DE VUELTA

A los pocos días de estancia en Madrid, Lara y yo, cansados de hablar,

discutir y perorar, nos hallábamos deseosos de marcharnos. Un desorden

y un desbarajuste tan grandes como el que se notaba en Madrid, nos

causaba más impresión por la costumbre de vivir disciplinados.

Antes de transcurrida una quincena, Lara y yo estábamos en marcha.

Como había tanta tropa francesa por el camino de Francia y podíamos

toparnos con gente más desconfiada que el oficial francés á quien

encontramos cerca de Burgos, decidimos ir en galera por Guadalajara á

coger Sigüenza, después Almazán é internarnos en Soria.

Yo llevaba una carta del barón de Tinán para el Empecinado.

Llegamos á Guadalajara con pasaportes del rey José, y al salir de

esta ciudad rompimos los papeles y nos dirigimos á una villa próxima,

Gascueña ó Caspueña, pues de las dos maneras se le llama.

Íbamos marchando á pie, cuando nos dieron el alto cuatro guerrilleros

de á caballo.

Les explicamos quiénes éramos y que llevábamos una carta para el

Empecinado.

Uno de ellos nos dijo:

--A ver la carta.

--No se la puedo enseñar mas que á él--contesté yo.

Con este motivo nos enzarzamos en una disputa que, afortunadamente,

vino á cortar un teniente muy joven, pues no tendría arriba de diez y

seis años.

Era Antonio Martín, el hermano del Empecinado.

El Escuadrón del Brigante · 第 191 / 283 题