DISPERSIÓN

Quiero abandonar las reflexiones filosóficas, que no le cuadran á un

hombre de acción, y seguir adelante.

Pocos meses después del decreto de Soult, y en vista de las constantes

expoliaciones de Mina, el Empecinado y Merino, Napoleón ordenó que tres

columnas de quince á veinte mil hombres cada una ocupasen las guaridas

de los guerrilleros en Navarra, en la Alcarria y en las sierras de

Burgos y Soria.

Los generales Kellerman y Roquet fueron los encargados de perseguirnos.

¡Kellerman! ¡Cómo recordaba yo este nombre! ¡El gran Kellerman de la

batalla de Valmy!

¡El general de quien había oído hablar con tanto entusiasmo á mi tío

Etchepare!

Con una columna de quince mil hombres, Roquet ocupó militarmente las

sierras de Quintanar y de Soria, colocando fuertes guarniciones en

todos los pueblos granados de la sierra, y formó columnas móviles

dispuestas á reconocer bosques y desfiladeros.

Merino no tenía esa alta serenidad de los hombres de conciencia, y

se amilanó viendo que se le echaba encima tal avalancha de soldados.

Escribió al director que no iba á poder sostenerse en la sierra y que

había pensado acercarse al Moncayo é internarse en Aragón.

El director le disuadió de tal proyecto y le dijo sería su ruina.

Según éste, se debía permanecer á toda costa en los pinares de Soria,

subdividiendo las fuerzas en pequeñas secciones, al abrigo de las

montañas, observando la mayor vigilancia.

Merino siguió el consejo del director y nos fraccionó en grupos de diez

y de veinte, mandados por un oficial ó individuo de clase.

Todos no quedaron en la sierra: muchos de los nuestros fueron

al Señorío de Molina de Aragón, en unión de los guerrilleros de

Villacampa, Eraso y del cura Tapia.

Merino nos dijo que cuando viniera el momento nos avisaría el sitio y

la hora de la asamblea.

El Escuadrón del Brigante · 第 86 / 283 题