LUCHA FEROZ

El Brigante nos mandó cargar y los franceses se declararon en fuga,

dejando en el campo algunos cadáveres, entre ellos el del comandante

Fichet. Más lejos se rehicieron de nuevo.

El escuadrón del Jabalí había aparecido á interceptarles el paso, y

volvían de nuevo á encontrarse rodeados de guerrilleros.

El nuevo jefe francés, menos sabio que Fichet, dividió su fuerza en

varios pelotones de á pie y de á caballo y los alejó unos de otros de

una manera excesiva.

Aquélla fué su muerte. Nuestro escuadrón, en combinación con el de

Burgos, dividió y aisló á los pelotones franceses más numerosos.

Intentaron ellos establecer el contacto, los rechazamos nosotros, y

desde entonces tuvieron que batirse á la desesperada, sin orden ni

concierto. La lucha era incesante.

Nuestros escuadrones en masa subdividían más y más á los franceses. Los

guerrilleros iban rematando á los heridos.

Parecía una lucha de demonios; todos estábamos desconocidos, negros de

sudor, de barro y de pólvora.

No se daba cuartel.

Los heridos se levantaban, apoyaban una rodilla en tierra, disparaban y

volvían á caer. Un francés, chorreando sangre, se erguía y atravesaba

con el sable á un español. Otro hundía la bayoneta en el vientre de un

moribundo.

Un guerrillero herido sacaba la navaja, llegaba á un francés y le

hundía la hoja en la garganta.

Muchos de los nuestros no tenían municiones y cargaban el trabuco con

piedras, otros utilizaban sólo el arma blanca.

Hasta el completo exterminio no acabó aquella lucha de fieras rabiosas.

Unicamente veinte ó treinta gendarmes y otros tantos dragones,

dirigidos en su retirada por un sargento, lograron escapar.

Todos los demás murieron; algunos, muy pocos, quedaron prisioneros; el

campo quedó sembrado de muertos...

* * * * *

Desde entonces, á aquel vallecito próximo á Hontoria se le llamó el

Vallejo de los Franceses.

El Escuadrón del Brigante · 第 138 / 283 题