió si,
justo renombre, pero que también fué ocasión á que el honor preclaro
de las armas españolas alcanzara en la Oceanía, por sus hechos,
la misma fama que inmortalizó á los bizarros tercios de Flandes.
Mindanao fué también hollada, primero que ninguna otra, en Filipinas,
por las plantas españolas: y en las orillas del caudaloso Butuan,
celebróse por vez primera el sacrificio de la misa ante las atónitas
miradas de sus incultos moradores, que desde aquella fecha anhelaron
conocer los dogmas del cristianismo que no tardaron en abrazar.
Pero veamos cómo el padre _Juan de la Concepción_ describe la llegada
á Mindanao de las distintas expediciones, hasta que el insigne Miguel
López de Legazpy consolidó la dominación de España en las Filipinas
ó islas de los Luzones, como las llamaban los naturales.
«Partió el general de estas islas, que llamó de las Velas latinas
ó el archipiélago de San Lázaro, que es el que conservan, aunque
se les añadió el de las Marianas: navegó 300 leguas con las proas
al Occidente; descubrió muchas islas abundantes en mantenimientos,
entendía su lengua un indio que llevaba Magallanes, que fué un total
alivio: lo primero fué el _cabo de San Agustín, punta austral de la
gran isla de Mindanao_: costeó la provincia de _Caraga_; entró por el
estrecho de _Siargao_, que le forma la punta _Banajao_ con la isla de
_Leyte_; reparó en la _isla de Limasaua_, que está en la boca: á la
novedad de gente y navíos acudieron pacíficos los naturales, y sabida
su necesidad la socorrieron con un buen refresco; mostráronseles muy
favorables, y les dejaron papeles en gratificación de sus agasajos;
con ellos adquirieron cédulas reales que honran á su principal con
el magnífico título de Príncipe... Con el buen rendimiento de los
de Limasaua, descansaron y se refocilaron de sus pasadas miserias:
tuvo noticia aquí Magallanes del río de _Butuan_, cuyo Datto ó Régulo
era más poderoso: resolvió ir á su boca con las esperanzas de la fama:
correspondió á ellas el Príncipe: envió una embajada con diez hombres
á inquirir ¿qué navíos y qué gente? Por su intérprete respondió
Magallanes ser vasallos del grande y poderoso Rey de Castilla: sólo
solicitaba paz y el comercio libre: que le suplicaba le abasteciera
de víveres por su precio justo: respondió el Régulo que no tenía
para tanta gente con abundancia: que de lo que hubiese se repartiría:
llevaron á bordo cuatro puercos, tres cabras y algún abasto de arroz;
era día de Pascua de Resurrección (8 de Abril de 1521); mandó hacer
el general en tierra una enramada é hizo salirse toda la gente á oir
misa, que se celebró con gran devoción de los asistentes dando gracias
á Dios por tales beneficios; fué ésta la primera que se dijo en estas
islas: mandó después elevar una cruz en un alto montecillo; á todo
asistieron los naturales con mucha atención y ternura, tratando á los
extranjeros afablemente y con docilidad; tomó posesión de aquella isla
por la corona de Castilla en nombre de Carlos V, Emperador y su Rey,
adjudicándole estos dominios con solemne acto».
«Pero ya se había visto que al N. de las Molucas había un grande
archipiélago, y no pasaron muchos años sin que se pensara en
asegurarle á la Corona de Castilla. El Virey de Nueva España
D. Antonio de Mendoza, cumpliendo las órdenes de la Corte, dispuso
una escuadrilla de tres buques al mando de Ruy López Villalobos, que
salió del puerto de Juan Gallego, en las costas del Pacífico, el día
1.° de Noviembre de 1542, en dirección á _las islas del poniente_,
con orden expresa de no tocar en las Molucas. Después de una larga y
penosa navegación arribó Villalobos, lo mismo que sus dos antecesores,
á la parte oriental de la isla de Mindanao.» Por ser su costa puerca
«dice Fr. Juan de la Concepción», la llamaron de los arrecifes: á 2
de Febrero surgieron en un puerto de ella que denominaron _Málaga_,
en altura de siete grados: detuviéronse refrescando en ella un mes;
quiso poblar aquí Villalobos, que no lo hizo por haberla experimentado
de intemperie grave; tomóse con los acostumbrados actos posesión de
ella por la corona de Castilla: pusieron al lugar determinado para
la fundación _Cæsarea Caroli_: por los vientos contrarios y fuerza
de las corrientes fueron forzados la vuelta del Sur: arribaron á
Sarragan: asentaron con los naturales paces, de que se arrepintieron
muy pronto; pusiéronse en armas, y aunque se les importunó á que les
vendiesen bastimentos, no hubo modo de reducirlos: usóse primero de
todos aquellos medios que dicta la benevolencia: hizo la fuerza lo
que no pudo el agrado: acometióse el pueblo: hicieron resistencia,
pero se dieron á la fuga; no fueron seguidos pensando se reducirían
con el escarmiento; no fué el vencimiento sin costa de sangre: fueron
heridos algunos de los nuestros, de los que murieron seis».
«Para socorrer la extremada necesidad en que estaban, le pareció á
Ruy López era conveniente hacerse amigo con el señor de Mindanao,
50 leguas de distancia, isla más abundante; preparó un navío con
50 hombres á cargo de Bernardo de la Torre; prevínole de rescates y
mercaderías; llegaron á surgir á la boca de un gran rio; era gente
indómita, desabrida por los malos tratamientos de los portugueses;
y así sólo hallaron engaños y traiciones; la necesidad les obligó á
los nuestros á aprovecharse de las armas; acometiéronlos en un elevado
fuertecillo en que, no queriendo rendirse, mataron á los defensores;
dando libertad á mujeres y muchachos volvieron á Sarragan con algún
bastimento. En estas estrecheces convinieron despachar un navío á
Nueva España que diese noticia de lo hasta allí operado, solicitando
órdenes y socorros; también despacharon una galeota á unas islas
que son las que se llaman Filipinas; después, y con este nombre,
las marcaron los de esta armada en honor del príncipe heredero de la
Corona»..... Quiso Dios que la embarcación que fuese á las Filipinas
volviese con copia de víveres: habilitados así, resolvieron ir á
aquellas islas, especialmente á la de Abuyo, de que tuvieron noticia
que era la más abundante; que los naturales lo deseaban y serían
bien recibidos en ella: acomodáronse en un navío grande: en dos
bergantines que habían construído y en otras embarcaciones menores;
salió esta escuadra á la mar, el tiempo les fué tan contrario que
les fué preciso entrar en una bahía ensenada de Cesárea; despachóse
embarcación que solicitase víveres: volvió con el mal despacho de que
al tiempo de los rescates les habían asaltado los indios y les habían
muerto 11 hombres, quedando los restantes muy flacos y fatigados:
la escasez era ya tal que sólo se racionaban cuatro onzas de arroz,
y esta estrecha economía sólo diez días podía entretenerse».
La suerte desgraciada que acompañó siempre á Villalobos le produjo
pesadumbre tan intensa, que murió en Ambonia (Malucas) después de
hecho prisionero por los portugueses.
A pesar del desaliento que infundió en la península el éxito
desgraciado de estas expediciones, se ordenó lo conveniente para
organizar la quinta expedición á los mares del Poniente. Se organizó
ésta por Miguel López de Legazpi, que se encontraba en Nueva España,
con encargo de que le acompañase el sabio marino Urdaneta.
Componían la escuadra cinco buques, tripulados por 400 hombres,
que salieron del puerto de Natividad el día 21 de Noviembre de 1564.
Después de tocar en Samar y Leyte despachó Legazpi una embarcación
á fin de que buscase víveres en Butuam, regresando á los quince días
con provisiones y la noticia de que los naturales recibirían bien á
los españoles.
A pesar de las buenas disposiciones del Régulo de Butuam, Legazpi
hizo rumbo para Cebú, donde quizá pensara vengar el asesinato de los
españoles que acompañaban á Magallanes, pero vientos contrarios lo
arrojaron á la costa de Dapitán, cuyos habitantes, boholonos en su
mayor parte, agasajaron á los españoles con abundancia de provisiones
y los proveyeron de prácticos que les guiasen á las islas inmediatas.
En 1578 el Gobernador general «Sande», á su vuelta de una expedición
que hiciera á Borneo, destacó al Capitán Rodríguez de Figueroa á
la isla de Mindanao á fin de que la redujese á la obediencia de la
corona de Castilla.
Sus habitantes, amedrentados por el prestigio que nuestras armas
adquirieron en aquellos mares, cedieron á cuantas condiciones les
impusiera Figueroa, formalizando acta de vasallaje que estuvo en
vigor el tiempo que tardaron en zarpar las naves; que el moro nunca
se distinguió por la observancia de los pactos que realizara.
Deseando Figueroa dominar en absoluto á Mindanao, solicitó y le fué
concedido como encomienda y por dos vidas, todos los terrenos que en
la isla sometiese.
Este caudillo no llegó á disfrutar del beneficio que le fué conferido,
puesto que en el primer desembarco contra los buhayanes murió de un
golpe de _campilán_.
A éste sucedió la Jara en el mando de la expedición, que por abusos
que cometiera fué relevado por Ronquillo, que ejerció en Manila las
funciones de Maestre de campo. Su segundo, García Guerrero, derrotó
al Sultán de Mindanao Buhisan y á los 600 auxiliares que le habían
sido facilitados en Tarnate, los cuales murieron casi todos en aquel
sangriento combate.
Estas ventajas fueron mal aprovechadas por Ronquillo que atraído por
la vida regalada que se hacía en Manila, propuso y fué aprobado el
abandono del fuerte de Tampacan, quedando sólo en Mindanao un pequeño
destacamento en el puerto de la Caldera al O. de Zamboanga (1589).
El desprestigio en que por esta retirada cayeron las armas españolas
alentó á los de Mindanao, que armando una numerosa escuadrilla con
3.000 tripulantes recorrieron las costas de _pintados_, asolando los
pueblos playeros, cuyos moradores huyeron á los montes, de donde se
hizo difícil convencerlos bajasen á sus antiguas viviendas, por haber
propalado una vieja agorera que los españoles estaban de acuerdo con
los moros para exterminarlos.
