Amaneció con viento al SO duro. A mediodia me trajo _Chulilaquin_
una bolsa de manzanas, para que se las llevase de su parte al
Super-Intendente. A las 3 de la tarde llegó el yerno de _Chulilaquin_,
el que vino luego que llegó á los toldos, á bordo, y me dijo que no
habia hallado quien quisiese ir á Valdivia, no solo por los Aucaces de
_Guchumpilqui_, sino por los del cacique _Guchulap_, con quien están
muy contrarios por los robos que poco há se han hecho unos á otros.
Me disgustó bastante esta novedad, por lo cual hice venir á bordo á
_Chulilaquin_, y le dije: que á él y á mí convenia el que abreviase
su viage rio abajo, y que si no lo hiciese así, que lo desampararia,
y seguiria rio arriba (yo nunca le manifesté á _Chulilaquin_, que la
causa de mi detencion aquí era por falta de agua, para poder navegar)
y me dijo, que ya veia como estaba su hijo, que aunque algo mejorado
no se podia poner en pié derecho, y así que me pedia solos dos dias
de término, y al tercero que levantaria sus toldos y caminaria. Esto
lo hice por si saliendo de aquí _Chulilaquin_, vienen los Aucaces ó
Peguenches, que acaso tratando con ellos, se podrá acomodar alguna
ventaja mayor que la que se logra con estos; pues estos no tienen
que dar ni que quitarles en un caso urgentísimo, por su pobreza. Al
anochecer largué las embarcaciones afuera, habiéndole dado el santo de
_Chulilaquin_.