EN LA IGLESIA

Dimos la vuelta al pueblo, y como no encontramos sitio donde

guarecernos, nos metimos en la iglesia. Estaban allí alojados unos

cuantos peseteros. Entramos, y, á pesar de las protestas de algunos, yo

cogí un saco de paja, me tendí en él, y quedé dormido como muerto.

A las cuatro ó cinco horas me despertó la voz dolorida de Lara.

--¿Todavía duermes, Echegaray?--me dijo.

--Sí. ¿Qué pasa?

--Yo no he podido dormir en toda la noche.

--¿Pues qué te ocurre?

--Estoy pensando en las barbaridades que se han hecho. ¡Dios mío! ¡Qué

horror! ¡Qué horror!

--Pero eso es la guerra, Lara; ¿qué quieres hacerle?

--Y esa mujer, esa Fermina, ¡eso es un monstruo!

--Mira, Lara--dije yo--, duerme; si no, mañana no vas á poder tenerte

en pie.

--No puedo dormir. ¡El pobre Martinillo, muerto! ¡Y el Brigante! Al

Brigante le han matado los nuestros.

--¡Cállate, Lara; te puedes comprometer!

Al cabo de poco tiempo me dijo:

--¿Sabes, de todo, lo que más me ha entusiasmado?

--¿Qué?

--La canción de los franceses.

--¿La Marsellesa?

--Sí.

--¿La sabes tú, Echegaray?

--Sí.

--La tienes que cantar.

--Bueno; pero no ahora.

--¿Y el comandante francés? ¡Qué valiente! Yo le veía con la cabeza

descubierta y con los ojos mirando al cielo y cantando. Me hubiera

gustado acercarme á él, darle la mano y decirle: No; tú no debes

defender á un tirano egoísta y martirizador de los pueblos como

Napoleón; tú debes pensar en defender el bien, la Humanidad...

--¡Mira, Lara, no seas tonto! Duerme.

--A ese francés le recordaré toda la vida. Ahora mismo lo estoy viendo

como lo hemos dejado allí en la hoya. Me parece que me mira y me dice:

A pesar de que me habéis matado, somos amigos.

--¡Calla, hombre, calla!--exclamé--. Mira que hay ahí un cura que nos

oye y nos espía.

--Peor para él, si es un hombre ruin y mezquino y no comprende nuestros

sentimientos.

Como Lara no era persona á quien se pudiese inculcar prudencia, me

incorporé en el suelo, me levanté y con él salí de la iglesia.

Algunas nubes vagamente rojizas, precursoras del alba, aparecieron en

el cielo.

El Escuadrón del Brigante · 第 143 / 283 题