En 1602 Bravo de Acuña organizó nuevas expediciones contra los Sultanes
de Mindanao, pero el resultado no correspondió á las esperanzas por
la tenaz resistencia de los fuertes que éstos tenían, los cuales no
fué posible rendir.
Silonga, Régulo de Buhayen, solicitó paces de Acuña, mandando de
embajadores á los principales prisioneros castellanos que en su
excursión hiciera.
En 1609 D. Juan de Silva visitó la costa N. de Mindanao á fin de
reprimir las excursiones de los caragas á pintados, fundando el fuerte
de Tandag, donde dejó artillería y numerosa guarnición.
Ejerciendo el cargo de Gobernador general D. Fernando de Silva, el
astuto y valiente Sultán de Mindanao, Corralat, ofreció por medio
de una embajada la libre entrada de los misioneros en sus Estados
y lugar donde más conviniese para construír fortaleza y pueblo de
cristianos. Desechadas estas proposiciones, pronto se dejó sentir en
el resto de la isla la influencia del hombre temido que arrancó de
Mindanao el poder é influencia de nuestras armas.
Los caragas que ocupaban las inmediaciones de Tandag se sublevaron
en 1629, y en 1631 dieron muerte á Bautista, castellano de aquella
fortaleza, que fué asesinado, y á continuación alanceados los pocos
españoles que le acompañaban. La insurrección se hizo general, y en
Tandag, Surigao y Baucag fueron asesinados los religiosos. El jefe
del alzamiento «Mangobo» fué después indultado á instancia de otros
religiosos que fueron respetados por él.
En esta época se pone de manifiesto de modo escandaloso las rivalidades
de las distintas órdenes monásticas.
Las no interrumpidas excursiones de Mindanaos y Joloanos á las Visayas,
levantó clamoreo general en aquellas islas, haciendo presente la
necesidad de construir un fuerte que contuviese á los mahometanos,
para lo cual contribuirían cada tributo con una ganta de arroz;
contribución que después tomó el nombre de _donativo de Zamboanga_.
Celosas las demás corporaciones de la preponderancia de los jesuitas,
combatieron tenazmente esta idea; pero el Gobernador general,
comprendiendo su utilidad, comisionó al Capitán Juan de Chaves, quien
pasó á Mindanao con 300 españoles y 1.000 visayas. En 23 de Junio de
1635 se construyó la fortaleza de Zamboanga, dirigida por el padre
jesuita Melchor Vera, quien ya traía los planos extendidos de antemano.
D. Sebastián Hurtado de Corcuera sucedió en el Gobierno de las islas á
D. Juan Cerezo, que ejercía el cargo interinamente. La llegada de este
caudillo coincidió con las excursiones piráticas más devastadoras hasta
entonces realizadas por los moros en las provincias cristianas. El
esforzado genio del nuevo caudillo y su carácter emprendedor, á que
ayudaba un valor temerario, le sugirieron la idea de conquistar á
Mindanao y Joló, á fin de terminar de una vez con el feroz enemigo
que asolaba las ricas provincias de Visayas y S. de Luzón. A este
efecto organizó una expedición que se componía de cuatro compañías
de soldados españoles, tres de marinería y cerca de 2.000 indios de
Pampanga y Visayas.
Esta fuerza salió de Manila el 2 de Febrero de 1637; el 22 llegó
á Zamboanga, donde fué reforzada con tres compañías de españoles y
algunos naturales que en aquella fecha empezaron ya á distinguirse
por su lealtad y patriotismo: ultimados los preparativos é impaciente
Corcuera, se adelantó con cuatro caracoas al río Grande; tomando,
tras rudo combate, el pueblo de Lamitan, donde residía el temido
Sultán de Mindanao Cachit Corralat.
Este huyó después de la derrota de su ejército, cuyo número no bajaba
de 2.000 hombres, cayendo en poder de los españoles ocho cañones de
bronce, 27 de pequeño calibre, 100 arcabuces é infinidad de armas
blancas. No contento con ésto, Corcuera mandó ahorcar 72 moros,
quemar infinidad de pueblos y destruir cuantas embarcaciones apresaron.
Pero no fué éste el hecho más sangriento y glorioso realizado por el
Ejército en Mindanao. Refugiado Corralat en un fuerte inexpugnable,
en el que se hallaba en crecido número su gente más aguerrida y fiera,
es atacado de nuevo por Corcuera, dispuesto a ultimar la empresa
que había meditado, sin arredrarse por la posición inexpugnable del
enemigo; 26 muertos y 80 heridos le costó al Ejército el primer ataque
sin conseguir ventaja alguna.
Este contratiempo no amengua el valor del soldado, y al siguiente día,
tras terrible asalto, es tomada la fortaleza realizándose para ello
prodigios de valor temerario; en esta jornada modelaron nuestros
soldados con ríos de sangre generosa la más gloriosa página que
registra la historia militar de la dominación española en Mindanao.
Después de penosa marcha por áspera pendiente, donde se hacía necesario
trepar con el arcabuz colgado y entre los dientes la espada, ancho y
profundo foso corta el paso á las trincheras enemigas; la daga y los
crispados dedos substituyen á la escala al trepar por los escalpes;
numerosos soldados pagan con la vida su arrojo; el Capitán Ugalde
recibe dos balazos; el Mayor Corcuera, acribillado de heridas, hinca la
rodilla en tierra y así continúa la defensa de su puesto; el temerario
abanderado Amerquita logra plantar su enseña sobre el parapeto enemigo,
pero cae cubierto de heridas en la cabeza y garganta; Castelo ataca
briosamente por el lado opuesto á los mahometanos, que amedrantados ya,
son derrotados y huyen precipitándose por un derrumbadero, donde muchos
pierden la vida; y cuando un numeroso cuerpo de moros, conducidos por
el mismo Corralat, atacan con furia salvaje, por la espalda, á fin de
proteger a los del fuerte, el Capitán Becerra que cubierto de heridas
se hallaba postrado, se presenta en la lucha sobre los hombros de
dos soldados, arenga á su tropa y acorrala al enemigo con tal coraje,
que Corralat quedó herido, salvando la vida en fuga precipitada.
Esta victoria, aunque costó sensibles pérdidas, elevó en alto grado
nuestro prestigio, aparte del rescate de infinidad de cautivos y el
cuantioso botín que se recogiera.
La fama del triunfo repercutió á las islas más lejanas, y desde Joló
doscientas familias solicitaron y obtuvieron establecerse en Zamboanga,
donde fundaron el pueblo de _Magay_.
No fué suficiente castigo el que queda relatado para que depusieran su
actitud belicosa los Mindanaos, ni tampoco para hacerles desistir de
sus expediciones pirateras; lo que sabido por «Almonte» á la vuelta
de las Molucas se entró por la Sabanilla (bahía Illana) en 1639
con tropas escogidas sacadas de Molucas y escogido contingente de
españoles é indios, mas los auxilios que les prestaban los de Sibuguey.
Después de penosas operaciones, por lo fangoso del terreno de Buhayen,
la fortaleza de Moncay, Régulo del país, que era el que provocara
la campaña, sufrió estrecho cerco hasta que los defensores de ella,
comprendiendo que era inútil la defensa, la incendiaron y abandonaron
á media noche; para ésto atacaron con furia nuestras líneas á fin de
escapar y facilitar la huída de sus familias. Tan porfiado y sangriento
fué el combate entre los moros y los manobos aliados defensores de
aquel punto, que el campo quedó cubierto de cadáveres y gran número
de combatientes perecieron en los pantanos.
Por aquellas fechas nuestras armas realizaron hechos gloriosos en
la costa N., por más que el resultado en definitiva no resultase
satisfactorio.
Los recoletos, establecidos de antiguo en aquella parte, proseguían con
éxito sus trabajos, extendiendo su influencia á pesar de la oposición
que encontraban en los naturales, sugestionados por el astuto Corralat.
Hacia el año 1624 el padre San Agustín, hombre valeroso y emprendedor
que ejercía el curato de Cagayan, levantó el fuerte de Linao para
poder rechazar los contínuos ataques de Corralat, que ambicionaba
posesionarse de la costa N. ayudado por los Malanaos á quienes se
había impuesto.
En una de las algaradas de éstos, el padre San Agustín, irritado por
los daños causados á sus feligreses, los persigue derrotándolos en
sus mismos pueblos, que fueron saqueados y destruídos; siendo aquella
la primera vez que los españoles llegaran hasta la laguna.
A ruegos de los jesuitas, que creían tener mejor derecho que los
recoletos al territorio de Lanao, el Gobernador general comisionó al
Capitán Atienza para que pasase á la laguna y la tuviese por España,
empresa que este valeroso Capitán realizó cumplidamente, conquistando
y destruyendo cuanto se opuso á sus designios, Atienza dió la cura de
almas á los recoletos por la eficaz ayuda que prestaron á la empresa.
Las intrigas que entre los mismos naturales se pusieron en juego por
ambos bandos, motivó entre aquellos grande desprestigio de cuanto
fuese patrocinado por el nombre español; así es que en la expedición
de Pedro Fernández del Río, y posteriormente la de Bermúdez de Castro,
fueron suficientes para evitar que los malanaos levantados en armas
nos hicieran abandonar en definitiva su territorio.
Si en Malanao nuestros asuntos no andaban muy prósperos, por desgracia
no era tampoco muy satisfactorio el aspecto de la lucha no interrumpida
que sosteníamos contra Corralat, el que al frente de sus aguerridas
tropas mermaba contínuamente, unas veces por la astucia y otras por
su valor, nuestra influencia y poderío en Mindanao.
En esta época el valeroso Marmolejo, que marchaba con refuerzos al
fuerte de Buhayen, retó al Sultán de Mindanao, el cual, si bien no
aceptó el combate personal á que éste le citaba, esperó con más de 200
embarcaciones á la única que montaba Marmolejo. Tras tremenda lucha,
en la que los moros iniciaron varias veces la retirada, y cuando
no quedaba un solo hombre útil en el champán, Marmolejo fué hecho
prisionero por Corralat; admirado este caudillo del valor temerario
del castellano, le concedió la vida y la libertad sin exigirle rescate;
liberalidad que contrasta con la orden de Corcuera para que _Marmolejo
fuese inmediatamente decapitado en Zamboanga_.
