Despues de haberse disuelto esta primera liga, el pueblo americano
siguió presentando frecuentes ejemplos de asociacion para atender á su
seguridad. Se solia reunir un Congreso, compuesto de los gobernadores y
de otros comisionados de la Nueva Inglaterra y de las demás colonias,
con el objeto de acordar medidas para la proteccion mas eficaz de la
frontera, y en 1722 encontramos una de estas asambleas en Albany. En el
año de 1754 se reunió allí mismo un Congreso mucho mas importante. Se
componia de los delegados de New-Hampshire, Massachusetts, Rhode Island,
Connecticut, New-York, Pennsylvania y Maryland, convocados á pedimento
de los lores comisionados del comercio y de las plantaciones, á fin de
que se examinaran los medios mas adecuados para defender á la América,
en caso de que estallara la guerra con Francia, que entonces era
inminente. El objeto que se propuso la administracion inglesa al
convocar esta asamblea, era relativo á los tratados de amistad con los
indios; pero los colonos tenian miras mas avanzadas, y los comisionados
que formaban el Congreso, entre cuyos nombres se encuentran algunos de
los mas distinguidos de nuestra historia colonial, proclamaron algunas
verdades inestimables, que siendo debidamente aceptadas por sus
compatriotas prepararon el camino á su futura independencia y á nuestra
actual grandeza. Una de las colonias (Massachusetts) dió instrucciones
terminantes á sus delegados para que entrasen en arreglos de union y
confederacion con las demás, á fin de atender á la seguridad general,
tanto en tiempo de paz como de guerra. La asamblea resolvió por
unanimidad, que la union de las colonias era absolutamente necesaria
para su propia conservacion. Desechó todos los proyectos de dividirlas
en confederaciones separadas, y propuso un plan de gobierno federal, el
cual debia formarse de un Consejo General de delegados que habian de ser
electos cada tres años por las asambleas provinciales, y un presidente
general nombrado por la Corona. Se facultaba á este consejo para
declarar la guerra y celebrar la paz con las naciones de los indios,
sujetándose al veto inmediato del presidente y al eventual del rey con
su consejo, debiéndose comprender en la confederacion á todas las
colonias que entonces existian, desde New-Hampshire hasta Georgia. El
Consejo debia tener la facultad de expedir leyes para el gobierno de las
nuevas colonias que se formaran en los terrenos que se fueran comprando
á los indios, de levantar tropas, construir fuertes, y aun armar buques
de guerra que guardasen la costa y protegieran el comercio, tanto en el
mar como en los lagos y rios. Debia tambien estar autorizado para
decretar y cobrar los derechos, impuestos y contribuciones generales que
fueran necesarios para esos objetos. Pero aun no habia llegado la
época, ni los ánimos estaban bastante ilustrados para un plan tan vasto,
y á este atrevido pensamiento de union continental le toco la suerte de
ser desechado, no solo por la Corona, sino tambien por todas las
asambleas provinciales. Por parte de aquella se supuso probablemente que
la union de las colonias les enseñaria el secreto de su fuerza y los
medios adecuados para emplearla y dirigirla; á la vez que éstas
recelaron de la influencia preponderante que daba á la Corona la
prerogativa real. Estábamos destinados á permanecer separados por
algunos años mas, formando hasta cierto grado repúblicas extrañas entre
sí, émulas las unas de las otras en su obediencia á la madre patria, y
en la consagracion á sus intereses, encelándose las unas de la
prosperidad de las otras y divididas todas por la política, las
instituciones, las preocupaciones y las costumbres. Eran tan poderosas
estas consideraciones y estaba tan exasperado el pueblo de las colonias
con motivo de las disputas que éstas tenian entre sí sobre sus límites y
cartas de fundacion, que en 1760 el Dr. Franklin (uno de los
comisionados al Congreso que formo el plan de union en 1754) expreso la
opinion de que era de todo punto imposible, que las colonias se ligaran
contra la madre patria, á no ser que se vieran obligadas á ello por la
mas vejatoria tiranía y opresion.