La division de la Legislatura en dos Cámaras distintas é independientes
entre sí, se funda en principios tan óbvios de buena administracion, y
la recomienda tanto la voz inequívoca de la experiencia, que ha merecido
la aprobacion general del pueblo americano. Uno de los importantes fines
de esa division en dos Cámaras que funcionan separadamente y con
facultades coordinadas, es destruir los perniciosos efectos de una
exaltacion del momento y evitar que se tomen medidas festinadas,
inspiradas por las pasiones, los caprichos, las preocupaciones, las
influencias personales y las intrigas de partido, que, como una dolorosa
experiencia lo acredita, ejercen una influencia peligrosa y terrible en
las asambleas unitarias. No es probable que la resolucion precipitada de
una cámara llegue á sancionarse como ley, cuando ésta tiene que
demorarse en su curso y sujetarse á la deliberacion celosa, y tal vez á
la revision y censura de otro cuerpo rival instalado en un lugar
distinto y que tiene mas facilidad para librarse de las preocupaciones y
corregir los errores de aquella. Las legislaturas de Pennsylvania y
Georgia tenian una sola Cámara al principio. Sus actos llevaban
impresas de una manera tan clara la versatilidad y la pasion, que les
concitaron el desprecio público, y mas tarde, cuando esos Estados
reformaron sus constituciones, el pueblo estaba tan convencido de que
era defectuosa su organizacion y tenia tan presentes los males que habia
sufrido por esta causa, que en ambos Estados se instituyó el Senado.
Pero en ninguna parte de la historia política del género humano
encontramos lecciones tan instructivas sobre esta materia y pruebas tan
irrefragables de las divisiones, instabilidad y desgracias que agobian á
los Estados bajo el dominio de una sola asamblea, como en la de las
Repúblicas italianas de la edad media, muchas de las cuales se
levantaron con un esplendor efímero durante el intervalo que medió entre
la caida de los imperios de Oriente y Occidente. Todas estaban mal
constituidas con una sola asamblea sin contrapeso. Todas fueron
desgraciadas y acabaron de una manera lamentable.[9]
[9] _Adam's Defence of the American constitutions._ Vol. III, pág.
502.
En los primeros momentos de la revolucion francesa, á muchos escritores
doctrinarios y políticos teóricos les halagaba la sencillez de una
legislatura con una sola asamblea, y creian que una segunda Cámara era
inútil y dispendiosa. Esto determinó al primer presidente Adams á
escribir y publicar su notable obra titulada: "Defensa de las
constituciones políticas de los Estados Unidos," en que de una manera
muy erudita y hábil prueba la importancia y necesidad de que la
Legislatura esté dividida en dos cámaras, y que los poderes públicos se
depositen en varios departamentos. Recorrió la historia examinando la
organizacion de todos los gobiernos mixtos y libres que han existido
desde las épocas mas remotas, para deducir con mas seguridad y fuerza de
argumentacion la gran verdad práctica, de que las asambleas unitarias,
que no tienen restriccion ó contrapeso, y los gobiernos en que toda la
suma del poder está reunida en un solo centro, segun la idea de M.
Turgot, son formas fantásticas, violentas, intrigantes, corrompidas, que
constituyen el dominio tiránico de las mayorías sobre las minorías, y
que siempre han acabado su corta existencia degenerando en un despotismo
desenfrenado.
La Asamblea Nacional de Francia adoptó la idea visionaria de una sola
cámara en la constitucion que sancionó en 1791. La misma naturaleza de
las cosas, decian los políticos exaltados é inexpertos de esa asamblea,
se opone á la division del Cuerpo legislativo, pues como la Nacion
representada es una sola, uno solo debe ser tambien el cuerpo
representante. La voluntad de la Nacion es indivisible, y así debe ser
tambien la voz que la dé á conocer. Si hubiera dos cámaras y cada una de
ellas pudiera ejercer el veto sobre los actos de la otra, las dos
frecuentemente se hallarian reducidas á una perfecta inaccion. Con
semejante razonamiento, aquella asamblea, compuesta de mas de mil
diputados, despues de un corto y tumultuoso debate, casi por unanimidad
de votos desechó la proposicion de una cámara superior. Ese principio de
gobierno, falso y vicioso, prevaleció algun tiempo entre los teoristas
de ese país; y en el plan de gobierno publicado por la Convencion
francesa en 1793 se conservó el pensamiento de una sola cámara. La
instabilidad y violencia de las disposiciones que dictó esa Convencion
llenaron de asombro y horror á la Europa durante algunos años, y dieron
á conocer de la manera mas clara y sensible los extravíos á que puede
llegar una cámara única y sin restricciones, investida con todos los
poderes legislativos del Estado. Es muy creible que la Francia se
hubiera precipitado á los excesos de la revolucion, aunque hubiera
tenido mejor organizado su gobierno; pero si hubiese prevalecido el
proyecto de M. Lally Tolendal, de establecer un Senado ó Cámara
superior, compuesta de miembros elegidos de por vida, la constitucion
habria tenido mas estabilidad, y probablemente habria servido mejor para
conservar el órden y la tranquilidad en la Nacion. Al fin, el pueblo
francés, aleccionado con sus propios sufrimientos, aprendió á escuchar á
ese oráculo de la sabiduría, la experiencia de otros pueblos y de otros
siglos que habia despreciado por tanto tiempo, dominada como lo estaba
por la violencia de las pasiones. Ningun pueblo, decia M. Boissy
d'Anglas en 1795, puede atestiguar al mundo con mas verdad y sinceridad
que el francés, los peligros inherentes á una sola Cámara legislativa, y
hasta qué grado puede ser extraviada por las facciones una asamblea que
no tiene freno ni contrapeso. Debido á esto, en la siguiente
Constitucion de 1795 se estableció una division en la legislatura, y se
formó un consejo de ancianos para dar firmeza y moderacion al gobierno,
y este principio de las dos Cámaras nunca fué abandonado despues.[10]
[10] En la revolucion francesa de 1848 se volvió á ensayar el
proyecto de una sola Asamblea legislativa; pero pronto se
prescindió de él y se establecieron dos Cámaras de diputados.