En 1646 los holandeses intentaron la ocupación de Zamboanga, y vista
la imposibilidad de ésto, el puerto de la Caldera, pero de ambas
partes fueron rechazados con grandes pérdidas.
En 19 de Enero del 1659 Esteibar, que recorría las aguas de la
Sabanilla con dos caracoas, ataca y rinde un gran navío holandés
que protegía á una escuadrilla de mahometanos. A continuación,
y aprovechando el entusiasmo que este hecho produjo en su gente,
cargó sobre Buhayen, obteniendo completa victoria, sin conseguir que
el temido Corralat admitiese combate.
La medida más impolítica que registra la historia de Mindanao se
realizó en 1663, al efectuar el abandono de la fortaleza de Zamboanga
bajo la presión de miedo que en el ánimo del Gobernador general
produjo la amenaza del pirata chino Kue-Snig.
Engreído éste, por haber arrebatado á los holandeses la Formosa,
exigió parias á los _españoles del reino de Filipinas bajo pena
de exterminio_.
Manrique de Lara, arredrado ante el peligro, ordenó la retirada de las
fuerzas que guarnecían las provincias más remotas de la capital, medida
funestísima que dió origen a nuevas y más devastadoras incursiones
de los piratas en las provincias cristianas, que con ésto sufrieron
gravísimos daños.
Desde el abandono de Zamboanga disminuyó grandemente la importancia
de los pueblos cristianos, que á costa de tantos sacrificios habían
conseguido formar los jesuitas, y ante la inminencia de perder el
fruto de tan rudos trabajos y de tanta sangre que había ésto costado,
la Compañía recurrió á la Corona, obteniendo Real Cédula, que ordenaba
la ocupación del antiguo fuerte, á fin de poder atender á la reprensión
de la piratería.
Fueron necesarias dos nuevas Cédulas Reales y que el Gobernador
general desatendiese el parecer de la Junta de autoridades para que
los jesuitas viesen conseguidos sus deseos en 1718, medida que en
aquella ocasión era la que demandaba la seguridad del país y exigía
el decoro nacional.
Zamboanga se mantuvo aunque con mucha dificultad; concluído de
reedificar el fuerte, 5.000 moros le pusieron estrecho sitio,
faltando poco para que cayera en su poder, librándolo de tamaño
desastre su gobernador Amorrea, que fuerte de ánimo supo vencer los
muchos contratiempos que acarreaban la falta de víveres y bastimentos.
En 1726 se concluyó un tratado de paz entre nuestro Gobierno y los
sultanes de Joló y Mindanao, el cual fué ratificado por el Rey al
cabo de algunos años.
En 1744 las reiteradas protestas de amistad de aquéllos y á instancias
de los jesuitas, el Rey Felipe V les dirigió afectuosas cartas
reconociéndoles su soberanía, puesto que al de Mindanao llamaba Rey de
Tamontaca por nombrarse así el pueblo que aquél habitaba, _exhortando
á ambos á que admitieran misioneros en sus estados y abrazasen la
religión católica, permitiendo asimismo que se construyeran iglesias_;
proposiciones que sirvieron de pretexto al de Tamontaca para pedirnos
bastimentos de guerra, pero esquivando la admisión de misioneros
para así evitarse el odio de sus súbditos; y en verdad que reveló
en aquel caso el mahometano, mejor sentido que los padres, porque
si no habían de hacer prosélitos, como de ello estaban persuadidos,
no tenía objeto alguno su estancia en la corte de Tamontaca, á menos
que allí pensaran dedicarse á más lucrativas ocupaciones.
En esta época el poderío de los mahometanos llegaba á su mayor apogeo
en Mindanao: nos habían arrojado de la Sabanilla, del río Grande y
de Tamontaca; el abandono de Lanao les había hecho dueños de aquellos
ricos territorios, de los que extraían grandes riquezas en productos
de su fértil suelo, y entre las razas montesas, á quienes hicieron
creer que nos habían exterminado, hacían prosélitos y reclutaban
gente de guerra.
También en aquellas fechas ayudaba á acrecentar el poderío de
los moros, las especiales condiciones sociológicas de los míseros
habitantes de los pueblos cristianos.
La tributación que estaba obligado á satisfacer el indio súbdito de
España era enorme y onerosa: contribución á la Hacienda; prestación
personal; diezmo y santorun á la iglesia, mas las _contribuciones
extraordinarias para las atenciones de guerra_, arrebataban al pobre
cultivador el total beneficio obtenido en sus industrias. A más de
ésto, la aplicación de justicia que se verificaba entre aquéllos
como si fuese ya pueblo educado en los progresos de país civilizado;
redundaba sólo en desprestigio del principio de autoridad, porque
la tramitación lenta no daba en los casos oportunos lugar á la
ejemplaridad de un pronto castigo.
El disgusto de los indios al observar que éramos impotentes para
contrarrestar á los mahometanos, los usos y costumbres del moro que
tanto se asemejaba á las suyas, y los ofrecimientos de éstos, que en
aquella época desplegaban policía sagaz é inteligente para atraerse
al indio, determinó una grande emigración á las islas del S. con la
consiguiente despoblación de las provincias cristianas.
Más de un _alcalde_ justificó esta despoblación con supuestas
invasiones piráticas, pero lo que no admitía duda, es que crecido
número de cautivos, después de rescatados, volvían de nuevo al lugar
de su cautiverio.
Porque debe tenerse muy en cuenta, que la esclavitud que el mahometano
impone en Filipinas no es la despótica de la raza blanca sobre la
negra; es sólo una especie de obligación en la que el esclavo, si
bien obedece ciegamente á su dueño y para él trabaja y por él muere,
tiene la compensación de que constituye una parte de la familia,
disfrutando en ella de todos los beneficios de la mancomunidad, y en
los asuntos de interés general toma parte alternando con el ciudadano
libre: á veces con sus mismos señores.
Desde que el Sultán Cachit Corralat con su astucia é indomable
valor consiguiera en definitiva ventajas sobre nuestro Ejército,
los Mindanaos, que no podrán apreciar las causas internacionales que
obligaron á desamparar su territorio, y creyendo que ésto era resultado
de su esfuerzo, cobraron nuevos alientos, pudiendo decirse, que desde
entonces fué permanente en aquellos mares el estado de guerra.
Si alguna vez los moros se consideraban debilitados para continuar
la lucha, ó si se veían en grave aprieto, era para ellos socorrido
recurso el de solicitar paces, que se guardaban bien de cumplir una
vez repuestos y que se consideraban con fuerzas para emprender nuevas
degradaciones en los pueblos cristianos.
En 1749 se retiró la guarnición del fuerte de Tamontaca, encargado
de proteger á los misioneros que allí se encontraban.
A poco, los moros pusieron estrecho cerco á Iligan, importante presidio
de la bahía de Misamis, que sin el aliento del padre Ducos, encargado
de su defensa, hubiese caído en poder del enemigo. Aumentados hasta
3.000, los moros atacaron á los pueblos de la jurisdicción de Misamis,
pero los monteses de Tagoloan, Cagayán de Misamis y Lubungan, reunidos
ante el peligro, los arrojan del territorio con grandes pérdidas.
La provincia de Caraga fué desvastada por los piratas llegando á
saquear á Surigao, que era la capital; Butuan tampoco se libró de
esta plaga asoladora, quedando desiertos sus pueblos más importantes.
En medio de tanto desastre se destaca el hecho heróico de Esteban de
Figueroa, que mandaba la galera Santiago. Cercado este buque el 2 de
Octubre de 1753 por 33 embarcaciones de Mindanaos Illanos, se bate con
valor temerario, hasta el momento en que persuadido Figueroa de que
la victoria era imposible por haber el enemigo invadido la galera,
dió fuego al pañol de pólvora destruyendo así las naves piratas,
al mismo tiempo que perdían la vida los 52 bizarros marinos que
tripulaban la Santiago. Y no fué aquél el último ni tampoco el más
sangriento desastre de aquella época calamitosa que distinguió á los
últimos años del pasado siglo.
El fuerte de Tandag, baluarte el más seguro y cabecera de los dominios
de la costa N., fué sitiado por mar y tierra en 1754 por todas las
fuerzas que pudo reunir el Sultán de Tamontaca, cuyo número pasaba
de 3.000 hombres é infinidad de embarcaciones. La guarnición del
castillo se componía de una compañía española y otra pampanga, que
en junto sumaban 300 hombres.
Cuando transcurridos dos meses del sitio, el hambre había diezmado á
la guarnición, una mañana lluviosa, en la que se apagaban las mechas
de cañones y arcabuces, los moros toman al asalto el baluarte,
barriendo desde aquel punto los almacenes y sala de armas donde
se habían refugiado los defensores. Conoce el castellano que no es
posible prolongar la defensa, y dando muerte á su esposa se arroja
sobre la morisma hasta caer acribillado de heridas, perdiendo la vida
como asimismo toda la guarnición; pues los moros, irritados por las
enormes pérdidas sufridas en el último ataque, prefirieron el placer
de su venganza al valor que en la esclavitud hubieran representado
aquellos infelices.
Sin la actividad incansable del padre Ducos, los moros se hubieran
enseñoreado de toda la isla: pero éste, ayudado de Afreasio, Capitán
entendido y valiente, derrotó á los moros en Panguil, Misamis, Ynitao
y otros puntos de la jurisdicción de Ylígan, causando al enemigo una
pérdida de más de 300 embarcaciones y muerte de 2.000 mahometanos,
sin contar los cautivos que fueron libertados.
Esto amenguó mucho los ánimos de la morisma y á no ser porque la
ocupación de Manila por los ingleses obligó al abandono de la activa
campaña emprendida, difícilmente hubieran podido los mahometanos
reanudar las sangrientas correrías que distinguieron los primeros
años del presente siglo, en las que puede decirse que consiguieron la
destrucción total de las provincias de Surígao y Misamis, desamparadas
por completo por el Gobierno general del Archipiélago.
