VILLAVERDE.
¿Si es mi mujer? ¿Por qué lo pregunta vuestra merced?
SECRETARIO.
Pregúntolo, porque la ve llevar presa vuesa merced, y se está con esa
flema.
VILLAVERDE.
Pues ¿no tengo de estar?
SECRETARIO.
¿Cómo estar? pesia á mí. No me diga eso, que arrojaré los papeles y
me hará perder la paciencia. Pues un hombre como vuesa merced, tan
honrado, ¿no tiene obligacion de sentir la desgracia de su mujer?
VILLAVERDE.
Podrido está el amigo; no os escapareis del hospital. ¡Hola,
ministros!
(_Métenle los ministros._)
(_Saca Villaverde una guitarra y canta._)
No se pudra nadie
de lo que otros hacen.
Pues que toda vuestra vida
es como juego de naipes,
donde todas son figuras,
y el mejor, mejor lo hace;
dejemos á cada uno
viva en la ley que gustare,
aunque su vida juzguemos
á Ginebra semejante.
Presuma de que á las musas
ya vació los orinales
quien puede ser compañero
de los que alcáceres pacen.
Que es valiente el que, enseñado
á mas robustos manjares,
no se halla sin gollina,
porque consigo la trae.
Y que á poder de arrebol,
del soliman y albayalde,
la que es demonio en figura
quiera parecer un ángel.
Que vea del modo que van
los que reciben pesares,
y les enfada y da pena
las ajenas necedades.
No se pudra nadie
de lo que los otros hacen.
Tomen ejemplo en mí mismo,
que cuando encuentro en la calle
acuchillándose dos,
echo á mi espada una llave;
y pues miro con antojos,
si el astrólogo arrogante
en su repertorio miente,
nunca procuro enfadarme.
Salga el sol á mediodía;
y cuando nuevos me calce
los zapatos, llueva luego,
que es desgracia bien notable;
y despues de haberme hurtado
la mitad del paño el sastre,
no salga bueno el vestido,
viniéndome estrecho ó grande;
parezca bien la comedia,
ó digan que es disparate;
venga ó no venga la gente,
oigan con silencio ó parlen,--
yo no me pienso pudrir,
ni que el contento me acabe,
aunque abadejo me digan
y aunque bacallao me llamen.
FIN DE ESTE ENTREMES.
[Ilustración]
ENTREMES
_DE LOS DOS HABLADORES_.
_Salen el Procurador, Sarmiento y Roldan en hábito roto, cuera,
espada y calcillas._
SARMIENTO.
Tome, señor procurador, estos doscientos ducados; y doy palabra á
usted que aunque me costára cuatrocientos, holgárame que fuera la
cuchillada de otros tantos puntos.
PROCURADOR.
Usted ha hecho como caballero en dársela, y como cristiano en
pagársela; y yo llevo el dinero, contento de que me descanse y él se
remedie.
ROLDAN.
¡Ah, caballero! ¿es usted procurador?
PROCURADOR.
Sí soy, ¿qué manda usted?
ROLDAN.
¿Qué dinero es ese?
PROCURADOR.
Dámele este caballero, para pagar la parte á quien dió una cuchillada
de doce puntos.
ROLDAN.
¿Y cuánto es el dinero?
PROCURADOR.
Doscientos ducados.
ROLDAN.
Vaya usted con Dios.
PROCURADOR.
Dios guarde á usted.
(_Váse._)
ROLDAN.
¡Ah, caballero!
SARMIENTO.
¿Á mí gentilhombre?
ROLDAN.
Á usted digo.
SARMIENTO.
¿Y qué es lo que manda?
ROLDAN.
Cúbrase usted, que si no no hablaré palabra.
SARMIENTO.
Ya estoy cubierto.
ROLDAN.
Señor mio: yo soy un pobre hidalgo; aunque me he visto en honra:
tengo necesidad; y he sabido que usted ha dado doscientos ducados
á un hombre á quien ha dado una cuchillada; y por si usted tiene
deleite en darlas, vengo á que usted me dé una adonde fuere servido,
que yo lo haré con cincuenta ducados menos que otro.
