Más allá hirieron sus oídos con un estrépito discordante mil y mil
acentos ásperos y roncos, blasfemias, gritos de venganzas, cantares de
orgias, palabras lúbricas, maldiciones de la desesperación, amenazas
de impotencia y juramentos sacrílegos de la impiedad.[1]
[Footnote 1: This conception of two distinct places in the other
world to which all good words and all evil words go and echo
eternally seems to be original with Becquer.]
Teobaldo atravesó el segundo círculo con la rapidez que el meteoro
cruza el cielo en una tarde de verano, por no oir su voz que vibraba
allí sonante y atronadora, sobreponiéndose á las otras voces en media
de aquel concierto infernal.
--_¡ No creo en Dios! ¡ No creo en Dios!_ decia aún su acento
agitándose en aquel océano de blasfemias; y Teobaldo comenzaba á
creer.
X
Dejó atrás aquellas regiones y atravesó otras inmensidades llenas de
visiones terribles, que ni él pudo comprender ni yo acierto á
concebir, y llegó al cabo al último círculo[1] de la espiral de los
cielos, donde los serafines[2] adoran al Señor, cubierto el rostro con
las triples alas[3] y postrados á sus pies.
[Footnote 1: último circulo. Becquer follows no particular
metaphysical system in his description of the various heavenly
spheres.]
[Footnote 2: serafines. The seraphim ('burning' _or_ 'flaming ones')
are the highest order in the hierarchy of angels. They are mentioned
by Isaiah (vi. 2).
Dante speaks of the seraph as "that soul in Heaven which is most
enlightened." _Paradiso_, canto XXI, Charles Eliot Norton's
translation. See p. 47, note 1, and also p. 152, note 1.]
[Footnote 3: cubierto el rostro con las triples alas. Becquer does
not follow exactly the Biblical description. "Above it stood the
seraphim: each one had six wings; with twain he covered his face,
and with twain he covered his feet, and with twain he did fly."
Isaiah vi. 2.
In the famous vision of St. Francis of Assisi, at the time that he
received his stigmata, the Seraph appeared to him with two wings
raised above his head, with two wings stretched out for flight, and
with two wings covering his whole body. See Mrs. Oliphant, Francis
_of Assisi_, London, Macmillan & Co., 1871, pp. 253-255.]
Él quiso mirarlo.
Un aliento de fuego abrasó su cara, un mar de luz obscureció sus ojos,
un trueno gigante retumbó en sus oídos, y arrancado del corcel y
lanzado al vacío como la piedra candente que arroja un volcán, se
sintió bajar, y bajar sin caer nunca, ciego, abrasado y ensordecido,
como cayó el ángel rebelde cuando Dios derribó el pedestal de su
orgullo con un soplo de sus labios.[1]
[Footnote 1: Compare--
Nine days they fell; confounded Chaos roared,
And felt tenfold confusion in their fall
Through his wild anarchy; so huge a rout
Encumbered him with ruin. Hell at last,
Yawning, received them whole, and on them closed--
Hell, their fit habitation, fraught with fire
Unquenchable, the house of woe and pain.
Milton, _Paradise Lost_, book vi.]
* * * * *
I
La noche había cerrado, y el viento gemía agitando las hojas de los
árboles, por entre cuyas frondosas ramas se deslizaba un suave rayo de
luna, cuando Teobaldo, incorporándose sobre el codo y restregándose
los ojos como si despertara de un profundo sueño, tendió alrededor una
mirada y se encontró en el mismo bosque donde hirió al jabalí, donde
cayó muerto su corcel; donde le dieron aquella fantástica cabalgadura
que le había arrastrado á unas regiones desconocidas y misteriosas.
Un silencio de muerte reinaba á su alrededor; un silencio que sólo
interrumpía el lejano bramido de los ciervos, el temeroso murmullo de
las hojas, y el eco de una campana distante que de vez en cuando traía
el viento en sus ráfagas.
--Habré soñado, dijo el barón: y emprendió su camino al través del
bosque, y salió al fin á la llanura.