La preponderancia de los Mindanaos fué en aumento hasta el año 1846
en que la aplicación del vapor á los buques de guerra inició era
de tranquilidad para los infelices indios de nuestras provincias,
marcando de modo infalible la ruina del poder pirático de los
malayo-mahometanos.
Establecidos los pequeños cañoneros de vapor, las embarcaciones
piratas perdieron todas las ventajas que por su ligereza y poco calado
para navegar en bajos y arrecifes les había dado hasta entonces
gran superioridad sobre nuestras fuerzas marítimas encargadas de
su persecución.
Méndez Núñez, Malcampo, Barcáiztegui, Apodaca, Madrazo, Ramos Izquierdo
y otros bravos marinos que dieran á la patria días de gloria, son
los encargados de mandar estas débiles embarcaciones, cuyos acerados
cascos, dirigidos por manos expertas, dieran el golpe de gracia á la
fiera chusma que durante tres siglos nos disputara el dominio de las
Filipinas. Ya no fueron los estrechos canales guarida para el pirata
en caso de peligro, ni el río desconocido refugio seguro como antes
ocurriera; á los mayores elementos acompañaron hombres de mayor bravura
y heroismo; expediciones de miles de piratas y numerosas embarcaciones
de gran porte son destruídas por uno sólo de estos pequeños barcos,
cuya dotación no excedía de 40 hombres; pero el desastre no arredra
á aquellos fanáticos, y á una escuadrilla reemplaza otra, ganosos de
renovar sus pasadas correrías, que tan fructíferas les fueran.
Deseoso de asestar el golpe de gracia á los piratas de Mindanao,
valido de la superioridad de nuestras fuerzas marítimas, el Gobernador
de Zamboanga resuelve la ocupación del delta del río Grande, centro
del poderío mahometano en aquella isla. El valor sereno del vencedor
del Callao, jefe de las fuerzas de mar, y el heroismo de Malcampo,
lanzándose al asalto de la cotta de Pangalungan desde el bauprés de
la _Constancia_, seguido de una compañía de desembarco, reverdecieron
las glorias tradicionales de la marina, llevando el terror á nuestros
enemigos, convencidos ya de su impotente inferioridad.
A la ocupación de Tumbao sigue la de Tavirán y otros puntos
secundarios, que aseguraron de una vez y por completo la dominación
de aquella parte de Mindanao.
Este fué el primer plan meditado que desde tiempos remotos se
concibiera y fuese puesto en práctica con singular energía para
obtener la sumisión completa de la isla.
Para facilitar la ejecución de este proyecto se creó en 1860 el
Gobierno general de Mindanao, dividiendo el territorio en seis
distritos y dando amplias atribuciones al Gobernador general.
En 1876 la toma y ocupación de Joló por Malcampo concluyó con el más
firme baluarte de la piratería, cuyos benéficos efectos se dejaron
sentir en Mindanao, por ser éste el punto de donde recibían armas,
municiones y cuanto necesitaban para sostener una resistencia tan
prolongada como inútil: la hora de su destrucción había sonado, y
ellos, fatalistas por temperamento y por religión, si por fanatismo
no se entregan, el convencimiento de su impotencia los ha conducido á
un extremo que tiene dos soluciones únicas y cuyo desenlace debemos
acelerar: ó el exterminio por la guerra, que á más de ser inhumano
y antipatriótico nos costaría mucha sangre y dinero, ó la atracción
por medio de una bien entendida tolerancia político-religiosa: en
este caso se necesita que en algunos puntos se trueque los fuertes en
mezquitas, y la consignación cuantiosa de atracción y espionaje no
se formalice en parte con haberes de astutos y pérfidos renegados,
sino con la asignación fija señalada á sus panditas, puesto que
rota la unidad política aquellas gentes no conservan otro lazo ni
reconocen otra solidaridad que la religiosa, y ésta es en ellos fuerte
é indestructible si no con la vida.
Del 70 al 73 nuestras armas vuelven á sufrir nuevos desastres en
Mindanao. Careaga se vé obligado á reembarcar en Bohayan, y una fuerte
columna que salió de Cottabato para someter á los indómitos habitantes
de Talayan, es completamente derrotada por Utto y sus parciales,
haciéndose necesario por ésto el abandono de Bonga y otros puntos
avanzados del río Grande.
En el año 1883 el General Jovellar, que ocupaba el mando superior
del Archipiélago, estudia con detenimiento los graves problemas que
envolvía la ocupación de Mindanao. El resultado de la información hecha
por este distinguido General, fué disponer un aumento considerable
en la consignación que para los gastos de esta isla se incluía en el
presupuesto, y venir en conocimiento de que «el sistema de pasividad
que se venía observando en Mindanao era el menos á propósito para
adelantar en la importante empresa de su gradual ocupación y dominio;
que lejos de eso, no haciendo nada en el terreno material, entendía
que se había perdido y se siguió perdiendo su autoridad moral, lo
que merced al sistema de contemporización ganaban en confianza de
su propia fuerza y poder las razas no sometidas, y era de parecer
que se debía iniciar un período de actividad sin comprometerse en
grandes y costosas operaciones».
El que así piensa y obra es digno del aplauso de sus conciudadanos;
el que torpe y abandonado por ambición derrama sangre inútilmente
contra los consejos de la experiencia, y por desidia, ya demostrada
en épocas anteriores, compromete el prestigio del Ejército y la vida
de sus subordinados, no sólo no se hace digno de recompensa, sino que
debe, como censura de sus hechos, ser relevado de puestos que exigen
más desinterés y mayor conocimiento de las prácticas militares; que
si el Gobierno puede ser desorientado en un momento por efecto de
su mismo patriotismo, ganoso del engrandecimiento nacional, la masa
grande y anónima que se llama país deba mantenerse alerta, haciendo
repercutir en el sagrado é inviolable eco del periodismo sus recelos
y censuras para desenmascarar ante esos mismos Gobiernos á aquellos
hechos cuya corrección y desinterés sean dudosos y no satisfagan
las aspiraciones unánimes de aquéllos que todo deben sacrificarlo al
prestigio de la patria.
En 1886 Terreros dominó el curso medio del río Grande, sometiendo al
temido Datto Utto, ocupando y estableciendo los destacamentos de Bacat,
Cudaranga, Lion y Pirámide.
Iniciada esta era de conquista, Weyler en 1891 dá más vigoroso
impulso á la reducción de Mindanao, estableciendo los destacamentos
de Barás, Parang-Parang y Malabang en la bahía Illana, dificultando
las comunicaciones de ésta con Lanao. Balatacán, Tangog y Liagán en
Panguil; y penetrando por la costa N. hacia la laguna, estableció la
Comandancia militar de Momungan en el trayecto que media desde Iligan
á Lanao.
Por último, este General dispuso la arriesgadísima operación de
destruír la ranchería de Marahuy, en las mismas orillas de la laguna,
operación que se realizó en todas sus partes con el más brillante
éxito.
En el año último reanúdanse de nuevo las operaciones con el objetivo
de realizar de una vez la ocupación efectiva de la laguna de Lanao. En
10 de Octubre, 25 de Noviembre, 15 de Diciembre últimos y 2 de Marzo
del actual, el Coronel D. Nicolás del Toro consigue la ocupación de
Pantar tras brillantes triunfos, en los que los moros dejaron sobre
el campo de batalla más de 80 muertos.
El 2 y 3 de Junio los moros atacan los convoyes, trabándose sangrientos
combates; el mismo día 3 se sostuvo otro combate en las inmediaciones
de Cabasaran.
El día 9 el Teniente Coronel O'Dena, que mandaba dos compañías del
7, fué atacado camino de la laguna de Cabangan, impidiendo con su
conocimiento del arte de la guerra una sorpresa, al par que conseguía
el más señalado triunfo que se registra en esta campaña.
Y si á poco nuestros soldados son diezmados por haber sido mandados
á trabajos sin el debido resguardo, el 24 de Julio, cumpleaños de la
Augusta Señora que hoy rige los destinos del país, fué celebrado con
brillante victoria, en la que los Malanaos han dejado 200 hombres en
el lugar de la lucha.
Esto prueba lo que al principio dejamos dicho; el valor de nuestros
soldados será suficiente para destruir todo obstáculo que se le oponga
hasta conseguir queden por España los territorios de Lanao; pero en
cambio, lo que no podrá evitar, lo que es imposible se consiga ni aun
con la punta de las bayonetas, es que aquellas gentes, fanáticas por
sus creencias religiosas, admitan sin sangrienta protesta la ingerencia
de extraños en sus usos y costumbres, y más que nada que se trate de
ejercer presión alguna en lo que respecta á las creencias religiosas.
Descripción Geográfica.
Esta grande y privilegiada isla, la segunda en extensión del
Archipiélago filipino, se encuentra situada entre los 5º 36' y 9º
40' latitud N. y 125º 30' y 130º de longitud oriental del meridiano
de Madrid.
Los mares que la bañan son el Pacífico al E.; por el N. y O. los de
Mindoro y Visayas, y al Sur el mar de Joló ó de Celebes.
Su extensión no está precisada con exactitud, pero puede calcularse
sin grande error en unos 94.000 kilómetros cuadrados.
Hidrografía.
Costas.
De D. Camilo de Arana y otros autores, tomamos algunos de los
siguientes datos:
_La costa S. de Mindanao_, comprendida entre Zamboanga y Pollok,
presenta tres entradas notables, tales como el seno de Sibuguey,
el de Dumanquilas y la gran bahía ó golfo de Illana; todas tres se
hallan rodeadas de montes que forman la gran cordillera central que
corre la isla de E. á O.; las ramificaciones de esta cordillera se
dirigen, la principal hacia Zamboanga y las otras menores que bajan
á formar las tierras, comprenden el seno de Dumanquilas separando el
seno de Sibuguey del golfo ó bahía Illana.
Esta bahía se halla separada de la de Pangil en el ángulo SO. de la
bahía Iligan, que se abre en la costa N. de Mindanao por un istmo de
unas 15 millas de ancho, que en otro tiempo ha servido de paso de una á
otra costa y que parece no presenta grandes dificultades el efectuarlo.