SARMIENTO.
Si no estuviera tan mohino me obligára á reir. ¿Usted dícelo de
veras? Pues venga acá, ¿piensa que las cuchilladas se dan sino á
quien las merece?
ROLDAN.
Pues ¿quién las merece como la necesidad? ¿No dicen que tiene cara de
hereje? ¿Pues dónde estará mejor una cuchillada que en la cara de un
hereje?
SARMIENTO.
Usted no debe de ser muy leido: que el proverbio latino no dice, sino
que _necesitas caret lege_, que quiere decir, que la necesidad carece
de ley.
ROLDAN.
Dice muy bien usted: porque la ley fue inventada para la quietud; y
la razon es el alma de la ley; y quien tiene alma tiene potencias:
tres son las potencias del alma, memoria, voluntad y entendimiento:
usted tiene muy buen entendimiento; porque el entendimiento se conoce
en la fisonomía, y la de usted es perversa, por la concurrencia de
Saturno y Júpiter; aunque Vénus le mira en cuadrado, en la decanoria
del signo ascendente por el horóscopo.
SARMIENTO.
¡Por el diablo que aquí me trajo, esto es lo que yo habia menester,
despues de haber pagado doscientos ducados por la cuchillada!
ROLDAN.
¿Cuchillada dijo usted? Está bien dicho: cuchillada fue la que
dió Caín á su hermano Abel, aunque entonces no habia cuchillos:
cuchillada fue la que dió Alejandro Magno á la reina Patasilea, sobre
quitalle á Zamora la bien cercada; y asimismo Julio César al conde
don Pedro Anzures, sobre el jugar á las tablas con dos Gaiferos entre
Cavañas y Olías: pero advierta usted que las heridas se dan de dos
maneras; porque hay traicion y alevosía: la traicion se comete al
rey; la alevosía contra los iguales: por las armas lo han de ser; y
si yo riñere con ventaja: porque dice Carranza en su filosofía de la
espada, y Terencio en la conjuracion de Catilina...
SARMIENTO.
¡Váyase con el diablo, que me lleva sin juicio! ¿No echa de ver que
me dice bernardinas?[60]
ROLDAN.
¿Bernardinas dijo usted? y dijo muy bien, porque es muy lindo nombre;
y una mujer que se llamase Bernardina, estaba obligada á ser monja de
San Bernardo; porque si se llamase Francisca, no podia ser: que las
Franciscas tienen cuatro efes: la F es una de las letras del A. B.
C.: las letras del A. B. C. son veintitres: la K sirve en castellano
cuando somos niños, porque entonces decimos la caca, que se compone
de dos veces esta letra K: dos veces pueden ser de vino: el vino
tiene grandes virtudes: no se ha de tomar en ayunas, ni aguado;
porque las partes raras del agua penetran los poros y se suben al
celebro; y entrando puros...
SARMIENTO.
Téngase, que me ha muerto; y pienso que algun demonio tiene revestido
en esa lengua.
ROLDAN.
Dice usted muy bien; porque quien tiene lengua á Roma va: yo he
estado en Roma y en la Mancha, en Transilvania y en la Puebla de
Montalvan: Montalvan era un castillo, de donde era señor Reinaldos:
Reinaldos era uno de los doce Pares de Francia, y de los que comian
con el emperador Carlo Magno en la mesa redonda; porque no era
cuadrada ni ochavada: en Valladolid hay una placetilla, que llaman el
ochavo: un ochavo es la mitad de un cuarto: un cuarto se compone de
cuatro veces un maravedí: el maravedí antiguo basta tanto como agora
un escudo: dos maneras hay de escudos, hay escudos de paciencia, y
hay escudos...
SARMIENTO.
¡Dios me la dé para sufrille! téngase, que me lleva perdido.
ROLDAN.
