Estas páginas que siguen fueron escritas, como las primeras de este
libro, en la Cárcel de Corte, de Madrid, en 1834 ó 1835. Aviraneta
quiso dar á su narración un aire romántico. No en balde le habían
prendido al mismo tiempo que á Espronceda y á García Villalta. Don
Eugenio, sin duda, pensó en imitar á los poetas; en cambio, los poetas
no quisieron imitar al conspirador, pues ambos estuvieron á cual más
tímidos y asustadizos, y cantaron la palinodia al momento escribiendo
una solicitud á la reina María Cristiana afirmando su inocencia y
pidiendo gracia.
Aviraneta habla en sus cuartillas de un pueblo S*, que he supuesto que
es Salas de los Infantes; se llama á sí mismo el joven prisionero, á
Fermina la transforma en Elvira, y á Ganisch en Martín.
A las pocas páginas se olvida de sus propósitos novelescos y del joven
prisionero y habla de sí mismo.
Yo he sustituído los nombres falsos por los verdaderos para que no haya
confusión.