_Seno de Sibuguey._--Desde la salida NE. del canal de Sacol, la costa
de Mindanao corre 53 millas al NNE., y recurvando después avanza unas
30 millas hacia el S. formando el espacioso seno de Sibuguey, que por
la parte SE. termina en la isla Olutanga. Las costas de este seno se
hallan bordeadas de varias islas y las puntas de pequeños arrecifes;
pero en la parte SE. éstos se extienden cerca de 7 millas hacia el
medio del seno.
_El grupo de Panubigan_, formado por 15 pequeñas islas y varios
islotes, se extiende á lo largo de la costa de Mindanao, entre la punta
de la isla Pitás, inmediata á la visita Bolon, y la punta Coroan que
dista 6 millas al N. de la primera.
Estas islas son frondosas, limpias y acantiladas en su mayor número;
forman entre sí y con el pequeño bajo fondo ó playa de la costa,
estrechos canales de 5, 11 y 15 metros de profundidad; las islas
Bacungan y Paton, que son las más exteriores, se destacan 2 millas de
la costa y están unidas por un corto arrecife, como también acontece
al conjunto de islotes llamados Arcillas, que se hallan pegados al
cerro Panubigan; al S. de este cerro desagua el riachuelo Maalat. La
isla Palmabrava, la más N. del grupo, está rodeada de un bajo fondo
que se extiende 1/4 milla al NO., que vá casi á unirse con el que
despide la costa; esta isla forma con la restinga de la punta Coroan
un limpio y pequeño ancladero de 12 metros de fondo.
_Puerto Banga._--Es un pequeño, limpio y abrigado puerto, que se
extiende unas 2 1/2 millas de NE. á SO., con un ancho máximo en la
mitad de su longitud de una milla. Un islote, que se halla entre
las puntas que forman la boca del puerto, la divide en dos canales
profundos de 1 1/2 cable de ancho; el canal del E. está limitado
por los cantiles del arrecife que la punta E. de la boca despide al
SO. con 2 1/4 cables de extensión, y el que el islote de la entrada
proyecta 3 cables hacia el S. En este canal se sondan 23 á 25 metros,
fondo que vá disminuyendo progresivamente hasta sondar 3,3 metros en el
interior del puerto. Sus costas son acantiladas y el mejor fondeadero
se halla entre 18 y 16 metros á media distancia entre la punta E. de
la boca y un islote que está al N. y sobre la costa del puerto.
_Isla Olutanga._--Es muy baja; se halla cubierta de mangles y
rodeada de arrecifes de piedra, cuyo veril peligroso acabamos de
describir. Forma con la tierra firme de Mindanao un canalizo angosto
y de bastante fondo, por el que pueden pasar falúas y pequeños
cañoneros, y dos pequeños y abrigados fondeaderos; por medio del
expresado canalizo puede pasarse del seno de Sibuguey á su inmediato
al E. de Dumanquilas.
_Seno de Dumanquilas._--Se halla comprendido entre la extremidad
S. de la isla Olutanga y la punta Flechas ó Baganian, que demora
33 millas al E. 10º N. de la anterior; profundiza 25 millas al N.,
formando la ensenada de Dumanquilas, propiamente dicha, en el centro;
á su parte O. las llamadas Tantanang y Tumalung, y al E. la de Maligay;
todas ellas son abrigadas y de braceaje cómodo para cualquier clase de
buque, aunque encierran varios islotes y pequeños bajos, acantilados
en general.
Los montes Tres Reyes y el Kaladis ó Lapiranan, terminación de una
de las estribaciones hacia el S. de la cordillera principal que de
E. á O. corre la isla de Mindanao, dominan la costa occidental del
seno de Dumanquilas.
_Senos de Tantanang y de Tumalung._--Se forman entre la costa NO. de
la isla Olutanga y la tierra firme de Mindanao; su entrada, abierta
al SE., se halla comprendida entre los puntos Lapat y Taguisián,
distante 5 1/2 millas entre sí.
El _seno de Tumalung_ es una entrada que profundiza 3 1/2 millas para
el S. en la isla Olutanga, de cómodo braceaje y resguardado de todo
tiempo, que comunica al N. con el seno de Tantanang y al O. con el seno
de Síbuguey, por el sucio canalizo que separa la Olutanga de Mindanao.
_Seno y puerto de Dumanquilas._--La bahía ó seno de Dumanquilas
abierto al S., tiene su entrada comprendida entre la punta Lapat, que
como queda dicho despide bajo fondo que avanza 2 millas hacia el E.,
y la punta Dumanquilas, que es limpia y de proximidades hondables:
con un ancho de 12 millas entre las expresadas puntas, profundiza 16
millas hacia el N., y estrechando á media distancia forma después un
abrigado puerto de buen braceaje y tenedero entre las pequeñas islas
y diferentes ensenadas que encierra, pues se sondan de 30 á 15 metros
en toda la bahía y 9 metros muy cerca de sus costas.
_Seno de Maligay-Banganga._--Se abre inmediatamente al E. de la
limpia y escarpada punta de Dumanquilas; tiene 5 millas de ancho en
su entrada y profundiza otro tanto hacia el NE. pero el bajo fondo y
arrecife que de las costas de esta parte se extiende hacia el SO.,
con fondo variable sobre el de 6,8 á 3,3 metros en su extremo,
reducen la mitad próximamente la extensión del seno.
_Bahía Illana._--Es un pequeño golfo que profundiza unas 27 millas al
N. en la costa S. de Mindanao, comprendido entre la punta de Flechas
y la punta de Tapian, distantes 40 millas entre sí.
A su parte NO. encierra las sucias ensenadas de Dinas y Pagadián,
y en la del SE. se halla el puerto de Pollok y desagua el río Grande
de Mindanao. Se halla separado de la bahía de Iligan, que se forma
en la costa N. de la isla, por un istmo de unas 13 millas de ancho.
_El fondeadero de Barús_, en el seno de igual nombre, se halla formado
por la isla Ibus y la costa; esta última es limpia hasta el río, que
desagua frente á la isla, y cuya barra destaca bancos de arena. Está
abrigado de todos vientos, excepto de los del tercer cuadrante; la
sonda en el fondeadero es de 18 metros, arena y conchuela. La parte
N. de la isla Ibus despide arrecifes de piedra que salen 2 cables para
fuera. La población mora se halla diseminada bajo el cocal que hay en
la orilla derecha del río. Su Datto mantiene frecuentes comunicaciones
con la gente de Lanao. Si hubiese que hacer aguada ó ir á tierra,
se deberá efectuar con precaución.
_Puerto de Pollok._--Situado al E. de la gran bahía ó golfo de Illana,
se halla comprendido entre la punta Mariga-bató (piedra colorada)
al S. y la punta Panga (quijada) al N., distantes 4 millas entre
sí. Profundiza 5 millas al E., formando en la costa N. los senos de
Quidamak y Sugut, y en la del S. otro más espacioso que encierra al
E. el fondeadero del establecimiento de Pollok y á su parte O. el de
Paran-Parang. Este puerto es abrigado, limpio, de mucho braceaje, y
aunque abierto al O. le protege la isla Bongo, que se halla delante
de la entrada. Rodea á toda su costa un arrecife madrepórico muy
acantilado, que en la del N. sale muy poco hacia fuera, pero que en
la del S. avanza 2 y 3 cables, llegando á extenderse en la del E.,
al S. del seno de Sugut, una milla larga hacia el SO. hasta llegar á
marcar la punta O. de este seno al N. 2° O. y la punta Lalayanga al
E. 16° S.
La entrada en este puerto no ofrece dificultad alguna; sin embargo,
la marca más notable que puede servir de guía es un montecillo
aislado que se vé en el fondo de la ensenada comprendida entre la
punta Lalayanga y la de Mariga-bató.
_Seno de Parang-Parang._--El seno SE. del puerto se llama
Parang-Parang; al S. del cogonal grande que en él se vé, desemboca
el río del mismo nombre, que tiene muy poco fondo, apenas se puede
entrar con bote; su agua es muy buena y abundante; después de varios
saltos se une con el río Simoay, al principio del curso de éste y
antes de pasar por las lagunas de Balob. Al N. de la desembocadura
del río hay una pequeña población de moros, que son amigos; no así
los más internados y de Balob, que son malos.
_Bahía de Saranganí._--Se halla situada á 11 millas al N. de la
extremidad meridional de Mindanao; profundiza según la carta unas 15
millas al N., y su entrada, comprendida entre la punta Bulaluan al O. y
la punta Lumban (incierto), tiene 7 millas de ancho. Es una bahía muy
acantilada y de mucho braceaje, y para fondear en los senos que forman
sus costas es preciso hacerlo muy cerca de tierra y amarrarse á ella,
pues á poco que garre el ancla se cae repentinamente á mucho fondo.
Un arrecife madrepórico que se extiende cerca de una milla hacia fuera
rodea la punta Bululuan y corre bordeando las costas O. y N. de la
bahía, formando entradas á los fondeaderos que hay en ellas.
Toda la costa O. es muy árida y el cogon mismo es muy raquítico; está
formada de grandes llanuras que se extienden al NO. y N. cubiertas
de esa yerba donde abundan los venados.
El monte volcánico Matutung (quemado), que demora á unas 9 millas al
N. 1/4 NE. del pueblo de Mluk, y está en el ángulo NO. de la bahía,
es muy elevado y se vé á mucha distancia.
_La punta S. de Mindanao_, cabo Sarangani ó punta Tinaca, está
formada de tierra alta y montañosa, que puede verse á 12 leguas
próximamente. La costa O., que desde Sumban corre próximamente al
SSE. hasta la punta Tucapanga, forma pequeños senos y es limpia,
excepto en la medianía del frontón llamado Siepblut (punta Talayan),
donde el arrecife sale para fuera cerca de una milla.
_Islas Saranganí._--Estas islas, en número de dos y un islote,
se hallan á 6 millas de la punta S. de Mindanao. Demoran entre sí
NE. SO., y las separa un profundo freu de 1 3/4 milla de ancho que
queda reducido á un canal de unos 8 cables por el arrecife que despide
la costa E. de la isla occidental ó Balot; la isla oriental se llama
Saranganí. Los naturales las distinguen con el nombre de Balot-marilá
(isla grande) á la mayor ó del O. y con el de Balot-paridó (isla
pequeña) á la menor ó del E.