Perdido dijo usted y dijo muy bien; porque el perder no es ganar:
hay siete maneras de perder: perder al juego, perder la hacienda, el
trato, perder la honra, perder el juicio, perder por descuido una
sortija ó un lienzo, perder...
SARMIENTO.
¡Acabe con el diablo!
ROLDAN.
¿Diablo dijo usted? y dijo muy bien; porque el diablo nos tienta con
varias tentaciones: la mayor de todas es la de la carne: la carne no
es pescado: el pescado es flemoso: los flemáticos no son coléricos:
de cuatro elementos está compuesto el hombre, de cólera, sangre,
flema y melancolía: la melancolía no es alegría; porque la alegría
consiste en tener dineros: los dineros hacen á los hombres: los
hombres no son bestias: las bestias pacen; y finalmente...
SARMIENTO.
Y finalmente, me quitará usted el juicio, ó poco podrá; pero le
suplico en cortesía me escuche una palabra, sin decirme lo que es
palabra, que me caeré muerto.
ROLDAN.
¿Qué manda usted?
SARMIENTO.
Señor mio: yo tengo una mujer, por mis pecados, la mayor habladora
que se ha visto desde que hubo mujeres en el mundo: es de suerte lo
que habla, que yo me he visto muchas veces resuelto á matalla por las
palabras, como otros por las obras: remedios he buscado, ninguno ha
sido á propósito: á mí me ha parecido que si yo llevase á usted á mi
casa, y hablase con ella seis dias á reo[61], me la pondria de la
manera que están los que comienzan á ser valientes delante de los que
há muchos dias que lo son. Véngase usted conmigo, suplícoselo: que
yo quiero fingir que usted es mi primo, y con este achaque tendré á
usted en mi casa.
ROLDAN.
¿Primo dijo usted? ¡Ó, qué bien que dijo usted! Primo decimos al hijo
del hermano de nuestro padre: primo á un zapatero de obra prima:
prima es una cuerda de una guitarra: la guitarra se compone de cinco
órdenes: las órdenes mendigantes son cuatro: cuatro son los que no
llegan á cinco: con cinco estaba obligado á reñir antiguamente el que
desafiaba de comun; como se vió en don Diego Ordoñez, y los hijos de
Arias Gonzalo, cuando el rey don Sancho...
SARMIENTO.
¡Téngase por Dios, y véngase conmigo, que allí dirá lo demás!
ROLDAN.
Camine delante usted, que yo le pondré esa mujer en dos horas muda
como una piedra, porque la piedra...
SARMIENTO.
No le oiré palabra.
ROLDAN.
Pues camine, que yo le curaré á su mujer.
_Váse Sarmiento y Roldan; y sale doña Beatriz é Inés su criada._
BEATRIZ.
¡Inés! ¡hola Inés! ¿qué digo? ¡Inés, Inés!
INÉS.
Ya oigo, señora, señora, señora.
BEATRIZ.
Bellaca, desvergonzada, ¿cómo me respondeis vos con ese lenguaje?
¿No sabeis vos que la vergüenza es la principal joya de las mujeres?
INÉS.
Vuestra merced, por hablar, cuando no tiene de qué, me llama
doscientas veces.
BEATRIZ.
Pícara, el número de doscientos es número mayor, debajo del cual
se pueden entender doscientos mil, añadiéndole ceros: los ceros no
tienen valor por sí mismos.
INÉS.
Señora, ya lo tengo entendido: dígame vuesa merced qué tengo de
hacer, porque haremos prosa.
BEATRIZ.
Y la prosa es para que traigais la mesa, para que coma vuestro amo:
que ya sabeis que anda mohino; y una mohina en un casado es causa de
que levante un garrote, y comenzando por las criadas, remate con el
ama.
INÉS.
¿Pues hay mas de sacar la mesa? Voy volando.
_Salen Sarmiento y Roldan._
SARMIENTO.
¡Hola!, ¿no está nadie en esta casa? ¡Doña Beatriz, hola!
BEATRIZ.
Aquí estoy, señor. ¿De qué venís dando voces?
SARMIENTO.
