NUESTRAS GUERRILLAS AVANZAN

En esta actitud expectante estuvieron lo menos un par de horas

españoles y franceses.

Los campesinos recién llegados, los llamados por los nuestros, con

desprecio, peseteros, fueron los más dispuestos á luchar.

En la guerra, generalmente, los novatos suelen ser más ardorosos y más

decididos en el ataque. El soldado viejo sabe cumplir, exponiéndose lo

menos posible; sabe también escurrir el bulto cuando se trata de algo

muy peligroso. Ahora, en situaciones desesperadas, el soldado viejo es

irreemplazable y se suele batir como un león.

Los peseteros, tanto insistieron en su deseo de atacar, que Merino

accedió.

Los comandantes Blanco y Angulo, en unión del cura, prepararon el plan.

Doscientos hombres, armados con trabuco, atacarían en guerrilla y

de frente á los franceses; se intentaría después envolverlos por

todas partes, y cuando flaqueara el enemigo se lanzarían sobre él,

simultáneamente, el escuadrón del Jabalí y el nuestro.

Estos detalles, como se comprenderá, los supe después.

La función de fuego empezó. Los franceses, que habían echado pie á

tierra, luchaban en orden cerrado. Su caballería, formada en dos

pelotones, inspeccionaba los flancos.

Nuestros hombres comenzaron el ataque con la táctica nueva, desconocida

por los franceses.

Avanzó una fila por la derecha, guareciéndose en las piedras y en las

depresiones del terreno.

Se tiraron al suelo, rompieron el fuego, y al poco rato avanzó una

segunda fila por la izquierda, que tomó posiciones.

Después de la segunda avanzó la tercera y la cuarta.

Luego comenzó la parte más expuesta: el hacer fuego ganando terreno.

Los guerrilleros, de repente, avanzaban ocho ó diez pasos, se tiraban

al suelo, y hacían fuego parapetándose en las piedras, en los terrones,

ó en las matas. La maniobra estaba tan bien estudiada, que ninguno

disparaba hasta que el compañero hubiese cargado la carabina ó el

trabuco.

El procedimiento asombraba á los franceses, que no conocían este

sistema mas que de oídas, y al que llamaban con desdén la táctica de

los bandidos.

Si uno de los pelotones de caballería enemiga se acercaba á los

guerrilleros emboscados, se le recibía con una descarga cerrada.

Yo, desde el punto donde estaba, oía los estampidos de los trabucos y

los disparos regulares de los franceses.

En aquel ataque primero cayeron muchos de los nuestros y de los suyos.

Por lo que me dijeron, de los nuestros murieron el Matute, el Canene y

Veneno, que dirigieron el ataque, y quince ó veinte de los peseteros.

El Escuadrón del Brigante · 第 134 / 283 题