El paso que estas islas forman con la costa de Mindanao es profundo,
limpio y expedito.
_Isla Balot grande._--Es la más elevada y más cultivada de las dos,
y está habitada por unas 1.500 almas entre _Sanguiles_ y _Vilanes_;
próximamente en su centro se eleva un volcán que á veces echa humo,
cuyo cráter tiene 130 metros de altura sobre el mar; visto del NO.,
éste aparece entre dos picos. En el extremo SO. de la isla hay otro
monte también volcánico más pequeño, y en el SE. una colina de 330
metros de altura. Las costas N. y E. se hallan bordeadas de un arrecife
que en algunas sale más de una milla para fuera; en las del S. y
O. se halla tan pegado á tierra, que puede decirse que son limpias.
Las puntas Lajan, Ala y la que sigue, son bajas, de mangle y
piedras. Al S. de la última hay un islote bajo llamado Mauru, por
dentro de la cual puede pasar un bote de media marea en adelante.
_Seno de Duvao._--Se halla situado en la extremidad oriental de la
costa meridional de Mindanao; en su entrada, formada por la punta
Calián al O. y el cabo de San Agustín al E., tiene 30 millas de ancho
y profundiza más de 60 millas para el N., reduciéndose á 7 millas de
ancho en el fondo, donde desagua el río Hijo.
Comprenden este seno, al O. la cordillera de los montes de Apo, que
corren paralelamente á la costa, en cuya parte central se levanta
dominando el gran volcán del mismo nombre, tal vez el más elevado de
la isla, que sólo á grandes intervalos dá ligeras señales de actividad,
y al E. la extremidad de la gran cordillera que desde las inmediaciones
de Sinigao se dirige hacia el S. y termina en el cabo de San Agustín.
Las costas del seno son en general elevadas, limpias y acantiladas,
y en la parte N. se hallan las islas Samal y Talicut.
La costa O., desde la punta Calián corre próximamente 36 millas al
NNO. hasta el puerto de Malalag, y de aquí 26 millas al NNE. hasta
el pueblo y río de Davao ó de Vergara. Parece que la ensenada de
Casilaran despide a regular distancia arrecifes de piedra y arena,
y que el puerto que se forma á su parte S. E. es abrigado y capaz
para buques de algún porte.
Todo este trozo de costa es limpio y de mucha profundidad hasta muy
cerca de tierra.
_Cabo San Agustín._--Rebasadas hacia el E. las islas de Saranganí,
y ya sobre el meridiano de Caburan, se avistan con tiempos claros al
NE. 1/4 E. dos montes bajos y muy semejantes que figuran islotes y
son las tierras que determinan el cabo de San Agustín.
_Bahía de Pujada._--Esta hermosa bahía es de los primeros puertos
de la isla de Mindanao. Tiene unas 10 millas en su mayor largo del
SE. al NO., y como 5 en el meridiano más ancho, que es el que pasa
por la visita de Mati.
Las costas son montañosas en toda su parte S., y hacia el N., donde
hay también una cordillera que es la más elevada, se extienden
largas planicies y amenos valles, surcados de ricas aguas entre
las lomas que forman aquellas tierras. Son inmejorables para toda
producción; los bosques, en su mayor parte de árboles de canela,
abundan también en las clases de maderas más recomendables para
lujo y construcción. Producen la mejor clase de almáciga y cera,
quizás de toda la isla, y en sus playas, á más de exquisitos peces,
se encuentra la tortuga de carey y alguna concha. Está, en fin, dicha
bahía, por sus inmejorables condiciones, llamada á figurar entre los
primeros puertos del Archipiélago.
Pueblan sus tierras diferentes razas de infieles, que son tagacaolos,
mandayas y algunos moros. Todos, aunque no sometidos, son pacíficos,
y cambian los productos que recogen en los montes donde viven por
efectos diversos para sus trajes y adornos.
Delante del fondeadero (ensenada de Caraga) hay un barranco como
de 45 metros, el cual ha de franquearse para ir á la población, que
está á cubierto de los rayos solares por extensos plantíos de cocos,
los cuales marcan su situación desde la mar. Hay una mala escalinata
hecha con troncos de árboles para facilitar la ascensión á dicho
pueblo; y del tercio bajo de este barranco dirige sus aguas al mar,
bañando los primeros escalones de aquella rara maroma, un manantial
con buen agua aunque algo escasa. En él y dentro del río á muy corta
distancia de la barra, puede hacerse aguada.
_La ensenada de Bislig_ se halla comprendida entre la punta Tagtaba
al S. y la de Maslic al N.; el islote Masaburon, que está en medio
de la entrada, protege á la ensenada y divide aquélla en dos canales;
el islote despide hacia el E. y O. bajos que se extienden 5 cables. En
la medianía del Canal del Sur hay dos bajos de piedra, tan acantilados
que muy cerca de ellos se sondan 117 y 84 metros de fondo; pasados
éstos sigue la costa S. de la ensenada muy limpia; la costa N., al
contrario, es muy sucia y no debe atracarse á menos de 6 cables. En
el fondo de la ensenada y á la orilla derecha de un pequeño río,
se encuentran el puerto y pueblo y Comandancia militar de Bislig;
éste, con sus visitas anejas, componen un total de 4.300 almas.
El fondeadero se encuentra frente al pueblo por 6 á 7 metros, arena
y fango, y está completamente abrigado de todos vientos.
La costa, de la ensenada de Bislig hasta la de Liangan, que se halla
á unas 11 millas más al N., es muy sucia, bordeada de bajos de arena
que descubren, cuya aproximación es peligrosa; en este trozo de costa
se encuentran algunos fondeaderos, pero todos ellos arriesgados de
tomar y en costa abierta al Océano Pacífico.
La extremidad N. de la costa de Mindanao se halla formada por la
terminación de la extensa cordillera que corre la costa oriental de la
isla en toda su longitud de N. á S. Esta punta es de mediana altura,
de piedra obscura, limpia y acantilada; forma con la extremidad S. de
la isla Panaon el estrecho ó paso de Surigao.
_La costa_, en general, se dirige desde las tierras de Madilao hasta
la boca del río Butuan, que desagua en el fondo y á la parte E. de
la ensenada del mismo nombre, formada por las vertientes occidentales
de los montes Urdaneta, de 1892 metros de altura, y las del grupo de
montañas que demora á 25 millas al NNO. de aquél, á unas 3 millas de
la costa, grupo compuesto del monte Agudo, de 1.003 metros, del monte
Satélite, de 995 metros, con el monte Tendido por estribación hacia
el N. A unas 6 millas al SO. 1/4 O. próximamente, se vé otra montaña
terminando en doble pico. Todo este trozo de costa es bastante regular,
con alguna inflexión al E., limpia y acantilada, con playas de arena
intermediadas de frontones de piedra. A 13 millas al S. de la punta
Madilao se encuentra, sobre terreno elevado, la visita de Malimon,
y á 7 millas al N. de la boca del río Butuan se halla el río y visita
de Tibay. Falta reconocer detalladamente esta porción de costa.
_Bahía de Butuan._--Es una espaciosa ensenada abierta al N. de 21
millas de ancho entre la costa que acabamos de describir y la punta
Divata, que la limita al O., profundizando en forma rectangular cerca
de 11 millas; en el ángulo del E. desemboca el río Butuan, y en el del
O. se encuentran la visita Nasipit y el pequeño río de igual nombre
separados por una costa baja de 13 millas de extensión en el fondo
de la bahía cubierta de manglares y bajos fondos poco salientes. De
Nasipit á la punta Divata, la costa sigue 8 millas al NNO. cercada
de arrecife que sale 1/2 milla para fuera con 8 á 10 metros de fondo
arena en su cantil.
_Punta Divata._--Extremidad occidental de la extensa bahía de Butuan,
es baja de arena y está rodeada por el arrecife que, arrancando en
Nasipit, termina 3 millas al S. de esta punta.
_Punta Sipaca._--Demora 16 millas al O. 1/4 SO. de la punta Divata;
se reconoce fácilmente por hallarse formada por un cerro cónico
de bastante altura y poco arbolado y por el baluarte ó atalaya que
tiene encima.
_La costa_ comprendida entre las puntas Divata y Sipaca está formada
de playas de arena, alternadas con otras de manglares y de frontones
de piedra, con restingos poco salientes. Se encuentran buenas aguadas
y pocos fondeaderos.
_Fondeadero de Catarman._--Lo forma un playaje y un manchón de arena
de una milla próximamente de extensión, comprendido entre dos puntas
bajas que se hallan en el mismo meridiano; la del N. tiene encima un
fuertecillo arruinado y la del S. algunos cocales.
El pueblo de Catarman se halla en la parte N. de la playa.
Barajando la costa desde Catarman para el N. y E. se encuentran
varias puntas no muy limpias hasta el pueblo de Mambajao. En el
río que desagua cerca del pueblo pueden entrar lanchas á pleamar y
abrigarse de los vientos del tercer cuadrante.
_Bahía de Macajalar._--Es un extenso seno abierto al NO., comprendido
entre la punta Gorda y la punta Salauang, que dista 16 1/2 millas al
O. 15° S. de la primera; profundiza 12 1/2 millas al SE. y en el fondo
desemboca el río Cagayan. La costa oriental de esta bahía es más alta
y acantilada que la occidental y se halla formada de playas de arena
separadas por un frontón bajo y plano, que es lo más saliente de la
costa de la bahía y cerca del cual desaguan dos riachuelos.
Inmediatamente al S. de punta Gorda y al N. del pueblo de Hassaan
se abre una ensenada llamada de Cabulig, en la que puede fondearse
quedando bien abrigado de las dos monzones, pero es preciso hacerlo
muy cerca de tierra para poder coger de 20 á 25 metros de fondo arena
fangosa. La visita de Cabulig ofrece algunos recursos; además, sobre
la misma se encuentran las aldeas de Tuan y Agasan.
La costa occidental está formada de playas de arena, es limpia y
bastante acantilada, pues únicamente la punta Malugán despide una
restinga que sale 7 cables para fuera; en ella se encuentran los
fondeaderos de Opol y de Alubugit. El centro é interior de la bahía,
aunque muy hondables, no están sondados.