Mirad que traigo este caballero, soldado y pariente mio, convidado:
acaricialde y regalalde mucho, que va á pretender á la córte.
BEATRIZ.
Si vuestra merced va á la córte, lleve advertido que la córte no
es para Cárlos tu encogido; porque el encogimiento es linage de
bobería; y un bobo está cerca de ser desvalido, y lo merece; porque
el entendimiento es luz de las acciones humanas, y toda la accion
consiste...
ROLDAN.
Quedo, quedo: suplico á vuestra merced, que bien sé que consiste en
la disposicion de la naturaleza; porque la naturaleza obra por los
instrumentos corporales, y va disponiendo los sentidos: los sentidos
son cinco, andar, tocar, correr y pensar, y no estorbar: toda persona
que estorbare es ignorante; y la ignorancia consiste en no caer en
las cosas; quien cae y se levanta, Dios le da buenas pascuas: las
pascuas son cuatro, la de Navidad, la de Reyes, la de Flores, y la de
Pentecostés: Pentecostés es un vocablo esquisito.
BEATRIZ.
¿Cómo esquisito? Mal sabe vuestra merced de esquisitos: toda cosa
esquisita es estraordinaria: la ordinaria no admira: la admiracion
nace de cosas altas: la mas alta cosa del mundo es la quietud, porque
nadie la alcanza: la mas baja es la malicia, porque todos caen en
ella: el caer es forzoso, porque hay tres estados en todas las cosas,
el principio, el aumento y la declinacion.
ROLDAN.
Declinacion dijo vuestra merced y dijo muy bien; porque los nombres
se declinan, los verbos se conjugan; y los que se casan se llaman
con este nombre; y los casados son obligados á quererse, amarse y
estimarse, como lo manda la Santa Madre Iglesia; y la razon de esto
es...
BEATRIZ.
Paso, paso: ¿qué es esto, marido? ¿Teneis juicio? ¿Qué hombre es este
que habeis traido á mi casa?
SARMIENTO.
Por Dios que me huelgo, que he hallado con qué desquitarme. Dad acá
la mesa presto, y comamos: que el señor Roldan ha de ser huésped mio
seis ó siete años.
BEATRIZ.
¿Siete años? Malos años; ni una hora, que reventaré, marido.
SARMIENTO.
Él era harto mejor para serlo vuestro. Hola, dad acá la comida.
INÉS.
¿Convidados tenemos? Aquí está la mesa.
ROLDAN.
¿Quién es esta señora?
SARMIENTO.
Es criada de casa.
ROLDAN.
Una criada que se llama en Valencia fadrina, en Italia masara, en
Francia gazpirria, en Alemania filimoquia, en la córte sirvienta, en
Vizcaya moscorra, y entre pícaros daifa. Venga la comida alegremente,
que quiero que vuesas mercedes me vean comer al uso de la Gran
Bretaña.
BEATRIZ.
Aquí no hay que hacer, sino perder el juicio, marido: que reviento
por hablar.
ROLDAN.
¿Hablar dijo vuestra merced? Dijo muy bien: hablando se entienden los
conceptos; estos se forman en el entendimiento: quien no entiende no
siente: quien no siente no vive: el que no vive es muerto: un muerto
echalle en un huerto.
BEATRIZ.
¡Marido, marido!
SARMIENTO.
¿Qué quereis, mujer?
BEATRIZ.
Echadme de aquí este hombre con los diablos: que reviento por hablar.
SARMIENTO.
Mujer, tened paciencia: que hasta cumplidos los dichos siete años no
puede salir de aquí: porque he dado mi palabra, y estoy obligado á
cumplirla, ó no seré quien soy.
BEATRIZ.
¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡Ay, ay, ay!
INÉS.
Desmayóse. ¿Esto quiere ver vuestra merced delante de sus ojos? Véla
ahí muerta.
ROLDAN.
¡Jesus! ¿de qué le ha dado este mal?
SARMIENTO.
De no hablar.
(_Dentro la justicia._)
ALGUACIL.
¡Abran aquí á la justicia, abran á la justicia!
ROLDAN.
¡La justicia! ¡Ay, triste de mí! que yo ando huido, y si me conocen
me han de llevar á la cárcel.
SARMIENTO.
Pues señor, el remedio es meterse en esta estera vuestra merced, que
las habian quitado para limpiarlas; y asi se podrá librar, que yo no
hallo otro.
_Métese en la estera Roldan, y salen Alguacil, Escribano y
Corchete._
ALGUACIL.
¿Era para hoy el abrir esta puerta?
SARMIENTO.
¿Qué es lo que vuestra merced manda, que tan furioso viene?
ALGUACIL.
El señor gobernador manda que, no obstante que vuestra merced ha
pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga vuestra merced
á darle la mano á este hombre, y se abracen y sean amigos.
SARMIENTO.
Querria comer agora.
ESCRIBANO.
El hombre está aquí junto; y luego se volverá vuestra merced á comer
despacio.
SARMIENTO.
Vamos en buen hora.
INÉS.
Vuelve en tí, señora: que si de no hablar te has desmayado, agora que
estás sola hablarás cuanto quisieres.
BEATRIZ.
Gracias á Dios, que agora descansaré del silencio que he tenido.
(_Saque Roldan la cabeza de entre la estera y mirando á Beatriz,
diga_):
ROLDAN.
¿Silencio dijo vuestra merced? y dijo muy bien: porque el silencio
fue siempre alabado de los sabios; y los sabios callan á tiempos, y
hablan á tiempos; porque hay tiempos de hablar, y tiempos de callar;
y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras; y una escritura
ha menester tres testigos, y si es de testamento cerrado siete;
porque...
BEATRIZ.
Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trujo. ¿Hay tan
gran bellaquería? Yo vuelvo á desmayarme.
_Vuelven á salir todos._
SARMIENTO.
Ya que se han hecho las amistades, quiero que vuestras mercedes beban
con una caja. Hola, dad acá la cantimplora y aquella perada.
BEATRIZ.
¿Agora nos meteis en eso? ¿No veis que estamos ocupados sacudiendo
estas esteras? Muestra el palo; y tú con esotro démoslas hasta que
queden limpias.
ROLDAN.
Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que
jugaban de mano.
ALGUACIL.
Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador,
que hace las maulas?
ESCRIBANO.
El mismo.
ALGUACIL.
Sed preso, sed preso.
ROLDAN.
¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es
libre, y la libertad...
ALGUACIL.
Que no, no, aquí no ha de valer la habladura: vive Dios, que habeis
de ir á la cárcel.
SARMIENTO.
Señor alguacil, suplico á vuestra merced que por haberse hallado en
mi casa, esta vez no se le lleve: que doy palabra á vuestra merced de
darle con que se vaya del lugar en curándome á mi mujer.
ALGUACIL.
¿Pues de qué la cura?
SARMIENTO.
Del hablar.
ALGUACIL.
¿Y cómo?
SARMIENTO.
Hablando: porque como habla tanto, la enmudece.
ALGUACIL.
Soy contento, por ver ese milagro; pero ha de ser con condicion, que
si la diere sana, me avise vuestra merced luego, porque le lleve á mi
casa: que tiene mi mujer la propia enfermedad, y me holgaria que me
la curase de una vez.
SARMIENTO.
Yo avisaré con lo que hubiere.
ROLDAN.
Yo sé que la dejaré bien curada.
ALGUACIL.
¡Vete, pícaro hablador!
SARMIENTO.
No me desagrada el verso.
ALGUACIL.
Pues si no le desagrada, oiga, que yo tengo alguna vena de poesía.
ROLDAN.
¿Oiga? ¿poesía ha dicho vuestra merced? Pues repare, que por Dios que
la ha de llevar de puño.
(_Hácense la salva, y van diciendo las glosas._)
ALGUACIL.
La condicion del hablar
Mas parece tentacion
De quien nos suele tentar;
Ni puede ser condicion
En hombre que es muladar.