_Bahía de Illigan._--Es otro brazo de mar, de figura rectangular,
abierto exactamente al N., que profundiza en la costa más de 20 millas,
cuya entrada, limitada al E. por las tierras de punta Panaon, y al
O. por las de punta Bombón, tiene más de 32 millas de ancho. En su
ángulo SO. se abre el puerto de Misamis, que en forma de canal se
interna en esta dirección más de 15 millas. Las tierras que limitan
esta bahía, acantilada y limpia, al E. y al O., son estribaciones
de la gran cordillera que en dirección de E. á O. atraviesa en gran
parte la isla de Mindanao.
Toda esta parte de costa es muy acantilada á corta distancia, limpia
y formada de puntas poco salientes, con playas de arena y frontones
de piedra.
La costa del fondo de la bahía forma dos ensenadas separadas por
la punta Binuni, que se halla próximamente en el punto medio de
su longitud.
_Bahía de Panguil._--Se encuentra en el ángulo SO. de la bahía de
Illigan, se interna en esta dirección 10 millas en forma de un ancho
canal, y termina en una espaciosa dársena circular de 5 millas de
diámetro, casi completamente obstruída por su poco fondo. Su abra,
delante de la boca, se halla comprendida entre la punta Tabú al O. y
Biani al E. Las tierras de la costa occidental las forman las faldas
orientales del monte Malidang, de 2.610 metros de altura sobre el mar,
y el menos elevado, que se halla 3 millas al SSE. de él. Sobre su
costa oriental, al S. del puerto de Misamis, se elevan tres montes,
culminando el de 705 metros de altura, que dominan toda la costa
E. de esta bahía.
_El fondeadero de Misamis_ se halla cerca de la entrada sobre la costa
O., comprendido entre la punta del Fuerte al N. y la punta Pulut,
terminación de la falda E. de la colina Bucayán, que se encuentra
una milla al SO. del fuerte. Es un fondeadero muy cerrado y abrigado
de todo viento y mar para toda clase de buques, los que pueden estar
atracados y con plancha á tierra enfrente de la población vieja en
8 metros de fondo arena.
_Seno de Dapitan._--Se halla comprendido entre la punta Tagolo al
N. y la de Sicayac al S.; tiene 2 1/2 millas de ancho en su entrada y
profundiza 2 millas al SE.; se halla abrigado de todos vientos, excepto
los del tercer cuadrante, y tiene muy buen braceaje, encontrándose
de 30 á 32 metros arena y piedra en la medianía de la entrada, y 8 á
10 metros arena en el fondeadero, que se halla delante del pueblo de
Dapitan. Entre este pueblo y la punta Tagolo hay otro puerto llamado
Talaguilong.
_El seno de Sindangan_ se halla limitado al E. por la punta Danigan
y al O. por la punta Banigan; tiene 17 millas de extensión, es muy
acantilado y de mucho braceaje, y profundiza unas 5 millas en la costa.
_Puerto de Santa María._--Este abrigadísimo puerto, propio para
toda clase de buques, se encuentra inmediatamente al S. de la punta
Balangonan. Se halla abierto al NO. y profundiza cerca de una milla en
la dirección opuesta, formando en el interior dos pequeñas dársenas,
con 23 á 20 metros de fondo fangoso y 16 metros casi tocando á
la costa, en las que puede resguardarse cualquier buque del mayor
_vaguio_.
Las costas del puerto se hallan rodeadas de un pequeño arrecife
acantilado, que en las puntas de la entrada de la dársena pequeña ó
del O. salen próximamente un cable para el N.; el canal suele estar
señalado por las valizas que ponen los naturales en las extremidades
de estas restingas.
El ancho de la boca es de 2 cables con más de 66 metros de fondo,
sondándose de 26 á 28 metros en medio del puerto, y poco menos
atracados á los cantiles de la costa.
Las tierras que rodean el puerto son poco elevadas y cubiertas de
bosque virgen; entre las maderas de construcción de que abundan sus
montes se halla la teca.
La aguada puede hacerse en un riachuelo que hay á la parte E. del
puerto.
_El puerto Caldera_ es pequeño y sólo puede contener cuatro ó cinco
buques que no calen más de 1'9 metros. El canal de la boca sólo tiene
67 metros de ancho y 3'6 metros de agua á bajamar, y hay que pasarlo
á la espía. El fondeadero está á la parte SO. del puerto, pues todas
las demás orillas son muy bajas, y es de temer que vaya cegándose
este refugio á causa de los corrales de pesca que constantemente
existen dentro y en la boca del puerto.
Las grandes llanuras que se extienden detrás de este puertecillo
están regadas por diferentes riachuelos.
Ríos.
Debido á la gran extensión y abundancia de aguas de este país, sus
ríos son caudalosos, y navegables varios de ellos en una gran parte de
su curso. Las grandes llanuras que cruzan algunos de éstos permiten
que en sus orillas se formen infinidad de esteros ó canales que,
internándose en distintas direcciones, sirven de excelentes vías de
comunicación, facilitando la exportación de los productos.
El río más importante de la isla, tanto por el caudal de aguas que
arrastra como por la longitud de su curso, es el _Butuan_.
Tiene su nacimiento próximo al seno de Davao, marcha de S. á
N. atravesando casi toda la isla hasta desembocar en la ensenada de
su nombre.
Su curso es de 378 kilómetros.
Este río es navegable en una larga extensión, pero los grandes troncos
que arrastra en las épocas de lluvias hace su navegación muy peligrosa.
_El Pulangui, ó río Grande de Mindanao,_ sigue al anterior por el
caudal de aguas y por la extensión ó curso por él recorrido.
La cuenca del río mencionado es inmensamente rica y está admirablemente
dispuesta para el desarrollo de la agricultura, tanto por la variedad
y abundancia de sus productos como por las facilidades que para la
exportación ofrece el que sus aguas sean navegables en todo su curso;
ésto contribuye principalmente á que se considere á esta parte de
Mindanao como de las más ricas y apropiadas para la colonización;
por más que hay que tener muy presente que, debido á circunstancias
que no mencionamos por ser ajenas á la índole de este trabajo, se
ha exagerado de un modo fabuloso la importancia que bajo el punto de
vista comercial tienen en la actualidad sus producciones, alejándose
mucho de lo que verdaderamente es hoy aquel territorio.
En general, las orillas del río Grande presentan llanos, excepto en
muy contados puntos, donde se levantan collados, lomas y pequeñas
colinas, tales como las de Nuluig y Cudaranga, donde situaron los
moros una formidable _cotta_ el año 86; Cabalucan, Boayan y Cabaenygan,
cubiertas todas ellas de espeso arbolado y circundadas de manglares y
terrenos pantanosos que los moros procuran aumentar para que les sirvan
de obstáculos ó defensas naturales á los fuertes en ellas situados.
Una gran parte de los terrenos inmediatos á sus orillas se encuentran
ocupados por grandes carrizales formados por plantas que aunque afines
son de distinta especie (las hay juncáceas, gramíneas y cyperáceas),
pero todas ellas muy parecidas, por lo que se les dá un sólo nombre
común.
Los cogonales ó carrizales, según la situación del terreno, adquieren
más ó menos desarrollo y según éste tiene distintas aplicaciones. El
cogón bajo y de poco cuerpo es bueno como pasto y el alto ó carrizal
sólo se emplea en las localidades donde escasea la _nipa_, para suplir
á ésta en la techumbre de las viviendas; esta clase llega á adquirir
una altura tal que cubre á los jinetes, y dificulta de tal modo el
paso que puede conceptuarse como un verdadero tormento el tener que
atravesar un cogonal en las horas del sol.
Habiendo visitado personalmente una gran parte de los terrenos bañados
por el río Grande, hemos podido observar, como ya se desprende de la
relación de un viaje por dicho río que refiere el ingeniero Sr. Vidal
en la _Memoria sobre el ramo de montes_, que sus tierras con ser buenas
y aún de la mejor calidad, hoy no pasa su cultivo del arroz, maíz y
azúcar, y ésto en cantidad que poco ha de exceder á las necesidades
de sus 80.000 habitantes, consistiendo la principal riqueza, como
artículo de exportación, en el producto de los magníficos cocales,
que se extienden formando bosques inmensos en sus orillas y que sólo
contando con grandes elementos para la roturación y saneamiento
de las grandes extensiones ocupadas por carrizales, desecación de
pantanosas llanuras y destrucción de la enorme plaga de langosta que
pesa sobre ellas, cuyos efectos destructores hemos podido apreciar
personalmente en el año 86, se podría dar cima, con probabilidades
de éxito, á cualquiera empresa colonizadora que se proyecte; de otro
modo, allí no se puede hacer nada, la colonización individual en esas
condiciones sólo serviría para que tuviéramos en aquellos terrenos y en
contacto con los moros una representación raquítica y pobre de nuestro
modo de ser y adelantos que sólo redundarían en nuestro desprestigio.
La extensión de la cuenca del Pulangui será de unos 12.000 kilómetros
cuadrados, y su mayor anchura es de unos 50 kilómetros.
El curso de este río puede dividirse en tres regiones, con arreglo
tanto á su situación hidrográfica como á la influencia que ejercemos
sobre los habitantes de los territorios por él bañados.
1.ª Aquella en que nuestra dominación es más efectiva, ó sea
desde Tumbao hasta su desagüe en el mar por los dos brazos en
que en dicho punto se bifurca, que comprende un trayecto de 16
á 20 millas.
2.ª Desde Tumbao hasta los últimos puntos militares establecidos en
sus orillas, en cuya parte, que comprende unas 20 millas, nuestra
dominación sólo es nominal, sin que por ahora pueda contarse con
aquellos territorios para empresa colonizadora de ninguna especie,
por la resistencia que á ello opondrían sus habitantes.
3.ª Desde estos puntos militares hasta las lagunas, territorios
tan poco conocidos que puede asegurarse que todo cuanto se haya
dicho acerca de ellos, son sólo hipótesis fundadas en ligeros
conocimientos, insuficientes todos ellos para que puedan servir de
base al estudiar proyectos de colonización de alguna importancia.