Parte á servir de atambor
Con esa lengua, embaidor;
Y pues que con mayor ruido
Suenas á un discreto oido,
Vete pícaro hablador.
ESCRIBANO.
Despues de muerto sé yo
Que ha de ponerse en lugar
De epitafio: _aquí murió_
_Quien muerto no ha de callar_
_Tanto como vivo habló_.
INÉS.
Esa quiero yo acabar.
ESCRIBANO.
Diga, veamos.
INÉS.
Y pues de hablar el rigor
Á un muerto pone temor,
Á un monte, donde á ninguno
Seas hablando importuno,
Vete, pícaro hablador.
SARMIENTO.
Va la mia.
¡Ó tú, que hablaste por veinte,
Y hablaste por veinte mil,
BEATRIZ.
Yo la acabaré, detente:
ROLDAN.
Por hablar; traza sutil.
BEATRIZ.
Repare, señor pariente;
Vete á donde tu rumor
No suene para tu mengua;
Y pues se sabe tu flor,
Vete, enfermo de la lengua,
Vete, pícaro hablador.
ROLDAN.
Oigan y reparen vuestras mercedes, que no será peor la mia:
Aquí he venido á curar
Una mujer habladora
Que nunca supo callar,
Á quien pienso desde agora
Enmudecer con hablar.
Convídame este señor,
Y comeré con rigor,
Aunque diga su mujer,
Por no me dar de comer,
Vete, pícaro hablador.
(_Éntranse dándose vaya, con que se da fin._)
FIN DE LOS ENTREMESES.
ÍNDICE
Prólogo. v
Entremés del Juez de los Divorcios. 1
Entremés del rufián viudo, llamado Trampagos. 15
Entremés del vizcaíno fingido. 37
Entremés de la guarda cuidadosa. 57
Entremés del viejo zeloso. 79
Entremés de la elección de los alcaldes de Daganzo. 99
Entremés de la cárcel de Sevilla. 119
Entremés del Retablo de las maravillas. 139
Entremés de la Cueva de Salamanca. 157
Entremés del Hospital de los podridos. 177
Entremés de los dos habladores. 193
NOTAS
[1] No cacarees, no ponderes tanto tu negocio.
[2] De paño, ó empañado el rostro.
[3] Dueña absoluta.
[4] Metáfora tomada del juego de naipes de este nombre, especie
del que hoy se llama del parar, en el que las dos primeras
cartas que se sacan de la baraja junta pertenecen la primera al
contrario, y la segunda al que da al naipe, y estas dos se llaman
juntas. El que lleva el naipe ha de querer todos los envites que
hace el contrario, ó dejar el naipe; y de esto está tomada la
metáfora que aquí usa el viejo, y cuya alusion es bien fácil de
entender.
[5] Refran que esplica lo poco que suele durar el fervor en
algunas personas que entran de nuevo en algun estado, destino
ó trato; ó que todas las cosas aplacen y hacen bondad en el
principio, pero que pasada la novedad, se mudan ó ceden.
[6] Lo mismo que enhoramala, ó en mala hora.
[7] Frase que se usa para decir que el que en un negocio está á
lo favorable, tambien debe estar á lo adverso.
[8] Esto es, hacer un entero y completo uso de todos sus
sentidos: metáfora tomada del juego de naipes, llamado quínola,
y en que los jugadores brujulean ó rastrean, por ver si tienen
quínola, por sola la pinta de las cartas, y sin descubrir estas.
[9] Esto es, de aumentar el número de los mirones ó espectadores
del juego, pero que no toman parte en él.
[10] Es el vestido de calle, ó el que se pone para salir á ella,
diferente ó mas esmerado que el que se usa para viaje, ó para
estar dentro de casa.
[11] Esto es, en nada: me desprecia ó tiene por cosa de menos
valer.
[12] Son los mozos de carga, ó que se ocupan en portear y
descargar las cargas de todas clases, y especialmente las de
carbon.
[13] Esto es, de mala vida, ó de mal vivir: tambien significa la
esclava.
[14] Véase la nota de la página 11.
[15] Voz anticuada; lo mismo que señor.
[16] Voz tambien anticuada; lo mismo que vuesa merced, ó usted.
[17] El sol de la gente de la hampa, ó de los pícaros, matones y
valentones. Todas ó las mas de las voces y espresiones que aquí
se notan son de la germania, ó lenguaje picaresco.
[18] Lo mismo que charlado, hablado.
[19] Es este lance, suerte ó jugada de esgrima; que es la ida y
venida sin intermision, que juegan dos que esgrimen.
[20] Lo mismo que _ad omnia_: esto es, que todo ha de ser hoy
pésames.
[21] De ser azotado por la justicia.
[22] Esto es, tomó once veces las unciones.
[23] Esto es, que tenia tantas fuentes como los jardines de
Aranjuez.
[24] Cuando se toca á queda; ó á recoger en ciertos pueblos
de España, donde habia antiguamente la costumbre de tocar ó á
recoger á cierta hora de la noche, tañendo una campana.
[25] Á mi querido.
[26] Mis dos ojos.
[27] Por hijo de malicias, malicioso.
[28] Reales, por monedas.
[29] Sobornado, ganado con dinero.
[30] En señal de ser su esclava, ó para que la tuviese por tal.
[31] Del vino caro ó del mejor.
[32] La justicia.
[33] Es desear ó complacerse en una cosa que se desea, regodearse
con ella.
[34] Con los rústicos.
[35] Padece de la cabeza, está loco.
[36] Demasías.
[37] Llamábase así á la pieza ó piezas de cabritilla, adobadas
con varias figuras y labores estampadas con prensa, y de que
antiguamente se hacia mucho uso para cubiertas de mesa, cortinas
y aun tapices.
[38] Modo anticuado por _se espantaria_ ó _espantariase_.
[39] Á la inquisición; porque los que eran condenados á ser
quemados por este tribunal, sufrian este castigo en una hoguera
llamada _el brasero_.
[40] Á la galera ó encierro de las malas mujeres.
[41] Aunque algunos críticos han dudado sobre atribuir la
paternidad de este entremes á Cervantes, hoy ya la opinion mas
acreditada se la concede.
[42] En Germania la palabra _cerra_ vale tanto como mano.
[43] Esto es, de engaños.
[44] Voces todas con que se califican diversas habilidades y
hazañas de los hampores.
[45] Que sé hacer algo, que sé mi obligación, y no se reduce todo
á palabras generales y meras ofertas.
[46] Disponte, prepárate á adular y lisonjear con tu parlar á los
espectadores.
[47] No uses de agudezas ó remontes demasiado el estilo, de modo
que no te entiendan.
[48] Judio convertido.
[49] Esto es, me precio de entender el arte cómica; ó soy
aficionado á ella.
[50] De ellos es, judio convertido es ó hijo bastardo.
[51] Espresion metafórica, que vale lo mismo que gente soez.
[52] Vino bueno, espirituoso: el mas fuerte se llama de dos
orejas.
[53] Por esposo.
[54] Alude á los que por cualquier cosa se afanan, desasosiegan y
desesperan.
[55] Á Santiago el Menor, cuya fiesta se celebra efectivamente,
en mayo, la llamaban _Santiago el Verde_.
[56] _En cas_; lo mismo que _en casa_.
[57] El sentido es confuso, si bien de lo que á continuación dice
el SECRETARIO se deduce que los sesos de los poetas á que alude,
son los que han de hacer el oficio de vomitivos, sin duda por lo
repugnantes ó nauseabundos.
[58] Aquí el humor satírico de Cervantes, toma un giro, adquiere
un color tan subido, que pudiera llamarse quevedesco.
[59] Manera singularísima y gráfica de censurar los errores de la
ignorancia ó de la torpeza facultativa.
[60] Embustes, mentiras, embrollos.
[61] De seguida ó seguidos.
End of Project Gutenberg's Los entremeses, by Miguel de Cervantes Saavedra