El calado de este río varía mucho en cada época y por la influencia
ejercida según la cantidad de aguas que en él viertan las lagunas,
pudiendo citar como ejemplo, el hecho que el señor Vidal cita en su
_Memoria sobre el ramo de montes_, de haber visitado dicho río en
un trayecto de 163 kilómetros, embarcado en un cañonero de guerra,
cuyo calado medio era de seis piés.
Nuestra dominación en el río Grande no pasaba antes de la campaña del
General Terreros, terminada en principios del 87, del destacamento
ó fuerte de Tumbao, punto donde el río se divide en dos brazos,
que son los que forman la isla de Cottabato.
Posteriormente á la fecha citada, los moros han prestado vasallaje
de modo efectivo; y para asegurar el completo dominio sobre ellos,
se han construído nuevos fuertes, emplazados algunos de ellos, como
el de Bacat, en los mismos terrenos de Utto, en el punto donde un
gran estero vierte sus aguas en el río.
Después de los dos ríos mencionados hay otra infinidad de ellos,
navegables en gran parte, pero por lo general de muy corto curso y
poco conocidos hasta el día.
En el distrito de Zamboanga se encuentra el «Nahuan», que baja de los
montes de Polombato, y surte de agua á la capital y algunos de sus
pueblos inmediatos. El Sinonog desciende de las montañas de Cabigan;
en este mismo punto nace el Dumalón.
El Dumanquilas, en el puerto del mismo nombre. El de San Ramón,
que pasa por la colonia de su nombre, y otra infinidad de ellos
que por su poco curso y rápida pendiente se hacen muy temibles en
sus avenidas, las que causan bastantes daños. Otros, como el Cauit,
Tumbaboso, Mahasen, Caragasan, que encauzados en los esteros son muy
útiles para la agricultura.
En la provincia ó distrito de Misamis se cuentan más de 18 ríos;
mencionaremos sólo el Agusan, que sirve de desagüe á la laguna de
Malanao con un curso de 40 kilómetros; el Cagayan, éste se divide en
dos brazos que toman direcciones opuestas, al E. el uno y al O. el
otro; y el Iligan, el Lubungan, Tingle, Polo y Palaven al SO. de
Dapitan.
En el distrito do Surigao desagua el Butuan ya mencionado, que nace
en el terreno de Davao en la proximidad a la costa S. de la isla;
los demás del distrito no tienen importancia, pues la configuración
topográfica del terreno hace que todos mueran, con muy poco curso,
en el Butuan ó en las playas del Pacífico.
En la costa E. hay algunos que llevan sus aguas al Pacífico. El
Tandag, Tuanga, Mandog, Bislig, Tago y Botel son los más caudalosos,
pero sólo navegables para embarcaciones menores (estos últimos están
comprendidos en la comandancia militar de Bislig).
Los ríos de Cottabato son muchos é importantes; se encuentran muy poco
explorados. Del Pulangui ó río Grande ya hemos hablado en otro lugar.
En la bahía Illana desaguan el Baras, Maisin, Cucamalat, Simuad,
Sugut, Matabul, Amplajan y Tubunse.
De los seis ríos del distrito de Davao, tres son importantes: el Davao,
de ancho cauce y caudaloso, es navegable para embarcaciones de poco
calado. El Tagún y el Hijo tienen bastante caudal de agua, y el último
aseguran se comunica con el Butuan, lo que de ser cierto facilitaría
las comunicaciones entre las costas S. y N. Menos importantes son el
Quinacot, Santug y Sumulog, que desaguan en el seno de Davao.
Lagunas.
Las de Mindanao son muy numerosas y algunas de relativa importancia
por lo muy poblados que están los terrenos inmediatos, y lo valioso
de los productos que en los mismos se cosechan.
_Malanao_, entre Misamis y la bahía Illana, es muy extensa y poblada,
cosechando en sus inmediaciones gran cantidad de palais y de excelente
café. Su extensión es de 14 millas de E. á O. y 6 de N. á S. Es muy
profunda y contiene varias islas. Sus habitantes son mahometanos.
Al objeto de poder ilustrar la opinión con noticias ciertas de esta
laguna, copiamos las siguientes notas de un viaje á Lanao realizado
por D. Antonio Martel y Gayangos, que acompañaba al Gobernador de
Cottabato D. José Urbano (publicado en el _Boletín de la Sociedad
Geográfica de Madrid_).
«Después de una gran bichara se le dijo al Sultán que saldría un
cañonero para la bahía Illana y se traería al Datto Amirol nuevamente
nombrado; el Sultán no sólo escribió varias cartas para los Sultanes
y Dattos de aquella parte, sino que dispuso fuera una embarcación
de su propiedad engalanada para recibir al Datto Amirol, y en ella
varios Dattos principales de su ranchería; á las cinco y media de la
mañana salimos en el cañonero dirigiéndonos á Malaban, cerca de Baras,
llevando á remolque la vinta del Sultán con los Dattos, que tocaban el
agua; llegamos á Malabang, y una de las primeras cosas que divisamos
la bandera española izada en el antiguo fuerte español, gloria de
nuestros antepasados; la alegría rebosaba en nuestros semblantes
como españoles, al considerar que hace muchos años dominábamos la
mayor parte de esta isla; pero al recordar ésto sentíamos el que
hoy no estuviésemos enteramente posesionados de ella; sin embargo,
nuestra bandera ondeaba en la cumbre más alta. Al NE. de Balulao
está el fuerte á que nos referimos, del tiempo de Corcuera; esta
fortaleza está muy bien conservada, la parte que mira al río debió
ser rectangular; figura que tiene lo que queda en pié; la cortina
está entera con sus ángulos en buen estado; tiene cuatro cañoneras;
la del S. sólo tiene dos y una la del N.; la cortina entera tendrá 30
brazas de largo y las otras deberán tener unas 40; está edificada en
un terreno pendiente, y á su pié salen muchos y buenos manantiales de
un agua muy buena, que con otros forman el río Tabuc; por el NO. tiene
nueve brazas de altura la muralla y siete la cortina.
»El Datto Ilian vive temporadas en este fuerte, en donde hay varias
casas, pero su residencia es Ganasi, principal pueblo de la laguna
de Lanao.
»Saliendo de Malabang, camino de la laguna, se encuentran las
siguientes poblaciones y ríos: el Matúo, que lleva como medio metro
de agua; pueblo de Kalatamen, en el que no hay casas, sino camarines
para descansar los que vienen con café y arroz de la laguna; pueblo
de Mananayo, que tiene un río como el Matúo; pueblo Duicaraba, tiene
río; pueblo Calananúan, pueblo Purec, río Minundas, con agua hasta la
cintura; pueblo Danugay, tiene río, y pueblo de Ganasi, residencia del
Datto Ilian, hoy Datto Amirol de Mindanao, tiene su cotta situada á la
orilla de la laguna de Lanao; Ganasi, por consiguiente, está al S. de
la laguna; Taraca está al E.; es su sultanía grande, cuyo Sultán se
llama Masisíu; la laguna es sumamente profunda y tiene puertos con
tres ó cinco brazas de agua, tiene esta laguna unas ocho leguas con
seis islas, la mayor llamada Nuza con más de 500 casas, está en medio
de la laguna y es alta y plana por arriba. Toda la laguna se halla
rodeada de pueblos; siguiendo por la derecha de Ganasi, se encuentra
Bato con 4.000 almas, y así sucesivamente hasta más de 70 pueblos;
desemboca la laguna por una cañada del río Iligan; estas noticias,
adquiridas á fuerza de años y de paciencia, han sido ahora confirmadas,
por consiguiente; es de lo más poblado que se conoce. Llamamos
particularmente la atención de nuestras dignas y celosas autoridades
para que con ocasión del nombramiento del nuevo Datto Amirol, paso
grandísimo que hemos dado para nuestro porvenir, se estudie la manera
de nombrar una comisión que pacíficamente explore esos caminos y esa
laguna, la más rica de cuantas hay en el Archipiélago filipino, pues
aunque no ha entrado la civilización en ella, produce para exportar
más de 15.000 picos de arroz y más de 14.000 de café, y contiene en su
contorno más de 100.000 almas. Deseamos que no se pierda esta ocasión,
y que cual la mira principal de Mindanao, procuremos ver sus frutos,
y con una política conciliadora, ver los medios de posesionarse algún
día de la isla de Nuza.
»Siguiendo nuestra excursión, diremos que salimos de Malaban con
el Datto Amirol, una de sus mujeres, algunas doncellas y unos 30
principales moros de su ranchería; fondeamos en Lalabuan, saltando
á tierra y recibiéndonos el Sultán Adil con muestras de aprecio,
habiendo izado la bandera española en lo alto de su casa, y nos
ha jurado que desea intimar con los españoles, y así se lo hemos
también prometido, haciéndole presente que los españoles desean la
buena amistad con todos y el adelanto de estos pueblos.
»Salimos de Lalabuan llegando á Polloc, donde Amirol ha desembarcado
y seguirá después para Cottabato».
Según el General Parrado, esta laguna tiene 460 kilómetros de
superficie.
Liguasin; al SO. de la anterior desemboca en el río Grande y se
comunica por varios ríos y esteros con la de Buloan. Se le suponen
11 millas de N. á S. y 8 de E. á O., es poco profunda y navegable.
Buloan; al SO. de la anterior y al S. de la de Maguindanao, sus aguas
van al río Grande, pasando antes por la de Liguasin, es muy abundante
en pesca, profunda y navegable. Su extensión es de 11 millas de N. á
S. y 7 de E. á O.
Sapongan, en el extremo NE. de la isla, provincia de Surigao, está
á bastante altura sobre el nivel del mar, profunda y abundante en
pesca, desemboca por el río Tubay al E. de la ensenada de Butuan,
tiene 8 millas de N. á S. y 4 de E. á O.
El lago Linao en el interior, próximo al seno de Davao, en el curso
del río Butuan, siendo muy poco conocido. La laguna de Buguey al
SO. de Zamboanga entre una escabrosa sierra, desemboca por un río
muy caudaloso en el puerto de Dumanquilas.
Aparte de las lagunas mencionadas hay otras muchas menos importantes,
que, por no tener noticias concretas de su posición, nos abstenemos
de citarlas.